CAPITULO 17

EPÍLOGO

y Últimas Noticias

 

 


L

as conclusiones de todo esto son muy descorazonantes. Estamos comprobando de manera científica cómo el movimiento ecologista está imponiendo una percepción del ambiente, sus riesgos y sus problemas que no es la real. Estamos comprobando diariamente la manera en que corporacio-nes, fundaciones y otras organizaciones se han infiltrado en los gobiernos y en los círculos de poder para prolongar su domi-nio de los mercados internacionales, dise-ñando políticas que se imponen a las na-ciones menos desarrolladas para asegurar que sus recursos naturales se mantengan disponibles para los países industrializados; y el dictado de leyes, regulaciones y prohi-biciones que buscan y consiguen frenar el desarrollo económico e industrial de los países sujetos a estas políticas neocolonia-les.

Las Pandillas ecoterroristas

Ya vimos que son grupos formados para imponer por la fuerza su voluntad al resto de la población. Se organizan cuidadosa-mente con el objeto de provocar cambios mediante la amenaza de la fuerza: de ma-nera directa por medio de demostraciones antinucleares, abordaje de barcos ballene-ros, incendio de peleterías, atentados ex-plosivos contra laboratorios científicos, sabotaje de maquinaria forestal o chantajes nucleares a gobiernos para que se voten leyes "ambientales" ­ como ocurrió en 1976 en Australia y obligó al gobierno del primer ministro Fraser a acceder a la creación del Ministerio del Medio Ambiente (dirigido por los personajes que los chantajistas "suge-rían") para lograr la promulgación de diver-sas regulaciones ecologistas y otras de-mandas, o en caso contrario detonarían 2 bombas nucleares en las ciudades de Sid-ney y Melbourne. Si para "salvar al ambien-te" es necesario volatilizar a 10 millones de personas, la Causa ya no me parece tan "sagrada".

La manera indirecta de conseguir sus fi-nes consiste en sobornar científicos, fun-cionarios, periodistas, legisladores y, en fin a quien sea necesario, para conseguir sus objetivos políticos: hacer que el resto del mundo viva y actúe de la manera que los amos de la corporación ecologista creen que es la adecuada. Nada menos democrá-tico, por cierto, pero ya vimos antes que el ecologismo, como ideología, tiene sus raí-ces profundamente incrustadas en la filosofía eugenésica del nazismo. Aunque muchos sostienen que proviene del comu-nismo (del Rojo me pasé al Verde . . .), los nexos del movimiento ecologista con la Sociedad Eugenésica Alemana de los años 30 no puede ser negada de ninguna manera.

A los políticos y legisladores que no pue-den sobornar, los aterran con sus cuentos y fantasías de Apocalipsis cercanos y, apo-yados por la siempre complaciente prensa ­ ávida de escándalos, catástrofes y predic-ciones apocalípticas que espanten a los lectores ­ los abruman con las presiones -blicas generadas por las muy bien orques-tadas campañas de alarma ecológica (Green-peace, World Wide Fund for Nature, etc.) y consiguen la aprobación de las numerosas regulaciones y prohibiciones con que pre-tenden imponer sus políticas, bajo el dis-fraz de protección del ambiente o de la salud de los vecinos. Total, en materia cien-tífica, los legisladores son tan ignorantes como el común de los mortales y los "ase-sores" son siempre escogidos entre los miembros de las ONGs ecologistas.

Están conscientes que la promulgación de tratados internacionales como el Proto-colo de Montreal, o el de Kioto, les ahorra-rán el trabajo de tener que usar ejércitos y tropas de invasión para imponer sus volun-tades, ya que lo hará ­ en caso de que se nieguen las víctimas, la Fuerza Pública de las Naciones Unidas, es decir, los Cascos Azules, los Blancos o las Boinas Verdes, de acuerdo a la importancia y gravedad de la situación.

Es evidente que resulta más conveniente usar la fuerza del Gobierno para quitarles algo a los demás, o para obligarlos a hacer algo que no desean hacer. Es además más seguro. Y legal. Es así como estas Reivindi-caciones de los Derechos Animales o la protección de los ecosistemas, convertidas en Leyes se ha constituido en una impor-tante causa de las grandes crisis económi-cas y en la Decadencia Moral de muchos países.

Por otro lado, el accionar de las Pandi-llas Ecologistas y de las Legislativas es absolutamente inmoral: dado que el medio de conseguir la aplicación de los Objetivos es el empleo de la Fuerza o de la mentira, cualquier persona racional y honesta siente que sus principios morales y sus derechos naturales son despiadadamente pisoteados por la Matonería Estatal. Si los resultados conseguidos a través de este matonismo hubiesen servido para mejorar en algo la condición de aquellos a quienes dicen re-presentar o proteger, se podría hacer la vista gorda y aceptar algunas injusticias (si a usted no le repugna aceptar injusticias, a mí sí).

Los legisladores y gobernantes de todo el mundo rasgan sus vestiduras declamando su afán por promulgar Leyes para el Bien Público, sin que hayan siquiera demostra-do su capacidad o sabiduría para determi-nar qué es lo que a mí o a usted nos con-viene, como integrantes de las sociedades que han tenido la desgracia de caer bajo su poder. Se arrogan estas Pandillas el derecho de legislar y usar la Fuerza Pública para imponernos SU modo de pensar, y por es-tas Leyes y por la fuerza, establecen lo que NO podemos hacer, lo que NO podemos tener, los productos que NO podemos usar, la basura que NO podemos quemar, la for-ma de NO arrojar la basura, adonde NO podemos ir, lo que debemos pagar para NO ir presos, lo que NO podemos leer, lo que NO podemos escribir, y hasta donde pode-mos protestar o patalear contra las injusti-cias que se nos imponen en nombre de la "Salvación del Planeta", de la "biodiversidad", del Aire Limpio, del Agua Pura, de las Sel-vas Lluviosas, las Ballenas, Focas y Búhos o del "desarrollo sostenible".

Se nos bombardea todos los días con el argumento que los maravillosos logros de la civilización occidental están dañando de manera irreversible al ambiente de la Tierra. Algunos ecologistas insisten que cualquier uso que se haga de los recursos naturales es dañino. En nombre del "ambientalismo" se nos está urgiendo a que abandonemos una civilización que cree en el progreso y el mejoramiento de la condición humana, y adoptemos otra que esté dedicada al "desarrollo sostenible" como se le conoce actualmente (aunque lo correcto es decir "sustentable"). No está para nada claro qué es esto del desarrollo sostenible y, sobre todo, no se nos hace claro a cuál nivel de desarrollo será posible continuar con el progreso. Lo que se ha venido comprobando es que este sistema que se nos propone rechaza totalmente cualquier futura industrialización ­ de ninguna nación del mundo ­ y no es otra cosa que un movimiento de retorno a la naturaleza y a las costumbres de nuestros antepasados.

 La Humanidad en Peligro

A pesar de toda la evidencia científica disponible sobre los increíbles avances logrados en el uso y aprovechamiento de los recursos naturales, en el constante desarrollo de tecnologías que consiguen remediar y solucionar los muchos problemas ambientales que se van presentando, muchos líderes del movimiento ecologista siguen hablando como si nada hubiese cambiado en los últimos 25 años. Escuchemos al vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore:

"La Humanidad ha entrado súbitamente a una nueva relación con el planeta Tierra. Los bosques de la Tierra están siendo destruidos; en la capa de ozono se está abriendo un enorme agujero. Las especies vivientes están muriendo a una velocidad nunca antes conocida. Los desechos químicos en crecientes volúmenes están filtrándose en los suelos para envenenar las aguas subterráneas, mientras que gran cantidad de dióxido de carbono, metano, y clorofluorocarbonos están atrapando el calor en la atmósfera, elevando la temperatura global."

No existe ninguna evidencia científica demostrada que apoye ninguna de estas acusaciones. Por el contrario, la opinión prevaleciente entre la gran mayoría de los científicos serios es contraria a toda la paranoia ambientalista y puede resumirse de la siguiente manera:

·                    A pesar de la histeria de algunos pseudo científicos, no existe razón alguna para creer en el calentamiento global.

·                    Ni la Humanidad ni los CFCs tienen ninguna responsabilidad en la disminución de la capa de ozono, simplemente porque esa disminución no se ha producido!

·                    En los Estados Unidos existen hoy muchos miles de hectáreas más de bosques que a la llegada de Colón en 1492, y un 30% más que a principios del Siglo.

·                    El ecosistema de la Tierra no es frágil, y los humanos no tienen la capacidad para destruirlo, porque su capacidad de recuperación va más allá de lo que se creía.

·                    Las culturas menos desarrolladas no son necesariamente más puras o bondadosas con la naturaleza que las civilizaciones tecnológicamente avanzadas. De hecho, lo contrario es con mucha frecuencia la verdad.

·                    Las severas regulaciones no son el mejor método para proteger adecuadamente al ambiente.

·                    La mayoría de las organizaciones ecologistas han abrazado sus causas con el entusiasmo y fervor religioso de una Cruzada, abandonando la Razón y haciendo dogma de Fe muchas premisas falsas.

·                    La Humanidad es parte de la Naturaleza y no necesariamente su enemiga.

Es asombrosa la manera cómo ha conseguido la Humanidad sobrevivir en un ambiente generalmente hostil. No tenemos ni garras ni colmillos ni escudos o caparazones. No tenemos ni espinas ni glándulas venenosas para defendernos. Ni siquiera tenemos plumas o gruesas pelambres para mantenernos calientes en la nieve. En realidad, cuando nacemos sólo estamos adaptados para sobrevivir en los trópicos. Nuestra vista no es aguda como la de los pájaros, nuestro oído es muy pobre comparado al de los animales; nuestro olfato no puede ni compararse con el de la mayoría de los mamíferos o peces. Los predadores nos ganan en velocidad en tierra o en el agua.

