PARTES de PRENSA - E-MAIL - QUIENES SOMOS - CORREO - EL LIBRO - ARTíCULOS -
AMAZONAS - CLIMA - ENERGÍA - ENGLISH VERSION - PILOT NOTES - LINKS








Informe a The Greening Earth Society
El Registro de Superficie:
Temperaturas Medias Globales
Cómo son Determinadas

Por John L. Daly
Asesor Científico de
The Greening Earth Society,
Mayo 2000

Medición de la Temperatura en la Superficie

El 'Registro de Superficie' comprende el promedio combinado de miles de termómetros en todos los países, en todo el mundo, registrando las temperaturas en cajas de color blanco, con persianas de ventilación, llamadas "Pantallas Steveson". Las cajas están generalmente montadas a un metro del suelo. En su gran mayoría están ubicadas donde hay gente adecuada para leer y mantenerlas, por ejemplo, en oficinas de correo en pueblos y centros de la ciudad, aeropuertos, faros, estaciones de trenes, de radio y Tv, granjas y estbalecimientos ganaderos. En su inmnesa mayoría, las cajas están ubicadas en pueblos y ciudades.

Las temperauras marinas se obtienen de información lograda en los barcos. Las mediciones de teperaturas de la atmósfera marina se realizan en Pantallas Stevenson montadas creca del puente del barco, mientras que las temperaturas superficieales del agua del mar utilizan entradas de agua en el casco de la embarcación.

Dos muy importantes instituciones compaginan estadísticamente la información obtenida. Ellas son el Instituto Goddard de Estudios Espaciales, de la NASA (GISS - NASA Goddard Institute for Space Studies), y el Climatic Research Unit(CRU) en la Universidad de East Anglia en Gran Bretaña.[11]. El proceso que ellas realizan es el siguiente:

  1. Seleccionan en la base de datos global las estaciones que se usarán
  2. Aplican correcciones por urbanización en la información proveniente de áreas urbanas.
  3. Dividen al planeta en cuadrados de latitud y longitud de 5' x 5'.
  4. Determinan las anomalías de temperatura para cada cuadrado basadas en la información disponible.
  5. Combinan las tendencias de todos los cuadrados para arribar a una "temperatura media global" Los cuadrados que no tienen datos son dejados en blanco. No son estimados a partir de cuadrados vecinos.

Los dos pasos finales se alcanzan calculando un sopesado promedio de las temperaturas medias mensuales de las estaciones escogidas dentro de la grilla o retícula.[11]. Este promedio se compara entonces con un período de referencia (1961-1990), y la cifra final resultante es la anomalía de temperatura para ese cuadrado de la grilla para cualqueir mes en particular. El promedio sopesado hemisférico y la anomealía media global anual se determina a partir de los datos mensuales. Hasta ahora, todo bien. Como consecuencia, esto debería dar por resultado una medición razonablemetne precisa de las tendencias globales de la temperatura. El resultado final emitido por el GISS se muestra a continuación.

Como se puede ver, el gráfico del GISS muestra un sostenido calentamiento de unos +0,6º C desde 1890 hasta 1940. Luego hubo un enfriamiento de unos -2º C desde 1940 hasta 1975, segido de un segundo calentamiento de +0,5º C desde 1975 hasta el presente. De particular interés en este segundo calentamiento es el perído desde 1979 hasta el presente.

Esto es porque desde enero de 1979, los satélies del NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) estuvieron midiendo las temperaturas de la troposfera inferior (de 1.000 a 8.000 metros) [24] usando Unidades de medición de Microondas (o Microwave Sounding Units - MSU) montados abordo de satélites y monitoreando las emisiones de microondas de las moléculas de oxígeno de la atmósfera. la longitud de onda de estas emisiones están relacionadas directamente con la temperatura. Según el Marshall Space Flight Center, que controla a estas unidades, las temperaturas medidas de esta manera son precisas hasta un 0,01º C - una centésima de grado Celsius.

