NOTICIAS - EMAIL - CORREO RECIBIDO - EL LIBRO - ARTíCULOS - AMAZONAS - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS

Ignorancia Supina y de la otra

La ignorancia, nacida de la desinformación
(información falseada) sigue gozando de
excelente salud en la Argentina.


por Eduardo Ferreyra

“Sea muy, muy cuidadoso con
lo que pone en esa cabeza,
porque nunca, pero nunca jamás,
podrá volver a sacarlo de allí”


Thomas Cardinal Wolsey, (1471-1530)


Así lo demuestran a diario las noticias que aparecen en la TV, diarios y revistas del país. También está saturando la internet, pero ese medio es uno que no llega a la mayoría silenciosa de la población, que apenas si puede darse el lujo de leer el diario (prestado) en algún café del barrio.

Estruclpan es un sitio Argentino dedicado a la seguridad industrial, y cumple una excelente tarea al proporcionar toda clase de información sobre higiene y seguridad en el ambiente laboral, además de la legislación que rige para esas actividades. También publica artículos de los lectores, permitiendo, con un alto espíritu de imparcialidad, que allí publiquen los ecologistas y los escépticos.

De allí hemos extraído un artículo – extraído a su vez del diario La Nación, de Buenos Aires, que se reproduce mas abajo. Como es nuestra costumbre, el texto original se reproduce en azul, y nuestros comentarios se hacen en negro.

Quieren soluciones para un repositorio de uranio

Vecinos y ambientalistas exigen que se traten los remanentes de la mina que permanecen a la intemperie · La Red Nacional de Acción Ecologista destaca que no se han tocado desde 1986 · Marcan la contradicción en la política nuclear de la CNEA · Rechazo al acuerdo cooperativo con Australia

 

MENDOZA.- La Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) le reclamó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que priorice los trabajos de tratamiento y remediación de las áreas con residuos de uranio, como es el caso de Malargüe, y destacó la aparente política contradictoria del organismo de la actividad nuclear al "promover el procesamiento de residuos radiactivos de otros países en el nuestro, cuando todavía no ha solucionado qué hacer con los propios".

En una carta abierta a la CNEA, la agrupación ecologista, conformada por 78 organizaciones no gubernamentales de 17 provincias, criticó la presión que el organismo estatal estaría efectuando sobre el Congreso Nacional para que se apruebe el acuerdo nuclear con Australia, proyecto que abriría la puerta para que la Argentina trate residuos radiactivos en el término de una década.

"¿Por qué no resolver primero qué se debe hacer con los residuos radiactivos de minería de uranio que esperan bajo el viento, la lluvia y la nieve en Malargüe desde hace décadas?",
se preguntó la institución.

RENACE (Red Nacional de Acción Ecologista) ha elegido su sigla por el probable impacto sentimental que tiene la palabra “Renace”, volver de la muerte. Otra cosa sería si hubiesen elegido “Renaceco", que no le sugiere nada a nadie.

¿Qué se debe hacer con los residuos radioactivos de minería de uranio? Lo que se ha hecho ya. Dejarlos donde están. Una vez retirado el mineral de uranio utilizable, la radioactividad de las “colas de mineral” es muchísimo menor que la original, y está al nivel de la radioactividad natural de fondo de la zona – que por el mineral de uranio no extraído y que permanece en las entrañas de la tierra, es más elevado que el nivel de fondo de, digamos, Santa Fe, o Buenos Aires.

Aparte de los reconocidos beneficios para la salud de una elevada radioactividad natural de fondo – cosa ya explicada en nuestro sitio en el artículo “Los significantes beneficios de la radiación atómica”, los riesgos para la salud son nulos. Más adelante hablan de los gases remanentes en las “colas”, pero esos gases se evaporaron hacen décadas y resultan ahora imposibles de medir.

Los residuos de la extracción de uranio están expuestos al aire libre en Malargüe, a escasos 2000 metros del centro de aquella ciudad, ubicada en el sur de Mendoza, a más de 400 kilómetros de la capital mendocina.


Los restos provienen de la explotación en Fabril Malargüe y Sierra Pintada -esta última de San Rafael- que han sido por dieciséis años el motivo de preocupación de los pobladores, a los que se sumaron en los últimos tiempos redes ambientalistas y ecologistas.

La preocupación de los vecinos ha sido creada y alimentada amorosamente, a lo largo de los años, por muchas de las 78 organizaciones ecologistas que forman RENACE. Por supuesto, la falta de base científica de esas alarmas y preocupaciones son notorias, y han sido estudiadas en otros países del mundo hasta el hartazgo. Debe tenerse en mente que se está hablando de “colas” de mineral cuya radioactividad es similar al nivel de radioactividad natural de la región.


Por otra parte, vivimos en un mundo radiactivo. Todos nosotros somos radiactivos (el potasio-40 de nuestro organismo así lo demuestra, entre otras sustancias) de manera que los organismos vivientes se han adaptado, desde hace millones de años, a vivir y sacar provecho de la radioactividad de bajo nivel. Es un hecho reconocido que los habitantes de regiones de radioactividad natural de fondo elevada viven más, tienen menos cánceres y enfermedades infecciosas (la radioactividad potencia al sistema inmunológico), son más fértiles y su salud es mejor que la de los que viven en regiones de baja radioactividad, como el campo de Buenos Aires, por ejemplo, ya que el granito y otros materiales de construcción tienen una radioactividad bastante elevada. ¿No lo sabía?


