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Las Historietas del Ultra Ecologismo (III)
Los Falsos "Males de las Represas" y la "Prohibición"
de Construir Presas en Zonas de Llanura

por CPN Carlos R. Ortiz

Sin duda las mentiras, verdades a medias (que son las más insidiosas mentiras) y los disparates sin ningún basamento técnico; forman el núcleo central de las campañas de difusión de las transnacionales de la ecología, con fuerte respaldo mediático de los canales televisivos seudo culturales, y otras técnicas subliminales muy bien estructuradas, todo ello orientado tras bambalinas por el Club de Roma.

A la vez, el Club de Roma es una de las más eficientes herramientas al servicio de la globalización a ultranza, la misma que pretende abolir las nacionalidades, borrar la diversidad cultural de los distintos pueblos del mundo, atacar a las grandes religiones y suplantarlas por el culto neopagano del fanatismo ecologista, el de la adoración ciega de "la diosa Gea", incluso adoptando criterios y actitudes franca-mente genocidas… siempre en perjuicio de los pueblos de las naciones subdesarrolladas, a quienes pretende "conservar" en la miseria y el subdesarrollo estructural.

Para los desprevenidos, incautos o personas no suficientemente informadas, las precedentes afirma-ciones pueden parecer muy drásticas, pero no son más que la cruda expresión de la realidad, la cual en sus más tétricos trasfondos suele superar a las ficciones más rebuscadas.

Pero además, muchos indicios muy claros y afirmaciones contundentes de varios investigadores del tema, coinciden en que las transnacionales de la ecolatría, y algunos informes colaterales producidos por entes afines o muy funcionales a los mismos fines, usualmente cuentan con generosas financiacio-nes de las grandes petroleras transnacionales, preferentemente las anglosajonas, así como de grandes conglomerados industriales productores de equipos termoeléctricos de grandes potencias; todo ello con el apoyo indirecto pero también muy claro de los entes financieros transnacionales, (FMI-BM) estos últimos los sempiternos "recetadores" de políticas económicas recesivas, ultra aperturistas y antiindustrialistas.

Con solo analizar los financiadores (constan en él) del mamotreto carente de todo rigor científico que es el pomposamente difundido Informe de la Comisión Mundial de Represas - o la World Commission on Dams- se advierten esos apoyos. Ese mismo informe, en base a groseras presiones de los entes ultra-ecologistas y de algunos funcionarios oficiales de nivel medio-alto, pretendió ser aprobado "de apuro" en Argentina, pocos años atrás.

Todos los antecedentes muy sintéticamente reseñados en los párrafos precedentes, así como los dos artículos anteriores referentes al tema, sirven de marco conceptual para analizar otras dos falacias instaladas en la opinión pública como supuestas "verdades dogmáticas", con el fin de desacreditar a la hidroelectricidad, con lo cual se deja el camino libre… ¡para tener que instalar de apuro más centrales termoeléctricas, grandes devoradoras de petróleo y gas que no nos sobra, y además grandes polucio-nadoras del medio ambiente! ¡Y eso lo hacen los autodenominados "defensores del medio ambiente"!

Por supuesto que otra finalidad buscada por los cavernarios ultra ecologistas, con la fanática e irracio-nal oposición a las obras hidroeléctricas y nucleares es entorpecer el desarrollo socio económico, no importándoles a esos fanáticos cuanta miseria adicional contribuyen a causar.

¡Total con su "filosofía de la posmodernidad" importada del Primer Mundo, para los ultra ecologistas, los seres humanos del Tercer Mundo son "el azote de Gea" (la diosa pagana principal de esa seudo neoreligión), a la cual dicen defender a ultranza, aunque sus hechos contradigan a sus dichos!

En ese contexto de aquelarre premeditado, dos de sus más usuales muletillas antirrepresas son las indicadas en el título del artículo. Analicémoslas brevemente.

