El tema de la capa de ozono, su famoso agujero de la Antártida y la acción destructora que tendrían algunas substancias hechas por el hombre, se inscribe en la categoría de fraude total y absoluto, desde el principio hasta el fin. Hacia fines de la década de los 20, los químicos de la empresa Du Pont producen y lanzan al mercado una familia de gases conocida como Cloro Fluoro Carbonos, por estar su composición química basada en las moléculas de Cloro, Flúor y Carbono.
Las fórmulas más ampliamente usadas desde entonces, se comercializaron bajo el nombre de Freón-11 y Freón-12, siendo sus fórmulas respectivas: CFCl3 y CF2Cl2, es decir: una molécula de Carbono, dos de Flúor y dos de Cloro para el Freón-12, y una de Carbono, una de Flúor y tres de Cloro para el Freón-11.
La familia de los Freones ha sido considerada como uno de los productos más extraordinarios que haya inventado el Hombre. Eran demasiado maravillosos como para que alguien no les descubriera una contra. En 1974, los químicos F. Sherwood Rowland y Mario Molina, dieron su primera alerta sobre los CFC, prediciendo que no se desintegrarían rápidamente en la baja atmósfera y, que de «alguna manera» llegarían hasta la estratosfera, dando nacimiento a su famosa Teoría del Ciclo Catalítico del Cloro o Teoría Química de la destrucción de la capa de ozono.
Ciencia y Política
A menudo, los científicos, industriales y políticos toman posiciones enfrentadas en lo relativo a las políticas que se refieren a las prohibiciones de orden público. Los políticos creen que una simple conclusión científica de "es bueno" o "es malo" es suficiente requisito para promulgar prohibiciones que resultarán costosas para la industria y para el público en general. Por su parte, los científicos creen casi siempre que están en condiciones de proporcionar esas conclusiones. Sin embargo, cualquier asunto científico que tenga algo que ver con el mundo real, es con frecuencia imposible de simplificar hasta el punto de ofrecer sin sombras de dudas las respuestas simples y rápidas, y al mismo tiempo confiables, que exigen los políticos sin saber que, en ciencia, nada es totalmente negro o totalmente blanco.
La Teoría Química
La edición de Sept-Octubre 1990 de la revista CIENCIA HOY, vol. 2, No. 9, págs. 41-48, publica un artículo de Luis V. Orce, del Depto. de Radiobiología de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y del que se cita textualmente:
"Hacia 1974, dos investigadores de la Universidad de California, Mario Molina y Sherwood Rowland, observaron que la producción anual de CFC alcanzaba una cifra cercana al millón de toneladas anuales y dedujeron que tratándose de compuestos tan estables debía de haber miles de toneladas de ellos en alguna parte. En consulta con algunos expertos en dinámica de la atmósfera concluyeron que los CFC liberados en la Tierra, al igual que cualquier otro gas más liviano que el aire,tenían que ser dispersados por los vientos a toda la atmósfera, independiente-mente del lugar desde el que partieran. En una marcha lenta pero segura, las corrientes ecuato-riales ascendentes deberían transportarlos hasta la estratosfera, hacia un inexorable encuentro fotoquímico con la radiación ultravioleta solar más energética. Los estudios de laboratorio de Molina y Rowland demostraron que los químicamente inalterables CFC son poco estables ante la radiación UV-C, pues se produce una reacción fotoquímica que da lugar a la liberación de átomos de cloro (Cl'). Sobresimplificada, esta reacción puede esquematizarse así:
Cl3CF + hv ( l < 230 nm) ----> Cl2CF + Cl' [ I ]
"Los átomos de cloro que se liberan son muy reactivos y muchos de ellos colisionan con átomos (sic) de ozono (debería decir moléculas) produciendo monóxido de cloro (ClO) y oxígeno molecular:
Cl' + O3 ----> ClO + O2 [ II ]
"Pero allí no termina todo. El monóxido de cloro puede reaccionar con átomos de oxígeno producidos en la reacción [ I ] del texto principal, y se regenera así el cloro atómico:
ClO + O' ----> O2 + Cl' [ III ]
"Los átomos de cloro liberados cierran el llamado "ciclo cloro catalítico del ozono". Se estima que un solo átomo de cloro liberado de un CFC puede dar origen a una reacción en cadena que destruya 100.000 moléculas de ozono."
"Sin embargo, este ciclo catalítico puede ser bloqueado por dióxido de nitrógeno (NO2), uno más de los tantos gases atmosféricos. El NO2 puede "secuestrar" monóxido de cloro producido por la reacción [ II ] mediante una reacción química en la que se forma nitrato de cloro (ClNO3)
:NO2 + ClO ----> ClNO3 [ IV ]
"Esta combinación es conocida como "reacción de interferencia", ya que bloquea la degra-dación del ozono producida por derivados de CFC.
Primera Observación
He destacado en el texto la frase: «al igual que cualquier otro gas más liviano que el aire. . . », refiriéndose a los CFC, porque este es el punto sobre el que se basa la acusación a los CFC, y su consiguiente pedido de erradicación del mercado comercial. Analicemos el asunto bajo la luz de los hechos científicos aceptados por el 100% de los científicos del mundo. La tabla siguiente muestra los pesos atómicos de algunos de los gases que componen la atmósfera de nuestro planeta, y de su análisis podremos sacar algunas conclusiones.
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PESOS
MOLECULARES Y DENSIDAD DE ALGUNOS
GASES DE LA ATMOSFERA
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HIDROGENO (H2) = 2,016 --- HELIO (He2) = 8,0 OXIGENO (O2) = 32,0 --- NITROGENO (N2) = 28,02 Peso molecular promedio de la atmósfera Terrestre: 29,01 PESO ATOMICO DE ALGUNAS MOLECULAS Oxígeno (O) : 16,00 - Carbono (C) : 12,01 - Flúor (F) : 19,00 Cloro (Cl) : 35,50 --- Hierro (Fe) : 55,8 Peso Molecular del Freón-11 (Cl3FC) : 137,51 Peso Molecular del Freón-12 (Cl2F2C) : 121,01 |
TABLA 1
Como es fácil de advertir, si se libera HIDROGENO o HELIO a la atmósfera, subirán hasta la estratosfera porque son mucho más livianos (tienen menor peso densidad) que la atmósfera. Es sabido que esta capacidad de los gases Hidrógeno y Helio se usa para inflar globos meteorológicos que suben hasta la estratosfera (y globos para niños, también!).
Por su parte, el más liviano de los Freones (el Freón-12) pesa 4,10 veces más que el aire, y el Freón-11 es 4.66 más denso que la atmósfera. Esto hace que los CFC, molécula por molécula, sean entre 2,16 y 2,46 veces más pesados que el Hierro, cuyo peso molecular es de 55,8. Por lo tanto, los CFC se comportan de la misma manera que lo hace el hierro: cuando un objeto de hierro es liberado de la mano, cae hacia tierra a una velocidad que depende de su forma, de su peso y la densidad del aire.