Sin embargo, a pesar de todas estas desventajas, hemos conseguido llegar hasta donde estamos . . . y alguna razón debe haber para ello. Hemos conseguido penetrar en todos los nichos ecológicos que existen, y hemos logrado sobrevivir en cualquier tipo de ambiente climático que se conozca en la Tierra. ¿Cuál son, entonces, nuestras ventajas sobre el resto de las especies del planeta?

Primero, tenemos un cerebro que no se ve en ningún otro animal superior. Un cerebro que es capaz de pensamientos abstractos; un cerebro que puede resolver problemas. Hemos desarrollado medios de comunicación a través del lenguaje humano que excede por tanto a la comunicación entre los animales, que se ubica en una categoría completamente diferente. Estamos aprendiendo mucho sobre los lenguajes animales y sus maneras de comunicarse, pero querer comparar la capacidad de comunicación de los grandes primates o el de los delfines y ballenas con las capacidades del lenguaje humano, es pasar por alto la inmensa diversidad de expresión; las implicaciones y matices de las palabras en los miles de idiomas que existen entre los seres humanos. El Rey León sólo es filósofo parlante cuando Disney dice que debe hacerlo . . . y eso porque la taquilla es jugosa.

El pensamiento abstracto conduce al pensamiento sistematizado, lo que a su vez nos lleva al aprendizaje, la más elevada actividad que realizan los seres humanos. Aprender y enseñar, la formación del conocimiento, el cuestionamiento de la verdad, el desarrollo de sistemas filosóficos, la aplicación práctica de las ideas ­ estas son las cosas que distinguen a los seres humanos de las demás especies vivientes. Cuando unimos el pensamiento, habla, y aprendizaje a la peculiar capacidad de caminar sobre dos piernas ­ liberando así a los brazos ­ con el desarrollo de la habilidad de las manos, tenemos entonces una forma física realmente notable en el reino animal. Estos dones nos dan la posibilidad de construir herramientas y utensilios de toda clase. Nos dan la posibilidad de crear máquinas y motores que utilizan energía no viviente, haciendo innecesaria la fuerza de esclavos y bestias de carga en la sociedad moderna.

Ha sido a través de la tecnología que hemos sido capaces de volar y alejarnos de la Tierra para aprender, realmente, lo preciosa que ésta es. No es por casualidad que el despertar a la especial naturaleza de nuestro mundo y su equilibrado ambiente coincidieron con las primeras miradas que dimos a la Tierra desde el espacio exterior, a través de los ojos de astronautas, cámaras de TV y equipos fotográficos. Fue a través de la tecnología que nos vimos como somos en realidad, solos en un viviente y precioso globo en el espacio; una familia humana que depende de los recursos de nuestras mentes y de nuestro hogar, La Tierra.

 Hemos Cambiado Algo

Considerando lo que los humanos hemos conseguido, lo que hicimos para construir la sociedad altamente tecnificada en la que vivimos y cómo nos hemos desparramado sobre la superficie del planeta y cómo hemos cambiado su fisonomía, algunos críticos parecen temer que vayamos ahora a destruir a la Naturaleza misma.

Sin ninguna duda, los humanos han sido duros con el ambiente en algunos lugares específicos. Cuando la humanidad ha desbrozado tierra y bosques para erigir ciudades, para cultivar o para construir alguna cosa, la naturaleza ha cambiado. ¿Para bien ­ o para mal? Unas veces lo primero, otras veces lo segundo. Desde una perspectiva más alejada, las civilizaciones han florecido y desaparecido desde el principio de la historia. Algunas veces, zonas que estuvieron habitadas y fueron abandonadas, la naturaleza las recuperó. En una escala de tiempo más corta, se ha demostrado una y otra vez que las áreas que son limpiadas y liberadas de contaminantes pueden volver a ser terreno fértil y apto para muchas especies.

Es cierto, los humanos han sido y pueden ser destructivos. Pero los humanos también aprenden. Actualmente comprendemos mucho mejor las maneras de vivir en armonía con la naturaleza y al mismo tiempo mantener un confortable y elevado nivel vida, altamente tecnificado. No existe ninguna razón para creer que, de manera inevitable, todo va a empeorar.

Pero los activistas del ecologismo internacional sostienen que el Hombre ha pasado la etapa de afectar su entorno cercano y está hoy dañando al planeta entero. Aseguran que las actividades industriales están cambiando la composición de la atmósfera, supuestamente de manera irreversible, a través de su producción de CO2 y otros gases de invernadero. En el capítulo primero ya vimos que se trata de una tontería sin bases científicas. Hasta que no se demuestre de manera cabal esta absurda acusación, no podemos dejar de comprobar que existen explicaciones satisfactorias para el aumento de los gases de invernadero que se produjeron hacen 300 años, 150.000 años y sobre todo en el pasado geológico. Y debe probarse, sin sombras de duda, que el cloro que supuestamente destruye a la capa de ozono, proviene realmente de los CFC y no de las innumerables y gigantescas fuentes naturales.

Visto el enorme tamaño de la atmósfera y de los océanos, y las colosales fuerzas naturales que intervienen, parece más que razonable que las minúsculas actividades del hombre han sido exageradas de manera catastrófica. Porque el hecho concreto es que el clima es lo que es y la influencia del hombre ­ si existe ­ es trivial y relativamente local.

 El Palo en la Rueda

Con la excusa de proteger al ambiente, los ecologistas políticos se oponen y causan demoras en la construcción de instalaciones importantes, aún de aquellas que son obviamente necesarias para el mejoramiento de la salud pública y que tienen amplio apoyo público. Ahora es casi imposible, y por cierto muchísimo más costoso que en el pasado, construir una planta de tratamiento de residuos cloacales, incineradores de basura, usinas de generación eléctrica ­ ya sean convencionales o nucleares ­ diques, o abrir nuevos rellenos sanitarios.

Las instalaciones industriales (por más que los gobiernos se llenen la boca con las promesas de abrir nuevas fuentes de trabajo) no tienen un futuro brillante: la responsabilidad por cualquier cosa que pueda salir mal y la amenaza de litigios son muy efectivos disuasoras para un proyecto, y son ampliamente empleadas por los ecologistas en contra de la instalación de nuevas fábricas.

A pesar de que ya existen miles de severísimas leyes que controlan a la actividad industrial, los ecologistas no parecen querer dejar que estas leyes y los organismos de aplicación continúen trabajando para el sostenido progreso obtenido en las dos últimas décadas. En vez de ello, presionan para obtener leyes aún más restrictivas y controles punitivos. Siguen empujando e insisten en una imposible y prístina perfección, cualquiera sea el costo de ello. No les importa que la Humanidad jamás sobrevivió sin alterar el entorno.

Vistos todos los adelantos técnicos que se emplean para impedir que los contaminantes lleguen al ambiente, ¿qué es lo que los ecologistas profesionales quieren? ¿Perfección ecológica instantánea? ¿El retorno al Jardín del Edén? o ¿Tomar el control, ejercer el Poder y rehacer a la sociedad de acuerdo a su filosofía política? Los activistas ecologistas son, en su mayoría, de raza blanca, de clase media y alta, y predominan los de estudios terciarios. Se distinguen por su mentalidad retórica que a menudo se acompaña de un fuerte toque de elitismo y una creencia de que el fin justifica los medios, y que la violencia y la coerción son tácticas apropiadas. Hitler y Stalin creían lo mismo.

Son adeptos a publicitar ampliamente su causa, ejercer presión sobre funcionarios y políticos, y emplear los tribunales para conseguir sus objetivos. También tienen la tendencia a creer que la Naturaleza es Sagrada y que la tecnología es un sacrilegio. Muchos parecen estar a favor de llevar a la Humanidad de vuelta al panteísmo o al animismo. La idea de que la Naturaleza es "pura" y la reverencia casi religiosa en que la tienen parecen ser parte del atractivo del movimiento. En realidad, debemos ver esto como una respuesta sincera, aunque bastante emocional, ingenua y utópica a preocupaciones muy legítimas acerca del ambiente.

 El Verbo Ecologista

Los líderes del movimiento ecologista internacional aúnan esta reverencia por la Naturaleza con historias de horror provocadas por el Hombre. Aseguran que los problemas ambientales son tan graves que amenazan la continuidad de la vida sobre la Tierra o, que si no es cierto, por lo menos pretendamos que es cierto. Escuchemos lo que dicen y veamos cómo el pez muere por la boca:

·                    Stewart Brandt, en el Whole Earth Catalogue: "Los ecologistas hemos deseado que se produzca un desastre, o que sobrevenga un cambio social que nos arroje de vuelta a la Edad de Piedra, donde viviríamos como los indios en nuestro valle, con nuestro localismo, nuestras tecnologías apropiadas, nuestros jardines, nuestra religión casera ­ al fin libres de culpa!"

 

·                    Del grupo Ecotage, un desprendimiento de Earth First!: "Debemos hacer de este lugar un lugar inseguro e inhabitable para los capitalistas y sus proyectos. Esta es la mayor contribución que podemos hacer para proteger a la Tierra y para luchar por una sociedad liberada".

 

·                    Paul Watson, fundador de Greenpeace: "Tengo la impresión de que en lugar de salir a matar pájaros, yo debería salir a matar a los chicos que matan pájaros"

 

·                    Richard Benedick, empleado del Departamento de Estado y en misión con la Conservation Foundation: "Se debe implementar un tratado climático global, aún cuando no existe ninguna evidencia científica que apoye al efecto invernadero."

 

·                    Stephen Schneider, impulsor de las teorías del Agujero de Ozono y del Calentamiento Global: "Tenemos que ofrecer escenarios atemorizantes, hacer declaraciones dramáticas y simples, y no hacer mención a las dudas que podamos tener. Cada uno de nosotros debe decidir cuál es el equilibrio correcto entre ser efectivo y ser honesto."

 

·                    Helen Aldicott, pediatra australiana, hablando por la Unión de Científicos Preocupados: "Los científicos que trabajan en las plantas nucleares han vendido su alma al diablo. Son tontos, estúpidos o están altamente comprometidos. . . La libre empresa realmente significa que la gente rica se hace más rica. Y que tienen la libertad de explotar y violar psicológicamente a su prójimo en el proceso. . . El capitalismo está destruyendo a la Tierra. Cuba es un país maravilloso. Lo que Castro hizo es espectacular".