Es dogma básico de la meteorología que la troposfera (toda la atmósfera entre la superficie de la Tierra y la tropopausa, a 15 kilómetros de altura) es una capa bien mezclada, debido a toda la turbulencia atmosférica que conocemos como 'tiempo'. A causa de esta mezcla, cualquier tendencia al calentamiento o enfriamiento en la superficie también se manifestará aen todos los niveles directamente hasta la tropopausa. En verdad, los Modelos de Circulación General (MCG) - la fuente de las predicciones del calentamiento a causa del CO2 - también muestran esta tendencia a mezcla convectiva. [18], y toda la teoría del calentamiento por invernadero está ella misma basada en este entendimiento de que la toposfera está bien mezclada.

Y es aquí en donde el argumento se hace espeso.

El Registro Satelital

Mientras que el 'registro de superficie' estaba mostrando un calentamiento global de +0,4º C entre 1979 y el presente, el registro de los satélites MSU mostraba una tendencia bien diferente: también mostraba un calentamiento, pero menor a 0,1º C - y no los 0,4º C afirmados para la superficie. Hasta esta pequeña tendencia no estaba distribuida de manera uniforme a lo largo de los 21 años del registro, como tampoco era realmente global. En vez de ello, fue el resultado del calentamiento de 1998 causado por e el gran El Niño de 1997-1998. Hasta ese tiepo, los satélties estaban registrando un ligero enfriamieto. Después de que se incluye al efecto de 1998, el Hemisferio Sur mantiene sin embargo un ligero enfriamiento., y sólo el Hemisferio Norte muestra un pequeño calentamiento para el total de los 21 años del registro.

Mientras que los escépticos del calentamiento global han hecho pública, durante muchos años, su inquietud por esta discrepancia entre la información de los MSU y el registro de superficie, el intervalo entre ellos se ha hecho ya demasiado grande para seguir ignorándolo, ni siquiera poresas instituciones que han estado prediciendo calentamiento global a causa de las actvidades humanas y los gases de invernadero. [12].

Es aún más intrigante que el registro MSU no difiera del registro de superficie en todas partes. En ves de ello, los dos registros están en estrecho acuerdo sobre Norteamérica, Europa Occidental, y Australia - precisamente las regiones en donde los rewgistros de las estaciones han sido adecuadamente compilados y mantenidos. En el resto del registro, los datos de superficie y de los satélites divergen, mostrando el registro de superficie un significativo caletamiento, mientras que los registros MSU muestran una tendencia casi neutra.

Las mayores diferencias entre los dos registros [12] ocurren en –

1) Una ancha banda sobre el Océano Índico y el Sudeste Asiático.
2) África Occidental
3) Brasil Central
4) Polinesia
5) Océano Pacífico, al oeste de México
6) Nor-este de Siberia

Claramente, estas no son regiones de las que tengamos registros de temperaturas de superficie fiables, consistentes y bien mantenidos. Es muy difíci de creer que la asociación de la divergencia entre los registros satelitales y los de superficie sea atribuible a causas naturales, cuando las causas naturales ostensibles son tan selectivas como para evitar su detección en la áreas bien monitoreadas en los países de la OECD. El sudeste asiático ha sido tan castigado por guerras y tormentas políticas en el siglo 20, que sus registros muestran una falta de continuidad y consistencia. Estaciones tropicales en Malasia e Indonesia muestran calentamiento, mientras que Darwinn y la Isla Willis en Australia, ambas estaciones tropicales en la misma región, no lo muestran.

El Gran Rompecabezas

Cuendo pensamos en el problema de manera lógica, parecen existir tres posibles explicaciones para las divergencias entre los dos conjuntos de datos:

1) El registro de superficie muestra una tendencia falsa.
2) Los registros satelitales (MSU) muestran una tendencia falsa.
3) Ambos muestran tendencias correctas y la divergencia es el resultado de procesos atmosféricos desconocidos.

Entran las radiosondas en escena – termómetros transpotados en globos sonda meteorológicos llenos de helio, para medir la temperatura en la baja troposfera y transmitir datos en tiempo real a tierra mediante transmisores de radio a bordo. Las radiosondas miden la temperatura exactamente en la misma región de la atmósfera que es monitoreada por los satélites. y lo hacen usando métodos totalmente diferentes. [2].

El registro de radiosondas se ajusta estrechamente al registro MSU como se muestra en este gráfico del World Climate Report.

La combinación de instituciones de investigación que exaltan el potencial del cambio climático como un eufemismo por "calentamiento global inducido por el hombre", cuando se enfrentan con estas tres opciones, inicialmente prefieren a la segunda: que los satélites tienen que estar equivocados - aunque la evidencia de las radiosondas indica lo contrario.