Los CFCs tienen el mismo comportamiento, pues al ser 4,66 más densos que el aire, descienden a niveles inferiores cuando son liberados. De hecho, esta característica de los Freones los hizo (y los sigue haciendo) el medio ideal de construir u obtener perfectas «tapas a medida» para cubetas de reveladores fotográficos altamente oxidables para aislarlos absolutamente del oxígeno ambiental, evitando la rápida oxidación de los reactivos y consiguiente pérdida de actividad química. Es fundamental que se entienda muy bien y no se pierda de vista que:
LOS CFC NO "SUBEN" A LA ESTRATOSFERA:
¡SON DEMASIADO PESADOS!
Esta es la razón por la cual jamás se han podido detectar moléculas de CFC en las muestras obtenidas de la estratosfera, en cantidades suficientes como para tener alguna importancia, como tampoco han sido hallados ni cerca de las altitudes donde la ra-diación UV tiene la energía suficiente para disociar a la molécula de CFC. Sí se ha comprobado la existencia de moléculas de muchos otros gases como Hidrógeno, Helio, Metano (o CH4), Monóxido y Bióxido de Cloro (ClO y ClO2), toda la familia de óxidos de nitrógeno, genéricamente representados por la fórmula NOX , y otras familias de compuestos a base de Bromo, de Flúor, de Iodo y, aunque en altitudes menores, se encuentra también al bióxido de carbono (CO2) y gases como Argón, Kriptón, Neón, Xenón, etc.
Sin embargo, las Grandes Ausentes han sido las moléculas de CFC que, de acuerdo a la Teoría de Rowland y Molina «suben hasta la estratosfera y son allí disociados por los rayos ultravioletas de la banda UV-C». Para que los CFC puedan liberar sus átomos de cloro, es primero condición SINE QUA NON que sean atacados por la radiación UV de menos de 190 nm de longitud de onda. Esta radiación sólo se encuentra por encima de los 36 a 40 kilómetros de altura, porque la atmósfera los filtra totalmente, a medida que va haciéndose progresivamente más densa. Por la misma razón, es que tampoco se encuentran trazas de gases como el Radón (peso atómico 222), que por su elevada densidad se mantiene «pegado al suelo», metiéndose por todas las cavidades, zanjas, sótanos y subsuelos de edificios. Los CFC actúan de la misma manera.
MECANISMOS ATMOSFERICOS
Formación de la Capa de Ozono
La creación de una molécula de ozono (O3) se produce cuando un fotón de elevada energía (l< 242 nm) impacta contra una molécula de oxígeno (O2), rompiendo el doble enlace de sus átomos. La molécula se divide en sus dos átomos constitutivos, en una reacción que se representa así:
O2 + hv ( l < 242 nm) ---------> O' + O' 118.111 Kcal/mol [ 1 ]
Como los dos átomos resultantes son sumamente reactivos, se unen con toda rapidez a otra molécula de oxígeno intacta para formar ozono:
O2 + O' --------> O3 [ 2 ]
El ozono es una forma triatómica del oxígeno que también tiene elevada reactividad (aunque menor que el oxígeno atómico), debido a que el tercer átomo sólo ha podido saturar uno de sus enlaces, permaneciendo el otro libre para «aferrar» o combinarse con cualquier otro compuesto que sea «oxidable». Se produce industrialmente en el lugar que se usará, puesto que es imposible envasarlo: su elevada reactividad hace que cuando dos moléculas de ozono se tocan se anulen entre sí formando otra vez oxígeno, en una reacción como esta:
O3 + O3 ---------> 3 O2 + 64 Kcal/mol [ 3 ]
Dice la Encyclopædia Britannica, en su Ready Reference Index, Tomo VII pag. 659 (Micropædia) lo siguiente:
"El ozono es un gas ligeramente azulado, cuyas moléculas consisten en tres átomos de oxígeno. Está siempre presente en la atmósfera de la Tierra, aunque su mayor concentración se encuentra en la ozonósfera, Se forma allí principalmente como resultado de las radiaciones ultravioletas solares (longitudes de onda menores que 2,42 x 10-8 cm).
Cuando existe equilibrio fotoquímico, la cantidad de ozono presente es tal que la tasa de producción es igual a la de destrucción. A causa de la fuerte absorción de la radiación ultravioleta solar por parte del oxígeno molecular y del ozono, la radiación capaz de producir ozono no puede llegar a las capas inferiores de la atmósfera, y la producción fotoquímica es insignifi-cante por debajo de los 20 km de altura."
Una vez formado, el ozono puede ser destruido por la radiación UV de longitudes de onda inferior a los 300 nm, radiación que se encuentra sólo por encima de los 30 km de altura. A causa de su elevadísima intestabilidad, la energía necesaria para destruir una molécula de ozono es muy baja. Como se dijo más arriba, el mero contacto de dos moléculas entre sí basta para provocar su destrucción.
Contradicciones Evidentes
El Ozone Trends Panel de la NASA emitió un parte de prensa el 15 de marzo de 1988 anunciando que la Capa de ozono sobre los EEUU y Europa había sufrido una disminución del 3% entre 1969 y 1986 (los estudios se mantuvieron rigurosamente en secreto y no se publicaron sino dos años más tarde) lo que fue aprovechado por la prensa para publicar grandes titulares anunciando una inminente epidemia de cánceres de piel debido al pronosticado incremento de la radiación ultravioleta.
En realidad, la información científica disponible y publicada demuestra que lo que sucedió es exactamente lo contrario de lo que expresó el Trends Panel. En un estudio publicado en la revista Science el 12 de Febrero de 1988, Joseph Scotto, (1) del Bio-statistic Branch del National Cancer Institute de EEUU, presentó dura evidencia científica probando que la cantidad de radiación UV-B que llegó a la superficie de los EEUU no sólo no había aumentado sino que, por el contrario, había disminuido un 7% entre 1974 y 1985. Este estudio, que fue ignorado por los medios de prensa, estaba basado en lecturas directas de una red de estaciones de monitoreo a nivel del suelo que habían estado registrando diariamente la radiación UV desde 1974. Scotto dice lo siguiente:
«Los registros R-B anuales promedio (R-B se refiere a los instrumentos con que se mide la radiación UV, llamados medidores Robertson-Berger) obtenidos durante dos períodos consecutivos de 6 años cada uno (1974 -1979 y 1980 -1985) muestran un cambio negativo en cada estación, con disminuciones que varían del 2 al 7 por ciento. . . muestra que no existe una tendencia positiva en las lecturas R-B anuales para 1974-1985. . . El cambio anual promedio estimado varió de 1.1% en Minneapolis, Minnesota, hasta 4% en Philadel-phia, Pennsylvania. Para todas las estaciones las lecturas R-B disminuyeron un 0.7% por año desde 1974. . . .» (pág. 762).
