PARTES - E-mail - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS - AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS

Los Volcanes Afectan
al Clima del Planeta

(Página 3)

Luiz Carlos Baldicero Molion
Departamento de Meteorología
Universidad Federal de Alagoas - Brasil

(Artículo publicado en Ciencia Hoy, Revista de Divulgación
Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy



FIG 4: EVOLUCION DE LAS TEMPERATURAS MEDIAS DE LOS DOS HEMISFERIOS DE LA TIERRA ENTRE 1989 Y 1993. MUESTRA LOS EFECTOS DE LA ERUPCION DEL VOLCAN PINATUBO.

Cuando la estratosfera está más limpia, la mayor cantidad de energía solar que llega a la superficie de la Tierra aumenta la evaporación del agua y conduce a que haya mayores lluvias, lo que inicialmente se manifiesta en los océanos subtropicales. El caso opuesto tiene lugar luego de largos períodos de activi-dad volcánica, cuando el aumento de aerosoles en la estratosfera reduce la cantidad de radiación solar que llega a la superficie del planeta, con la concomitante caída de la temperatura y de las precipitacio-nes. Estas suposiciones tienen su verificación empírica en datos que se han podido reunir sobre lluvias caídas en el hemisferio norte, que se resumen en la figura 5 y comprenden un periodo menor (1850-1985) que el abarcado por la serie de temperaturas medias del aire. Muestran, sin embargo, que en ese lapso existió una buena correlación entre temperatura y lluvia. La cantidad total de precipitación en el hemisferio (gráfico A) tuvo un valor mínimo en 1857-1858, creció hasta mediados de la década de 1870 -cuando alcanzó sus registros máximos-, disminuyó a partir de 1920, volvió a aumentar para alcanzar otro máximo a comienzos de la década de 1960 y luego se registró otra declinación. Los años entre 1949 y 1964 fueron los más húmedos de los últimos 130 en ese hemisferio.

El gráfico B de la figura 5 muestra que, entre los 35º y 70º de latitud norte, después de un pico de llu-vias acaecido poco antes de 1880, la región se mantuvo seca hasta 1959, pero desde 1920 sobrevino una tendencia al aumento de las precipitaciones. En las latitudes más cercanas al trópico de Cáncer, entre 5º y 35º de longitud norte (Fig. 5 C), se registró un periodo húmedo entre 1875 y 1900, luego una época más seca hasta el final de los años veinte de este siglo, más lluvias entre 1930 y 1940 y, a partir de mediados de la década de 1950, una tendencia constante a que llueva menos. La zona entre el ecuador y los 5º de longitud norte (Fig. 5 D) fue relativamente seca hasta 1870, recibió crecientes llu-vias hasta mediados de la década de 1880, las que luego disminuyeron algo y se mantuvieron relativa-mente constantes hasta 1950, para experimentar entonces un modesto aumento y una declinación a partir de mediados de la década de 1960. Tomados en su conjunto, los gráficos de la Fig. 5 muestran que el hemisferio norte fue mas húmedo entre 1930 y 1960, cuando la estratosfera estaba más limpia porque había disminuido la Concentración de aerosoles de origen volcánico.

En lo precedente se han comentado efectos de largo plazo. Es mucho más difícil determinar las conse-cuencias de la actividad volcánica sobre cambios climáticos producidos en el término de uno o dos años, porque en tal lapso el clima está sometido a la influencia de muchos otros factores, como variaciones en las capas de nubes y en la acumulación de nieve o hielo en los casquetes polares. Además, todavía no es posible disponer de un registro completo de la actividad volcánica de la Tierra. Se estima que, sólo en este siglo, han ocurrido cerca de 3600 erupciones y que, en promedio, tuvieron lugar 45 de ellas por año, muchas de las cuales pasaron inadvertidas, aun en plena era de satélites. Ejemplo de lo último fue la del volcán Nyamuragira, en Kenia, en diciembre de 1981: los aerosoles que impelió a la atmósfera fueron registrados por el observatorio de Mauna Loa, en Hawaii, en enero de 1982, pero su origen no fue identificado sino cuatro años después.

La naturaleza del material expulsado durante una única erupción también dificulta identificar sus efec-tos climáticos. Cuando se compone de poco S02 y muchas partículas, las consecuencias probablemente no se extiendan más allá de seis meses del momento en que se produjo, mientras que si hay abundante S02 las repercusiones sobre el clima pueden durar más de dos años. Otra variable importante es la dirección de los vientos que transportan los aerosoles en la estratosfera. Por ejemplo, en los primeros meses siguientes a la erupción del Chichón, en México (lEV 4), los aerosoles permanecieron en una banda comprendida entre los 5º y los 35º de latitud norte, mientras que en el caso del Pinatubo cu-brieron rápidamente un área más amplia y alcanzaron su mayor concentración inmediatamente al sur del Ecuador. Pat Minnis y sus colaboradores mostraron que, en 1993, unos meses después de la erup-ción de ese volcán, en algunas áreas hubo un aumento de 2% al 3% de la fracción de luz solar reflejada por la Tierra (es decir, del albedo de esta, término que expresa la razón entre energía incidente y re-flejada), lo que implicó una merma de la radiación solar absorbida por el planeta de más de 10 vatios por metro cuadrado. En junio de 1982, después de la erupción del Chichón, se registró en Mauna Loa una reducción de alrededor de 7,7% en el mismo tipo de radiación (o cerca de 30W/m2).

FIG 5: INDICES DE PRECIPITACION PLUVIAL EN EL HEMISFERIO NORTE. LOS DATOS ESTAN EXPRESADOS EN UNA ESCALA ARBITRARIA QUE VA DE 0 A 1.



    Viene de la página 2                                                     Sigue en la cuarta página gray_s.gif (920 bytes)


Volver a la página Cambio Climático              Volver a la página Artículos

Vea el tiempo en Argentina

Vea desde donde nos leen
Locations of visitors to this page

Díganos su opinión!
Nombre:
   Email:

Comentarios:
(Por favor, copie y pegue en su mensaje el link al artículo)



¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?


Ingrese una URL larga para acortarla: