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Un Mito Zombi: Uranio en el agua de Ezeiza
Un patrón de desinfomación repetido

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Julio 21, 2009

Hay mitos duros de matar, que siguen renaciendo de sus cenizas en un reciclaje inacabable de Aves Fénix. Son mitos zombis que caminan gracias a la inversión de fondos destinados a rendir suculentos dividendos un el futuro cercano. Como el del uranio contenido en el agua de las napas de Ezeiza, La Matanza y Esteban Echeverría.

La noticia aparece, como de costumbre, en las muy desinformantes páginas del diario Clarín de Buenos Aires, acompañada de un video que contribuye muy eficazmente a la desinformación que se pretende distribuir ente el público. Breves extractos de la nota serán comentados aquí, y quien quiera leer la extensa nota y ver el video lo pueden hacer en directamente de la página de Clarín.

Demora de 9 años para saber si hay
basura radiactiva en napas de agua

Sospechan que hay altos niveles de uranio en el agua que consumen un millón de personas. Afectaría a vecinos de La Matanza, Ezeiza y Esteban Echeverría.
La Justicia pidió una pericia a España, pero hay trabas burocráticas del Gobierno.

Por: Gerardo Young

El juez se plantó frente a todos y lo dijo sin vueltas: “¿Señores, la causa está estancada.”

Del otro lado escuchó evasivas y reproches. Los abogados de los denunciantes se pusieron furiosos; los funcionarios públicos mostraron simuladas caras de asombro. Lo que estaba y está en juego es una pericia crucial para saber si la salud de cerca de un millón de habitantes del conurbano está en peligro. Podrían, desde hace décadas, estar consumiendo agua contaminada por residuos radiactivos generados por el Centro Atómico de Ezeiza. La Justicia les debe una respuesta.

Dicen que “la increíble historia lleva 9 años” sin resolverse; que el juez federal Alberto Santa Marina admitió la parálisis de su investigación; y quieren determinar si las culpas deben recaer sobre la Cancillería. “¿Yo señor? No, señor.” ¿Y de quien es la culpa? Del Gran Bonetón.

La noticia es un notable ejemplo de la manera en que los redactores amarillistas –por lo general quienes vienen abriéndose paso desde abajo en el gremio- van filtrando los hechos y eliminando todo aquello que no está de acuerdo con el espíritu de la noticia. Introducen comentarios sesgados y malintencionados en sus "informes" como las "simuladas caras de asombro de funcionarios". Cargan las tintas sobre los aspectos truculentos y potencialmente nefastos del asunto y se “olvidan” de detalles gruesísimos como contar detalles del largo expediente judicial. Como ser:

Una traba burocrática, le explicaron al juez, impide llevar adelante la pericia que dirá si esa agua es apta para el consumo humano. De confirmarse la contaminación, sería letal ya que el uranio en dosis elevadas provoca, según todos los expertos, malformaciones y cáncer.

La mención de “malformaciones y cáncer” no falla nunca. Es de aparición obligatoria en todo periodismo de amarillo de denuncia. Los ejemplos son demasiados numerosos, pero todos recordarán las alarmas por los transformadores con PCB, los tambores con DDT, el cianuro en la minería, los pesticidas, el glifosato, las líneas de alta tensión, las antenas de telefonía móvil, y varios cientos de otros fantasmas que se mueven entre las sombras de la ignorancia.

El video cuenta con dos testigos principales que relatan la presencia de varios enfermos de cáncer en algu-nas manzanas –y que algunos ya han muerto- como si el cáncer fuese algo muy raro que nadie debería tener, y menos todavía, morir a causa de él. Considerando que el cáncer tiene una incidencia del 20-25% en la población de cualquier país, o cualquier grupo que se elija, y calculando que en una manzana pueden vivir como mínimo unas 200 personas, si hay 50 enfermos de cáncer en esa manzana se debe considerar como algo muy natural y para nada llamativo. 200 x 25% = 50 personas.