Scotto informa después que sus instrumentos están confirmando lo que muchos otros científicos también están registrando: una disminución de la radiación ultravioleta que llega hasta la Tierra. En un número posterior de Science, Scotto rechaza la posibilidad que la contaminación urbana del aire pudiese dispersar los rayos UV-B incidentes cau-sando una disminución de la radiación UV-B que llega realmente a la superficie. Scotto señala a la información obtenida en la estación en el Monte Mauna Loa, Hawaii, que está relativamente libre de contaminación aérea y que «los análisis preliminares de la información de esta estación no muestran ningún aumento de la radiación UV entre 1974 y 1985.» (Fig. 2)
FIGURA 2
TENDENCIAS DEL ULTRAVIOLETA SOLAR (UVB) Y CONTEOS R-B ANUALES, 1974-1985
Nótese la clara tendencia descendente en los niveles de radiación UV. La mayor disminución total ocurrió en las estaciones de monitoreo de El Paso, Texas y Minneapolis, Min.
FUENTE: Scotto et al., Biologically Efective Ultraviolet Radiation: Surface Measurements in the United States, 1974-1985", Science, Feb. 12, 1988
Los resultados de la publicación de los estudios son: Scotto no pudo continuar con las investigaciones después de 1985 porque los fondos para el funcionamiento de la mayoría de las estaciones de monitoreo de radiación UV fueron cancelados, y las estaciones fueron cerradas. Aunque Scotto es un experto en cáncer de renombre mundial, no recibe más subsidios para viajar a conferencias internacionales para presentar sus descubrimientos sobre la disminución de la radiación UV. Joseph Scotto ingresó al famoso «cono de sombra» proyectado por el poderoso lobby de la Internacional Ecologista.
Es bueno preguntarse, a esta altura del tema, ¿cómo puede ser que un asunto estrictamente técnico – como es la química estratosférica – haya podido acaparar los titulares de todos los diarios del mundo y haya movilizado a los políticos para imponer una prohibición que les costará a sus naciones más de 5 billones de dólares en los años venideros? La respuesta es: miedo al incremento de las muertes debidas a los cánceres de piel, a medida de que mayor cantidad de radiación ultravioleta llegue a la Tierra, supuestamente provocada por una reducción del ozono.
Si no fuese por la histeria de masas que se ha creado acerca del pretendido aumento de los casos de cáncer de piel, hoy no existiría ninguna prohibición de los CFCs, halones y demás substancias acusadas de atacar al ozono, y los diarios ni siquiera se molestarían en mencionar el tema.
Por ejemplo, durante el mismo período de cuatro a seis semanas que aparece el famoso "agujero de ozono" en la Antártida, también aparece en la misma área un "Agujero de Oxidos de Nitrógeno". Ambos "agujeros" están creados por los mismos fenómenos físicos naturales, pero la mención de este y otros fenómenos que ocurren en la Antártida darían lugar a muchas molestas preguntas acerca de las extraordinarias condiciones químicas y físicas que tienen lugar al final del invierno antártico, y haría que las gente comenzase a cuestionar el asunto del Miedo al Ozono. Por ello, el "agujero del Óxido de Nitrógeno" jamás es mencionado.
El Agujero en la Antártida: El Vórtice Polar Sur
Se conoce como Vórtice Polar Sur a una región de la estratosfera de la Antártida en donde se forman, a fines del invierno austral, vientos huracanados de hasta 400 km/h, formando un círculo que abarca toda la Antártida. Estos vientos huracanados impiden que nada del interior del Vórtice salga hacia afuera, y nada del exterior ingrese al mismo. Esto provoca que las condiciones meteorológicas, físicas y químicas que tienen lugar dentro del Vórtice Polar Sur sean únicas en el mundo. (Figura 3)
Figura 3: El Vórtice Polar Antártico
A fines del invierno y comienzos de la primavera (fines de Agosto y todo el mes de Septiem-bre) se produce en la Antártida un fenómeno atmosférico conocido como el Vórtice Polar Sur, que es el causante de la disminución del ozono en la región.
El fenómeno se produce de la siguiente manera: Cuando los rayos de sol comienzan a iluminar la alta estratosfera de la Antártida, alrededor del 20 de Agosto de cada año, están cayendo también de manera perpendicular sobre los 7o 30' del hemisferio Norte. Esto significa que sobre la superficie del Polo Sur reina todavía la oscuridad más absoluta.
La atmósfera de la Tierra es casi opaca a la radiación ultravioleta, dejando pasar solamente una ínfima parte de la que proviene del Sol, siendo absorbida casi totalmente por el oxígeno y el nitrógeno presentes en la atmósfera. El ozono, con su elevada inestabilidad química (o también su alto nivel de energía cuántica), sólo contribuye muy humildemente a la absorción de los rayos UV. Debido a esta opacidad a los rayos UV que tiene la atmósfera, los rayos solares que llegan a la estratosfera del Polo Sur están compuestos, casi totalmente, por radiación infrarroja y luz visible dentro de las bandas del espectro superiores a los 400 nm. Sin embargo, alguna radiación UV correspondiente a las longitudes de ondas más largas alcanzan a llegar a la región.
Como es sabido, estas longitudes de onda carecen de la energía suficiente para provocar disociaciones de moléculas estables y pesadas como las que existen en la estratosfera de la Antártida. Sin embargo, el ozono puede ser disociado por estas longitudes de onda, debido a la inestabilidad química propia del ozono. En la figura 4 se puede ver el efecto que tiene en el tema la curvatura de la Tierra y la gran distancia que tienen que atravesar los rayos UV a través de la atmósfera terrestre.
FIGURA 4: Un largo camino hasta la estratósfera del Polo Sur. La energía es absorbida casi totalmente durante su viaje por la atmósfera.
Debido a la carencia de rayos UV en la radiación incidente sobre la estratosfera, no se produce la disociación atómica de las moléculas de oxígeno o nitrógeno, o aún de los numerosos compuestos gaseosos presentes, tales como óxidos de nitrógeno, de bromo, de flúor, de cloro, CO2, metano, etc. Como el contenido de radiación infrarroja es casi el 100% de la que ingresó a la atmósfera, las moléculas de gases se calientan y comienzan a ganar energía cinética. Esto significa que los gases se movilizan cada vez con mayor velocidad hasta que comienzan a producirse corrientes de aire, verticales y horizontales de gran magnitud.
Se producen entonces vientos huracanados de hasta 400 km/h girando sobre la vertical del Polo. Estos vientos giratorios forman una especie de cono invertido sobre la Antártida, encerrando una gran porción de la atmósfera, impidiendo que ningún gas en su interior pueda salir o cualquier otro pueda ingresar al Vórtice. De esta forma, las moléculas de los gases en el interior del Vórtice se entrechocan debido al movimiento caótico generado por los vientos. Sin embargo, las temperaturas de la estratosfera del polo sur son, en esos momentos, las más bajas que se puedan registrar en la Tierra, por debajo de los 82oC. Las reacciones químicas se anulen casi completamente disminu-yendo hasta niveles bajísimos.