 

·                    Paul Ehrlich, biólogo de la Universidad de Stanford: "Ya hemos tenido demasiado crecimiento económico en los Estados Unidos. El crecimiento económico en los países ricos como el nuestro es la enfermedad, no la cura".

Paul Ehrlich merece una atención especial, porque sus puntos de vista resumen la tendencia anti-humana del pensamiento ecologista que dan por resultado predicciones de hambrunas mundiales o medidas draconianas para detener o revertir el crecimiento de la población. En su libro, The Population Bomb, Ehrlich predijo que "La batalla para alimentar a la Humanidad se terminó. En la década de los 70 el mundo sufrirá hambrunas. Cientos de millones de personas morirán de hambre a pesar de cualquier programa de urgencia en que nos embarquemos ahora. La única respuesta es el control de la población". Por supuesto, tal hambruna jamás ocurrió, a menos que usted haya sido tan desafortunado como para haber vivido en Sudán o Etiopía. Sin embargo, Ehrlich persistió en sus predicciones (profecías?). Profetizó una hambruna mundial en 1985, y se equivocó. En 1992 dijo que la población de los Estados Unidos se reducirá de 250 millones a unos 22,5 millones antes de 1999, a consecuencia de la hambruna y del calentamiento global. ¿Acertó? Mire a su alrededor.

Y la Medalla de Oro a la estupidez se le lleva un boletín de Earth First!: "Si los ecologistas extremistas inventaran una enfermedad para volver a la cordura a la población humana, probablemente sería algo como el SIDA. Tiene el potencial de acabar con el industrialismo, que es la causa principal de la crisis ambiental". Aquí debo acotar que el SIDA, como medio para reducir la población mundial es sumamente pobre. Las estadísticas nos cuentan que desde que en 1985 se lanzó la alarma por el SIDA, han muerto algunos cientos de miles de personas en el mundo. El sarampión mata miles de veces más, para no hablar de la malaria, que mata más de 4 millones de personas por año.

Los ecologistas parecen olvidar que ellos diseñaron una de las mejores maneras para exterminar a la población de las regiones tropicales: prohibieron al DDT. A causa de ello contraen Malaria más de 300 millones de personas en el mundo y mueren cada año, todos los años, más de 4 millones de infortunados. Si a esto le agregamos los que morirán a causa de la prohibición de los CFC, podemos ver que los ecologistas están haciendo un espléndido trabajo en el asunto de acabar con la mayor cantidad posible de gente.

¿Representa este accionar el pensamiento del televidente que se cree un ecologista porque no se pierde un programa de animales del canal Discovery?

Vieja Tierra, Adiós

¿Qué podemos hacer para evitar que se nos impongan absurdas y trágicas regulaciones ecologistas? Algunas sugerencias: Primero, las personas comunes pueden poner presiones, de manera individual o a través de grupos, sobre miembros de los cuerpos legislativos, tanto provinciales como nacionales, para evitar caer en acciones precipitadas en costosas curas para problemas no demostrados del ambiente.

Exija las evidencias científicas. Recuerde que los impuestos los paga usted y será su dinero el que se use para malgastar en esas curas, y no en hospitales, escuelas y otros servicios públicos imprescindibles.

Segundo: no se deje convencer por el argumento ecologista que se deben tomar acciones, aún antes de siquiera entender el problema; "por si acaso". Recuerde que los profesionales del ecologismo tienen un trabajo o una posición que cuidar y que los alarmistas dependen de las crisis continuadas, aunque sean imaginarias, para mantenerse en el negocio. Insista en pedir hechos concretos.

Tercero: mantenga un sentido de la perspectiva. Esta Vieja Tierra ha pasado por muchas cosas desde su creación, hace más de 4.500 millones de años, incluyendo drásticos cambios climáticos, sin que los seres humanos hayan tomado parte alguna en ello. La Tierra seguirá cambiando porque nunca ha sido estable y jamás se mantuvo igual por mucho tiempo. Los seres humanos somos lo que somos ­ imperfectos, pero bien intencionados y capaces de mejorar.

Aprendemos de los errores. Tenemos la habilidad de pensar racionalmente ­ y deberíamos hacerlo con mayor frecuencia, especialmente ante los escandalizados reclamos y gritos de alerta de los extremistas del ecologismo internacional. Es imperioso informarse de manera adecuada. Escuche siempre a las dos campanas. Pero analice con cuidado el sonido de cada una y trate de observar quien las tañe ­ y por qué lo hace: es posible que detrás de ese mensaje se esconda la nueva Moral y Etica Ecologista. El advenimiento de este tipo de nueva Moral y Etica Ecologista a la actividad humana fue lo que impulsó a un gran número de científicos e intelectuales de todas partes del mundo a redactar y firmar la Apelación de Heidelberg (o Heidelberg Appeal, en su título original), que fué presentada durante la Cumbre Ecológica de Río de Janeiro en Junio de 1992, para que los jefes de Estado y gobiernos de todo el mundo consideren muy seriamente las próximas reglamentaciones prohibitivas y regulatorias de la actividad industria en el mundo.

El espíritu de este documento refleja el espíritu científico, la aceptación de cualquier reto a la capacidad humana de resolver problemas. El ultraecologismo rehuye cobardemente este reto y pretende retornar a la forma de vida de nuestros bisabuelos, abandonando los progresos alcanzados hasta el presente, ­ medicinas y vacunas incluidas ­ presentando al progreso y a la civilización como cosas demoníacas y perversas, en un Mundo donde el Hombre es un villano y sólo los animales y las plantas merecen vivir.

Vida significa cambio y desarrollo, el incesante emerger de problemas (y oportunidades) que son resueltos, manejados y transformados a nuevas formas, listos para enfrentar nuevos cambios y nuevos problemas. El ecofascismo es, de hecho, la última manifestación de un punto de vista utópico y maniqueo impulsado por un acerbo odio a la burguesa civilización occidental. Incapaz de creer en la inteligencia, ingeniosidad e imaginación de la otra gente, su causa favorita es el Control de la Población y cualquier solución razonable es vehemente rechazada. Por ello es que esta Apelación contó, desde sus primeros albores, con la masiva aceptación de los científicos e intelectuales del mundo que no dudaron en apoyarla y difundirla entre sus colegas. Esta Apelación fue firmada en Río de Janeiro por 425 notables científicos e intelectuales, incluyendo 62 Premios Nobel, y el número de adhesiones continúa creciendo de manera asombrosa, con nombres tan eminentes que no puede pensarse que firmen esta declaración sólo para aumentar su propia reputación. El número de personalidades científicas e intelectuales que han adherido con su firma a este documento sobrepasa ya, con holgura, las 6.000 firmas. Este documento es de tanta importancia que se ha constituido en una especie de declaración de principios Eticos y Morales de la Ecología con adhesión por parte de la inmensa mayoría de científicos y personalidades del mundo.

Este documento es también un serio peligro para el ultra-ecologismo, por lo cual ha sido denostado por Greenpeace y otras organizaciones del Fundamentalismo Ecologista, como una coartada para las actividades de las "encallecidas corporaciones industriales". Se olvidan de sus "sponsors" industriales y las fundaciones "filantrópicas" que les subsidian generosamente.


  Los mayores males que acechan a nuestra Tierra son la ignorancia y la opresión, y no la Ciencia, la Tecnología y la Industria, cuyos instrumentos, cuando adecuadamente manejados, son herramientas indispensables de un futuro formado por la Humanidad, por ella y para ella misma, salvando los principales problemas como la Sobrepoblación, el Hambre y las Enfermedades del Mundo."

Dada la importancia que tiene este documento en el asunto de la Ecología, lo he reproducido para que lo estudie y analice cuidadosamente. Comprobará que aún impera el sentido común entre la inmensa mayoría de la comunidad científica del mundo. Ahora, si llegado a este punto usted decide que desea hacer su pequeño gran aporte a la Verdadera Ecología, entonces puede sacar una fotocopia de la Apelación de Heidelberg, (aquí una copia lista para imprimir) firmarla al pié, detallar su título académico (si lo tiene), o su condición dentro de la sociedad humana, ya sea gerente, estudiante, obrero, o ama de casa y enviarla por FAX al (0033) 142-89-0059. o por correo a:

Dr. Michel Salomon

Coordinator of the Heidelberg Appeal

10 Ave. de Messine

75008, París, Francia

En todo caso, si opta por no apoyar una iniciativa tan sabia y sensata, por lo menos manténgase atento a todas las campañas de alerta ecológica, y analícelas para saber que hay de cierto y que hay de falso en ellas. Usando los consejos que ha ido recibiendo a lo largo de este Manual y Consejero Ecológico, podrá darse cuenta muy rápidamente si hay gato encerrado o si en verdad hay algún motivo para preocuparse y tomar acciones preventivas. Por el momento, las acciones preventivas que debemos tomar son en contra del accionar turbio e irresponsable de las Fundaciones y sus organizaciones satélites.

Para mantener la rentabilidad de sus empresas y su nivel de vida, las Fundaciones quieren llevarnos de regreso al siglo pasado, a épocas en donde TODA la gente trabajaba desde antes del alba hasta después del anochecer, en condiciones miserables, para obtener el magro fruto de un suelo flaco y empobrecido por antiguas cosechas, diezmado por las plagas y expuesto a la podredumbre y las pérdidas causadas por un transporte caro, lento e ineficiente.

Esto les parecerá un paraíso a los ecologistas, pero a mí me cuenta una historia diferente: que desde el fondo de la Historia, los hombres han visto como los trabajadores morían extenuados en los campos de trigo, mientras sus mujeres morían en solitarias y miserables granjas de fiebre puerperal. Me cuenta historias que, en donde hoy la vida es dura, antiguamente era insoportable. Lea el ensayo: "Los Dorados Días de Antaño" para tener una idea completa..

