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Energía Solar, ¿Un Agujero Negro?

por Dr. Pierre Lutgen

Luxemburgo está entre los países europeos que por lejos invierten más en la energía fotovoltaica, más que lo que le cuesta su nueva universidad (€ 36 millones de euros). Sin embargo, en el 2003 las energías eólicas y fotovoltaicas juntas no suministraron más que 0,45% de las necesidades energéticas de Luxemburgo. El estado ha gastado por año y por hogar de tres personas € 1500 en concepto de viento y fotovoltaico. ¿A quién le beneficia el crimen? ¿Quién gana dinero a nuestras espaldas, y a costa de los hogares de escasos recursos?

¿A quiénes van las sumas astronómicas que alimentan los “Fondos de Compensación” creados por la ley del 24 de julio de 2004, y que fuerza a todos los clientes de la Cegedel (la empresa de elec-tricidad d Luxemburgo) a pagar los caprichos de algunos a razón de € 0,50 Kw/h? ¿Quiénes se reirán algún día de nuestra estupidez como la de los burgueses del pequeño poblado de Schilder-burger en Alemania, que querían meter al Sol en bolsas para iluminar sus casas. [A]

Las células fotovoltaicas son caras. Nos consuelan y nos dice que después de varias décadas si aumenta su volumen de producción su precio bajará. Queda, sin embargo, que durante los últimos 20 años ellas han producido una energía total menor que la que fue necesaria para fabricar los paneles (aluminio, vidrio, instalación eléctrica, transporte, desperdicios…). O nos dicen que la vida útil de un panel fotovoltaico que ponemos sobre nuestro techo es de 20 años, según dice nuestra Agencia de Energía, esta duración del equipo no es suficiente para recuperar la energía utilizada para su fabricación.

De acuerdo con el Ministerio del Ambiente de Berlín, Alemania deberá en 2040 eliminar 33.500 toneladas de desechos fotovoltaicos.

Los vientos jadean

Los alemanes se dieron cuenta de que los numerosos molinos de viento que desfiguran el paisaje son una locura. [1] Las 5000 turbinas de viento de Alemania cubría en 1997 apenas el 1% de las necesidades de energía del país.[2] La factura de electricidad de un hogar promedio pasó de € 40,50 euros en 2000 a € 50,10 euros en 2005. Es el precio más alto de todos los países europeos.

La situación es similar en Francia[3] donde la energía eólica provee 0,06% de las necesidades de energía eléctrica, y los paneles fotovoltaicos 0,01%. En Bélgica las turbinas de viento suministran 0,009% de la electricidad del país. En los Estados Unidos los paneles solares producen 0,02% de las necesidades de electricidad.

La energía eólica es tres veces más cara que la producida mediante carbón, la energía fotovoltaica es 12 veces más cara. [4] Una carga de leña de 2 m3 provee tanta energía como 20 m2 de paneles fotovoltaicos durante un año. Algunos Lords ingleses se encapricharon en poner una turbina sobre el techo de sus cabañas del campo. Se calcula que serán necesarios 40 años para amortizar su costo. Pero, ¿qué aparato eléctrico dura más de 5 años sin reparaciones ni mantenimiento?

Para alimentar un poblado de 25.000 habitantes sería necesario instalar 300 turbinas de viento (cuando haya viento).

Además, una cantidad demasiado grande de turbinas de viento desestabiliza a la red de distribu-ción eléctrica alemana. Los californianos también sufren de apagones eléctricos frecuentes por razones similares; su industria ha perdido millones a causa de las fallas de corriente. Ciertas empresas del Silicon Valley se han mudado por esta causa. Una reciente tesis de doctorado de la Universidad de Louvain demuestra que si la energía eólica sobrepasa en algunos por cientos del total, todo el sistema de distribución de Bélgica colapsaría. [5]

El árbol, el mejor panel solar

Para otras fuentes de energía como la biomasa o la madera, Luxemburgo califica junto a Gran Bretaña últimos entre los países europeos. Los austriacos obtienen el 10% de sus necesidades de energía de sus bosques, y los finlandeses el 21%. En Luxemburgo la madera se pudre en los bosques emitiendo tanto CO2 a la atmósfera como si se quemara. El CRTE-Henri Tudor [6] ha demostrado que el 13,9% del gasoil quemado en Luxemburgo podría ser reemplazado por la madera.