Sin embargo, el choque de dos moléculas de ozono no necesita de calor para que se anulen entre sí, sino que por el contrario, generan 64 kcal/mol al convertirse en tres moléculas de oxígeno. Esta acción destructora del ozono sobre sí misma es la causante, según muchos científicos, de la disminución de los niveles de ozono dentro del Vórtice Polar Sur. Como los vientos estratosféricos forman una barrera infranqueable para los gases fuera del Vórtice, el ozono que está en regiones circundantes al Vórtice y que alcanza cifras elevadísimas, del orden de los 450 a 500 DU (Unidades Dobson) no puede ingresar a restablecer los niveles de ozono.
Cuando la estratosfera antártica comienza a perder ozono, el calor generado por la reacción del ozono al anularse, sumado al calor suministrado por la radiación infrarroja del Sol, provoca corrientes de aire ascendentes. Cuando el sol aparece sobre el horizonte del polo (21 de Septiembre) la troposfera de la Antártida se calienta rápidamente, gene-rando más corrientes ascendentes que llevan aire rico en oxígeno (y carente de ozono) desde altitudes inferiores a la estratosfera.
Esta desproporción del ozono producido por el aumento de oxígeno es interpretado por los científicos de la Teoría Química como una destrucción producida por átomos de cloro, culpando a los CFC de ser la fuente productora del cloro.
El Monte Erebus
La elevada presencia de cloro en la atmósfera de la Antártida ha llevado a los científicos ecologistas a postular la teoría que el cloro proviene de la disociación de los gases CFC en la estratosfera de la Antártida. No han podido, sin embargo, postular una teoría que muestre cómo hace el 90% de los CFC liberados en el mundo para viajar desde el Hemisferio Norte hasta el Hemisferio Sur. Sin embargo, existe una razón más real y científica para explicar la anormal cantidad de cloro en la región austral.
La Antártida tiene dos volcanes: el Terror, de 3277 metros de altura, inactivo, y el Monte Erebus, de 4023 metros, en actividad constante desde 1841 (fecha de su descubrimiento). El Monte Erebus está situado en las coordenadas geográficas 77o Sur y 168o Este, y sólo a 10 kilómetros de distancia de la Base norteamericana McMurdo, lugar en donde se realizan las frecuentes observaciones meteorológicas y científicas que los técnicos usarán para sus estudios. Entre las mediciones que se realizan rutinariamente en McMurdo, figura el lanzamiento del globo sonda con instrumental que medirá las concentraciones de gases en la troposfera y estratosfera de la Antártida. Uno de los gases que se miden es el cloro.
El globo sonda debe pasar, durante su ascensión hacia las alturas, a través de la columna de humo que emana de manera constante del volcán Erebus, puesto que la Base McMurdo está "viento abajo" del volcán. Los volcanólogos que han podido estudiar a fondo el fenómeno (el Dr. Haroun Tazieff, realizó tres campañas al Monte Erebus para estudiar sus gases) comprobaron que la emisión de cloro producida por el Erebus asciende a las 1.000 toneladas diarias. Esto explica la gran concentración de cloro que encuentra el globo sonda a su paso.
Solamente el Erebus aporta a la atmósfera, en una semana, la cantidad de cloro que todos los CFC del mundo aportarían en un año entero. La cantidad de cloro que podría provenir de los CFC liberados anualmente se eleva a 7.500 toneladas el Erebus emite 360.000 al año. Y directamente al "Agujero de Ozono".
Pero lo que más llama la atención es la insistencia con que los «científicos» ecologistas culpan a los CFC de ser el origen del cloro que destruye al ozono. Hagamos entonces un pequeño análisis de este aspecto, para ver hasta donde puede llegar la "miopía" del establishment científico.
Orígenes del Cloro
El problema con el argumento ecologista es este: si todos los átomos de cloro de los CFC que se produjeron desde 1930 hasta hoy, fuesen liberados simultáneamente a la atmósfera, el efecto que provocaría sobre la misma sería imperceptible. Toda la cantidad de cloro que han producido los CFC desde su invención, es ridículamente insignificante cuando se la compara con el cloro que nuestra Madre Naturaleza lanza anualmente a la atmósfera. La producción anual de CFC se elevan a unas 1.100.000 toneladas anuales, de las cuales sólo es liberado a la atmósfera una cantidad que contiene apenas 7500 toneladas de cloro. El resto queda dentro de los artefactos de refrigeración o almacenado. La liberación de átomos de cloro que se pueden atribuir a los CFC es de 7.500 toneladas anuales.
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FIG. 5: FUENTES ATMOSFERICAS DE CLORO
(millones de toneladas anuales)Fuente: The Holes in the Ozone Scare, 1992, R. Maduro y R. Schauerhammer, 21st Century Science Associates, editores, Washington, D.C.
La biota oceánica, por ejemplo, produce por año unas 5 millones de toneladas de cloro; la quemazón de bosques, selvas y rastrojos agregan sus 8.4 millones más; los volcanes del planeta le inyectan unas 36 millones, y el cloro aportado por los océanos son 600 millones de toneladas anuales más. La cantidad de cloro de origen natural es 80.000 veces mayor a la que presuntamente liberan los CFC. Y tenemos que decir "presuntamente" porque de acuerdo a serias investigaciones, la existencia de CFC en la estratosfera se registra en proporciones casi nulas (0.1 partes por billón) en alturas donde la radiación UV no tiene la energía necesaria para provocar la liberación de sus átomos de cloro!
¿Dónde van entonces esas 7500 toneladas de CFC que se liberan al aire cada año? Según los estudios de Khalil y Rasmussen,(2) los CFC son "devorados" por bacterias que se encuentran en los suelos de todo el mundo. También se encuentran CFC disueltos en el mar, hasta profundidades de más de 4000 metros. ¿Recuerda que los CFC son 4.5 veces más pesados que el aire? Por ello es que el primer lugar en donde se deben buscar CFC es en el suelo, y no en la estratosfera.
La Regeneración del Ozono
En 1987, los niveles de ozono en la Antártida se redujeron en un 50%, considerado catastrófico por los ecologistas, profetizando que el Agujero seguiría creciendo hasta alcanzar el continente sudamericano, sobre todo porque las liberaciones de CFC seguirían produciéndose como hasta entonces. Sin embargo, para desencanto de los químicos ecologistas (y para regocijo de los climatólogos propulsores de la teoría Dinamicista, que habían anunciado que el Agujero del Ozono de 1988 sería menor que el de 1987) las disminuciones de ozono dentro del Vórtice Polar fueron de apenas 15%. Lo que ha escapado al análisis de los químicos ecologistas es el hecho que, aunque la disminución del ozono fuese del 15% (1988), o fuese del 60% (1992), las fechas del "cierre" del Agujero son siempre las mismas, con pocos días de diferencia.