Dios jamás nos dijo que la cosa iba a ser fácil en este mundo, sin embargo, el Hombre consiguió hacer que este mundo fuese algo cada vez más agradable, y que cada vez fuese más fácil para todos vivir decorosamente. Marshall McLuhan demostró cómo, hasta el mendigo más miserable es dueño de una colosal fortuna en servicios públicos (educación, salud, transporte, gas, electricidad, comunicaciones, etc.) que el rey Luis XIV jamás se hubiese atrevido a soñar.

Por ello, para mantener la forma y nivel de vida que hemos conquistado con sangre, sudor y lágrimas, es imprescindible que nos mantengamos alertas a todas las campañas alarmistas del ecologismo, y sus intenciones de prohibir todos los productos que son la base de la civilización y el progreso del Hombre. Es fundamental que se reconozca que el propósito final es el control del crecimiento de la población mundial mediante la aniquilación de seres humanos de los países subdesarrollados. Es vital que nos opongamos a sus propuestas y desenmascaremos sus mentiras. Si usted es una persona sincera que considera que a la Tierra debemos salvarla, reflexione un poco, analice la Apelación de Heidelberg y decídase a practicar la Ecología Científica.

Ultimas Noticias y Comentarios

Este libro ­ pequeño Manual de Mitos y Fraudes Científicos ­ comenzó a tomar forma hace varios años de modo que muchas cosas han sucedido desde entonces, y que merecen ser reveladas, comunicadas y/o comentadas. Con respecto al aspecto moral del tema "ecologismo", una de las palabras más autorizadas es la del científico Haroum Tazieff, quien fué citado ya varias veces a lo largo de este libro. Sin embargo, vale la pena conocer su opinión con respecto al otorgamiento del Premio Nobel de Química 1995 a los principales propulsores del fraude de la Capa de Ozono, Rowland, Molina y Crutzen:

"El otorgamiento del Premio Nobel a menudo ha sorprendido a gente competente; esto ha sido cierto en muchos premios Nobel de Literatura, Paz y Economía, campos que no pertenecen a las ciencias exactas. Pero jamás hubo, según conozco, tal asombro y estupefacción como el que ha tocado al mundo de los químicos. Los tres premios otorgados por lo que hoy se conoce como la teoría del "Agujero del Ozono" son, de hecho, un tremendo escándalo científico. El objetivo es intimidar a los científicos honestos que han tratado de resistir al catastrofismo y las mentiras que han reinado durante más de 20 años en el tema de la capa de ozono y el efecto invernadero."

"Estoy hablando aquí en mi propio nombre, como volcanólogo por más de medio siglo; ex director en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, y ex Secretario de Estado para Grandes Riesgos Naturales y Tecnológicos, quien ha conducido cuatro misiones sucesivas al volcán Erebus de la Antártida. Los argumentos de Sherwood Rowland, Mario Molina y Paul Crutzen son científicamente inexistentes cuando se los confronta con la realidad de lo que se observa en la Antártida. Los modelos que ellos han elaborado han sido refutados constantemente por las observaciones satelitales y de tierra firme." . . ."En cuanto a mi campo de competencia, la vulcanología, en la que tengo más que experiencia ordinaria y, en particular, concerniente al volcán Erebus ­ que desde una altura de 3000 metros domina a la Estación norteamericana de McMurdo Sound, donde se realizan las mediciones de su «pluma» ­ Rowland et al., lo mismo que su colega francés Gérard Mégie, han ignorado deliberadamente las tremendas cantidades de cloro emitido los 365 días del año por este cráter, que está en actividad constante."

"En lugar de ello, han apuntado a la ínfima cantidad de cloro contenida en los CFC, para acusarlos del gran crimen: la destrucción del ozono de la estratosfera. Rowland et al., omiten también ­ deliberadamente ­ que esas variaciones en el contenido de ozono de la Antártida fueron descubiertas, no en 1985 como nos quieren hacer creer, sino en 1956 por el primer científico que estudió la atmósfera superior allí, Gordon Dobson. Ellos están cometiendo, entonces, el gran crimen científico que es la disimulación de hechos y la ignorancia de previos estudios científicos sobre el mismo tema."

"Lo que está sucediendo hoy en el mundo corresponde, con los medios de propaganda moderna, a las profecías catastróficas del año 1000. Para el año 2000, las tecnologías modernas son usadas hoy por los financistas internacionales para aterrorizar a la opinión pública con mentiras que pretenden ser científicas, promovidas por «científicos» financieramente corruptos. No dudo en comparar este gran lavado de cerebros y mentiras deliberadas con el Comintern entre 1920 y 1955, que indujo a decenas de millones de intelectuales de izquierda a transformarse voluntariamente en estúpidos militantes".

¿Por qué Tazieff y miles de otros notables científicos están tan indignados por este Premio Nobel en química? Porque, por una parte, la Teoría propuesta no ha sido científicamente probada y, segundo, porque las razones nombradas por la Academia de Ciencias de Suecia son de tipo político y no científicas! Según la Academia: "Los tres investigadores han contribuido a nuestra salvación de un problema ecológico global que pudo haber tenido consecuencias catastróficas". En otras palabras, no es la ciencia sino la agenda política lo que importa. En este caso, sin embargo, la agenda política reducirá de manera significativa a la población mundial, en nombre de una mítica catástrofe.

Henning Rhode, miembro de la Academia Sueca de Ciencias declaró a la prensa que una de las principales razones para otorgar este premio en química era aplastar a la oposición al fraude del ozono que existe en la comunidad científica mundial. "El Premio Nobel pondrá fin al debate sobre si el agujero del ozono realmente está producido por los CFC". Rhode es amigo personal de Paul Crutzen y fué abriendo el camino para el Nobel durante los dos años anteriores mediante apariciones en la radio y TV de Suecia, hablando en contra de todos los científicos que se han opuesto públicamente al catastrofismo del ozono.

La concesión del Nobel a estos "científicos" Malthusianos es una burla a la memoria de Alfredo Nobel ­ que estipuló que el premio "debía darse a aquellos que, durante el año anterior, hayan conferido los mayores beneficios a la humanidad" en física, química, medicina, y literatura y "al mejor trabajo para la fraternidad entre las Naciones". Desgraciadamente, después de su muerte, la nobleza sueca se hizo cargo de la concesión de los premios.

Irónicamente, durante toda su vida, Nobel había despreciado a la nobleza europea, refiriéndose especialmente a la nobleza sueca como "la enfermedad de la nobleza sueca" y catalogó a los nobles de Suecia como "requechos emblemáticos de asilos mentales demolidos". Sin embargo, estos "requechos" se tomaron revancha al ejercer control sobre los fondos y los comités de premios, y cambiando los requerimientos para otorgarlos. Primero, eliminaron el requisito de que el premio se debía otorgar "a aquellos que, durante el año anterior, hayan conferido los mayores beneficios a la humanidad". En contraste con los requerimientos de Nobel, los premios se otorgan ahora mucho tiempo después de los descubrimientos, como una especie de recompensa para aquellos que resultan del agrado de la nobleza europea.

El premio Nobel de Química del 95 también va en contra de otro de los principios de Nobel: que el premio promueva la industrialización y el bien común. Como Nobel mismo lo explicó: "Me refiero a la prosperidad general y no al enriquecimiento individual". Alfredo Nobel se retorcería en su tumba si supiera de los resultados de sus premiados en el 95: privar a las naciones de Asia, Africa, de Iberoamérica y del este de Europa de alimentos y medicinas al colapsar la infraestructura de la "cadena del frío", desde camiones frigoríficos a enfriadores y congeladoras o heladeras en hospitales, clínicas y dispensarios.

¿Qué Sabemos en Realidad?

Aunque aún existen inmensos desconocimientos sobre las ciencias químicas y climatológicas, en 1997 sabemos muchísimo más que hace apenas cinco años, época en que la propaganda ecologista hizo estragos en el campo científico ­ con enorme ayuda y complacencia de la prensa. Veamos qué hay de equivocado, muy resumidamente, en el Calentamiento Global:

A todos nos gustaría saber qué temperatura tendremos mañana, y a muchos les gustaría saber que pasará dentro de diez, cien o mil años. La única respuesta honesta es que realmente nadie lo sabe. No es posible predecir el clima futuro basándose en sólo un parámetro: la densidad del CO2 . Lo que los registros históricos nos indican es que estamos en una tendencia secular a una nueva glaciación. La propuesta ecologista de que nos estamos moviendo en dirección a un período de substancial derretimiento de los glaciares y aumento de los niveles del océano se contrapone a la evidencia y a las conclusiones de más de dos siglos de trabajos científicos. Para poner en serias dudas a la teoría del calentamiento global basta con notar algunas anomalías comprobadas:

·         La cobertura de hielo de Groenlandia y de la Antártida han estado creciendo durante los últimos años.

·         Desde 1980 se ha registrado el avance de más del 55% de 625 glaciares de montaña (Austria, Suiza, Italia, Islandia, Estados Unidos y Rusia) que están bajo la observación del World Glacier Monitoring Group de Zurich. (Desde 1926 a 1960, del 75 al 90% de los glaciares estudiados estaban en retroceso).

·         La región del crecimiento de citrus del estado de Florida, ha ido moviéndose paulatinamente hacia el sur, mientras que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha corregido sus líneas de heladas en dirección sur.

Sobre Aumentos de Temperaturas

Las cifras que se citan acerca de aumentos de temperatura muestran una subida en la temperatura media global de cerca de 1 grado Farenheit desde 1880. Sin embargo, esta información es algo sospechosa. Se necesita de una gran manipulación estadística para intentar descontar el calentamiento producido por la urbanización alrededor de las estaciones de monitoreo. Lo que debemos tener muy en cuenta es que el clima global en 1880 era excepcionalmente frío. De esta manera, la curva estadística parte de un punto en el tiempo cuando las temperaturas eran desusadamente frías, lo cual exagera el efecto del calentamiento.