Ciertas comunas, como las de Niederanven, han instalado calefacción a leña en sus edificios públi-cos. Y cuando la oferta de leña para calefacción a los ciudadanos está bien hecha, el consumo au-menta de manera exponencial: de 200 a 500 cordes en dos años. [NOTA de FAEC: El "corde" es una antigua medida de capacidad europea para volúmenes secos como granos o leña, y equivale a 2 m3]

Los alemanes importan grandes cantidades de maderas viejas para sus centrales térmicas. [7] Un estudio hecho en Colonia muestra que hay ventajas económicas (la madera vieja cuesta menos que la madera recién extraída de los bosques), y ecológicas (reemplaza al carbón).

En Francia la cantidad de calefacciones con briquetas de madera se ha decuplicado (x10) en 10 años. Una instalación bien concebida [8] permite economizar 27% de las cargas de calefacción. Las briquetas de madera cuestan 0,018 euros Kw/h contra 0,083 del fuel-oil doméstico.

Nos han hecho creer también que el biodiesel o el etanol derivado de los productos agrícolas pre-sentan una alternativa interesante. Los estudios publicados por los investigadores de la Univer-sidad de Cornell y la de California en Berkeley muestran que el etanol producido a partir del maíz requiere 129% de energía fósil para su producción, mientras que la producida a partir de la paja, el bagazo, o la madera requiere de 150% más energía, y el obtenido del girasol un 217% más. Simplificando: para producir un litro de biocombustible son necesarios 2 litros de gasoil.

Si un litro de gasolina contiene 40 megajulios, un litro de etanol no contiene más de 29 megajulios –o en otras palabras, con un litro de etanol se consigue recorrer la misma distancia que con 660 cm3 de gasolina. Añadido a esto, las emisiones de los autos que funcionan con etanol son conta-minantes: fuertes emisiones de productos nitrogenados y de aldehídos. Las fábricas productoras de etanol de los EEUU son fuertemente contaminantes. [9] Dos terceras partes que ingresan a las fábricas de producción de biodiesel salen como desechos (descartes, residuos celulósicos, glicol y dióxido de carbono). Y las voces que se elevan para pedir el subsidio de estas formas de energía no rentables hacen pensar fuertemente en los errores del sistema de planificación soviético. Los Estados Unidos ya han gastado más de 2 mil millones de dólares en subsidios para los biocombustibles.

El Instituto Francés del Petróleo calcula que por todas estas razones acumuladas, el costo de un litro de biocombustible es 3 veces más alto que el de los combustibles derivados del petróleo. Encima, para obtener rendimientos interesantes por hectárea estos monocultivos deben usar grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas, como lo reconoce Arnaud Apoteker de Green-peace Francia: “Solamente una agricultura intensiva permite producir biocombustibles finan-cieramente viables.” En Malasia, el 87% de la deforestación está causada por el desarrollo de las plantaciones de palmeras para producir aceite para biocombustible. En Sumatra y Borneo, 20 millones de hectáreas fueron deforestadas para producir biodiesel a partir del aceite de palmera.[10]  Un duro golpe para la biodiversidad glorificado por el WWF. Y las superficies agrícolas de esos países que servían tradicionalmente para alimentar a la población local son ahora usados para este producto de exportación. Se trata de una nueva forma de colonización.