Si el cloro ataca tan masivamente al ozono, si lo hace desaparecer tan rápidamente (un 10% de reducción en sólo 24 horas, el 5 de Septiembre de 1987), sería lógico esperar que también interferiría severamente en la regeneración de la capa de ozono de la Antártida, al estar atacando ferozmente al ozono que se va formando a mediados de primavera. Por lo tanto, si en un año la reducción de ozono fue de un 15%, y la fecha de cierre se produjo alrededor del 20 de Octubre, en otro año, cuando la reducción fue del 60% hubiese sido lógico (¿o quizás matemático?) que la fecha de cierre se produjese mucho después, es decir hacia fines de Noviembre.
Sin embargo, las fechas de cierre se producen de manera invariable en la segunda quincena de Octubre, lo que demuestra que las disminuciones de ozono, así como la regeneración de sus niveles de concentración son independientes de la cantidad de cloro existente dentro del Vórtice Polar Sur. Puesto de otro modo, esto significa que si el cloro no puede retardar la formación de ozono, tampoco ha sido el causante de su destrucción; o si ha contribuido a destruir algo, su aporte ha sido tan insignificante que, a la hora de impedir la formación de nuevo ozono, su acción es absolutamente despreciable.
La Radiación Ultravioleta
El espectro de la radiación electromagnética emitido por el Sol es sumamente amplio y se extiende desde los rayos cósmicos, de muy corta longitud de onda (desde 0.00001 nanómetros (o nm, millonésima parte de 1 mm) hasta las ondas de radio de varios miles de kilómetros de largo. La gran cantidad de capas que componen la atmósfera filtran esta avalancha de radiación antes de que llegue hasta la superficie del planeta. La figura 6 muestra la composición del espectro electromagnético. La radiación UV se extiende el equivalente de más de tres octavas: desde 400 nm hasta casi 40 nm. Para comprender cuánto afecta al organismo humano este amplio rango del espectro, es conveniente subdividirlo en tres bandas separadas: ultravioleta A, (UV-A); ultravioleta B (UV-B); y ultravioleta C (UV-C). La banda UV-A es la de longitud de onda más larga (400-320 nm), le sigue la banda de UV-B (320 a 286 nm), que es conocida como el rango biológicamente activo del espectro, porque tiene los efectos más pronunciados sobre la materia viviente. La radiación ultravioleta con la longitud de onda más corta es la UV-C (286 a 40 nm).
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Figura 5: EL ESPECTRO ELECTROMAGNETICOLa más energética de las radiaciones ultravioleta, la UV-C, sólo llega hasta la Tierra en ínfimas cantidades. El resto de la banda UV-C es filtrada por las moléculas de oxígeno de la atmósfera. Los fotones enérgicos del UV-C impactan y rompen las moléculas de oxígeno, produciendo dos átomos de oxígeno. Este es el primer paso para la formación de la molécula triatómica de ozono (O3). Como la cantidad de oxígeno y de radiación UV-C son muy grandes, el ozono se produce a razón de varios billones de toneladas por segundo.
El ozono también filtra radiación UV-C (aunque en las proporciones que ya se ha visto más arriba). Lo mismo que el oxígeno, el ozono es destruido por los rayos UV tan pronto como es formado, por lo cual el balance neto de formación y destrucción del ozono se mantiene inalterable. Como uno de los materiales que sirve para formar ozono se mantiene bastante constante (el oxígeno) si la radiación UV aumenta, la producción de ozono aumenta; si el Sol emite menos radiación UV la producción de ozono disminuye. Esto es "natural.".
Es importante notar que, aunque la atmósfera filtra casi totalmente a la radiación UV-C y UV-B, deja pasar casi por completo a la UV-A, por ello, una hipotética disminución de la capa de ozono según sostienen los ecologistas influirá exclusivamente sobre la radiación UV-B. Como los rayos UV-B son los que provocan el enrojecimiento de la piel y las "quemaduras de sol", se supone que también podrían causar cáncer de piel.
Aunque existe alguna posibilidad de que los rayos UV puedan influir en el desarrollo de tumores benignos de piel (tumores basocelulares y espinocelulares, mal llamados cánceres de piel porque no desarrollan metástasis), no existe evidencia alguna documentada (de acuerdo a la Academia Americana de Dermatología) que pueda relacionar a los tumores cancerosos llamados melanoma maligno con la radiación UV-B proveniente del sol. El melanoma maligno ocurre casi siempre en zonas del cuerpo que no están expuestas a los rayos del sol entre los dedos del pie, en las plantas de los pies y las palmas de las manos, bajo los brazos o en las nalgas y aún dentro de la boca. Es interesante notar que la población de piel oscura muy rara vez contrae los tipos de tumores benignos de piel asociados con la radiación UV, sin embargo son susceptibles a los melanomas malignos como el resto del mundo. Los propulsores de la teoría de la destrucción de la capa de ozono tienden a agrupar a todos los tipos de tumores de piel en uno solo y lo llaman "cáncer maligno de piel".
La Geografía y los Rayos UV
En base a un promedio anual, la radiación ultravioleta que llega a la superficie de la Tierra varía unas 50 veces entre los polos y el Ecuador. De manera grosera, a medida que nos acercamos al Ecuador la radiación UV se duplica cada 1500 km, y los rayos UV que caen sobre el Ecuador son 5000% más intensos que los que caen en el Polo. Esto equivale a un aumento del 10% de radiación por cada 100 km que nos acercamos hacia el Ecuador. La radiación también aumenta con la altura, duplicándose desde el nivel del mar hasta los 5000 metros de altura, o a grandes rasgos 1% cada 50 m.
En otras palabras, una disminución del 1% de la capa de ozono (profecía ecologista) causaría un aumento del 2% de la radiación UV que llega a la superficie del planeta, y sería equivalente a desplazarse hacia el Ecuador unos 18 kilómetros. Por ello, en el peor de los casos pronosticados por los impulsores de la Teoría Catastrófica una reducción del 5% del ozono es equivalente a un viaje de 40 o 50 kilómetros hacia los trópicos. Esto es como viajar desde Córdoba hasta Jesús María, o de La Plata a Olivos.
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FIGURA 6: PORCENTAJE DE INCREMENTO DE LA RADIACION ULTRAVIOLETA SEGUN LA VARIACION DE LA LATITUD
A lo largo de miles de años, la población humana que ha vivido durante generaciones en las mismas regiones, ha desarrollado tipos de piel adaptadas a los rayos UV existentes en esas latitudes. Aquellos que viven más cerca del Ecuador tienen la mayor concentración protectora de melanina (pigmentación oscura de la piel). Los que viven cerca de los Polos tienen las menores concentraciones de melanina. ¿Alguien se preocupa porque sus vacaciones en el Caribe o en Brasil le aumentarán su dosis anual de rayos UV entre 100% a 500%? No se ha escuchado a ninguna organización humanitaria que alerte a la gente sobre este tan espantoso peligro de contraer cánceres horribles. Los anuncios turísticos de las aerolíneas que promocionan viajes al Caribe no advierten a los viajeros que recibirán un 500% más de la "mortífera" radiación UV.
