Hora de Córdoba
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¿Será 2007 el Año Más Caliente?
¿O El Año en que el Enfriamiento Comenzó?

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica
Durante el 2007, los medios masivos de comunicación se hicieron eco de los partes de prensa del IPCC, Al Gore y la legión de profetas del Apocalipsis, afirmando que el 2007 sería el año más caliente de la historia. Lo habían afirmado ya para el 2005, y el 2006.
Sin embargo, la realidad se mantiene caprichosa y se niega a prestarse al juego de los catastrofistas.

Los satélites meteorológicos comenzaron a prestar un invaluable servicio a la ciencia y los científicos de la atmósféra han podido usar sus observaciones para intentar predecir el futuro del clima. Así se pudo compro-bar que el comportamiento de las temperaturas de la baja troposfera y la estratosfera no seguían lo predi-cado por la teoría de un calentamiento global supuestamente provocado por el aumento de dióxido de car-bono en la atmósfera, aumento que sería causado por la emisión de este gas por la quema de combustibles (mal llamados) fósiles a la atmósfera. Como siempre, el culpable de todos lo que parece andar mal en la Tierra es la humanidad, y su inveterada costumbre de querer mejorar sus niveles de vida.

Una muestra de las temperaturas de la baja troposfera, de acuerdo a los satélites MSU analizados por John Christy y Roy Spencer en la Universidad de Alabama en Huntsville, muestran gráficos como este, al que hemos añadido una línea de tendencia roja indicando un enfriamiento de la baja troposfera, algo que con-tradice a la teoría del calentamiento global por causas humanas:


Fuente:www.cmdl.noaa.gov y Junkscience.com

También usaron algunos científicos la información de estudios paleoclimáticos como los proxys de anillos de árboles para producir estudios que posteriormente se comprobó que adolecían de severas fallas en su meto-dología científica, como el caso del infausto Palo de Hockey, (Mann, Hughes y Bradley, 1998), que motivara la investigación de un comité del Senado de los EEUU y el resultante Informe Wegman que sacó a luz las fallas en el estudio y la existencia de un grupo de “revisores de estudios”, en especial de las revistas Scien-ce y Nature, que formaban una sociedad de científicos que se citaban entre ellos, aprobaban la publicación de estudios acordes con la teoría del calentamiento causado por el hombre y rechazaban para publicación los estudios que contradecían tan controvertida hipótesis.

De tal forma, muchos de estos estudios que apuntan a una influencia de las variaciones de la actividad solar como una de las causas más importantes, eran rechazados para publicación en esas revistas cientí-ficas tan influyentes, y debían recurrir a la publicación en otras menos influyentes o menos “fashion” en el terreno de la ciencia del clima, y que son despreciadas por la comunidad de científicos que forman la “in-dustria del calentamiento”.

Aunque duelen, los datos existen

Las observaciones satelitales que muestran organizaciones serias están a disposición de quienes quieran analizarlos, en diversos sitios de la Internet. Es gracias a este medio –todavía no censurado por el "esta-blishment" del invernadero- que los científicos “escépticos del calentamiento” consiguen hacer escuchar sus voces y presentar las pruebas para mantener vivo un debate que el IPCC y sus seguidores afirman a voz de cuello “está terminado”. Lejos de ello, el debate se hace cada día más caliente –al revés del clima.

Por ejemplo, se afirma que la disminución récord del hielo del Ártico observada este año de 2007 es la prue-ba definitiva de que las actividades del hombre han llegado al “punto de no retorno” o al llamado “tipping point” actualmente de moda gracias a la absolutamente anticien-tífica película de Al Gore, “Una Verdad In-conveniente.” Este concepto parece estar grabado a fuego en los medios a pesar de los estudios y declara-ciones de científicos que demuestran el origen natural de la disminución del área cubierta por el hielo, cau-sada por una anomalía en las corrientes oceánicas del Mar Ártico y una inversión en los patrones de vientos en la región del Ártico. Tampoco han servido de nada los datos de las temperaturas en otras décadas del Siglo 20, o los documentos que prueban que el famoso Pasaje del Noroeste, abierto nuevamente este año, había sido recorrido en diversas oportunidades anteriores por Roal Admundsen en 1905, o por barcos Cana-dienses en la década del 30 y del 40. Pero en esa época no existían fotos satelitales, de manera que para el Establishment del Invernadero las crónicas históricas no son prueba contundente.