Pero los epidemiólogos aficionados, con pocos conocimientos de esa tan difícil especialidad de la medicina, les encanta hacer declaraciones a los reporteros, sabiendo que los reporteros saben aún mucho menos que ellos. Por ello no me cansaré de recomendar a la gente que lea sobre:

Cómo entender los estudios científicos y la epidemiología: por Steve Milloy - La Epidemiolo-gía es una ciencia de asociación, que se basa en estadísticas y conocimientos sobre cómo se producen las enfermedades o accidentes (lo que es conocido como etiología). El propósito es detectar qué es lo que está causando el problema y cuál es su magnitud, para finalmente reducir o eliminar su incidencia. La epidemiología se basa en la observación, y por ello está en contraste con los estudio de laboratorio, que desarrollan duras relaciones causa/efecto de la evidencia experimental.

Se pretende presentar al asunto como un caso no resuelto por la ciencia ni la justicia, y como que la resolu-ción del tema depende del informe técnico solicitado al Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambien-tales y Tecnológicas (CIEMAT) del gobierno español y se presupuestó el trabajo en 1,2 millones de pesos. El escéptico innato que llevamos adentro nos hace sonar campanas de alarma cuando hay dinero de por medio. La verdad de todo el asunto está resumida en nuestro artículo del 15 de Junio 2006:

Uranio en el Agua de Ezeiza: Lapidario Informe Final: donde se empieza diciendo:

Finalmente se ha publicado el Informe del Peritaje Internacional sobre la aplicación de las Normas Internacionales de Protección Radiológica del Público en la zona del Centro Ató-mico Ezeiza, elaborado por un grupo de técnicos internacionales de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), la Organización Pana-mericana de la Salud (OPS), y la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO).

Ya estudiaron exhaustivamente el tema las agencias y grupos científicos más capacitados del mundo, y de sus investigaciones y análisis resultaron conclusiones que desestiman de manera total y absoluta cualquier presencia de uranio o radioactividad en el agua que bebe la población de Ezeiza, La Matanza y Esteban Eche-verría diciendo “contenido de radioactividad y uranio en el agua en las cercanías del Centro Atómico Ezeiza está dentro de los parámetros normales para muchas regiones de la Argentina, y es inferior al de muchas otras regiones del país.” El informe también asegura que no existe ni la más mínima razón para que la población se preocupe por su salud al beber el agua del abastecimiento público o de pozos y aljibes –por lo menos en cuanto a la radioactividad se refiere. La contaminación con otras sustancias como bacterias E. coli, nitratos y otros contaminantes escapa a la problemática del Centro Atómico Ezeiza.

El informe total está disponible en la página de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y puede descargarlo cualquier interesado. Quien quiera leerlo y enterarse de la verdad científica lo tiene a su alcance. Quienes quieran ignorarlo puede hacer lo que hacen rutinariamente los ambientalistas a la violeta del diario Clarín: re-volver en la basura y sacar la suficiente como para tapar la verdad de manera momentánea. Desgraciada-mente para ellos, la verdad termina haciendo emerger su horrible cabeza –para ellos- destruyendo las más hermosas teorías con las que pretenden lucrar o imponer agendas Maltusianas antihumanas.

Revolear la moneda…

…y ver si sale cara o ceca. 50% de probabilidades para cada una. Dos posibilidades, una sola se dará. Mate-mática pura –a menos que la moneda caiga de canto. En este asunto hay abogados que representan a que-rellantes. Cuando hay abogados y querellantes hay dinero de por medio, que no queden dudas al respecto. Por lo tanto, cuando tiramos la moneda al aire en este asunto hay dos posibilidades: Que todo sea claro y transparente, que nadie trata de ganar ni un centavo en la causa judicial, que sólo hay intenciones de llegar a saber si hay radioactividad y uranio en exceso en el agua y poner en marcha un plan de traer de agua de otras partes de Buenos Aires para que la población no muera envenenada como moscas. Que hay sinceridad de parte de los querellantes. Es una de las posibilidades, aunque no necesariamente la verdadera.