Abandonados a su suerte

En Malargüe quedaron depositadas, entre 1954 -cuando se produjo el hallazgo de los yacimientos de Huemul y Agua Botada- y 1986, unas 700.000 toneladas de colas de mineral de uranio.

En la década del noventa el tema alcanzó repercusión a raíz de denuncias de la entidad internacional Greenpeace. Las instituciones ecologistas, como gran parte de la población del departamento de Malargüe, han solicitado la realización de los trabajos que permitan el encapsulado del material, por el cual se evitará la dispersión en el ambiente del polvo y los gases sobrantes del proceso.

  Al polvo ya se lo llevó el viento hace años, y las lluvias compactan cada vez más al sobrante. De los gases (cuáles?) tampoco se puede hablar mucho, ya que el viento hizo lo suyo. Si hablan de gases radioactivos, como el radón, entonces no hay mucho para hacer, porque el radón se encuentra en todas las casas del mundo a causa de que es producto de la descomposición de los materiales radioactivos en lo más profundo de la corteza terrestre. El tema alcanzó repercusión, porque Greenpeace se encargó de ello, con su consabida ausencia de base científica. Ello no quiere decir, sin embargo, que haya algo de verdad en la alarma de Greenpeace. Si Greenpeace tiene que ser tomada en serio, es por el daño que la causa a la psiquis de la gente y no por su “preocupación” por el ambiente.

La cooperación

La red Renace, a la par de insistir con la cuestión de las colas de uranio en Malargüe, advirtió que la Cámara de Diputados de la Nación "está a punto de aprobar un acuerdo de cooperación nuclear con Australia que permitirá que ingresen residuos australianos para recibir tratamiento en la Argentina".

Se trata de una cláusula que contiene el contrato entre la empresa argentina Invap y la entidad nuclear Ansto, del gobierno australiano, por la que, una vez construido el reactor de Lucas Heights, a 35 kilómetros de Sydney, y puesto en funcionamiento, los materiales combustibles usados podrían ser enviados a la Argentina (o al destino que ésta acuerde) para su tratamiento. Esto podría no ocurrir hasta dentro de una década, según algunos de los diputados que lo respaldan.

El acuerdo es rechazado por las organizaciones ambientalistas del país, que señalan que es inconstitucional. "El artículo 41 de la Constitución nacional prohíbe el ingreso de residuos radiactivos al territorio nacional", indicó un vocero de Renace.

"¿Cuándo resolverán este pasivo ambiental?", se preguntó Jennifer Ibarra, de la Fundación Cullunche, de Mendoza. "Esa debería ser la prioridad para la CNEA y los diputados mendocinos, y no estar corriendo detrás de las presiones de Australia", agregó.

 

Este “pasivo ambiental” será resuelto cuando la población sea educada e informada con los hechos científicos comprobados, y pueda así dejar de ser presa de las neurosis y paranoias que le inculcan las organizaciones como Greenpeace. “Sólo la verdad nos hará libres”, decía alguien que no recuerdo, pero sea quien sea, tenía toda la razón del mundo. Cuando la gente se conoce la verdad, dejan de votar por los políticos que les mintieron y les estafaron. La gente que ha llegado a conocer los hecho científicos que hay en muchas de las denuncias ecologistas, han dejado de creer en ellos y se han incorporado a la creciente Legión de los Escépticos. Ejemplo de ello es el antiguo militante de Greenpeace, que terminó escribiendo el libro “El Ecologista Escéptico”, que provocó la ira y el furor de la corporación internacional ecologista.

Negocio de los residuos

"Sabemos del gigantesco lobby que hacen los funcionarios de la CNEA para que se les abra el negocio de los residuos nucleares internacionales, a costa de los derechos y del medio ambiente argentino"
, dijo por su parte Carlos Benedetto, que reside en Malargüe y es miembro del Instituto Argentino de Investigaciones Espeleológicas.

Agregó que a las entidades ecologistas les "gustaría ver el mismo entusiasmo e idéntica dedicación que ponen los legisladores para solucionar el problema a los australianos, en buscar los fondos para solucionar el problema a los mendocinos".

Luis Gregorio
14/10/2003
LA NACIÓN

El verdadero problema de los mendocinos, aparte de sus gobernantes y legisladores locales y los gobiernos y legisladores nacionales, es con las ONGs ecologistas que están todo el día “meta que dale” con la distribución de su interesada desinformación y el agitar de banderas y fantasmas que sólo existen en sus mentes. Como expresa Alistair B. Fraser: "Es preferible comunicar buena información que ofrecer desinformación en el nombre de la buena comunicación.”, y sería sabio que los periodistas y maestros siguieran la recomendación del cardenal Thomas Wosley, allá por el 1630, cuando aconsejaba: Sea muy, muy cuidadoso con lo que pone en esa cabeza, porque nunca, pero nunca jamás, podrá volver a sacarlo de allí.”


NOTICIAS - EMAIL - CORREO RECIBIDO - EL LIBRO - ARTÍCULOS - AMAZONAS - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS




Volver a la página Calentamiento        Volver a la página Artículos

Usted es el visitante No.:

desde Enero de 2002
FastCounter by bCentral

Vea aquí otras interesantes
estadísticas de la página

¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?