Más aún, la curva de temperatura global muestra un calentamiento desde 1880 hasta 1940, un enfriamiento desde 1940 hasta 1976 y un renovado calentamiento desde 1976 hasta hoy ­ con un incremento neto de 1 grado Farenheit o más o menos 0,5oC. Debemos notar que la mayor parte del calentamiento se produjo en la primera mitad de este siglo, antes del extendido uso de los combustibles fósiles y su emisión de CO2.

En cuanto a las mediciones del dióxido de carbono y nuestra comprensión de su rol en la atmósfera, debemos considerar lo siguiente:

Las estimaciones de los niveles pre-industriales de CO2 son subjetivas. Las mediciones realizadas en el siglo 19 tenían hasta un 100% de error. El observatorio Mauna Loa de Hawai es considerado como un lugar ideal para el monitoreo del CO2 debido a la falta de industrias en sus cercanías.

Sin embargo, está muy cerca de un volcán activo cuyas emisiones de CO2 deben ser "editadas" o compensadas en la información que allí se obtiene. El archipiélago de las islas de Hawai es territorio volcánico, contándose hasta siete volcanes en actividad intermitente que afectan necesariamente los datos sobre CO2 que se recogen en el Mauna Loa.

La emisión anual de gases de CO2 del manto de la Tierra es 10 veces mayor que las provocadas por la actividad del hombre, y las cantidades que se intercambian anualmente entre el océano y la atmósfera es mucho más grande que ello. Si todos los combustibles fósiles de la Tierra fuesen quemados, es muy probable que el CO2 producido sería disuelto en el océano antes de que su concentración en la atmósfera llegara al doble de los niveles actuales.

Cualquier discusión científica competente sobre el calentamiento global debería ubicarse en el contexto de una secular tendencia hacia la glaciación. El caso del calentamiento global no ha sido debatido como ciencia, sin embargo. En su lugar, lo que se ha presentado al público son escenarios apocalípticos de masivos derretimientos de casquetes polares, aumento de los niveles del mar, catastróficas inundaciones de regiones costeras, combinadas con severas condiciones de sequías para gran parte del planeta. Esto no es ciencia, sino una deshonestidad intelectual que linda con el fraude.

 Ultimas Novedades

A veces, al establishment científico se le escapan algunas publicaciones que demuestran que el tan proclamado "consenso" en los temas que hemos abordado en este libro, directamente no existe. Es el caso de un artículo de divulgación científica aparecido en la excelente revista argentina Ciencia Hoy, ejemplar del volumen 7, No 38, del año 1997. En la página 31 se publica el trabajo de Luiz Carlos Baldicero Molion, del Departamento de Meteorología de la Universidad Federal de Alagoas, Brasil, y que lleva el inocente título de "Los Volcanes Afectan el Clima del Planeta".

De manera resumida, Baldicero Molion demuestra que los efectos que tienen los volcanes sobre el clima del planeta hacen que la acción del hombre quede reducida a una expresión casi inexistente. Después de hacernos notar la diferencia entre los volcanes "difusivos' y los "explosivos", nos pone el ejemplo del volcán difusivo Merapi, situado en Java central. Nos explica que está en actividad desde el año 1006 (sí, mil seis) y que "expulsa diariamente 200 toneladas de azufre (en forma de dióxido de azufre, SO2), 30 de cloro (en forma de ácido clorhídrico HCl) y una tonelada y media de bromo (en forma de ácido Bromhídrico, HBr); consecuentemente, la lluvia es extremadamente ácida en diez kilómetros a la redonda, pero la vegetación, en una zona tropical húmeda, se ha adaptado a las circunstancias".

Nos lleva luego el Sr. Baldicero de paseo por la estación climatológica de Hohenpeissenberg, en los Alpes bávaros, de donde obtiene información registrada diariamente desde 1790 hasta hoy, haciéndonos notar que se trata de "un registro confeccionado ininterrumpidamente durante un extenso período, en una región que prácticamente no ha sufrido cambios de los últimos dos siglos." Nos dice que dichos registros muestran que la temperatura cayó alrededor de 1,5oC desde fines del Siglo 18 hasta 1880, y que luego volvió a subir y se aproximó a los valores iniciales (los de 1790) a finales de la década del 1950; desde donde ha permanecido prácticamente constante. Nos hace notar que, si comparamos estos registros con los de la figura 1 de su artículo, se puede afirmar que, con un pequeño retardo, los cambios de la temperatura se correlacionan bien con las variaciones del índice de polvo volcánico velador (el que impide que los rayos del Sol lleguen hasta la superficie de la Tierra y la calienten).

Luego nos introduce a un concepto que les resulta estremecedor a los ecologistas del calentamiento global. Nos dice: "Luego de comparar entre si los gráficos de las figuras A y B de la figura 3 (que tendré que incluir más abajo para que el lector pueda hacer sus comparaciones), se ha sugerido que el debate actual sobre el calentamiento global, normalmente atribuido a la acumulación del anhídrido carbónico (CO2 ) en la atmósfera ­ producido por incendios en las selvas tropicales y por el uso de combustibles fósiles ­ sería diferente si las estimaciones citadas sobre cambios de la temperatura media global del aire se hubiera extendido hasta abarcar algunas décadas antes que 1880."

Figura 3

1. Temperatura media anual del aire, medida desde 1790 en la estación meteorológica del Monte Hohenpeissen, situada a 1800 m de altitud en los Alpes Bávaros.

2. Variación de la temperatura media global del aire, calculada por Jones y sus colaboradores en 1988, y tomada de una publicación de Roth de 1991.

El gráfico A de la figura 3 parece indicar que hacia 1840 la temperatura era similar a la actual, lo que autorizaría a preguntarse si la disminución de la cantidad de aerosoles de origen volcánico suspendidos en la atmósfera no sería una explicación más adecuada del calentamiento del planeta, que el uso de combustibles fósiles y los incendios de bosques tropicales.Y más adelante nos sigue diciendo:

"Para reflexionar sobre la actividad volcánica (mejor dicho la falta de ella) como causante del calentamiento global, debe tenerse en cuenta que el tiempo transcurrido entre el comienzo del Siglo XIX y 1880 fué de gran actividad volcánica, lo que se correlaciona bien con la caída de la temperatura del aire. Algunos años después de la erupción del Krakatoa en Java, en 1883, la actividad volcánica se redujo, la estratosfera se tornó más limpia y la temperatura media del aire aumentó, hasta que, a partir de 1960, después de la erupción del Pinatubo y con el retorno de la actividad volcánica, volvió a disminuir"

Estos datos científicos comprobados e irrefutables, nos deberían de llenar de sorpresa, dado que los "catastrofistas" siguen afirmando que la atmósfera se está calentando. La pregunta es: ¿Desde cuándo? Si tomamos como punto de partida de la estadística al año de 1880, el calentamiento producido es de apenas 1 grado Farenheit (que, dicho sea de paso, ya se perdió, puesto que el Pinatubo enfrió a la atmósfera lo suficiente como para hacerle perder ese grado que había subido desde 1880). Ahora, si la estadística se toma desde el año 1800, comprobamos que la temperatura de la atmósfera no ha variado absolutamente nada desde entonces. Con lo cual se destruyen todos los argumentos sobre el "catastrófico" calentamiento que sufrirá la Tierra y se deben desechar todas las alarmas paranoicas de los ecologistas.

 ¿Y el Ozono?

El artículo de Baldicero Molion nos proporciona también la confirmación a todo lo que sostengo en el capítulo que trata del ozono. Después de una muy breve introducción al tema de la Teoría de la Disminución de la Capa de Ozono, y el efecto que el cloro de los CFC tendría sobre el ozono estratosférico, nos aclara lo siguiente:

"Sin embargo, la cantidad de cloro liberado a la atmósfera por la acción del hombre es ínfima, comparada con las fuentes naturales. En 1991, la producción total de CFCs en el mundo fue de 1,1 millones de toneladas, lo que incluyó 750.000 toneladas de cloro. De ellas, según las estimaciones de Molina y Rowland, cerca del uno por ciento, esto es, 7.500 toneladas, escapa a la troposfera baja y, con el tiempo, asciende a la capa de ozono (o se transforma antes en substancias inocuas) . . . La troposfera baja recibe cerca de 600 millones de toneladas anuales de cloro de los océanos, y sólo los volcanes difusivos diseminan otros 36 millones de toneladas anuales en forma de ácido clorhídrico (este último valor, el más aceptado, responde a una estimación baja o prudente: algunos autores lo llevan a 200-250 millones de toneladas por año), mientras que los volcanes explosivos pueden lanzar directamente a la estratosfera, de una sola vez, varios millones de toneladas."

Y casi sin darnos respiro, nos proporciona algo que debería hacer pensar a la gente:

"Se ha mencionado que en épocas anteriores la actividad volcánica fué más intensa que hoy, y que, en consecuencia, hubo mayor diseminación de cloro en la estratosfera. Si la fotoquímica de la estratosfera fuera tan simple como resulta de algunos de los modelos matemáticos elaborados, la erupción del Tambora, en 1815, que fué algunos cientos de veces mayor que la del Pinatubo, hubiera destruido totalmente a la capa de ozono, mucho antes de la existencia de los CFCs."

También se refiere el artículo a la acción del Monte Erebus en la Antártida, y hace notar la importancia de que un volcán de casi 4000 metros de altura esté lanzando casi 1230 toneladas de cloro y 480 de flúor por día, a una estratosfera que en esos momentos está a apenas 5000 metros de altura. Y hace mención a algo que los ecologistas (especialmente Rowland!) tienen terror a que sea reconocido públicamente: que el "agujero" no se descubrió en 1985 sino en 1956! Se lee en el artículo de Ciencia Hoy:

"El fenómeno que ha recibido más comentarios en los últimos años es el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida, que las teorías prevalecientes en la actualidad atribuyen a los CFCs. Sin embargo, ya en 1960, cuando no era común el uso de los CFCs, Sir Gordon Dobson demostró la existencia de dicho agujero y lo atribuyó a las condiciones meteorológicas especiales del continente antártico".

 El Eco Business

La ecología es un trencito al que se han subido muchos pasajeros, de muy diversa índole, calaña y catadura. Están, por supuesto, aquellos millones de muy sinceros y preocupados ciudadanos que están convencidos de que el planeta está a punto de morir, y con él, todas las especies vivientes del mismo. Como hemos ido viendo a lo largo de este libro, ello no es así, pero el asunto no reside tanto en la verdad científica y los hechos fríos y concretos, sino en la percepción que la gente tiene del tema ecología. Es decir, el color del lente con el que se mira el panorama.

El color del lente más adecuado para mirar cualquier cosa es el "transparente", es decir, una lente que no le aporte ninguna otra cualidad al objeto. Pero el ecologismo, con su constante prédica desinformante ha teñido nuestra visión del color "verde oscuro", inundando de alarma y pesimismo al espíritu de la pobre gente que lo ignora todo (aunque está más que dispuesta a discutir sobre cualquier cosa y recurrir a violentas manifestaciones en pro de la salvación del planeta).

Ya vimos que los fabricantes y operadores del "trencito ecológico" lo usan para sus propósitos geopolíticos, ayudados por una legión de corporaciones multinacionales para quienes el balance de sus empresas cuenta más que los intereses colectivos de la población ­y no hablo de intereses económicos solamente, sino que se deben incluir los relativos a la salud pública, educación y desarrollo de las oportunidades personales de cada individuo.

Los ejemplos concretos son la Gran Bretaña y los EE.UU., quienes ejercen todo tipo de presiones políticas y económicas sobre los países subdesarrollados, llegando al extremo de decidir concretamente sobre sus políticas internas a través del FMI, el Banco Mundial y todo tipo de enviados especiales que directamente comunican a los gobiernos (ignorando de manera olímpica a las legislaturas correspondientes) las decisiones que ha tomado el Primer Ministro Británico o el Departamento de Estado, sobre cualquier asunto que afecte a los "intereses de la Corona" o del "pueblo de los EE.UU." De esta manera se diseñan las políticas de investigación científica, de educación, de desarrollo industrial y agropecuario; se fuerzan la cancelación de proyectos de todo tipo (por ej.; los proyectos argentinos aeroespacial y nuclear, el dictado de leyes de patentes de productos medicinales, la reforma de leyes de minería y laborales, etc.). Todo este tema es archiconocido por todos, pero pocos saben que la ecología es una formidable arma de batalla para forzar dichas políticas de freno al desarrollo de los países "emergentes".

El Calentamiento Global (que se discutió en una conferencia internacional en Japón durante Diciembre del 97, conocido como el Protocolo de Kyoto) fue creado para detener la industrialización de los países pobres. El fraude de la Capa de Ozono apunta, en su aspecto geopolítico, a cortar la cadena de frío de medicamentos y vacunas, lo que unido al corte de la cadena de frío del transporte de alimentos y a la prohibición del bromuro de metilo (único insecticida conocido para impedir que las cosechas de granos sean invadidas por moho, hongos y bacterias) provocará la pérdida del 70% de las cosechas del mundo, la escasez de alimentos, el empeoramiento de las condiciones sanitarias de la población, y otras calamidades que harían la delicia de Malthus.

El campo de acción de la ecología es tan vasto, y la gente que debe dictar las leyes sabe tan poco del asunto, que hoy está invadido por legiones de aprovechados e inescrupulosos que hacen fortunas con el "trencito ecológico". Los ejemplos se cuentan por millones, de los cuales, en el plano internacional ya hemos visto el de David MacTaggart, ex presidente y "alma mater" de Greenpeace International, el príncipe Felipe y su sórdido WWF, y las miles de ONGs, asociaciones y fundaciones presuntamente ecologistas, que realizan pingües negocios a costa de los ingenuos, crédulos e ignorantes ciudadanos que tienen la desgracia de quedar a su alcance.

 Despedida

Ha llegado el momento de decir adiós. Será una despedida sin más recomendaciones que las que ya hice a lo largo de este libro. Sin embargo, antes del último "hasta la vista", quiero que piensen ustedes muy bien en cuáles son los fines que persigue el ecologismo. ¿Qué tipos de fines son estos que necesitan de medios tan innobles como la mentira, las coimas y los sobornos, el chantaje, la agresión física, el sabotaje, el asesinato . . .? Veamos algunos ejemplos que nos proporciona la prensa mundial sobre el accionar de diversos grupos ecologistas. Esta pequeña recopilación de recortes periodísticos fue hecha por un eminente ethólogo argentino, el Dr. Enrique Lerena de la Serna, quién condujo al equipo de científicos argentinos que consiguió reproducir en cautiverio al tigre de Bengala ­ hecho por primera vez en el mundo, aquí, en la Argentina. Lerena de la Serna es el único sudamericano citado en las obras de Konrad Lorenz, Premio Nobel de medicina y la máxima autoridad mundial en el campo de la Ethología.

La colección de recortes se presenta en orden cronológico, de manera que el lector podrá comprobar cómo ha ido afianzándose el poder de los ecologistas hasta hacerse casi dueños de nuestras vidas, bienes y libertades. En donde lo crea necesario agregaré un pequeño comentario de mi cosecha:

UP, 9-10-74: Alrededor de 100 mil golondrinas, a las que el prematuro invierno sorprendió en Suiza, no dándoles tiempo de emigrar, fueron trasladadas en dos aviones DC-9 de la empresa suiza Swissair, especialmente contratados por la organización ecologista Vogelhaus. Al desembarcar las aves en Niza, al sur de Francia, donde hallarán abrigo, recibieron el abucheo de miles de desempleados "quienes protestaban por la incongruencia de una sociedad que protege a los pajaritos y abandona a los hombres a su suerte".

AP, 19-3-75: Care Nosacek, norteamericano, fundó ayer en Milwaukee (Wisconsin) el Movimiento de Liberación de los Simios. Sus miembros, asociados a la organización internacional proteccionista Free Animals, con sede en Londres, iniciaron sus actividades "amenazando con incendiar todos los zoológicos y sitios en que haya monos y primates enjaulados". Nosack advirtió: "De ser preciso recurriremos a la violencia terrorista, mediante bombas, y ajusticiaremos a los captores de simios, a sus amistades y familias de los guardianes de zoológicos e, incluso, a los visitantes que se burlan en frente de las jaulas". Recientemente un grupo similar "rescató a varios chimpancés del Zoo de Illinois y luego voló con explosivos las rejas de exhibición".

¿A donde fue a parar ese asunto del Amor, la Comprensión, la Tolerancia? En realidad, estos son conceptos de religiones como la cristiana, la judía, la budista y aún de la mahometana, con todo el fuerte componente fundamentalista que puede llegar a albergar. Esos conceptos son totalmente desconocidos en la religión ecologista de Gaia, quien es una diosa implacable y sin misericordia alguna para con sus creaciones. Me estremezco al pensar lo cerca que está la Humanidad de verse sujeta a designios tipo Gaia, impuesta por el ecologismo internacional a través del dominio que ya ejercen sobre las Naciones Unidas y sus millones de ONGs en todas partes del mundo.

DPA, 2-6-75: Un bergantín de tres palos construido en Lisboa a fines de 1986, el "Barba Negra", fue adquirido y modernizado por el grupo ecologista alemán "Hermanas Ballenas". La nave, cuyo capitán es el escultor Albert Seidl, de 40 años, "Utilizará dos antiquísimos cañones para atacar a los buques balleneros soviéticos y japoneses" y "posee sofisticada tecnología, oculta tras sus líneas de clásico barco pirata a velas". Seidl, que aguarda una orden de la organización para zarpar, dijo: "Si es necesario, abordaremos los barcos y degollaremos a las tripulaciones; las ballenas van a vivir, aunque cueste un mar de sangre humana".

TASS, 1-8-75: Fué reivindicado el biólogo Trofim Lyssenko, a quien Josef Stalin calificaba de "genial institución viviente" y "la mayor gloria de todas las ciencias universales". El actual presidente de la Academia de Biología de la URSS, ingeniero genetista Boris Parvasia, señaló que "Lissenko era un visionario, además de científico, y un estratega en la política, con métodos novedosos y de indiscutible eficacia; recalcaba que, a interés de los fines, la ideología debe ocupar un campo donde ninguna tesis pueda refutarla, el de la Ciencia, y para ello, la Ecología cumple un papel invalorable". ; "Lissenko entendió que la disciplina formulada por Haeckel desemboca necesariamente en el socialismo más absoluto, y que sin partidismo visible, la Ecología puede movilizar a las masas con un incuestionable planteo: el de la defensa del ambiente o de los animales, discurso capaz de encender a los pueblos cuya cultura poco solidaria exige nuevos sistemas, insospechados y contestatarios".

Reuter-Latin, 19-9-75: Entre los "nuevos grupos terroristas que operan desde San Francisco" y otras importantes ciudades norteamericanas, el FBI se prepara "para enfrentar a la crueldad de los ecologistas ortodoxos, como el Weather Underground, una organización dirigida por mujeres que cobró notoriedad al envenenar las aguas de la red pública". El atentado no causó víctimas porque una militante arrepentida dio oportuno aviso a la empresa, cortándose el suministro, pero "sorprendió conocer las razones del envenenamiento: el uso del flúor, clorados y otros conservadores, cancerígenos, según los ecologistas". El grupo, al reivindicar la acción, prometió "repetir las medidas de fuerza en otras centrales sanitarias, pues el agua con elementos químicos extraños enferma de cáncer a los animales, víctimas obligadas de la locura del hombre". El FBI reconoció que "recientemente, un grupo ecológico neutralizado por la Oficina Federal de Inteligencia, en Maryland, se proponía robar substancias destinadas a la guerra bacteriológica y utilizarlas para exigir el cumplimiento de dictámenes de un autotitulado Tribunal Ecologista, tales como el cierre del zoológico público, la prohibición de tener perros y otros animales domésticos, el utilizar automóviles, y una extensa lista de vacunas y medicamentos elaborados mediante células de conejos, ratas y monos"; "Los detenidos contaban con técnicos infiltrados en el arsenal militar de Fort Detrick".

