Hora de Córdoba
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REBAÑOS y PSEUDOCIENCIA

Por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

Diciembre 2, 2007

Desde hace mucho tiempo se viene oyendo el argumento de un “consenso científico” sobre el cambio climático y el calentamiento global. Se trata nada más que “pensamiento grupal” o más simple: el Instinto de Rebaño. Curiosamente, el rebaño siempre sigue cándidamente al carnero que lo conduce al matadero…

El instinto de rebaño es una tendencia de la naturaleza humana, que en sí mismo, es una desventaja severa en la ciencia. En lugar de combatirlo lo mejor que podamos, hemos inventado un método para ayudar al avance de la ciencia –la revisión de estudios por los pares, o “peer review”- que en la vida real hace virtualmente imposible separarse del rebaño, de seguir teniendo apoyo, seguir teniendo posibilidad de publicación, o seguir teniendo todas las ventajas que se requieren para trabajar en cualquier campo científico.

Si en un tema cualquiera había al comienzo una diversidad de opiniones, el sistema de revisión de los pares asegura-rá una vida muy corta para esa situación, y muy pronto el campo estará cerrado y sólo accederán a el quienes se encuentren en el centro. Los disidentes de la periferia son considerados los lobos que atacan al rebaño. Son herejes.

Una vez que el rebaño ha sido establecido, cualquiera sea la evolución histórica que lo haya llevado a esto, obtiene un control tan firme que es sumamente difícil hace algo al respecto. Y aún si se descubre que ésta es la situación, no se sabe cómo hacer para interferirla. ¿Dónde está entonces el derecho a la libre expresión si las publicaciones cien-tíficas tienen que enviar cada artículo a una gran cantidad de personas y el grueso de esas personas está dentro del rebaño? Usualmente, con sólo un tercio de las revisiones que sean negativas el estudio no obtiene su publicación. Y las opiniones de los herejes son desechadas porque “no están publicadas en revistas científicas con “peer review”. Es la falacia del “razonamiento circular”, más popularmente conocida como Catch-22, o La Trampa 22, en recuerdo a la buena película de Alan Arkin donde no se podía solicitar el retiro del frente de combate alegando locura, porque cualquiera que desee retirarse del frente está muy cuerdo! Petición denegada.

De manera que no hay libertad de expresión en el sentido que no se puede publicar una diversidad de puntos de vista. Tampoco hay libertad de expresión en las conferencias porque lo mismo se aplica aquí. ¿Pueden aquellos que tienen una opinión divergente del rebaño organizar sus propias conferencias? Muy raramente. Esencialmente, una vez que el rebaño ha sido formado, interferirá en todas las actividades que son necesarias para hacer avanzar a la ciencia.

¿Querrá el rector de una universidad promover a una cátedra a alguien que esté fuera del rebaño? No puede, porque tiene que enviar cartas a las principales personas en ese campo –deberá preguntar a por lo menos 20 personas antes de obtener el permiso para nombrar a alguien en una cátedra- y ¿cómo obtendrá el permiso cuando el rebaño se está moviendo en una dirección diferente a la de esta persona? No hay posibilidad alguna. Entones la situación se afirma y empeora cada días más.

Una vez que el rebaño ha sido establecido en relación a cualquier asunto, sólo puede ser destruido mediante la confrontación más apabullante con la evidencia. No hubo en la historia de la ciencia ninguna otra manera amable de hacerlo, una vez que el rebaño fue formado, no hubo otra forma de desarmarlo. Alfred Wegener estuvo fuera del rebaño por su teoría de la deriva continental y las placas tectónicas por más de 30 años. Sólo después de su desa-parición en los hielos de Groenlandia se reconoció la validez de su teoría. Las evidencias chocaron contra el rebaño de los geólogos y lo pulverizó.

¿Ciencia o Pseudociencia?