Vista la total despreocupación que por tan tremendos peligros demuestra la gente, ¿por qué debería preocuparse por un mínimo incremento del 10% de radiación UV que los ecologistas anuncian como el Apocalipsis para dentro de 100 años? En un estudio publicado en 1989, los científicos noruegos Arne Dahlback, Thormod Henrik-sen, Søren H.H. Larsen y Knut Stammes se llega a la conclusión que :". . . disminuciones de hasta 15 al 20% (de la capa de ozono) tendrían un muy pequeño efecto sobre la vida en la tierra". . . "Es aparente que una disminución del 50% del ozono sobre Escandinavia (que es mucho más que lo anunciado por los pronósticos de los modelos atmosféricos) le darían a esos países una dosis efectiva de ultra-violeta similar a la que se obtiene en California o los países del Mediterráneo."
En la Figura 6 se muestra la dosis anual de radiación UV para algunas ciudades de diferentes latitudes geográficas del Hemisferio Norte. En el peor de los casos pronosticados de la disminución de la capa de ozono, el aumento de los rayos UV que llegarían a la tierra es del 10%. Un viaje desde Oslo hasta Panamá representa un incremento en la exposición ultravioleta del 300%, mientras que ir hasta San Francisco representa un aumento del 100%.
Otra de las conclusiones del estudio es que no existe una tendencia observable en aumento o disminución del ozono o en radiación ultravioleta durante los últimos 12 años, siempre sobre Escandinavia. Si la Teoría de la disminución del ozono fuese correcta, los valores del ozono deberían haber disminuido en Noruega un 3% y la radiación UV aumentado más del 7%. Sin embargo, como siempre ocurre con este asunto, las observaciones y hechos científicos terminan contradiciendo escandalosamente todos los postulados de la teoría de la capa de ozono la misma que ha recibido el Premio Nobel 1995. Como diría Hamlet. Hay algo que huele mal, y no es precisamente en Dinamarca.
Desde que las primeras estadísticas fueron compiladas en 1935, los casos de melanomas malignos se incrementaron en EEUU un 800 por ciento. ¿Pero que tiene que ver la disminución del ozono con esto? Absolutamente nada. La mayor parte del aumento tiene mucho que ver con un mejor trabajo en los papeles: el informe de los casos se ha mejorado mucho durante los años. ¿Y que otros factores han influido en este notorio incremento en formas de cáncer de piel? Pero, . . . ¿son cánceres?
Primero, veamos algunos hechos concretos sobre los tumores de piel. El tumor de piel es una enfermedad que afecta a los individuos de piel clara. Los individuos de piel oscura (orientales, Hindúes, Hispánicos, Indios, Europeos del Sur y Negros) tienen muy poco riesgo de tumores de piel. De hecho, el tumor de piel es tan raro en los individuos de piel oscura, que la información de su incidencia es muy difícil de obtener. ¿Cuán seria es la amenaza que representa un cáncer de piel? El caso más común de tumor de piel es el carcinoma de las células basales o tumor basocelular. Si no es tratado a tiempo puede desfigurar, pero raramente es mortal. El segundo tipo es el llamado tumor espinocelular, que requiere más cuidado y debe ser extirpado quirúrgicamente para evitar problemas ulteriores. El melanoma maligno, la última forma de tumor de piel es un verdadero cáncer, puesto que desarrolla metástasis, y es el que tiene el más alto índice de mortalidad.
El Miedo al Cáncer de Piel
Echemos un vistazo a la teoría UV/cáncer. Primero, las historias de horror sobre los rayos UV y la disminución del ozono se basan en aumentos de la radiación UV que son minúsculos, comparados con las variaciones naturales determinadas por la altura y la distancia al Ecuador. Segundo, no existe evidencia científica alguna de que los niveles de radiación UV hayan aumentado en la superficie de la Tierra, a pesar de todo lo que se haya dicho sobre una disminución global del ozono. Y tercero, las nuevas investigaciones científicas demuestran que no es la radiación UV-B la causante de los melanomas malignos, sino la UV-A, que no es filtrada por la capa de ozono.
Sin embargo, el melanoma maligno representa sólo el 4% de los tumores de piel, pero tiene el 75% de la mortalidad de los cánceres de piel. El melanoma maligno es también el menor de los casos de tumores de piel asociados con la sobrexposición a los rayos solares. Un estudio realizado por el Consejo de Asuntos Científicos de la American Medical Association, publicado en el Journal of the American Medical Association, Julio 21, 1989, resume los hallazgos científicos sobre este punto:
"A pesar de las correlaciones positivas relativas a la incidencia de melanoma maligno cutáneo a la exposición a la radiación ultravioleta, es obvio que otros factores están involucrados. Al revés que los cánceres no-melanómicos, que tienen más incidencia en individuos de edad avanzada, el melanoma cutáneo maligno es más común durante las décadas medias de la vida. Los cánceres no-melanómicos ocurren con mayor frecuencia en trabajadores al aire libre, mientras que el melanoma maligno afecta con mayor incidencia a los habitantes de las ciudades que trabajan en el interior de edificios." ... «La incidencia de melanoma maligno no se correlaciona bien con los gradientes de latitudes (es decir, con la insolación) en Australia y en Europa Central. La distribución anatómica del melanoma maligno no se corresponde con las áreas del cuerpo de mayor exposición al sol, como ocurre con los casos no-melanómicos. Histológicamente, ocurre una relativamente pequeña elastosis en las vecindades del melanoma maligno, mientras que está muy asociada con los carcino-mas basocelulares . . . No se ha podido desarrollar ningún modelo animal que permita inducir de manera constante al melanoma únicamente por medio de la radiación ultravioleta.» Uno de los recientes intentos de rebatir al famoso estudio de Joseph Scotto fue el artículo de J.B.Kerr y C.T. McElroy, publicado en la revista Science en 1993, (49) que denunciaba una tendencia creciente de radiación UV sobre Toronto, Canadá. Los resultados fueron enormes titulares en los diarios de todo el mundo, pero muy rápidamente otros científicos demostraron que tal tendencia era el resultado de una fallida manipulación estadística (50).
Sin embargo, estas noticias tuvieron muy poca publicidad. Como dije antes, las desmentidas a los fraudes ecologistas no tienen valor en el mercado periodístico. Todo el "aumento" del UV se basaba en lecturas tomadas durante los tres últimos días de un período de medición de cinco años! Un análisis estadístico correcto mostró que la tendencia, después de cinco años de mediciones, era exactamente cero. En otras palabras, la radiación UV no había aumentado ni disminuido sobre Toronto (como tampoco lo hizo en otras partes del mundo).
