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Calentamiento Maltusiano
por Roy Spencer
(traducido de Malthusian Warming
 TechCentralStation 

Dos estudios científicos (1, 2) fueron publicados la semana pasada anunciando que, aún cuando se detuviese la emisión de gases de invernadero de origen humano de manera inmediata, las temperaturas globales continuarían aumentando durante las próximas décadas. Este efecto se atribuye al largo tiempo que necesita el clima de la tierra, especialmente el océano profundo, para reajustarse al forzado radiativo negativo de los gases de invernadero que ya había en la atmósfera. El concepto funda-mental no es nuevo. Se sabe desde hace mucho que si la Tierra permite que persista un desequilibrio radiativo (una importante distinción) tomará décadas para que el cambio resultante de temperatura sea reconocido por los profundos océanos.

Antecedentes

El desequilibrio radiativo es el paradigma más importante en la investigación del cambio de clima. La luz solar es, esencialmente, la única fuente de energía para el sistema climático, y tiene que estar exactamente equilibrada por la pérdida de radiación infrarroja (calor) hacia el espacio exterior para que la temperatura del sistema se mantenga constante. Los gases de invernadero producidos antrópicamente, en particular el dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles y biomasa, acentúan ligeramente el efecto invernadero natural de la Tierra, que está dominado por el vapor de agua. Mientras que está ampliamente aceptado que esto conduce a una "tendencia" al calentamiento en las capas más bajas de la atmósfera, la manera en que el sistema climático responderá a esta tendencia está mucho más ampliamente en discusión y totalmente alejado de algún tipo de consenso.

Mientras que los nuevos estudios han llevado a un acentuado sentido de urgencia acerca de restringir el uso de los combustibles fósiles, al mismo tiempo se acepta que poco se puede hacer acerca del calentamiento global, sin importar en cuánto uno crea que éste pueda ser, si no hay un extendido abandono del uso de los combustibles fósiles. Por lo menos en el corto plazo, esto re-queriría de una sustancial reaparición de la energía nuclear. Pequeñas reducciones (digamos 10%) de los combustibles fósiles tendrán efectos insignficantes sobre el calentamiento global, pero causarán un daño extraordinario a las economías de los países desarrollados. En contraste, se necesitará algo más del 50% de la reducción de los combustibles fósiles, a una escala global, para tener un impacto notable sobre cualquier futuro calentamiento que creamos que sucederá.

Me gustaría retroceder un poco y examinar la teoría del calentamiento global en el contexto de las modernas predicciones ambientales. Creo que esto nos podría ayudar a evaluar mejor no sólo nuestra fe en las predicciones basadas en nuestra actual comprensión (la "ciencia"), sino que también nos dará una mejor perspectiva del resultante debate de políticas sobre qué "debería" hacerse acerca del calentamiento global.

Históricamente, la ciencia tiene un notorio hábito de tomar relaciones y cambios en el corto plazo y extrapolarlos al futuro. Un infame ejemplo de esto es la tendencia al enfriamiento global desde 1940 hasta los años 70, que trajo predicciones científicas sobre que una nueva edad glacial estaba a la vuelta de la esquina. (Se espera un nueva edad de hielo, sólo que no tan pronto). Mientras que los científicos podrían responder a la defensiva, "bueno, tenemos que basar las decisiones en la comprensión que tenemos de la ciencia de esos momentos", yo les respondería, "Bueno, ¿y que tan bien ha funcionado esa estrategia en el pasado?"