Hay un caluroso debate sobre la cuestión si el “calentamiento global” es pseudociencia o no, lo que depende de la definición de “pseudociencia” y la definición de “ciencia”. Por el otro lado: ¿Es el calentamiento global una ciencia? Definitivamente no. El Calentamiento global es un evento climático y no una ciencia. Está estudiado por un gran conjunto de diferentes disciplinas científicas, entre las que están la meteorología, la física, la química, la biología, las matemáticas, la astronomía, y varias especialidades más como la oceanografía. La meteorología estudia los fenóme-nos del tiempo y el clima a escalas pequeñas en el tiempo, horas o días, mientras que lo que llamamos climatología estudia el tiempo de amplias regiones a escalas más largas de años, décadas, siglos, milenios. Pero no hay una ciencia climatológica. Es una cuestión epistemológica.

Puede hacerse una analogía entre el clima y un rompecabezas: Todos dicen tener una pieza del rompecabezas, pero el problema es que nos falta la tapa de la caja. No sabemos si la imagen completa será un velerito en el mar o un Jefe Sioux. Para empeorar las cosas, ni siquiera tenemos las cuatro esquinas de la imagen: la atmósfera, los océanos, el Sol y la litosfera (que incluye a la biosfera). Mientras que hay serios científicos que se rascan la cabeza pensando cómo encaja una pieza con las demás, hay impacientes armadores del rompecabezas que, si una pieza no encaja con otra, lo consiguen mediante la aplicación de un buen martillazo, o el uso indiscriminado de sierra, escofina y papel de lija.

Estos últimos son los “modeladores”, en realidad, programadores de vistosos y muy caros video juegos computados. Si alguna de sus suposiciones parece no encajar con la realidad, entonces lo mejor es modificar la realidad ajus-tando los valores de las variables y constantes que la representan para que se ajusten a su postulado. En la jerga de los modeladores lo llaman “best fit” , o “mejor ajuste”. Y al resultado lo presentan como “evidencia”, esa evidencia la usan para probar teorías, y las teorías así probadas –a la Al Gore- son usadas para promulgar regulaciones políticas que se convierten indefectiblemente en un aumento de impuestos y un mayor poder de los gobiernos. Todo en aras de la salvación de una catástrofe imaginada y jamás demostrada.

Las ciencias hacen uso de hipótesis y teorías, cosas que deben validarse, es decir, pasar todas las pruebas ácidas de la observación, las evidencias, y la lógica. En nuestro tema, hay observaciones (el calentamiento), hay una idea o hipótesis (el efecto invernadero); hay ciertos ensayos de estas hipótesis (estudios paleoclimáticos, reconstrucciones de temperaturas y niveles de CO2, el Palo de Hockey, etc), y es aquí donde las cosas parecen andar mal.

Los ensayos de las hipótesis fracasan en su intento de probarlas, sin embargo parece que un tácito y silencioso “acuerdo entre caballeros” –algo sine qua non entre miembros del rebaño- requiere que la hipótesis sea salvada a toda costa. No importa el precio. Hay demasiados intereses económicos, geopolíticos, personales, fama y puestos de trabajo que hay que cuidar. Las acciones que parecen ser “pseudo-ciencia” son los métodos científicos usados para sustentar a la explicación y atribución de culpabilidad de la observación: calentamiento. Los métodos científicos tradicionales han sido, por supuesto, absolutamente violados o ignorados.

Entonces, para saber si lo que está manejando la escena del calentamiento global y el cambio climático, lo está haciendo de manera científica y acertada, debemos saber qué es pseudociencia. El sitio de consultas Wikipedia da a una lista de las características de la pseudociencia, mostrando a la astrología como un caso de estudio. Y nos da también la opinión del epistemólogo argentino Mario Bunge sobre qué es “pseudociencia”:

«Una pseudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alqui-mia, astrología, caracteriología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ufología, parapsicología y psicoanálisis.»

Y un poco más abajo nos dicen:

En general, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas em-píricas rigurosas, mientras que las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas) o bien protegerán su teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla.