Afirman como dogma y axioma seudo científico que "no deben construirse represas en zonas de llanura". Y eso es falso de falsedad absoluta. Las únicas "prohibiciones" en tal sentido provienen… de entes ultraecologistas. ¡Eso es como pedir a la mafia organi-zada que dicte las normas de actuación de la policía! (valga el directo ejemplo).

Nada impide que una obra en una zona de llanura sea ambientalmente positiva, si se trabaja con los debidos cuidados ambientales, como por ejemplo evitar mediante el correcto tratamiento costero que queden orillas con pocos centímetros de profundidad. Por otra parte, en los grandes ríos, el propio fluir de la corriente garantiza el rápido recambio del agua del embalse, incorrectamente llamado "lago", pues un lago tiene aguas quietas, o de muy lento fluir.

Si el embalse es considerado positivamente en sus múltiples aplicaciones, pasa a ser una atracción turística más, un lugar de recreo para practicar deportes náuticos, y una fuente de agua para regadío y para provisión de agua potable, además de atemperar el clima, si se encuentra en una zona cálida o muy seca. Eso se hizo en Itaipú y en Itá (por citar solo dos ejemplos del Brasil), y en El Chocón, de Argentina, o en el dique de Cruz del Eje de Córdoba, obra vital para el noroeste cordobés y cuyos beneficios son indiscutibles. Lo mismo se aplica al dique de Piedras Moras, aguas abajo del embalse de Río III.

Hasta en Egipto la gran Presa de Assuan pasó a desempeñar un rol positivo, mejorando la pesca en el embalse e incluso en el delta del Nilo. Y después de los problemas sanitarios de los primeros años (producto del entorno de miseria y degradación socio económica), y de la retención del rico limo fertili-zante de los sembradíos, los problemas se han solucionado y hoy esa gran presa hidroeléctrica de usos múltiples es motivo de orgullo para los egipcios… además de ahorrar millones de litros anuales de combustibles fósiles contaminantes, que Egipto además no posee.

Respecto a los supuestos "males de las represas" es otra de las típicas patrañas del fundamentalismo ecolátrico. Son en realidad males de la miseria, en muchos casos preexistentes en el entorno. Un informe del Ministerio de Salud Pública de Misiones, producido por un equipo encabezado por el médico sanitarista Marcos Crispín Ortiz, así lo dice categóricamente, con fundamentos científicos.

Evalúese que en los países con buenos niveles sanitarios, las presas hidroeléctricas no son demonizadas como "causantes de enfermedades".

EEUU, con más de 70.000 embalses de distintos tipos, muchos en el sur muy cálido de su territorio, por supuesto no cae en el infantilismo que aquí nos quieren imponer los ecólatras. Lo mismo China, que tiene gran número en su enorme territorio, y más de cincuenta en construcción (hoy el nivel sanitario del gigante asiático es mucho mejor que un par de décadas atrás, por no irnos más lejos en el tiempo pasado). Y hay más ejemplos (Venezuela, Irán, Vietnam, España, y un larguísimo etcétera).

Por otra parte, el Gran Buenos Aires, sin ninguna presa hidroeléctrica, vio agudizarse varias de las su-puestas endemias "de las represas" pero causadas por la miseria estructural, la falta de agua potable, de cloacas, y deficiencias en las políticas sanitarias.

¡Estos fanáticos del ultraecologismo no dejarán de mentir, pues los fanáticos usualmente no razonan; pero la población, la dirigencia y los comunicadores sociales, deben dejar de prestarles oídos a sus arteros mensajes cargados de falacias, de "odios al sistema", y curiosamente de sumisión total a la globalización salvaje, a la que dicen combatir!

Este artículo formará parte del libro "LOS NUEVOS PROFETAS DEL ODIO – CON TODA LA YAPA", actualmente en redacción.

 C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Especialista en Gestión de Producción y Ambiente
Cursante de la Maestría en Gestión de la Energía


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