

Hace más de dos años, en NOS PROPONEN “OTRA UTOPÍA”, vimos que el discurso ambientalista, parece ser sólo una máscara, más aún, nos preguntábamos: “realmente les preocupa el medio ambiente?, con el argumento ambiental, ¿no nos estarán tratando de ven-der un “combo ideológico”?.
En La UTOPÍA posible, desarrollo con minería vimos que a la UTOPIA ambientalista hay que oponerle un mito sustituto, una UTOPIA PO-SIBLE, la del desarrollo. Pero,… qué es la UTOPIA AMBIENTALISTA?
Han construido una UTOPÍA…
La antiminería, los enemigos del desarrollo, son los mismos que se oponen a todo, a los transgénicos, a la energía nuclear, al petróleo, a las pasteras, a las represas, etc. Ellos construyen una utopía, par-tiendo de una concepción diferente del mundo (POR QUÉ SE OPONEN? I – Demasiadas personas...), aplican un método acientífico a sus razonamientos (POR QUÉ SE OPONEN?... II – Pensamiento acientífico), con las lógicas consecuencias políticas de sus actos (POR QUÉ SE OPONEN?... III - Ecofascismo), que ponen en riesgo la libertad de las personas (DEBATE EN LA TELE III: Los argumentos económicos). Desearía creer, que en su ingenuidad, no alcanzan a comprender a donde nos conducen sus propuestas, que parecen más ideológicas que ambientales.
Patrick Moore, cofundador de Greenpeace en 1970, quien se retiró de la organización en 1986, nos describe:

“Mientras que previamente el movimiento ecologista se encon-tró puertas afueras del poder, ahora estaba invitado a la mesa alrededor del mundo. Para los ecologistas, acostumbrados a la política de la confrontación, esta nueva era de aceptación im-ponía un gran reto.” (…) “Algunos ecologistas no lo vieron así y, en el nombre de una “profunda ecología” dieron un fuerte viraje hacia la ultra-izquierda, trayendo una modalidad de ex-tremismo e intolerancia.”
“La caída del muro de Berlín contribuyó a este giro a la izquier-da. Súbitamente, el movimiento internacional por la paz tenía mucho menos para hacer. Los grupos pro comunistas de Occi-dente fueron desacreditados. Muchos de sus miembros se trasladaron al movimiento ecologista.”
Moore lo describe: los apologistas del muro, los náufragos del socialismo real arribaron a las costas del ambientalismo, por qué lo hicieron?
Guy Sorman en “Le Progrès et ses ennemis (El progreso y sus enemigos - 2001) nos da una pista: “como los marxistas,… aborrecen el orden liberal existente y el mundo tal como es; como los marxistas, también prevén el derrumbamiento necesario bajo el peso de las contradicciones internas que, sin embargo, no son las mismas. En lugar de la contradicción social entre burguesía y proletariado, ahora nos predicen una contradicción entre las necesidades de la producción y los recursos naturales…”.

Y seguimos con Sorman: “Marx, a partir de los hilos dispersos de su época, supo construir una teoría unificadora, a la vez crítica del orden existente, descripción del futuro y método para llegar a él (…) El pensamiento ecologista se encuentra disperso en múltiples escuelas, como lo estuvie-ron los diversos socialismos utópicos, a la espera del hipotético “Marx verde”, que quizá no apa-rezca nunca”.
Para Sorman “el pensamiento Verde es un mito en acción, una promesa de un mañana que se pare-cería al anteayer”. Podemos ir más lejos aun, no hay UTOPÍA, como la que nos propuso Marx, con crítica, descripción y método. Ahora no hay propues-ta alguna, sólo el difuso retorno a un socialismo precientífico, bucólico, con la promesa de un mundo limpio, sin industrias, progreso ni desarrollo. Y nos quieren convencer que el hombre va a vivir mejor allí.
Sobre esa aparente contradicción, Sorman sostiene que el deterioro del medio ambiente sigue una curva en campana: ascendente en el inicio de la industrialización a causa del uso de técnicas primitivas, para estabilizarse y declinar cuando los métodos de producción se hacen sofisticados. Es con más desarrollo económico que se preserva el medio ambiente, no es frenándolo (DEBATE EN LA TELE IV: Pobreza y exportación...).
Y la humanidad ha progresado: “en 1990, no había un solo país en el mundo que no hubiese superado la ex-pectativa de vida de la Gran Bretaña de 1890” (Amartya Sen). Progreso que no se ha detenido; en las últimas dos décadas, cientos de millones de personas se han incorporado a la vida digna, en Asia, en América e incluso en África. Progreso que cada vez más, va de la mano con el cuidado del medio ambiente.

Para aquellos que ya viven bien, es una utopía seductora, a pesar de no tener base científica ni ejemplo alguno que se aproxime a sus promesas. Nos piden que renunciemos a nuestra potencialidad, como país, como sociedad o como persona, a cambio de un imaginario bienestar y equilibrio con el medio ambiente. Olvidan que sociedad ni individuo alguno, se han desarrollado renunciando a sus potenciali-dades.
Olvidan que somos más de 7.000 millones de perso-nas que tenemos derecho a comer, vestirnos, sanar-nos, alojarnos y vivir dignamente. Y que existe la tecnología para hacerlo en forma ambientalmente sostenible.
NOTA:
Falta responder un par de preguntas: ¿La UTOPIA ambientalista defiende el medio ambiente o es sólo un combo ideológico? - ¿Por qué esta UTOPIA seduce a las clases medias urbanas?Escrito por Martín Carotti