En el campo de los biocombustibles Luxemburgo tiene soluciones todavía más irracionales. La Superdrekskescht (agencia ambiental - N. de FAEC) recoge los aceites de frituras para conducirlas en camionetas hasta Austria para proceder al cracking en una planta especializada. Es difícil obtener las cifras del balance económico de esta operación [11], pero nos podemos imaginar que el precio de reventa de tal litro de biodiesel valdrá cinco veces el precio del litro de fuel-oil de calefacción. ¿Por qué no quemar directamente estos aceites en una caldera equipada con buenos filtros? Nuestros hornos de cemento en la Minette se chuparían los dedos con estas grasas de frituras. Sin emitir ninguna sustancia nociva, mientras que el biodiesel emite grandes cantidades de formaldehído cancerígeno. [12] lo mismo que el aceite de frituras.

Otro acercamiento irracional es el de querer reciclar el plástico a toda costa. Se hicieron muchos estudios entre nuestros vecinos. Los franceses descubrieron que el reciclaje de una tonelada de plástico cuesta € 1.447 euros, es decir, el triple que una tonelada de plástico nuevo. El cálculo de los alemanes llega a los 1.654 €/ton y el de los Holandeses a 1300 €/ton. La valorización térmica de esta tonelada de plástico –“basura transformada en energía”- representaría por el contrario, una economía de € 500 euros de gasoil.

Recordemos asimismo que la energía proveniente de la biomasa no es rentable si no pasa por la combustión directa. Las instalaciones de biogas producen electricidad 3 a 4 veces más caras que la de las centrales térmicas clásicas. [13] Y los efluentes de metano de esas instalaciones contribuyen 24 veces más que el CO2 al efecto invernadero; los efluentes de dioxinas están lejos de ser insig-nificantes.

Nuestros desechos, una fuente de energía ignorada

  • En los Estados Unidos el 38% de la energía renovable (exceptuando a la hidroeléctrica) proviene de la valorización térmica de los residuos domiciliarios.

  • En Suiza es el 75,7%. En este pequeño país 29 incineradores eliminan 3 millones de toneladas de desechos y producen 4.000 GWh [14]

  • En Francia [15], 40% de los desechos so valorizados térmicamente en 130 incineradores, produciendo 9 millones de MWh.

  • En Japón se valoriza térmicamente (se incinera) el 50% de la basura. [16]
  • En los Países Bajos el “Hoog Rendement Afval Verwerkings Installatie (HR.AVI)” se ha convertido en el modelo de rendimiento energético. Este incinerador opera en cogeneración y quema 840.000 toneladas de basura por año.[17]

Las directivas europeas 2000/76 han forzado a los constructores a equipar sus incineradores con filtros de alto rendimiento. En 1990 un tercio de las emisiones de dioxinas en Alemania [18] pro-venía de los incineradores; en el 2000, menos del 1%. De hecho, actualmente existen más dioxi-nas en la basura que ingresa a los hornos que la que hay en los productos sólidos o gaseosos que salen de las chimeneas. Los incineradores se han convertido en máquinas destructoras de dioxinas.

Un balance ecológico (según el método Ecoindicator) muestra que entre todas las energías reno-vables, la valorizacion térmica de la basura es la más limpia, y es mucho más limpia que la solar, la eólica o el biogas. Su impacto sobre el ambiente es asimismo menor que el de los diques y repre-sas. Las emisiones de un incinerador construido después de 2001 son menores que las del barco Rainbow Warrior de Greenpeace.  Pero serán necesarios muchos años antes de que el dogmatismo de Greenpeace sea vencido. Ello se logrará solamente de manera local. En un barrio de Viena los vecinos han impuesto, a pesar de las objeciones de Greenpeace, la construc-ción de una segunda central de cogeneración de basura, porque esta energía es menos cara para ellos y más limpia que la de la vieja central térmica a carbón.[19]