Lo interesante viene ahora: el estudio canadiense había sido rechazado por la revista Nature para publicación. Al momento que el estudio fue presentado a Science, el químico F. Sherwood Rowland era el presidente de la Asociación para el Avance de las Ciencias, editora de la revista Science. De acuerdo a fuentes conocedoras del asunto, Rowland arremetió con todo y ordenó la publicación del estudio en Science, a pesar de sus garrafales errores. Una actitud lógica, ya que apoyaba la teoría por la cual obtendría el escandaloso Premio Nobel de Química en 1995. . .
¡Cuidado con los Bronceadores!
Una nueva hipótesis sugerida por Cedric Garland y Frank Garland del Departamento de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de California, en San Diego, es que el incremento en los casos de cánceres de piel se debe al extendido uso de los aceites bronceadores en uso desde hace más de 20 años! Según Frank Garland, es posible que sea el UV-A (ultravioleta cercano, 320-400 nm) lo que puede estar provocando los tumores de piel, aunque siempre se haya considerado al UV-B (286320 nm) como el rango peligroso de la radiación ultravioleta. Esto es porque el melanoma maligno aparece en los melanocitos de la dermis y menos del 10% de la radiación UV-B llega a la dermis, mientras que más del 50% de los UV-A lo hace. Las modernas cremas protectoras contra el sol están diseñadas para bloquear la radiación UV-B, pero son transparentes a la supuestamente benigna banda UV-A.
Pero, la sobrexposición a los rayos UV-B, ¿no causa daños a la piel provocando quemaduras en ella? En efecto, así es. La quemadura de la piel (o «eritema») es el mecanismo de alerta del organismo que le avisa al individuo que ha permanecido ya demasiado tiempo al sol. Las personas que usan cremas de «pantalla solar» de cualquier factor, están haciendo un «bypass» al mecanismo de alerta y exponen sus cuerpos a dosis masivas de radiación UV-A. Esto hace que una persona llegue a recibir dosis 50 veces superiores de rayos UV que si su piel le pudiese avisar que «ya es suficiente» poniéndose colorada.
Por otro lado, el color oscuro del bronceado es el segundo mecanismo de defensa que tiene el organismo contra la radiación perjudicial, y también es puesto en acción por la radiación UV-B. Entonces, cuando se filtra selectivamente a los rayos solares, bloqueando a los UV-B y dejando pasar totalmente a los UV-A, el bañista no sólo engaña al mecanismo de alerta (la piel roja) sino también al de defensa: la melanina que sube hacia las capas superiores de la dermis para bloquear los rayos ultravioletas, sean UV-B o UV-A.
El otro peligro de la radiación UV proviene de las llamadas «camas solares» de gimnasios e institutos de belleza, que suministran los supuestamente inofensivos rayos UV-A. Al suprimir nuevamente los rayos UV-B, el mecanismo de alerta del cuerpo es engañado otra vez, y los pacientes son irradiados con dosis 100.000 a 300.000 más concentradas que si hubiesen permanecido el mismo tiempo expuestos al sol. Dada la cantidad de gente que toma este tipo de «baño de sol» (en EEUU son más de 1.000.000 de personas por día) el problema puede llegar a ser de grandes proporciones y las estadísticas culparán al Agujero de Ozono.
Las pantallas solares también bloquean algunas de las longitudes de onda más beneficiosas para el organismo, dentro del espectro del UV-B, incluyendo las que sintetizan a la hormona de la vitamina D3 y que «gatilla» la función reparadora del organismo combatiendo infecciones, reparando células dañadas y DNA, y aún combatiendo algunos tipos de cáncer.
Algunos Hechos Científicos
Los científicos Ernesto A. Martínez e Isidoro Orlansky, del Laboratorio de Geofísica (LAGE), de la Universidad de Buenos Aires, completaron un estudio sobre los niveles de radiación UV que llegan a la superficie del planeta, y los compararon con los niveles de reducción del ozono. Luego declararon a la prensa:
«Si los niveles de ozono disminuyesen un 50% algo que ocurre muy pocos días y en zonas muy reducidas de la Antártida y los demás parámetros se mantienen constantes, la radiación UV se incrementa un 15%, y la radiación global apenas aumenta un 1,5%. Los valores típicos de radiación global (de acuerdo a los promedios anuales) son de 300 watts/ m2 en Buenos Aires; alrededor de 100 a 150 watts/m2 en Tierra del Fuego; y de unos 100 watts/m2 en la Antártida. Los niveles de radiación UV directa-mente debajo del Agujero de Ozono no alcanzan a los niveles promedio que se encuentran en Buenos Aires».
Por su parte, la Licenciada Victoria Tafuri, del Observatorio Nacional de Villa Ortúzar en Buenos Aires, y que está a cargo de medir los niveles de ozono, fue a la Antártida en 1988 acompañando a la expedición NOZE de la NASA. A su regreso, declaró a la prensa en Diciembre de 1988 que:
«El mal llamado agujero de ozono de la Antártida está circunscripto al continente antártico y no hay razones científicas para presumir que pueda llegar al territorio argentino." . . . «La historia del Agujero de Ozono sólo beneficia a intereses corporativos e industriales. La falta de ozono no produce cáncer de la piel como se ha repetido con persistencia aunque el problema puede derivarse de una excesiva exposición al Sol, sin la protección de aquellos productos que hemos estado usando durante los últimos 30 años».
Más tarde explicó que ella realiza diarias observaciones y mediciones de los niveles de ozono sobre Buenos Aires, y declaró: «No hemos observado ninguna variación en los niveles de la capa de ozono durante los últimos 25 años».
Por otro lado, la variación estacional de los niveles de ozono tienen una estrecha relación con la actividad solar. El número de las manchas solares inciden de manera directa con una mayor o menor cantidad de radiación ultravioleta que llega hasta la Tierra. A mayor actividad solar, mayores serán los niveles de ozono de la estratosfera, según han comprobado numerosos estudios científicos. Esto se debe a que la mayor cantidad de rayos UV que inciden sobre las capas superiores de la estratosfera provocan una mayor disociación de las moléculas de oxígeno, y de tal forma se incrementa la cantidad de ozono. Esto se aprecia claramente en el gráfico siguiente:
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Figura 7: Comparación entre números de manchas solares y niveles de concentración de ozono en la estratósfera. A mayor actividad solar, mayor es la producción de ozono en la estratosfera.
¡Cálculos Sorprendentes!