¿Qué clase de gente es esta, Dios mío! Ya en 1975 se había impuesto en la mentalidad ecologista que "ellos" tienen el derecho (más aún, es un Deber Sagrado) de decidir quién puede hacer algo, quién puede tener algo, quién podrá ser feliz, quién deberá morir . .

DPA, 16-10-75: El autor y dirigente ecologista Paul Erlich, uno de los oradores del V Congreso de Ciencias Naturales, en Hamburgo, justificó la actitud del grupo de jóvenes que, "lanzando bombas lacrimógenas y profiriendo consignas en favor de las ballenas, interrumpió la disertación del ethólogo Danilo Minardi", delegado científico por Italia. Erlich, ante preguntas de la prensa acerca de los sucesos de la víspera, dijo: "Todo sirve y es lícito para defender a los animales en extinción. El hombre debe ser denunciado y combatido porque los humanos son el cáncer del planeta, los causantes del desequilibrio y la destrucción de la Naturaleza.". Agregó también: "A partir de este Congreso, por las exposiciones de los ethólogos, se abre un abismo entre la ecología y ellos; de ahora en adelante, para diferenciarnos , será necesario la creación de la Ethoecología el título de ethoecólogo, en función de la ética ecologista y sus lineamientos".

A lo largo de todo este libro se ha ido delineando cuál es la ética ecologista y cuáles son sus lineamientos. Estos recortes de prensa terminarán por dejar muy claro el peligro que representa para el ciudadano común esta "ética ecologista" en acción.

Reuter-Latin 25-11-75: Un grupo británico de protección a los animales y al medio ambiente, que considera necesario el control poblacional humano como forma de no desequilibrar a la ecología, "ofrece entradas sin cargo a los estadios de fútbol a quienes acepten ser esterilizados mediante procedimientos indoloros, rápidos y carentes de complicaciones posteriores". La institución naturalista contará con salas quirúrgicas ambulantes en los estados hindúes de Kerala y Radrashamón (Madrás) y Rushucut (Bombay), "entregando cinco entradas gratuitas a cambio de la castración; los jóvenes podrán así acceder a tribunas preferenciales, con derecho a gaseosas y hamburguesas vegetarianas". Uno de los organizadores, el ecologista Brett Anibal Pollard, dijo que "el fútbol es un deporte sabio, creación de los ingleses para encaminar a la gente simple, sublimando la violencia, dándole sentido a sus vidas y divirtiéndoles". Los ecologistas, "malthusianos por moral, principios y finalidades", según declaraciones de Brett Pollar y Anne McLean, líderes de la "Revolución Verde Mundial", conseguirán de tal modo "frenar las explosiones demográficas humanas que hacen peligrar a las especies animales del planeta".

¿No sería maravilloso si los ecologistas dieran el ejemplo y practicasen sus teorías sobre ellos mismos, en lugar de tratar de imponérselas a los más débiles? ¿Pueden imaginar lo maravilloso que sería el mundo si los ecologistas se esterilizaran entre ellos y, al cabo de una o dos generaciones, el gen ecologista no se transmitiese más? El grave problema que tienen los países del Tercer Mundo, hoy por hoy, es que los ecologistas se continúan reproduciendo de manera desaforada. Después de todo, ellos también son humanos y tienen, como los demás animales, el derecho a su lugarcito en el planeta.

AFP, 14-12-75: Vegetarianos, pero sólo con respecto a carne animal, "comían personas, preferentemente pastores evangelistas y sacerdotes católicos". Los caníbales, detenidos por la policía filipina al sur de Cotabato, se autodenominaban "Protectores del Mundo Animal" y "eran dirigidos por un inglés, Samuel S. Sttell, quien hasta 1973 condujo al grupo ecologista británico FreeZoo". Se responsabiliza a la secta de seis homicidios con antropofagia.

EFE, 10-1-76: Un comando terrorista "preocupado por el equilibrio ecológico y la crueldad para con los animales silvestres, que se denomina Grupo de Acción Directa Ecologista, colocó dos bombas de alto poder en sendas armerías de Madrid" y "uno solo de los artefactos explosivos detonó, destruyendo las instalaciones de la Antigua Tienda Grifero, especializada en armas y artículos para cazadores". El pasado mes, militantes del GADE provocaron "un incendio en una fábrica de ropas de caza, La Montera, que tuvo por saldo la muerte de dos operarias y un obrero con graves quemaduras".

EFE, 28-7-76: Un grupo ecologista catalán "autodenominado Merda en la Montagna" ha prometido "vengar a los animales que se destinan al consumo"; a partir del 1o de Agosto ­ dice un comunicado remitido a los medios de prensa ­ "se procederá al incendio de carnicerías, mercados, tiendas de aves y de huevos, pescaderías y todo local donde incurran en este tipo de crímenes".

Esta última noticia de la Madre Patria, verdadera cueva de ecoloquitos, parece un chiste de gallegos, pero de los muy malos . . .

EFE, 28-7-76: Desde su sede en Berlín, "la organización ecologista Animales Sagrados", exhortó a los pueblos a "un valiente control de la natalidad; no tener hijos y, de ser posible, esterilizarse para evitar tentaciones diabólicas". Maximilian Braunttrup, dirigente de la entidad, pidió "poner freno a la explosión demográfica que hace peligrar la existencia de los animales salvajes; sería extraordinario ­ dijo ­ que el nuevo milenio encontrara una Tierra casi sin hombres y abundante en animales, árboles frutales, como en los días del Paraíso Terrenal, y nosotros podemos lograrlo: basta no tener hijos".

Lo que dije más arriba: si los ecologistas comienzan a practicar la "contención moral" (precepto de Malthus) y la auto esterilización, conseguirán hacernos al resto de la humanidad un inmenso favor.

EFE, 2-3-77: En Cataluña, la Guardia Civil española detuvo a seis individuos "integrantes de un grupo ecologista denominado Merda en la Montanya que, utilizando explosivos destruyeron el puente Xandarí, sobre el río Blanc". Los ecologistas, según confesaron, "volaron el puente porque el tránsito asusta a los peces y destruye el equilibrio natural de la región". La policía incautó armas, proyectiles, cartuchos de dinamita y otros elementos del grupo detenido.

¿Qué pasará cuando se organicen grupos similares en la Argentina? Me pregunto: ¿Greenpeace no está organizado para la "acción directa" de la misma manera? ¿No está Greenpeace capacitada militarmente para intentar un atentado de sabotaje contra las centrales nucleares argentinas, a las que odia con tanto fervor? Pero, Greenpeace nunca hará un atentado ellas la simple razón que se demostraría que las centrales nucleares son tan seguras que ni siquiera Greenpeace podría destruir alguna. Las centrales se diseñan contemplando la posibilidad de que algún grupo de desequilibrados cometa un atentado con la intención de liberar radioactividad al ambiente o ejercer un chantaje nuclear para obtener rescates en efectivo o la aceptación de demandas de cualquier tipo.

¿Que nadie sería tan loco o estúpido como para hacer un chantaje nuclear de ese tipo? Lea lo que sigue y convénzase que esta gente es peligrosa y está decida a eliminarlo a usted y a su familia de este planeta . . . en favor de los pajaritos, las ballenas y las hormigas.

AFP, 2-12-76: Una organización ecologista, denominada Grupo de los Seis, "amenazó con detonar dos bombas nucleares caseras en Sidney y Melbourne si el Primer Ministro australiano Malcolm Fraser no prohibe la extracción de uranio". "Los ecologistas, que también prometieron envenenar las aguas de esas ciudades, en caso de no poder hacer funcionar las bombas nucleares, se ufanan del paso al terrorismo ambiental y a la acción directa". En un comunicado puntualizan: "Será mejor que mueran 5 millones de personas y no que se produzca el fin del mundo dentro de 10 años". El Ministro Fraser, "ante la extorsión subversiva nuclear del ecologismo", accedió a demandas, entre ellas, "la creación de un Ministerio de Ecología" y "el nombramiento de asesores ecológicos en los Ministerios de Economía, Agricultura, Salud y Defensa", así como "promover el bloqueo económico a los países que no han prohibido la caza de la foca, la ballena, el elefante, el tigre y otros animales en peligro de extinción".

UPI, ANSA y Reuter, 3-12-76: Ecologistas de las diferentes agrupaciones mundiales celebraron la victoria del Grupo de los Seis, organización que consiguió del gobierno Australiano "el cumplimiento de demandas nunca antes obtenidas en país alguno". Fraser "debió concederlas porque los subversivos ecologistas, al parecer, contarían con los elementos necesarios para fabricar bombas atómicas caseras" ; "en los últimos tiempos se produjeron robos de uranio y equipos de distintas centrales de energía nuclear" y los servicios de inteligencia "han venido sospechando de expertos nucleares como los autores de los hurtos: los ecologistas bien pueden disponer de los artefactos atómicos y efectivizar la amenaza de destruir Sidney y Melbourne".

Estas dos últimas noticias son algo tan desproporcionado, tan grosero, tan fuera de toda dimensión humana, que no se me ocurre comentar nada que no vaya a resultar ofensivo para muchos espíritus sensibles. Dejaré que cada uno de los lectores saque sus propias conclusiones, y que sean parecidas a las del científico que opina a continuación:

EFE, 6-12-76: El ethólogo francés Normand Sutin, al pronunciar una conferencia en el Instituto de ciencias de la conducta, en París, dijo: "Estoy de acuerdo con Heidegger, la única revolución del siglo fué hecha por la tecnología, aún mal manejada y al servicio de la cultura dominante. No me sorprende, entonces, que la falsa alternativa de esta cultura para su propósito colonial oponga el discurso ecológico a la solución técnica: el conservacionismo es eso, conservar, impedir los cambios; la defensa ecologista de los animales está orientada a detener la revolución tecnológica, apunta contra la libertad del hombre y no en pro de la foca, la ballena o el pingüino".