Un gráfico común de encontrar en las bases de datos es el de las anomalías de temperatura del Ártico, como este del Hadley Center de Gran Bretaña:

Anomalías de Temperaturas del Ártico

Aquí se puede observar que las temperaturas en el Ártico eran más altas durante la década de 1930-40 que hoy. Luego descendieron durante el ciclo de enfriamiento que provocó la recordada histeria por la “próxima edad de hielo” de la década del 1970, cuando muchos de los actuales alarmistas del “calentamiento global desbocado” alertaban por el enfriamiento que estaban causando… las emisiones humanas por el uso de los combustibles fósiles, y para ello nada mejor que el abstracto del “paper” publicado en Science, por S.I. Rasool y Stephen H. Schneider, en 1971(*).

“Los efectos sobre la temperatura global de grandes aumentos de dióxido de carbono y densidad de aerosoles en la atmósfera de la Tierra han sido computadas. Se encontró que aunque el agregado de dióxido de carbono en la atmósfera aumenta la temperatura de la superficie,la tasa de aumento de la temperatura disminuye con el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera.

Para los aerosoles, sin embargo, el efecto neto de aumento en densidad es reducir la temperatura superficial de la tierra. A consecuencia de la dependencia exponencial de retrodifusión (backscatte-ring), la tasa de disminución de la temperatura aumenta con el incremento del contenido de aeroso-les. Un aumento de sólo un facto de 0.4 en el fondo de concentración global de aerosoles podría ser suficiente para reducir la temperatura de superficie en hasta 3.5ºK. Si se mantiene durante un período de varios años, se cree que tal disminución de la temperatura en todo el globo será suficiente para disparar una edad de hielo.”

(*) Publicado en Science, 9 de julio, 1971, Vol. 173. No. 3992. pp. 138-141.

Institute for Space Studies, Goddard Space Flight Center, National Aeronautics and Space Administration, New York 10025

Las imágenes satelitales de la extensión del hielo del Ártico existen en diversos sitios de Internet. Uno de ellos es el de la Universidad de Bremen, en Daily AMSR-E, donde se muestran imágenes satelitales de los hielos del Ártico y de la Antártida, obtenidas todos y cada uno de los días del año. De su base de datos se obtienen imágenes de la extensión de los hielos como de su concentración en porcentaje de hielo acumula-do. Las primeras muestran al hielo de color blanco dentro de un mapa de la región, y la concentración se muestra de color violeta al verde, en diversas gradaciones. De estas imágenes hemos seleccionado la correspondiente al 27 de diciembre 2007, y la comparamos con la del 27 de diciembre del año 2006, para observar si la disminución récord del hielo ha influido en su recuperación y recongelación, y si hay alguna base para afirmar que para el 2020 el Ártico ya no tendrá más hielo, como se viene afirmando de manera algo irresponsable.


En las imágenes se han destacado en rojo las diferencias observadas en la extensión del hielo en ambos años. Indican áreas donde en la extensión del hielo fue menor que en el otro año. Es decir, la gran zona roja al oeste de Groenlandia en el 2006, que llega hasta tocar Terranova, indica la extensión del hielo alcanzada en el 2007. En este caso, en 2007 el hielo llegó hasta Terranova y el territorio de Canadá antes que en 2006. Sin embargo, no alcanzó a cubrir las pequeñas zonas de Asia, al oeste de la Península de Kamtchaka, y una pequeña porción al norte de Siberia, debido a la persistencia de las mismas anomalías de viento y de corrientes marinas que causaron la gran reducción del hielo de este año 2007.