El carbón, fuente de contaminación radioactiva

Las centrales térmicas de carbón contaminan mucho más sus entornos que las centrales nuclea-res. En los Estados Unidos esas centrales emiten un total de 48 toneladas de mercurio al aire, una de las sustancias más tóxicas que existen. Una central térmica de carbón de 1000 MW produce 4,8 millones de toneladas de CO2 por año y una montaña de cenizas. Una central nuclear de la misma capacidad produce una tonelada de desecho radioactivo que puede ser enterrada en una galería bajo tierra donde pierde su radioactividad en el transcurso de los años. Pero es preferible que sean reciclados y reacondicionados en los reactores de generación rápida (o "fast breeders"), o en instalaciones como la de Sellafield. Es verdad que esta planta en el pasado emitió agua radio-activa al mar. Pero ese no es el caso en la actualidad.[20]

Pocos saben que las centrales de carbón emiten grandes cantidades de radioactividad. El carbón contiene en promedio 1,3 ppm de uranio y 3,3 ppm de torio. En 1982 [21], las centrales térmicas de carbón de los Estados Unidos emitieron a la atmósfera 801 toneladas de uranio y 1970 tone-ladas de torio bajo la forma de polvillo, mientras que las centrales atómicas del país produjeron apenas 130 toneladas de residuos radioactivos, no emitidos al aire sino que quedaron encerrados en envases sellados o dentro del edificio contenedor. El uranio-238 emitido por las centrales térmicas es transformado por la radiación solar y cósmica en plutonio-239 que es eminentemente tóxico cuando se lo inhala. Por ello es mucho más peligroso vivir cerca de una central térmica de carbón que cerca de una central nuclear.

Muchas centrales térmicas de Gran Bretaña debieron cerrar porque sus ambientes se habían vuelto demasiado radioactivos. Además, las centrales de carbón emiten grandes cantidades de radón, gas que es difícil de retener en los filtros. Como también son difíciles de captar las dioxinas emitidas por las centrales de carbón. Las aguas usadas por las centrales de carbón son igualmente radioactivas. La Agencia de Protección del Ambiente de los EEUU calcula que todas las centrales de carbón del mundo entero emiten cada años 6.630 toneladas de uranio (Chernobyl emitió 5 toneladas de sustancias radioactivas a la atmósfera) y 16.320 toneladas de torio en la biosfera, es decir, medio kilo por cada habitante de la Tierra.

Es posible usar los residuos de uranio 238 y de plutonio en los reactores generadores rápidos. El Superphénix en Francia produce menos residuos que una central clásica ha sido detenido en su construcción por el gobierno de Jospin bajo la presión del movimiento ecologista.

Es extraño que Greenpeace quiera bloquear todos los contenedores que están en ruta a los centros de reciclado, y no se interesa para nada en esta otra contaminación radioactiva masiva debida al carbón. Esta asociación probablemente no está al tanto de los estudios epidemiológicos hechos alrededor de los centros de reciclado de los residuos de plutonio (Los Alamos, Le Hague, Sellafield). A cada nuevo estudio [22] se descubre que para el personal y los vecinos la mortalidad es menor y la cantidad de cánceres también es inferior al del resto de la población.

Los chinos se comienzan a preocupar. Lo esencial de su energía proviene del carbón y las cenizas de sus usinas han sido utilizadas durante años para la fabricación de cemento. La radioactividad en el interior de muchos de sus hogares sobrepasa las normas de salud.

La energía nuclear permanece entre las menos caras [23] Si se adjunta a los costos de producción los costos de las externalidades (polución del aire, accidentes, efecto invernadero, gastos de inves-tigación, residuos…) ella se produce a 0.03 euros por kWh contra 0,06 euros de las centrales de carbón.[24] Si se quiere reemplazar las 19 centrales nucleares de Alemania por turbinas eólicas sería nencesario, de acurdo a los cálculos del profesor Dörrescheidt [25] plantar 460.000 turbinas en las colinas. La energía nuclear es también la más segura.[26]

Es en las centrales nucleares donde hay menos accidentes mortales durante los ultimos 20 años. En las centrales térmicas de carbón se contabilizan 300 muertes anuales y por TWh; en las cen-trales de gas 80, y en las centrales nucleares 5 [27] y los Daneses que se dicen los campeones en el campo de batalla de Kyoto emiten nada menos que 27 veces más dióxido de carbono por KWh que los Franceses.