Thomas Malthus, en 1798, suministró uno de los ejemplos más famosos del pensmiento científico y el fracaso de las predicciones a largo plazo en su "Ensayo sobre el Principio de Población". El tema central de Malthus era que, ya que la población aumenta más que nuestra capacidad de producir alimentos, una escasez de alimentos limitaría el crecimiento de la población, con las real posibilidad de hambrunas masivas. En los tiempos modernos, Paul Ehrlich, ("La Bombal Poblacional") resucitó este tema básico, prediciendo calamidades globales para los años 90, que estaban estrechamente ligadas a la sobrepoblación. Sin embargo, la historia nos ha demostrado todo lo contrario. Aunque la población ha crecido de manera exponencial, la producción de alimentos per cápita ha crecido más rápidamente todavía. Los costos globales per cápita de alimentos y materias primas han disminuido. Las altas tasas de nacimiento en los países atacados por la pobreza han disminuido en cuanto sus economías se fortalecieron, y el crecimiento de la población mundial se está frenando prediciéndose que se estabilizará aún más en el próximo siglo.

Una de las razones centrales del fracaso de las predicciones a largo plazo radica en el hecho que medidas como la población y producción de alimentos son parte de un sistema dinámico no-lineal que una miríada de interconexiones. Todo el sistema se reajusta basado en el encuentro entre las necesidades de la sociedad y la ingeniosidad humana. Esto tiene ciertas similitudes con la teoría del calentamiento global.

Predicciones Científicas Malthusianas

Yo veo un fuerte paralelismo entre estas fracasadas predicciones del pasado y las actuales predicciones del futuro calentamiento global.

Del lado de la ciencia, debería mencionarse que el calentamiento directo debido a una cuplicación del contenido del dióxido de carbono en la atmósfera, por sí mismo, conduciría apenas a un calentamiento de 0,5º C. La vida en la Tierra podría adaptarse perfectamente a este pequeño calentamiento. Las predicciones mucho más grandes de calentamiento para el año 2100, tanto com hasta 6º C, descansan sobre las realimentaciones positivas que se cree que existen en el sistema climático. Estos son cambios en el vapor de agua, cobertura de nubes, etc., que amplifican la tendencia al calentamiento que iniciaría el aumento del CO2.

Probablemente la realimentación positiva más fuerte en los modelos computados que simulan al clima es el vapor de agua, el predminante gas de invernadero de la Tierra. Se afirma comúnmente que el calentamiento de la superficie llevará a un aumento de la evaporación, y así a una amplificación del efecto invernadero. Pero esto no es necesariamente cierto. La cantidad promedio de vapor de agua en la atmósfera no está gobernado por la evaporación, sino por el equilibrio entre la evaporación y (que abastece de humedad, o vapor de agua) y los sistemas de precipitación (que agotan al vapor de agua).

Mientras que el vapor de agua tuvo siempre el potencial de impulsar al sistema climático a un efecto invernadero desbocado, jamás lo hizo. Esto se debe a que los sistemas de precipitación ponen un freno al calentamiento, estabilizando al sistema. El problema científico es que no tenemos una buena comprensión de la manera en que estos sistemas cambiarán con el calentamiento. Sospechamos, sin embargo, que los sistemas más cálidos (por ejemplo los que hallamos en los trópicos) son más eficientes en el agotamiento del vapor de agua, y esto podría suministrar una base para una significativa realimentación negativa que no está actualmente contenida en los modelos climáticos computados.

Una más famosa incertidumbre (o ignorancia) entre los modeladores del clima, es la asociada con las nubes. Al igual que los sistemas de precipitación que agotan al vapor de agua, las nubes tienen un efecto enfriador neto sobre el sistema climático al reflejar hacia el espacio la luz proveniente del Sol. A pesar de ello, el cambio predicho en la frecuencia de diferentes tipos de nubes en muchos modelos climáticos también llevan a una realimentación positiva, amplificando cualquier tendencia al calentamiento. Finalmente, todas las realimentaciones positivas tienen una forma de amplificarse unas a otras en estos modelos, conduciendo a un calentamiento todavía mayor.

Entonces, ¿qué tiene que ver el actual estado de la ciencia del calentamiento global con las fracasadas predicciones de Malthus y Ehrlich? Esos autores aplicaron primitivas observaciones y principios científicos al mundo, y trataron de predecir el futuro. Fracasaron, en parte porque ellos no comprendían los cambios dinámicos en los sistemas que llevan a la estabilización del sistema.