El registro satelital MSU ha sido objeto de muchas investigaciones, y revisiones básicamente hostiles, por parte de científicos fuera del programa MSU [28]. Después de análisis persistentes, se descubrió un "error de deriva orbital" como una explicación del por qué los satélites subestiman a la temperatura - en 7 centésimas de grado (0,07º C) - [28]. Se encontró un subsecuente pequeño error de un signo invertido, que dió por resultado un revisión hacia abajo. El efecto neto fue que el registro de los satélites se corrigió hacia arriba en unos pocos centésimas de grado, pero dejó sin resolver al problemas básico relativo a la divergencia de tendencias. Aún así, tales minúsculas correcciones han llevado a algunos científicos a proclamar que los satélites están ahora "más consistentes con la superficie."

Esto es como decir que manejar hacia Nueva Jersey desde Manhattan "nos acerca más a California". Aunque técnicamente sea verdad, también es enormemente ridículo.

La segunda opción (la falla de los satélites) ha fracasado. La creciente divergencia entre los registros satelitales (y los de las radiosondas) con los de sperficie se mantienen tan nítida como siempre. Esto provocoó que el National Research Council (Consejo Nacional de Investigación) reuniese a una panel de expertos para examinar el problema. Su informe se publicó en enero 2000 [18]. En lugar de hac er lo que rea obvio - que el registro de superficie estaba errado y debería ser revisado tan a fondo como el de los satélites - el NRC eligió a la tercera opción. Ellos proclaman que ambos registros tienen que ser correctos, dejando a la gente con la increíble conclusión de que el problema debe de tener sus orígenes en un todavía desconocido proceso atmosférico - un proceso que ni siquiera los modelos pueden detectar; un proceso que de alguna manera evita estar presente en las regiones del planeta en donde el monitoreo de la superficie es más efectivo.

El NRC respalda, sin ninguna evidencia científica sólida, la idea de que hay tendencias diferenciales operando. Al hacerlo, ellos están preservando al registro de las temperaturas de superficie como la vara para medir al cambio climático. También, queda claro a partir de la redacción del Informe del NRC que el panel estaba profundamente dividi oacerca sorbe el asunto - que el respaldo a ambos conjuntos de adtos es más una solución de compromiso que cualquier otra cosa. Este compromiso tiene ausente una verdadera convicción. En la última edición del Borrador del Tercer Informe de Evaluación del IPCC [9], el organismo toma esta conclusión del NRC y presenta al registro de superficie como una suposición indiscutible que apoya todas las demás predicciones. El registro MSU es relegado por el IPCC como evidencia suplementaria, sin importancia.

Opción 1 - ¿Está Equivocado el Registro de Superficie?

Dado que la segunda opción - que los satélites estén errados - ha sido eliminada, y porque la tercera opción -que ambos registros estén "correctos" - es nada más que un compromiso para apaciguar conflictos de intereses, uno queda con la Poción N0. 1: el registro de superficie tiene que estar errado. Al presentar esta solución, primeros tenemos que tener muy claro en dónde se pueden infiltrar los errores del registro de superficie.

Hay cinco fuentes potenciales de error:

  1. Errores causados por cambios ambientales en la ubicación general del intrumento de medición.
  2. Errores que surgen en el punto de medición, tales como fallas en los equipos o en los procedimientos

  3. Errores que surgen del procesamiento estadístico del GISS y del CRU, como pobre información de la estación.

  4. Errores que surgen del cierre de estaciones que alteran la homogeneidad y equilibrio de la red

  5. Errores causados por distribución geográfica despareja.

Errores Ambientales

El Efecto de Isla de Calor Urbano [13] es la mayor fuente de error. Este efecto está causado por la tendencia que tienen el concreto, caminos, y edificios para calentarse a elevadas temperaturas durante el día y liberar lentamente el calor durante la noche, dando por resultado mayores temperatruas dirunas y nocturnas, de las que podrían existir en áreas rurales cercanas. El efecto aumenta de aceurdo al tamaño del área urbam¡na. Como las ciudades y pueblos crecen a lo largo del tiempo, también crece el aumento de la temperatura al ritmo del crecimiento urbano. Esto da la falsa impresión de un calentamiento de largo plazo. El mismo efecto es también evidente en los grandes aeropuertos debido a la enorme extensión de sus pistas de despegue, de carreteo lateral, motores a reacción en calentamiento previo al despegue, y edificios de las terminales.

