
Contra la decisión del Estado de Brandeburgo de aumentar su ya enorme superficie cubierta por molinos, una petición de Iniciativa Popular (Volks-initiative) ha sido lanzada, la cual consiguió reunir 27.000 firmas contra la decisión del Estado.
Nota: El Estado de Brandeburgo es el "Land" que rodea Berlín. Su capital es Potsdam, y Berlin constituye un Land distinto. Alemania es un estado federal compuesto de 16 "Länder".
Las leyes constitucionales de Brandeburgo permiten que el pueblo presente una lista de candidatos a las elecciones, sin tener que formar un partido político. Por eso la Iniciativa Popular decidió llevar su protesta más allá de la petición. Ahora la Volksinitiative presenta 18 candidatos para ser elegidos diputados en el Parlamento de Brandeburgo el 27 de Septiembre.
No son de derechas, y no son de izquierdas: quieren quedar como son, una "formación política" independiente cuya plataforma consiste en oponerse a la degradación acelerada de su entorno por los parques eólicos, así como también a la política del agua de su gobierno.
No reciben apoyo de partido político alguno, y tampoco buscan alianzas. Solo piden que se pare la invasión descabellada de su tierra por los molinos, y hacer que su voz sea escuchada.
Son cada vez más numerosos los hombres políticos que violan sus propias leyes. Países enteros son entrega-dos al poderoso y multinacional lobby eólico, que los desfigura a sus anchas. Reservas de fauna y sitios monumentales dejan de ser protegidos, para el mayor provecho de intereses financieros particulares. En tales circunstancias, resulta poco sorprendente que miles de ciudadanos deciden votar su desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales que les han traicionado.
Nuestro colectivo EPAW, Plataforma europea contra las centrales eólicas, representa 360 asociaciones de 19 países europeos. Apoyamos a la Volksinitiative, aprobamos lo que han hecho, y les deseamos un clamoroso éxito en las elecciones de Septiembre.
¡Que vuelva la razón!
No podemos permitir que las políticas abusivas de nuestros líderes desfiguren al patri-monio natural, cultural y monumental de Europa, transformándola en un enorme polígono industrial desde Laponia hasta el Estrecho de Gibraltar. Ni siquiera les importa si arruinan sitios que pertenecen al Patrimonio Mundial de la Humanidad, tal como el Mont-Saint-Michel en Normandía (donde convocaremos una manifestación internacional el día 26 de Septiembre). Parece que no hay límite a la codicia por las subvenciones.
Ya es tiempo de revisar la política eólica de Europa.