Notable trabajo el del Dr. Lerena de la Serna, autor de más de 2000 trabajos científicos y literarios publicados en todas partes del mundo; doctor Honoris Causa del Instituto Max Planck, de Alemania; miembro Honorario de la Fundación Argentina de Ecología Científica; perseguido por los Colegios de Veterinarios de Buenos Aires por permitirse opinar en contra del negocio de la castración de gatos y víctima de numerosos atentados de la "acción directa" del ecologismo. En un artículo publicado en el semanario "Punto Crítico" (No 10, 8 al 14 de Abril de 1994) titulado "Quo Vadis, Oiskología", describía como los protegidos elefantes del Parque Nacional del Samburu, Kenia, se habían reproducido hasta el hartazgo y comenzaron a destruir aldeas vecinas, y matar mujeres, niños y ancianos a mansalva (casi por placer) en una impunidad nacida de las leyes proteccionistas que impedían actuar a la policía o al ejército.

En uno de sus pasajes, Lerena decía: "Por razones obvias, los ecólogos creen pertenecer a un género bastante especial, bastante divino y, al figurarse la excepción, «confundir su propio discurso con la realidad del planeta» (Konrad Lorenz)...", y termina su excelente artículo con: "Reflexiones de un crítico: curioso argumento escrito para un extraño planeta; la Tierra, regida por paradojas. El día 2 de diciembre de 1976, un comando terrorista ecológico (sic) amenazó con detonar dos bombas nucleares caseras en Melbourne y Sidney, las dos principales ciudades de Australia, si el primer ministro Malcolm Fraser no accedía a sus demandas en pos de ¡agua potable sin flúor! Y en ese mismo mundo, yo, un Lerena, familia que dio a la Argentina cinco generaciones de veterinarios ­ caso único ­ que vivo y moriré rodeado de animales, considero a la Ecología mi oponente por naturaleza y devenir ontológico.

Ocurre que, entre las ballenas y los balleneros, ¡el hombre, claro! Como dijo Cesare Pavese: "Me voy. Me gusta el teatro; pero no me gusta la obra que han puesto en cartel".

Conviene aclarar que Lerena de la Serna, una eminencia de la ethología argentina, ha sufrido numerosas amenazas de muerte por parte de "comandos ecologistas" y varios ataques físicos contra su persona ­ que culminaron con una ráfaga de ametralladora contra el frente de su casa. ¿Por qué? No simpatiza con los ecologistas. Yo tampoco. ¿Y usted..?

POST SCRIPTUM RECONFORTANTE

Creía que ya había dicho todo lo que tenía para decir. por lo menos hasta la aparición de mi próximo libro, en donde exploraremos juntos muchos otros Mitos y Fraudes de la Ecología, quizás con un poco más de profundidad técnica. Porque comprenderán que todo lo que hemos visto en este primer tomo de la Gran Enciclopedia de los Fraudes en la Ecología, ha sido apenas rascar en la superficie. Los borradores de este libro han sido leídos y revisados por numerosas organizaciones científicas que me han proporcionado una montaña de información que debo estudiar y clasificar para poder continuar mi humilde y dificultosa cruzada contra la irracionalidad, el fraude y el negociado desvergonzado.

Pero, a veces el camino se hace menos áspero y se obtienen pequeñas recompensas –que hasta ahora han sido exclusivamente de orden espiritual – que permiten que uno siga empeñado en este no tan vano intento de esparcir la verdad científica. El día 14 de marzo de 1999 recibí en mi casilla de correo electrónico un email proveniente de Italia, la tierra del buen chianti y las comidas sabrosas. Me he permitido publicar este mensaje porque proviene de una persona común, como espero que sean casi todos los lectores de este libro. Si una persona con sentido común se expresa así, creo que mi mensaje no caerá en saco roto. Sólo el tiempo lo dirá.

Send reply to: <ansibona@tin.it>

From: "Angelico Sibona" <ansibona@tin.it>

To: "Eduardo Ferreyra" <faeco@sinectis.com.ar>

Subject: Ecologia mercenaria

Date sent: Sun, 14 Mar 1999 16:03:24 +0100

Señor Ferreyra,

a veces leo sus notas en las cartas a La Voz del Interior de Córdoba, y aunque no tenga la formación para debatir sobre temas técnicos y científicos, a menudo estoy de acuerdo con sus puntos de vista. Vivo en el norte de Italia, en la Padania, a los pies de los Alpes. Justo detrás de mi casa está, cerrada y desactivada, la mina de amianto más grande de Europa, que algunos grupos "verdes" hicieron clausurar hace unos diez años, con la única consecuencia de que el amianto que ahora se importa de Sudáfrica es mucho más tóxico, la gente quedó sin trabajo, quedó sin custodia una inmensa montaña de escombros, y se está preparando el gran negocio de instalar un depósito de escorias venenosas de distinto tipo.

Diez años atrás me entró la duda de que los altos mandos del ecologismo eran pagados y organizados por intereses financieros: la duda se ha transformado en seguridad. En el ambiente en donde vivo, he notado que entre los ecologistas, los "verdes", no hay obreros, artesanos, agricultores, emprendedores: son todos empleados, en su mayoría empleados del Estado, gente que no tiene que luchar con los datos reales de la vida y de la economía. Pero no me refiero tanto a las bases del movimiento, cuanto a los jefes, que parecen tener la disponibilidad, cuando es necesario, de medios financieros que aparecen de pronto y que no tienen relación con la estructura real de los grupos. Hasta cuando no me demuestren el contrario, seguiré pensando mal: no puede ser que los ecologistas saquen una lotería todas las veces que organizan una campaña.

Saludos desde la Padania.

Angel Sibona.

El señor Angel Sibona responde a mi pregunta hecha en el prefacio de este libro: ¿Qué demonios pasó con el sentido común? Simplemente ha quedado guardado por gente como Angel Sibona, ciudadano común y silvestre, que debe ganarse su pan de manera honesta y cada vez más dificultosamente. Muy acertadamente, Sibona ha notado que los grupos ecologistas no están compuestos por personas normales: campesinos, artesanos, obreros o empleados de comercio, sino por gente ya convertida en uno de los millones de parásitos Estatales que desangran y debilitan a las economías de los países. Y como la economía de los países la formamos todos los que trabajamos y producimos algo que se puede tocar, usar, ver, comer o beber, las "garrapatas" y "sanguijuelas" ecologistas nos están desangrando a nosotros, los pobres tontos que creen que ya no pueden hacer nada para mejorar su situación.

¿Sabe lo que podemos hacer? Presentar batalla. Enfrentar al enemigo en todos los lugares y circunstancias que se presenten. No dar crédito a su prédica escandalosa y aterrorizante. ¿Cómo? Manteniéndonos informados de lo que los verdaderos científicos dicen y afirman sobre todas las desinformaciones que propagan los medios de prensa. Nosotros somos la presa, ellos son los cazadores. Es hora de que dejemos de vestirnos de ovejas porque los lobos nos seguirán comiendo. Es hora de que las ovejas evolucionen a una especie superior que pueda defenderse exitosamente. Y la mejor defensa es un buen ataque. Mis opiniones y la manera que tengo de decir las cosas y exponer la verdad científica es el pequeño y único aporte que puedo hacer en defensa de la supervivencia del ser humano.

 

Eduardo Ferreyra

Malagueño, Córdoba,

Julio de 1999

 


  

 LA APELACION DE HEIDELBERG

  • Nosotros queremos hacer nuestra contribución total para la preservación de nuestra herencia común, La Tierra.
  • Estamos, sin embargo, preocupados en los albores del siglo 21, por el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial, y que impide el progreso económico y social.
  • Sostenemos que un Estado Natural, algunas veces idealizado por movimientos con tendencia a mirar hacia el pasado, no existe y probablemente nunca haya existido desde la primera aparición del Hombre en la biosfera, dado que la Humanidadha progresado siempre dominando y transformando progresivamente a la Naturaleza a sus necesidades, y no al revés.
  • Suscribimos totalmente los objetivos de una ecología científica para un universo cuyos recursos deben ser inventariados, deben monitorearse y ser preservados.
  • Pero también exigimos que este inventario, monitoreo y preservación estén basados en criterios científicos y no en preconceptos irracionales.
  • Hacemos énfasis en que muchas actividades humanas esenciales se realizan manipulando substancias peligrosas o en sus proximidades, y que el progreso y el desarrollo han involucrado siempre un incrementado control sobre fuerzas hostiles, para beneficio de la Humanidad.
  • Consideramos, por lo tanto, que la Ecología Científica no es más que una extensión de este progreso continuado en dirección de una vida mejorada de futuras generaciones.
  • Intentamos hacer valer la responsabilidad y deberes de la Ciencia hacia la Sociedad como un todo. Prevenimos, sin embargo, a las autoridades a cargo de los destinos de nuestro planeta en contra de decisiones basadas en argumentos pseudocientíficos, o información falsa o sin relevancia.
  • Llamamos la atención de todos hacia la absoluta necesidad de ayudar a que los países pobres alcancen un sostenido nivel de desarrollo que sea igual que el resto del planeta, protegiéndolos de los problemas y peligros provenientes de las naciones desarrolladas, y evitar su enredo en marañas de obligaciones irreales que comprometerían su independencia y dignidad."
  • Los mayores males que acechan a nuestra Tierra son la ignorancia y la opresión, y no la Ciencia, la Tecnología y la Industria, cuyos instrumentos, cuando adecuadamente manejados, son herramientas indispensables de un futuro formado por la Humanidad, por ella y para ella misma, salvando los principales problemas como la Sobrepoblación, el Hambre y las Enfermedades del Mundo."

 

Firma:  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Nombre: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dirección: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Profesión, cargo o posición: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dr. Michel Salomon,

Coordinator of the Heidelberg Appeal

10 Ave. de Messine

75008, París, FRANCIA