Los científicos nos cuentan que el Sol produce unas 5.000 millones de moléculas de ozono por segundo, en todas las partes del mundo que esté alumbrando. Esto representa la impresionante cantidad de 100.000 millones de toneladas de ozono por año. Téngase en cuenta que esta cantidad tremenda es sólo la que se crea cada año y no la que ya existe, y que es infinitamente mayor. Pues bien, como los CFC liberan anualmente sólo 7.500 toneladas de cloro, parece muy difícil que tan poco cloro pueda destruir cantidades tan siderales de ozono y, sobre todo, a una velocidad tan asombrosa. Haga usted la simple comparación: 7.500 vs. 100.000 millones. Dado que esta comparación resulta un tanto dificultosa de «visualizar» (demasiados ceros), vamos a dividirlas por 1 millón:
7.500 /1.000.000 = 0,0075 Toneladas o sea: 7,5 Kg. de cloro
100.000.000.000 / 1.000.000 = 100.000 Ton, o 100 millones Kg. Ozono
Si suponemos, como lo declaran los mismos ecologistas, que el cloro de los CFC puede destruir al 10% de esa cantidad de ozono, bien se puede ver que 7.5 kg. de cloro destruirán a 10 millones de kg. del ozono formado anualmente. Para determinar la relación entre ozono/cloro, hagamos la división:
10.000.000 Kg / 7,5 Kg = 1.333.000 moléculas de ozono
Esto significa que, por cada átomo de cloro existen 1.333.000 moléculas de ozono. Como los ecologistas afirman que cada átomo de cloro puede destruir 100.000 moléculas de ozono, para determinar la cantidad de cloro que se requiere para destruir el 10% del ozono formado anualmente (o sea esas 10.000 millones de toneladas) debemos aplicar la famosa regla de tres simple:
100.000 es a ------------------ 1
como 1,3 millones es a -- X
x = 1.333.333 x 1 / 100.000 = 13,33 átomos de Cloro
Entonces, para encontrar a la cantidad de cloro necesaria para destruir a las 10.000 millones de toneladas de ozono, debemos dividir 10.000 millones por 13,33, cuyo resultado es 7.500 millones de toneladas de cloro. Como el peso atómico del Freón-11 es 137,5 y el cloro toma cuenta de 35,5 de ese peso, debemos multiplicar esas 7.500 millones de toneladas de cloro por 3,87 (la relación peso Freón/cloro), para obtener la cantidad de Freón-11 necesaria para destruir las 10.000 millones de toneladas de ozono que representan el 10% que los ecologistas dicen que se destruirá eventualmente.
7.500 millones Ton x 3,87 = 29.025 millones Ton de Freón-11
Analice muy cuidadosamente esta cifra: son más de 29.000 millones de toneladas de CFC las necesarias para destruir solamente al 10% del ozono que el Sol forma anualmente. Si ahora suponemos que los CFC han aumentado la concentración de cloro en la atmósfera a una tasa de 7.500 toneladas anuales desde hace 42 años (los años previos se pueden descartar por carecer de importancia), la cantidad total de cloro aportada por los CFC tendría que ser:
7,500 ton/año x 42 = 315,000 toneladas de cloro
o también,
315,000 x 3,87 = 1.219.050 Toneladas de Freón-11
Pues bien, estas 1.219.050 toneladas de Freón-11 son mucho menos que las 29.025 millones de toneladas requeridas para destruir al 10% del ozono que se forma anualmente, para no hablar de los billones de toneladas que ya existen en la estratosfera de la Tierra!. Peor aún, esto sería sólo si el 100% de las moléculas de CFC fueran transportadas hasta la parte más alta de la estratosfera, sólo si los átomos de cloro no fueran interceptados por los NOx y otros gases, y sólo si el cloro pudiese atacar al ozono en otras partes que no fuesen las Nubes Estratosféricas Polares. Son demasiadas suposiciones que no han sido comprobadas científicamente.
La ciencia debería basarse únicamente en hechos comprobados y no en meras suposiciones. Por desgracia, el movimiento ecologista basa la inmensa mayoría de sus afirmaciones en sospechas o suposiciones para obligar la imposición de medidas reguladoras y prohibitivas.Hagamos nuestro último cálculo: ¿Cuántos años llevaría, en estas condiciones, para destruir ese 10% del ozono que se forma anualmente? (Siempre de acuerdo a la actual tasa de emisión de 7.500 toneladas anuales de cloro). Debemos restar a las 1.219.000 toneladas de CFC (supuestamente acumuladas durante casi 50 años) de las 29.025 millones de toneladas requeridas para destruir al 10% del ozono formado anualmente, y luego dividirlo por las 7.500 toneladas de CFC que ingresan anualmente a la atmósfera. Veamos:
29.025 millones - 1.219 millones = 27.806 millones de Ton CFC
27.806 millones / 7.500 = 3.707.466 años
Estudie muy cuidadosamente a esta última cifra: más de 3,7 millones de años! Más aún: ¿cuánto se habrá incrementado la radiación UV después de 3,7 millones de años? ¿5%, 10%, 20%? De acuerdo a los resultados de Martínez y Orlansky, una reducción del 50% de los niveles de ozono apenas si provocan un miserable 15% de aumento de la radiación UV, de manera que una disminución del 25% del ozono provocará apenas un 7,5% de incremento de la radiación UV, de manera grosera, el aumento de radiación que se produce de una semana para la otra durante la primavera de Buenos Aires. ¿No le parece que toda la alarma por el asunto de la Capa de Ozono no es otra cosa que una gigantesca y malvada estupidez?
Conclusiones (Para Pensar)
Se han presentado en este informe dos de las teorías para la formación del Agujero del Ozono de la Antártida: la Teoría química (que culpa a los CFC, como fuente de cloro, ignorando la infinitamente mayor cantidad de cloro aportada por los mares), y la Teoría Dinámica, de los vientos huracanados, el vórtice polar, etc. No son las únicas, sin embargo, ya que existen otras que proponen como origen del fenómeno, o como fuerte colaborador, al campo magnético de la Tierra, (teoría que personalmente emití en 1989 en mis primeros artículos acerca del origen del Agujero, pero como complemento de las otras teorías dinámicas) propuesta por Tom Valentine en 1987, afirmándose en las observaciones de Faraday sobre el efecto del magnetismo sobre los gases de moléculas paramagnéticas, como el oxígeno y, por ende, del ozono. Otra teoría propone como gran colaborador al Sol, al viento solar, al bombardeo de neutrones relativísticos de las manchas solares y su interacción con el campo magnético de la Tierra.
Como el tema es muchísimo más amplio de lo que el común de la gente supone, se proporcio-na al final de este capítulo una lista de referencias para controlar la veracidad de lo expuesto aquí, o para continuar informándose sobre un tema que es realmente apasionante, y tremendamente importante por las implicancias sombrías que una prohibición de los CFC tendrían para la Humanidad.
Por ello es de fundamental importancia que se establezca y quede afirmada la verdad sobre el asunto: los gases CFC no tienen absolutamente nada que ver con una pasada, actual o futura disminución del ozono, sea éste de la estratosfera, o a ras del suelo, por la simple razón de que no existe absolutamente ninguna reducción del ozono en la estratosfera de nuestro planeta . .
REFERENCIAS:
REFERENCIAS SOBRE: CFC EN ATMOSFERA Y RADIACION ULTRAVIOLETA.