La existencia de este fenómeno está muy bien documentado y fuera de toda discusión. [4] [20] [1]. En verdad, Karl et al [13] descubrieron un significante efecto de calor urbano de 0,1º C desde 1901 hasta 1984 para las estaciones con poblaciones tan bajas como 10.000 personas.

Para liberarse totalmente de este problema de la urbanización, un sitio necesita ser estrictamente un "campo verde". Un sitio "campo verde" es un sitio rural en donde no exite urbanización de ninguna clase. Tales sitios son raros y muy espaciados, pero existen. La mayoría de ellos no muestran calentamiento, o muestran tendencias mucho más débiles de las reclamadas para el mundo como un todo, como se muestra en el registro de las estaciones del Apéndice.

Además de las islas de calor, también hay errores ambientales creados por el micro-ambiente en las inmediaciones de la caja de medición misma. Donde hay cajas de medición también hay gente. Las personas alteran típicamente los micro-ambientes para ajustarlos a sus preferencias. Plantan árboles y arbustos, erigen graneros y vallas, o convierten a un pedazo de terreno desnudo en un jardín. La mayoría de estos cambios ocurren a lo largo del tiempo (como el crecimiento de árboles y arbustos), pero tienen dos efectos. Uno es el de reducir la línea del horizonte visible de la caja (un problema ya destacado por el experto en radiación Dr. Doug Hoyt). Esto reduce la habilidad de la caja de irradiar su calor al espacio. En lugar de ello, queda sujeta a un aumento de la radiación infrarroja de las obstrucciones cercanas. El "efecto de horizonte reducido" como Hoyt lo define, es un "error de calentamiento que se infiltra" en las temperaturas medidas.

El otro error del horizonte reducido es que las obstrucciones pueden actuar como barreras de viento. Esto fue muy evidente en la estación de Low head, en Tasmania, donde una caja montada montada en un promontorio, en un punto perfecto, expuesta al viento del noroeste prevaleciente en la región, terminó en una mini -trampa solar causada por arbustos que crecían lo bastante cerca, durante muchos años, para escudarlas de los vientos. Las fotografías de los años 40 muestran que no hay arbustos y un aspecto más expuesto del que existe actualmente. El resultado ha sido una aguda subida de las temperaturas diurnas, un calentamiento que no se refleja en los sitios vecinos como el Aeropuerto de Launceston, a 60 kilómetros tierra adentro.



Nótese cómo Low Head se calienta claramente 0,5º C desde 1939 hasta 1992, comparado con Launceston. Este calentamiento se alcanza enterametne durante el día, debido al efecto de los arbustos a la izquierda de la foto. Dado que Launceston es una estación rural porque está ubicada en terrenos de un faro costero, su calentamiento resultó irrestible para algunos investigadores que lo usaron para sus referencias climáticas [3].

En Australia, el Centro Nacional del Clima (NCC) ha identificado a 100 estaciones en toda Australia como estaciones de referencia climática definidas como:

Un estación climatológica, cuya información se usa con el propósito de determinar tendencias climáticas. Esto requiere de largos períodos (no menores a 30 años) de registros homogéneos, en donde se erspera que los cambios ambientales pro-ducidos por el hombre son, o se esperan que permanezcan, reducidos al mínimo. De manera ideal, los registros deberían ser de una largo suficiente para permitir la identificación de cambios seculares del clima.

El faro de Low Head es una de esas estaciones, aunque el NCC está alertada de esa anoalía diurna. otra de las estaciones de referencia climática es Tewantin, en Queensland, Australia. Está localizada en un estacionamiento de autos bajo un sol subtropical! Los datos recogidos por esas estaciones forman el material crudo para el procesado estadístico del GISS y el CRU con el que se llega a la determinación de la temperatura media global. ¿Aceptaría cualquier otra rama de la ciencia, que se respete a sí misma lo bastante, datos recogidos en ambientes tan proclives al error?

