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Nuevamente la falta de ciencia de Greenpeace

Por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
1º de febrero 2009

Greenpeace no se cansa de exagerar y demostrar que ignora a la ciencia de la manera más absoluta. Ahora arremete contra el reactor EPR de Francia.

En la sección Online del diario francés Le Monde, se publica la noticia de que Greenpeace asegura que los “desechos radioactivos” del reactor de Tercera Generación que se construye simultáneamente en Francia y Finlandia “serán 7 veces más radioactivos que los de los reactores comunes.” Dicen los paranoicos verdes, según la versión de Le Monde:

“Desechos siete veces más radioactivos que los reactores clásico.” Es la siniestra previsión de la organización ecologista Greenpeace que afirma, el sábado 31 de enero, que el reactor nuclear de tercera generación EPR –construido en Finlandia y en Francia- tendrá una radiotoxicidad “mucho más importante que en los reactores actuales.”

El Presidente de la República, Nicolás Sarozy, el grupo nuclear francés Areva y EDF “pretenden que el reactor producirá menos residuos, pero nadie precisa que ellos serán siete veces más radioactivos que los generados por los reactores clásicos,” declara Greenpeace en un comunicado publicado dos días después del anuncio de la próxima construcción de un segundo reactor EPR en Francia. Según la organización ecologista, “el funcionamiento del EPR prevé que el combustible nuclear permanezca más tiempo dentro del reactor, lo que implica una degradación y por ello una radiotoxicidad mucho más importante que en los reactores actuales.”

¿Cuál es el problema? Que la radioactividad sea mayor no es ningún problema técnico que haga imposible manejar los residuos de la misma manera que los residuos convencionales, ni que aumente la probabilidad de algún escape de radoactividad que los franceses nunca tuvieron. Que, por ejemplo, en lugar de tener 10 RAD los residuos tengan 70, no añade ninguna dificultad ni riesgo para su manejo y para su reciclaje para ser usado como nuevo combustible. El espesor de las paredes de los contenedores no tiene que ser mayor, porque la radioactividad no puede traspasar jamás la barrera de plomo que los conforma, así sea de 10, 70 o 1000 RAD.

“30% menos residuos”

Areva, que desarrolla el EPR junto con el grupo alemán Siemens, expresa por su lado que las afirmaciones son “muy exageradas”. “La radioactividad puede ser más importante en razón de una combustión más prolongada, pero ella se puede estimar en 10 al 15% mayor, en ningún caso siete veces mayor,” estima Patricia Marie, responsable del servicio de prensa de grupo nuclear.

Y añade: “Sobre todo, el EPR permite generar un 30% menos de residuos nucleares.” Pero Greenpea-ce dice apoyarse en “un informe establecido en 2008 por Posiva, una empresa finlandesa de gestión de residuos nucleares” y en “un estudio realizado en 2004 por la Nagra, la asociación nacional suiza para el almacenamiento de residuos nucleares.”

El primer paso de la construcción de un EPR fue hecho en Finlandia en 2005 y debe terminarse en 2012, con más de res años de retraso en el calendario inicial. En Francia, la construcción del EPR de Flamaville (Manche) comenzó en diciembre 2007, para una entrada en servicio en 2012. El jueves, Nicolás Sarkozy anunció la construcción de un segundo reactor de este tipo en suelo francés, en Penly, Normandía. La construcción deberá comenzar en 2012.

Bien por los franceses y los finlandeses que no se dejan asustar por los fantasmas que agita Greenpeace en la oscuridad de su ignorancia. Gracias a sus 57 reactores nucleares Francia genera el 80% de su electrici-dad y la gran cantidad que le sobra la vende a sus varios vecinos europeos que habían comenzado a des-mantelar sus reactores o que no se habían decidido a construirlos, como Italia.

Sin embargo, a pesar de la falta de seriedad de Greenpeace en su acercamiento a los asuntos científicos, no hay que desechar una serie de demostraciones carnavalescas con disfraces al tono para impresionar al ingenuo populacho francés sobre la “peligrosidad” del aumento de radioactividad de los residuos nucleares –que seguirán siendo manejados con estrictos controles de seguridad por los franceses (maestros en la materia debido a su larga y abundante experiencia en el tema) sin que la vida de la población sea alterada por otra cosa que un aumento en la producción de electricidad. Que recibirán en una época en que el asunto energía se ha convertido en un problema de complicada solución, gracias a la constante oposición irracional del movimiento antinuclear liderado por un grupo de paranoicos que buscan detener el desarrollo y el avance del progreso según bien determinadas normativas del Club de Roma.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC



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