Pero, ¿fue el calor quien produjo la reducción del hielo del Ártico en 2007? De acuerdo con los datos de Svalvard, aunque se nota una tendencia al calentamiento en los últimos dos años (después de un enfria-miento en los anteriores 5), 2007 fue un año más frío que el 2006, por lo que el calentamiento de la atmós-fera debe ser descartado, o puesto en seria duda, lo mismo que sucede con Fairbanks, Alaska, donde años más cálidos no causaron un “derretimiento” de los hielos del Ártico:

 
Svalvard                                                                       Fairbanks

Es evidente que lo que causa la reducción de los hielos del Ártico es el resultado de varios y diferentes factores, como la alteración de los patrones de vientos que ahora soplaron desde el Estrecho de Bering hacia el Norte, empujando los hielos hacia Groenlandia y comprimiéndolos, como se observa en el aumento de la intensidad del color violeta de las imágenes de satélite. Alteración de las corrientes oceánicas, la inversión de la Oscilación Decadal del Pacífico, aumen-to y disminución de la Corriente de Chorro estratos-férica, y otros factores que, por sí solos, no hubiesen causado la reducción del área cubierta por los hielos. Ver el estudio: Arctic decadal and interdecadal variability, de I. Polyakov, U. Bhatt, R. Colony, A. Makshtas, D. Walsh (all IARC/UAF) G. Alekseev, R. Bekryaev, V. Karklin, A. Yulin (all AARI) M. Johnson (IMS/UAF) en 9 como uno de los tantos estu-dios que hay publicados al respecto, donde se expone:

“La rápida reducción del espesor del hielo Ártico observado en los años 90 en el Ártico central, sobre el que se publicó información (SCICEX, Scientific Ice Expeditions – Rothrock et al., 1999) podría ser una manifesta-ción de un intenso régimen de circulación atmosférico y hielo ciclónico. Un modelo hielo-océano acoplado captura la sustancial reducción del hielo en los 90 en el área SCICEX (comparar 1.0 m del modelo con las observaciones de 1,3 m, Figura 3c). [Polyakov and Jonson, 2000]. Sin embargo, el espesor del hielo simulado en todo el Océano Ártico, incluido los mares de Groenlandia y Barents no exhiben una declinación cuasi lineal como en al área SCICEX, sino que es una más bien complicada superposición de modos decadales y multideca-dales de variabilidad y una ligera tendencia declinante (Figura 3b). La similitud entre la variabilidad del espe-sor del hielo (Figura 3b) y el índice de vorticidad (Figura 3aes impactante, atestiguando de una estrecha conexión entre patrones de circulación atmosférica de gran escala y las condiciones del hielo del Ártico.”

En resumen, la recongelación del hielo del Ártico se está produciendo ahora más rápidamente de lo que los científicos del IPCC predecían. Evidentemente, sus modelos computados tienen muy poca capacidad para predecir algo con respecto a las condiciones del Ártico o, para el caso, del mundo entero.

La Antártida

Mientras que el Ártico se reducía a un extensión que marcó un récord de mínima en su extensión, la Antár-tida marcaba su propio récord –pero de máxima extensión desde que los satélites comenzaron a tomar imágenes. Los termómetros de varias bases marcaron también récords de frío en superficie, como la base Halley, donde un descenso de unos 1,5ºC en 2007 sigue afirmando que el continente blanco continúa con su tendencia al enfriamiento desde hace unos 35 años, o la estación francesa de Dumont D’Urville:


Base Halley                                                       Dumont D’Urville

El Hemisferio Sur

La historia climática de la Tierra indica que los períodos de enfriamiento comienzan con un enfriamiento del Hemisferio Sur, mientras que el Hemisferio Norte continúa calentándose algún tiempo más. Los datos publi-cados en 2007 por el Hadley Center dan una idea de la marcha de las temperaturas en el mundo, en tres imágenes separadas, Hemisferios Norte, Sur y la temperatura global:

En la imagen correspondiente al Hemisferio Sur se observa que la curva de las anomalías con respecto a la línea de base 1961-90 es una tendencia hacia un freno del calentamiento o, en otras palabras, una tenden-cia al enfriamiento. Sin embargo, los datos que se usan en la confección de estas estadísticas de tempera-tura sufren de varios problemas:

  1. El concepto de “temperatura global” no tiene ningún sentido físico, ya que las temperaturas varían ampliamente en todas partes del mundo, en algunos lugares aumentan, en otros lugares están más o menos estables, y en otros lugares disminuyen de manera constante, de manera notable, en el hemisferio sur. Sólo es un recurso estadístico.