Ubicación de la "caja" de referencia climática:
un estacionamiento de automóviles!

Errores del Punto de Medición

El buen mantenimeinto es esencial si se quiere que los instrumentos suministren un registro de precisión continua. Esto significa mantener a la caja limpia y blanca, mantenendo sus ventiletes despejados, sus instrumentos limpios y, donde el mar está cercano, libres de depósitos de sal (que atraen humedad). Se deberían hacer esfuerzos para evitar cambios al micro-ambiente local en la imediata vecindad de la caja. También es necesario para una calibración regular de los instrumentos porque los termómetros tienen la tendencia a descalibrarse con el tiempo. [30] conduciendo a un "error de calentamiento por infiltración"

Considérese la limpieza. Las cajas se pintan de blanco para reflejar la luz del Sol, de manera que la caja no se caliente y brinde lecturas falsas. Esto significa que la caja necesita ser pintada de blanco periódicamente.

NOTA de FAEC: en experimentos realizados por nostros - en dos cajas similares puestas lado a lado, con varios termómetros en su interior, una pintada de blanco y la otra con pintua aluminizada plateada - los promedios de las lecturas de la caja plateada fueron 3º C inferiores a los de la caja blanca. Si las cajas fuesen pintadas de plateado en todo el mundo las lecturas globales serían, en promedio, de unos 2º C ó 3º C inferiores a las del IPCC.

Las cajas tienen que ser limpiadas con regularidad para mantener su reflectividad. Si esto no se hace regularmente. La caja comienza lentamente a juntar polvo y suciedad, y se convierte en una caja más caliente. La falta de limpieza y pintura harán que las temperaturas medidas muestren una infiltración de calor con el tiempo, una subida de temperatura que confundirá a los investigadores a miles de kilómetros de distancia. Los investigadores leen solamente las cifras que salen de esas cajas. Sin garantizar la calidad relacionada con las circunstancias en la que se obtuvieron los datos, ellos pueden conducir a suponer incorrectamente que un calentamiento climático se está produciendo - en un sitio degradado por falta de mantenimiento.

Considerese el estado de las persianas de ventilación. Ellas permiten una adecuada ventilación de los instrumentos en su interior mientras que los protegen de la luz solar directa y la radiación infrarroja del exterior. Las persianas pueden ser trampas para el polvo y la suciedad soplados por el viento. Las arañas las encuentran sitios ideales para tejer sus redes, dejándolas instaladas cuando se marchan a otra parte. Los "ventiletes" necesitan ser limpiados con regularidad para mantener el adecuado flujo de aire a los instrumentos en su interior. Si esto no se hace, la caja pierde ventilación y eficiencia, y su interior se hace más caliente con el tiempo. Otra vez más, hay una potencial infiltración de calentamiento falso que le induce al investigador lejano a tener una impresión falsa del verdadero estado climático en la región de la estación. (Ver ref. [15] para una excelente discusión sobre los problemas históricos de la medición de las temperaturas).

Una vez que nos hemos enterado de todo esto, uno necesita preguntarse: "¿Cuán bien (o mal) mantienen los países pobres a sus estaciones? ¿Pueden costearse ellos un buen manteni-mento? ¿Es dicho mantenimiento de alguna prioridad para ellos?"

Las estaciones en los Estados Unidos están mantenidas de manera adecuada, como los son las estaciones en Europa y Australia. Pero esas estaciones con buen mantenimiento representan apenas el 6% de la superficie del planeta. Por ejemplo, en un país como Rusia, en donde los funcionarios no pueden contar con una paga regular de sus salarios, y hacer seguros a submarinos nucleares obsoletos es difícil de lograr, ¿existe una prioridad para el mantenimiento de estaciones que miden la temperatura? El andrajoso estado de muchos registros de países no industrializados sugiere que no sólo hay un pésimo manteimiento, sino que también se observa un muy pobre manejo y, en general, baja prioridad en la recolección de datos. No hay ninguna cantidad de elaborado trabajo estadístico del GISS o del CRU que pueda hacer que mala información se transforme en buena - si los datos de los que se parte son malos, todos los análisis subsecuentes heredan esas fallas y son inválidos.