La Metodología Científica

Ahora tenemos que explicar qué es la metodología científica para saber en qué medida nos permitirá saber si el cambio climático cae dentro de los “métodos pseudocientíficos” o no.

"Conjunto de pasos fijados de antemano por una disciplina con el fin de alcanzar conocimien-tos válidos mediante instrumentos confiables", "secuencia estándar para formular y respon-der a una pregunta", "pauta que permite a los investigadores ir desde el punto A hasta el punto Z con la confianza de obtener un conocimiento válido". Así el método es un conjunto de pasos que trata de protegernos de la subjetividad en el conocimiento.

El método científico está sustentado por dos pilares fundamentales. El primero de ellos es la reproducibilidad, es decir, la capacidad de repetir un determinado experimento en cualquier lugar y por cualquier persona. Este pilar se basa, esencialmente, en la comunicación y publi-cidad de los resultados obtenidos. El segundo pilar es la falsabilidad. Es decir, que toda pro-posición científica tiene que ser susceptible de ser falsada (falsacionismo). Esto implica que se pueden diseñar experimentos que en el caso de dar resultados distintos a los predichos negarían la hipótesis puesta a prueba.

No entraremos a enumerar la gran cantidad de métodos científicos que existen porque sería para terminar mañana. Los interesados en saber más, lo tienen bien explicado en El Método Científico de Wikipedia.

¿Pruebas Empíricas?

El principal –y casi único- pilar sobre el que se sostiene la hipótesis del calentamiento antrópico son los resultados (llamados “proyecciones” o “escenarios”) de los modelos climáticos denominados “Modelos de Circulación Gene-ral”, que son presentados por el IPCC y los medios de prensa como “evidencia” del origen antrópico del cambio climático. No hay tal cosa. Los resultados de los modelos computados son sólo evidencia de una programación hábil que tiende a “demostrar” una premisa establecida de antemano.

Los modelos dicen que el responsable directo del calentamiento es el CO2 y su aumento desde el comienzo de la Re-volución Industrial alrededor de 1750. ¿Qué pruebas tienen para demostrar esa afirmación? Gráficos que muestran una correlación entre los niveles de CO2 en la atmósfera y el ascenso de la temperatura. Pero, esa correlación ¿es prueba de causalidad? ¿Es acaso prueba de que el aumento del CO2 produce un aumento notable de la tempera-tura? No, no lo es. Nuestra comprensión del calentamiento global ha pasado por tres etapas:

  1. 1985 a 2000: La información de las muestras de hielo Antártico nos llevaron a sospechar que el CO2 causaba el calentamiento.

  2. 2000 a 2007: Los nuevos estudios, a partir de los trabajos de Jaworowski y de Monnin en 2000, Ernst Beck en 2006, demostraron que, ni los niveles de CO2 preindustriales eran de 270 ppm, ni que el aumento del CO2 causa el aumento de la temperatura. Sorprendentemente, lo contrario es la verdad. En la historia climática de la tierra, ha sido siempre el aumento de la temperatura quien ha inducido un posterior aumento del CO2 atmosférico.

  3. Desde agosto 2007: Sabemos con seguridad que el CO2 no es la causa del calentamiento global. El CO2 no es más un sospechoso en el crimen del cambio climático, sino que las sospechas se hacen cada vez más fuertes sobre otro sospechoso: las variaciones de la actividad del Sol.

Los únicos datos sobre temperatura en que podemos confiar son los obtenidos por los satélites, y ellos comienzan recién en 1978. ¿Por qué no son confiables los datos de las estaciones de tierra? Porque se ha comprobado en una muy reciente investigación (todavía en curso), que la mayoría de las estaciones meteorológicas de la red nacional de los EEUU presentan fallas casi escandalosas en la colocación de los instrumentos de medición, en un 85% en la cerca-nía de fuentes de calor que producen lecturas falsamente elevadas.