  2. El registro de las temperaturas de superficie adolece de severos cuestionamientos por varias razones, como la disminución de la cantidad de estaciones empleadas, que ha caído desde unas 6.000 en 1970 a poco menos de 1100 al día de hoy. Otra razón es la falta de calidad técnica de la mayoría de ellas, donde se observa un equipamiento antiguo y en malas condiciones, sobre todo en los países en desa-rrollo, un entrenamiento deficiente del personal técnico a cargo, una mala ubicación de los instrumen-tos de medición, por ejemplo, cerca de fuentes calor, áreas pavimentadas, cercanos a barreras de árboles que cortan los vientos y, sobre todo, el crecimiento de las ciudades que han engullido a las estaciones y le aportan un calor espurio dando lugar al conocido “efecto de isla urbana de calor”.

  3. En una reciente investigación sobre las estaciones de la red de los Estados Unidos, se comprobó que el 85% de las estaciones relevadas no cumplían con los mínimos requisitos determinados por la Organización Meteorológica Mundial, por la mala ubicación de los instrumentos. Ver el estudio en http://www.surfacestations.org/. Al 12 de diciembre de 2007 se habían inspeccionado y evaluado 460 estaciones y se realiza la inspección de 761 estaciones restantes.

De acuerdo con la organización GISS, de la NASA, las estaciones del mundo usadas se resumen en este gráfico:

Aunque se pretende que esos factores son corregidos mediante ajustes especiales, las fórmulas y las meto-dologías usadas para cancelar este efecto de isla de calor no está bien especificado y se observa que en algunas estaciones rodeadas de extensas fuentes de calor la corrección aplicada es una disminución de apenas 0,2ºC con respecto a las áreas rurales de la región. Todo el mundo ha podido comprobar que en las afueras de las grandes y medianas ciudades la temperatura es generalmente de 3 a 6ºC más baja que en la ciudad. A pesar de todo esto, las organizaciones encargadas de confeccionar las estadísticas se niegan de manera sistemática a revisar los registros y aplicar los reales factores de corrección que mostrarían las verdaderas temperaturas. Un clásico ejemplo de este efecto de tendencia a un calentamiento falso es el de la ciudad de Sao Paulo, Brasil, que hasta la década del 1960 mostraba una gráfica sin mayores anomalías pero, a partir del acelerado crecimiento industrial y edilicio, muestra hoy una curva ascendente notable –cosa que no se observa en las estaciones rurales vecinas.

O también algunas gráficas de las estaciones rurales y las estaciones de ciudades de Australia. Donde se observa con toda nitidez el efecto de “Isla de calor urbano”. Las estaciones rurales indican un enfriamiento hasta 1990, mientras que las urbanas muestran calentamiento.


Más del Hemisferio Sur

Volviendo a lo acontecido en 2007 en el Hemisferio Sur, los medios se ocuparon de comentar la desusada nevada ocurrida en la ciudad de Buenos Aires, el 9 de julio de este año. La última nevada se había registra-do en Junio de 1918, 99 años atrás. En el resto de la Argentina el panorama fue similar. Las nevadas llega-ron hasta la ciudad subtropical de Tucumán. La ciudad de Córdoba, a 34ºS–la misma latitud que en el hemisferio norte está Marruecos. La primera nevada del año se produjo en las Sierras de Córdoba en la primera semana de Abril, algo que nunca se había visto antes. Durante el invierno las nevadas se repitieron mientras hubo la suficiente humedad en el ambiente, pero la que había sido aportada por El Niño comenzado en Julio de 2006, dejó de formar las nubes de tormenta necesarias, y los cielos claros, más el aumento en la frecuencia y la intensidad de los frentes polares de la Antártida, envió al terri-torio de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y sur del Perú a uno de los peores inviernos de su historia. En Perú el inusual frío mató a 60 personas y decenas de miles de llamas. vicuñas, alpacas y guanacos -animales acostumbrados a los fríos de la Cordillera.