La otra posibilidad es que los querellantes no sean tan desinteresados como se los presenta; que los aboga-dos no estén trabajando ad honorem; que haya alguna conocida ONG antinuclear que financie bajo cuerda esta Operación Agua Venenosa, siguiendo su programa de freno y oposición al desarrollo nuclear y energético del país. Es otra de las posibilidades, aunque no necesariamente la verdadera. El tiempo lo dirá.

Recordamos que el primer informe del técnico geólogo Fernando Díaz fue catalogado como defectuoso por todos los organismos internaciones de grueso calibre que lo estudiaron, y que fue rebatido y reducido a la nada por las conclusiones finales de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO).

Podrá encontrar el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) del gobierno español las evidencias que se la escapado a los expertos de las Naciones Unidas? Si presenta el CIEMAT “evidencias” de la peligrosidad del agua en el área de estudio, tendrá que soportar el examen crítico y minucioso de las demás organizaciones de las Naciones Unidas, que no se “tragarán el sapo” de que una agencia de menor envergadura les venga a enmendar la plana. Los estudios que las Naciones Unidas hicieron le costaron al país una verdadera fortuna, muy superior al millón 200 mil pesos que presupuestan los españo-les. No está el país en condiciones de seguir financiando los delirios paranoicos de los “verdes de siempre”. Hay otros destinos donde esos fondos pueden ser usados con mayor utilidad y beneficio para la gente.

Lo justo es que si los querellantes y los verdes quieren un nuevo informe –redundante- sobre el agua de Ezeiza, etc, QUE LO PAGUEN ELLOS. Estoy seguro de que Greenpeace les financiará el estudio porque estará encantada de colaborar con el esclarecimiento de la verdad. :-)

Recomiendo finalmente la lectura del artículo publicado por un importante miembro del sistema judicial argen-tino sobre el resultado de la primera denuncia, allá por junio 2006, titulado, Y ahora, ¿Quién paga los platos rotos? del que extracto:

Una primera pericia judicial les dio la razón. Aunque tengo para mí que esa razón fue adquirida a precio vil. Para desbaratar la bien urdida maniobra de arrimar conclusiones periciales ¿equivoca-das? a una causa judicial, fue necesario movilizar a gran parte del acervo científico nacional. Igualmente no alcanzó.

Se requirió una auténtica fuerza de tareas científica de carácter internacional, para rebatir las conclusiones de una pericia desastrosa. Una nueva pericia coordinada por el Organismo Interna-cional de Energía Atómica (OIEA), fue llevada a cabo conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (UNSCEAR), la Orga-nización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Comisión Interna-cional de Protección Radiológica (CIPR) y la Asociación Internacional de Protección Radiológica (IRPA).
[…]
Esperemos ahora la sentencia en esa causa judicial. El Magistrado interviniente en la causa por contaminación no tiene escapatoria. Deberá archivar la causa, porque no puede dudar váli-damente de las conclusiones periciales allegadas por organismos de tamaña enverga-dura. Científicamente hablando, ya no queda nadie en este mundo con capacidad de rebatirlas.Pero no todo es esperar. Cuando eso suceda debe producirse el contraataque de la ciencia. Judicial o mediáticamente. Luchando con las mismas armas que utilizan quienes causan tamaño desprestigio. Si no es así, si no educamos al soberano aunque sea informándolo como se debe, nuestro pueblo será quien en definitiva se hunda en sus propias heces y lleve consigo hasta el fondo al patrimonio nuclear nacional y su producción tecnológica.

¿Creerán los cronistas de Clarín, y las ONGs antinucleares que la gente ha perdido la memoria? ¿Qué no hay documentos irrebatibles que desenmascaran la falsedad de tamaña denuncia y tamaña campaña desinforman-te? ¿O quizás no se enteraron del Informe de todas esas organizaciones de las Naciones Unidas? La ignoran-cia que cunde por muchas redacciones de diarios y revistas es apabullante, lo sé, pero ignorar esto es para una antología del antiperiodismo.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC



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