Yo creo que existe una situación similar con los modelos del clima global. ¿Realmente creemos que ellos reaccionarán a una pequeñas perturbación amplificando ese calentamiento? Sabemos que los sistemas de precipitacióin mantienen controlado al efecto de invernadero natural de la Tierra, limitando grandemente el calentamiento de la superficie (cerca del 75% del potencial de calentamiento superficial del efecto de invernadero natural de la Tierra no se materializa jamás - la evaporación y las precipitaciones lluviosas impiden que eso ocurra). ¿Realmente creemos que los sistemas de precipitación permitirán que una pequeña tendencia al calentamiento cause un aumento del vapor de agua, amplificando ese calentamiento? Muchos investigadores responderán "sí" a ambas preguntas. Yo sospecho, sin embargo, que el sistema climático es más estable de lo que se cree, y que simplemente no tenemos la comprensión de estos complejos componentes del sistema como para predecir su estado futuro.

Predicciones Políticas Malthusianas

Aún si la versión popular de la teoría del calentamiento global es correcta, una vez más el fracaso de esperar que ocurran avances tecnológicos puede llevar a un masivo fracaso en las predicciones. Malthus y Ehrlich fracasaron en anticipar que la ingeniosidad humana produciría nuevos cultivos resistentes a las plagas y de alto rendimiento, y un mejoramiento notable en la eficiencia de las técnicas agrícolas. De manera similar, existe una amplia variedad de avances que podrían en los próximos 50 años, a algo así, hacer que las actuales predicciones sobre el calentamiento global sean anticuadas y altamente discutibles. El secuestro geológico de dióxido de carbono durante la quema de carbón, las relativametne seguras tecnologías nucleares para la prducción de electricidad que puede usarse entonces para producir combustible para automóviles, y otros avances que ni siquiera podemos imaginar ahora, proveerán de experanza para el futuro.

Esta visión del futuro más rosa que lo normal es impopular en la actual cultura enemiga de los riesgos. Tenemos miedos a las últimas alarmas atemorizantes del ecologismo sin llegar a comprender que es el riesgo e inevitable en la vida real. Ls avance tecnlógicos trajeron muchos más beneficios para la humaidad que prejuicios. Usualmente, los miedos son infundados, o al menos tremendamente exagerados, como se describe en gran detalle en "El Ecologista Escéptico," de Bjorn Lomborg.

Obviamente tengo un cierto nivel de fe cuando anticipo futuros refinamientos en la teoría del calentamiento global, que eventualmente llevarán a una reducción del predicho calentamiento global, y en las soluciones tecnológicas para el problema de energía que también ocurrirá eventualmente . (Y ni siquiera he mencionado los beneficios netos de un aumento del dióxido de carbono y del calentamiento). Pero la evidencia histórica está de mi lado. Las predicciones Malthusianas tienen un historial notoriamente pobre.

Necesitamos preguntarnos, si sólo los países ricos del mundo pueden costear la investigación actual sobre las nuevas tecnologías energéticas, ¿realmente queremos darnos un tiro en el pie al imponer restricciones a la producción de CO2 que causarán un daño irreparable a la economía mundial? Mientras que los nuevos estudios de Wigley y Meehl et al., probablemente lleven a una nueva ronda de reclamos para limitar la producción de gases de invernadero, tenemos que ser concientes, no sólo de los riesgos de tales cambios en las políticas, sino también del pésimo registro histórico de las predicciones científicas de largo plazo.

Referencias

1. Wigley, T.M.L., 2005: The Climate Change Commitment. Science, Vol. 307, pp 1766-1769.

2. Meehl, G. A., W. M. Washington, W. D. Collins, J. M. Arblaster, A. Hu, L. E. Buja, W. G. Strand, and H. Teng, 2005: How Much More Global Warming and Sea Level Rise? Science, Vol. 307, pp 1769-1772.


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