Pero el año 2007 había comenzado desusadamente fresco. La temperatura más alta registrada en la región de Córdoba, en la estación rural de Pilar, ocurrió el 24 de febrero, con 35.4ºC, que acaba de ser superada recién el 12 de diciembre con 36.7ºC. La más alta registrada en el 2006 había sido el 29 de enero con 35.5ºC. El récord histórico para la ciudad de Córdoba, ocurrió el 15 de enero de 1995, con 45.5ºC. Los veranos del centro del país siempre vieron como algo común temperaturas de 40 a 43ºC. La estadística anual de la ciudad de Córdoba:

Y esto es lo que se registró en el verano de Pilar, a 34 km al sudeste de Córdoba:

La línea verde superior es la temperatura media “normal” para la región, que desciende desde unos 26,5ºC a 25,8ºC. La temperatura real registrada es la línea roja que muestra un verano con una media estacional 5ºC inferior a la normal. Nunca visto. Cada uno de los grandes picos descendentes marca la llegada a la región de una “ola polar”: 8 durante el verano. La correspondiente al 14 de febrero provocó una fuerte nevada en la famosa estación de esquí de Bariloche, en la provincia de Río Negro. Los días anteriores los turistas goza-ban del verano bañándose en el Lago Nahuel Huapi. El 14 se pusieron las botas de esquí y pudieron esquiar por primera vez en un verano. Algo raro estaba pasando. El clima estaba cambiando, pero no en el sentido que Al Gore y el IPCC estaban afirmando.

Es interesante la gráfica de temperatura de la ciudad de Asunción, Paraguay, que se extiende desde 1950 hasta 2006, donde se comprueba que el calentamiento global es algo que nunca se presentó en la región:

Miscelánea

Otros sitios del hemisferio sur donde el calentamiento global no se hizo presente:

Adelaide, Australia, 1857-2006

¿Recuerdan el glaciar que Al Gore presenta en su película como prueba que el calentamiento global está derritiendo los glaciares? Bueno, es el famoso Perito Moreno de Argentina, en la Patagonia, que en realidad crece cada vez con mayor velocidad, rompiendo su frente (calving) cada dos años, en lugar de los cuatro que eran normales. Si "derretirse" significa avanzar a razón de 2 metros diarios, ¿qué otro concepto científi-co tiene equivocado Al Gore?:


El glaciar Perito Moreno en su última ruptura de Marzo 2005

Conclusión

Hemos seguido el desarrollo de los sucesos en el Ártico por más de un año. No hay duda de que desde 1979 el Ártico ha estado perdiendo hielo de manera constante, aunque algo irregular. El año pasado, 2006, perdió hielo rápidamente y los alarmistas alertaron que esto podría el “tipping point”, o punto de inflexión de un no retorno, y que el Ártico quedaría sin hielo de verano en pocos años más. Una gran cantidad de gente estará siguiendo muy atentamente lo que sucede en el Ártico desde ahora hasta Septiembre 2008. Podría haber dos ocasiones, en mi opinión, en que los medios podrían prestar atención al asunto.

La primera ocurrirá en Marzo 2008 cuando se produzca la máxima extensión del hielo Ártico; dependerá de cuál sea su valor. La segunda ocasión será durante el verano hasta llegar a Septiembre 2008, que todos sabemos coincide con el mínimo de extensión del hielo. Es probable que los medios tomen cuenta de esto sin importar cuál sea el valor. Si es menor a 4,1 millones de km2 entones el “tipping point” sería confirmado de alguna manera.

Si se trata de 6 millones de km2, probablemente el “tipping point” quedaría cancelado y Al Gore debería hacer algunas modificaciones en sus presentaciones en Power Point, aunque dudamos que lo haga. Si los valores están en el medio, el asunto seguiría siendo de interés. Sin embargo, aunque muchos dudan de que los niveles de hielo regresen a los niveles de, por ejemplo 1985, en menos de tres años, el largo desusado del Ciclo Solar 23 y el consecuente débil Ciclo solar 24 –que nadie sabe aún cuándo comenzará- podrían provocar que el hielo del Ártico aumente de manera demasiado rápida indicando el ingreso a una nueva Pequeña Edad de hielo, como lo predijo en 2003 el Dr. Theodore Landscheidt y varios otros astrofísicos en Rusia, Australia y los Estados Unidos.

Como dice el viejo refrán Chino: “Estamos viviendo tiempos interesantes.”

Pero la pregunta que es necesario hacer a los "científicos" del IPCC es:


¿Cuántos años más de no verse temperaturas en aumento serán necesarios para que reconozcan que su teoría del origen humano
del cambio climático estaba profundamente equivocada?



Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica


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