A mediados de agosto Alemania abrió una nueva planta generadora de 2200 MW, alimentada con carbón, cerca de Colonia, y virtualmente no se dijo una palabra sobre ello. Esta falta de información es aún más sorprendente si se considera que Alemania ha dicho que la construcción de nuevas plantas de carbón es necesaria ya que la electricidad producida por el viento y la energía solar ha resultado ser carísima y poco fiable.En una situación económica en deterioro, el nuevo ministro del ambiente de Alemania Peter Altamaier, que políticamente está muy cerca de la Canciller Ángela Merkel, ha subrayado una y otra vez la importancia de no seguir dañando a la economía de Europa –y Alemania- aumentando el costo de la electricidad.Este es el verdadero meollo. Alemania no sólo abrió una nueva planta operada cpn carbón sino que ha aprobado otras 23 plantas más!Él también está preocupado porque su país podría volverse dependiente de las importaciones de electricidad del extranjero, el pilar de su sector industrial. Para evitar ese riesgo Altmaier le dio luz verde a la construcción de 23 nuevas plantas generadoras de electricidad operadas mediante carbón mineral, las que están actualmente en construcción.Der Siegel
lista las razones del por qué Alemania ha producido este giro de 180 grados. Aunque Ángela Merkel anunció en junio 2011 que “su gobierno decidió que para 2020 las energías renovables sería el 35% de la mezcla de energías,” desde entonces “la situación ha cambiado de manera dramática.”Ahora ha surgido un nuevo conjunto de problemas, y rápidamente. El rápido ritmo en el futuro de las energías renovables hizo que los consumidores alemanes se enfrentaran a facturas de electricidad que subieron a las nubes y que la red de electricidad del país se ha vuelto súbitamente obsoleta. Realmente, el Ministro del Am-biente Peter Altmaier se encuentra ahora en la incómoda posición de tener que ponerle freno a la revolución energética de su país.Kelvin Kemm escribe sobre la actual producción de energía eólica de Alemania
durante los últimos 10 años.
La cifra es 16,3%Debido a la naturaleza de inherente intermitencia del viento, su sistema de energía eólica fue diseñado, en un primer momento, para un factor de carga asumido de 30%. Eso significa que ellos esperaban obtener un mero 30% de la capacidad instalada –versus el 85-90% para las plantas de carbón, gas natural, nuclear e hidroeléc-tricas. Eso quiere decir que, cuando ellos construyen 3.000 Mw de energía eólica ellos esperan obtener 900 MW porque el viento no siempre está soplando a las velocidades requeridas. Pero en realidad, después de 10 años, han descubierto que en verdad están recibiendo la mitad de lo que, de manera optimista e irracional, habían esperado recibir: un miserable 16,3 por cientoPeor todavía, después de haber derrochado miles de millones de Euros en subsidios, las instalaciones solares de Alemania han contribuido en los últimos 22 años con un miserable, imperceptible 0,084% de la electricidad de Alemania. Eso no es siquiera una décima parte del 1%. El Dr. Kemm termina diciendo:Como la ex eco-evangelista Alemania ha demostrado, los países no pueden permitirse tener políticas de energía moldeadas por películas como “Fuel” o por “Una Verdad Incómoda” de Al Gore.
Sus políticas –y su futuro– necesitan basarse en verdades genuinas y una realidad honesta.