Entonces, para demostrar nuestro punto sólo bastará ver la total falta de correlación entre el gradual y sostenido crecimiento del CO2 y las variaciones de la temperatura entre diciembre 1978 y noviembre 2007:

Fig. 1: Temperaturas (línea verde) y niveles de CO2 (línea gris superior)
Fuente: NOAA/GISS

Vemos que desde 1998 la temperatura global ha comenzado a descender mientras que el CO2 continuó creciendo de manera sostenida y gradual. Entonces, sobre qué bases científicas apoya el IPCC sus informes, sus alegatos alarmis-tas y su urgencia para que el Tratado de Kioto sea ampliado a límites que significará el descalabro de muchas econo-mías nacionales –especialmente la de los países en vías de desarrollo. Entonces debemos hacerles a los científicos a sueldo del IPCC y otras organizaciones propulsoras de esta fantástica teoría, una serie de preguntas relacionadas con la clase de ciencia y la metodología científica usada. Entre muchas otras se nos ocurren:

  1. ¿Pueden ellos explicar más claramente qué está haciendo la ciencia climática de manera científica?

  2. ¿Están ellos haciendo las mediciones cumpliendo con los teoremas de muestreo de Nyquist?

  3. ¿Están midiendo de manera correcta los flujos de CO2, y no simplemente multiplicando pro-medios en lugar de tomar integrales de funciones que fluctúan rápidamente?

  4. ¿Están ellos considerando que los sistemas complejos acoplados como los océanos y la atmósfera es muy poco probable que tengan un punto fijo de equilibrio?

  5. ¿Están ellos tratando de reproducir experimentalmente el proceso de oclusión de las burbu-jas de aire atrapadas en la nieve gradualmente comprimida, para probar que la composición del aire sigue siendo la misma después de la descompresión?

  6. ¿Están haciendo algo que una verdadera ciencia debería (o puede) hacer?

No hay respuestas a estas preguntas. Hasta ahora se ha comprobado que nada de eso se está haciendo, y que se insiste más en “atribuciones” de culpabilidad basadas en falsas correlaciones, que en verdadera investigación para descubrir los mecanismo que realmente gobiernan al clima.

Las discusiones en el campo del cambio climático deberían estar dentro del contexto de criterios esenciales o no esenciales. Por ejemplo, la resistencia observada a ensayar las teorías nuevas, y el énfasis sobre la confirmación de observaciones por encima del ensayo para, como se dijo más arriba, atribuir culpas a inocentes y desviar la atención sobre otros posibles culpables del pasado calentamiento o de actual enfriamiento, como parece ser las variaciones en la actividad solar.

El asunto de la falsabilidad de las hipótesis y teorías es crucial en el cambio climático y el calentamiento global. Pero, ¿qué es la falsabilidad de las teorías? Wikepedia sale en ayuda nuestra otra vez:

El falsacionismo, refutacionismo o principio de falsabilidad es una corriente epistemológica fundada por Karl Popper. Para Popper contrastar una teoría significa intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada.

El problema de la inducción nace del hecho de que nunca podremos afirmar algo universal a partir de los datos particulares que nos ofrece la experiencia. Por muchos millones de cuervos negros que veamos nunca podremos afirmar que "todos los cuervos son negros". En cambio si encontramos un solo cuervo que no sea negro, sí podremos afirmar "No todos los cuervos son negros". Por esa razón Popper introduce como criterio de demarcación científica el falsacionismo.

Toda esta larga introducción sirve para determinar si la teoría o hipótesis del cambio climático causado por el hombre tiene un carácter científico o, si puede ser “falsada” la teoría tiene que volver al tablero de diseño y ser reformada hasta que no pueda ser falsada, o refutada, o rebatida, o se demuestre como falsa. Esta demostración ya ha sido hecha pero, por supuesto, el IPCC y sus 2500 científicos que no pasan de 400, permanecen ignorantes –o fingen que no han escuchado nada al respecto. Veamos, entonces:

De las definiciones de Wikipedia (versión inglesa) copiadas más abajo, vemos uno o más casos donde el criterio se aplica a la teoría “Calentamiento Global Antrópico”, es decir, causado por las actividades del hombre.