Los elefantes blancos

Que nos permitamos el lujo de juguetes tales como las turbinas de viento o los paneles fotovoltai-cos no afecta mucho al presupuesto de un hogar luxemburgués. Pero cuando las ONGs quieren exportar esas máquinas poco económicas a los países del Tercer Mundo, ello no beneficia en nada a las poblaciones de esos países [28] que no tienen el dinero para el mantenimiento a largo plazo. Son los fabricantes de esas maquinarias, de esos elefantes blancos, los que se llevan las grandes ganancias.

Pierre Lutgen
Doctor en ciencias
Luxemburgo


NOTA:

(A) Cuando se dispone de mucho dinero se lo puede despilfarrar de varias maneras. Se podría colocar a la entrada de todos los pueblos durante años carteles que digan: “Atención: Peste Porcina”, que causarían temor entre los automovilistas, quienes no sabrían que hacer contra una desgracia como esta aparte de sacar un seguro contra los daños que causaría el ganado porcino. Se podrían poner en las autopistas enormes y ridículos estandartes con la leyenda, “Basta de barbas de cabra contra el smog” [« Kee Bock op de Smog »]. Sin duda las caravanas de holandeses asustados buscarán los campings con aire menos contaminados. O comprar millones de preservativos contra el SIDA o aún para decir que han hecho muchas cosas contra la gripe aviar y se descartan 30.000 dosis inútiles de vacunas Tiramiflu en Herrenberg. Es feroz la competencia entre los Ministerios para gastar nuestro dinero. Por lo menos la Coque, la Filarmónica y el Mueso Pei servirán todavía a las generaciones futuras [Nota de FAEC: En Luxemburgo “la Coque” es el Centro Nacional Deportivo y Cultural (d'Coque)]

Referencias

  1. Der Windmühlenwahn, in Der Spiegel, 29.03.2004.
  2. Darmstädter Manifest von 95 Hochschullehrern
  3. Entreprise et Environnement, avril 2000.
  4. Paul Scherrer Institut, CH.
  5. Joris Soens, KUL in Le Soir 20.12.2005
  6. B. Schmitt et al., Ganzheitliche Betrachtung der energetischen Holznutzung in Luxemburg, November 2003
  7. F Schillig, UmweltMagazin Januar 2003.
  8. ADEME, rapport d'activités, 2000, page 97.
  9. S Lilley, Asheville Global report, June 2006.
  10. Courrier International, 9 février 2006.
  11. De Konsument (ULC), 13 octobre 2005.
  12. Académie des Sciences, Paris 2003
  13. Fichtner Development Engineering, 1997
  14. U Fitzke, Umwelt, BUWAL, 4, 2005.
  15. JM Lejeune, Conf: The future of residual waste“, 2005
  16. YK Yoshikawa, Waste Management Wqorld, 83, June 2005.
  17. Studie zum Energiepotential von KVA, AWEL Zürich, Juni 2005
  18. BMU, Juli 2005.
  19. Improved Waste Incineration, Technical University, March 11-12, 2003, Berlin.
  20. Energie Spiegel, Juli 2002.
  21. JP McBride et al., Science magazine, December 8, 1978.
  22. Cl Bastin, The Atlanta Journal, Sept 15, 2002.
  23. Revue Technique Luxembourgeoise, 3, 1999.
  24. Ministère de l'Economie, des Finances et de l'Industrie (France), in Energie Plus, 2005
  25. Ftrankfurter Allgemeine Zeitung, 15.November 1998.
  26. Le Point sur l'Energie, 13, Mai 2003.
  27. PSI-GaBE project- CH
  28. FAZ, 03. Juni 2003.


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