Lo que sigue es lo que se proponen como indicadores de que hay un pobre razonamiento científico, aunque no conviertan a la ciencia implicada en pseudo-ciencia:

  1. Uso de afirmaciones vagas, exageradas, o carentes de comprobación.

  2. Hacer afirmaciones sobre asuntos científicos que son vagas en lugar de precisas, y la ausencia de mediciones específicas.

  3. Ausencia de controles efectivos en el diseño de experimentos.

  4. Demasiada confianza en la confirmación más que en la refutación.

  5. Hacer afirmaciones científicas que no pueden ser “falsadas” en el evento de ser incorrectas, imprecisas, o irrelevantes (ver también falsabilidad).

  6. Aseverar que las afirmaciones que no se han probado como falsas tienen que ser ciertas, y viceversa (ver: Argumentar desde la ignorancia)

  7. Excesiva confianza en testimonios y anécdotas. Los testimonios y las evidencias anecdóticas pueden ser útiles para descubrimientos (por ej.: generación de hipótesis) pero no debería ser usadas en el contexto de la justificación (por ej.: ensayo de hipótesis)

  8. Uso selectivo de la evidencia experimental: presentación de datos que parecen apoyar sus propias afirmaciones mientras que se suprimen o se rehúsa a considerar información que entra en conflicto con sus postulados.

  9. Inversión de la carga de la prueba. En la ciencia, la carga de la prueba descansa en quienes hacen una afirmación, y no en el crítico. Los argumentos “pseudocientíficos” pueden ignorar este principio y exigir que sean los escépticos demuestren, más allá de una duda razonable, que una afirmación (por ej.: una afirmación relacionada con una nueva técnica terapéutica) es falsa. Es esencialmente impos-ible probar un universo negativo, de manera que esta táctica ubica incorrectamente la carga de la prueba sobre el escéptico más que sobre quien hace la afirmación.

  10. Falta de apertura al ensayo de teorías por otros expertos.

  11. Evasión del “peer review” antes de publicar resultados (llamado “ciencia por partes de prensa”),

  12. La comunidad científica espera que los autores compartan la información necesaria para poder evaluar un estudio. No proveer la información adecuada a los otros investigadores para reproducir los resulta-dos reclamados es una falta de apertura. (Es el caso del famoso Palo de Hockey de Michael Mann, quine hasta la fecha no ha entregado para revisión sus datos).

  13. Hacer apelaciones al secreto profesional o a derechos de autor en respuesta a pedidos de revisión de la información o la metodología.

  14. Falta de auto corrección: los programas de investigación científica cometen errores, pero tienden a eliminar esos errores a lo largo del tiempo. En contraste, hay teorías que son acusadas de ser pseu-docientíficas porque han permanecido inalteradas a pesar de toda evidencia contradictoria.

  15. Fuertes grupos sociales y organizaciones, personalidad autoritaria, supresión del disenso, y pensa-miento grupal pueden reforzar la adopción de creencias que no tienen una base racional. En el intento de confirmar sus creencias, el grupo tiende a identificar a sus críticos como enemigos.

  16. Afirmaciones de una conspiración por parte de la comunidad científica para suprimir resultados.

  17. Atacar los motivos o el carácter de cualquiera que cuestiones las afirmaciones de la teoría (ver la falacia Ad Hominem)

Y revisando la historia del calentamiento global y el cambio climático inducido por el hombre, vemos que todas los puntos contenidos en la definición de “pseudociencia” dada por Wikipedia, se aplican de manera acabada a la “ton-teoría” del cambio climático antrópico.

Thomas Huxley dijo una vez algo que toos los científicos deberían tener en cuenta a la hora de proponer bellas y exóticas teorías:

“La Gran Tragedia de la ciencia es el asesinato de una hermosa hipótesis por un hecho horrible.”

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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