Ya sea urbana o rural, la actual práctica de registro de temperaturas es registrar las máximas y mínimas diarias [11] en cada estación y promediarlas para el mes y el año, para llegar finalmente a la temperatura media. La temperatura de cada cuadrado de la grilla se obtiene integrando datos de sitios individuales de cada cuadrado - si existe algún sitio en él.

Pero la norma actual no siempre se ha aplicado. Antes de su adopción, era costumbr recoger los datos de maneras diversas. Por ejmplo, la temperatura podía medirse cada seis horas, o podría tomarse dos veces al día en horas fijas, o en otros momentos convenientes para la gente que recogía los datos. Y muy a menudo, ellas tenían otras cosas que hacer. [7].

En muchas oportunidades, particularmente en lugares aislados, hubo informes anecdóticos de gente en esos lugares que descuidaban registrar las temperaturas en ciertos momentos y más tarde llenaban sus libros de registros con una estimación aproximada para no perder la pequeña remuneración que recibían por mantener los registros. Hubo informes de operadores de sitios turísticos de playa (que muchas veces son los encargados de registrar el tiempo del lugar), que han alterado las temperaturas hacia arriba con la esperanza de atraer más visitantes a un clima más cálido.

En la antigua Unión Soviética - que cubre un sexto de la superficie del paneta - la falsificación de datos de toda clase era un estilo de vida, especialmente durante las eras de Stalin, Khrushchev y Brezhnev, cuando las estadísticas eran alteradas rutinariamente para evitar problermas con la buro-cracia de planeamiento. De tal modo, la precisión de los datos históricos Soviéticos dependen de que los funcionarios locales hallaran conveniente, por motivos económicos, sobreestimar o subestimar, las temperaturas registradas. Las anomalías para la adjudicación de combustibles para transporte, indus-tria y calefacción, bajo el rígido sistema comunista de planes quinquenales, se convirtió en poderoso incentivo para falsificar los datos de la temperatura en algunas comunidades Soviéticas.

Otro error de procedimiento ha sido inducido por la conversión en años recientes de lectura manual a lectura remota automática de las temperaturas de las cajas. Durante los días manuales, la aper-tura de las cajas aumentaba la ventilación y de esa manera se enfriaban los instrumentos justo antes de su lectura. Actualmente, con el monitoreo automático, la puerta de la caja casi nunca se abre. Como resultado, las temperaturas registradas serán ligeramente más altas y así se dará una impresión falsa de calentamiento de quizás uno o dos décimos de grado Celsius.

El calentmiento de los años 20 podría haber sido parcialmente influenciado por cambios en los proce-dimientos de medición desde los de horas fijas a los de sólo máximos y mínimas.[7]. Si miles de sitios de todo el mundo cambian sus procedimientos durante un período de una decada o algo así, aparece-rá un nítido cambio climático en el agregado a largo plazo de la información. Mientras que no hay disputas de que ocurrió un calentamiento en los años 20, (un calentamiento que ahora el IPCC con-cede que fue producto de un aumento de la radiación solar). [9], el cambio en los procediemintos podría haber exagerado su magnitud.

El aumento de la actividad solar a principios del Siglo 20 seguramente elevaría la temperatura global en 0,15º C, ausente cualquier efecto de realimentación. Sin embargo, el registro de superficie indica un calentamiento cuatro veces mayor que ese, haciendo nacer la posibilidad de que el calentamiento adicional del registro de superficie fue el resutlado de, ya sea el cambio de procedimientos introdu-cidos durante el período inter-guerras, o debido a efectos de realimentaciones positivas del calenta-miento solar [29] [8] [25] [14].

Errores Estadísticos en el procesamiento del GISS y el CRU

Dado que la vasta mayoría de las lecturas basadas en tierra se toman en ciudades y pueblos que crecen, es inevitable la infiltración de un calentamiento de largo plazo en las temperaturas promedia-das. Es una infiltración que tanto el GISS como el CRU intentan corregir.

Aquí hay un ejemplo del ajuste urbano que ellos hacen. Es el registro de la ciudad de Nueva Delhi, India, una desparramada y creciente ciudad de 8 millones de personas. Los ajustes se limitan a un miserable 0,2º C a lo largo de 68 años, una corrección visiblemente inadecuada para semjante crecimiento y desarrollo en área de la ciudad. De manera irónica, Nueva Delhi muestra un enfriamiento hasta 1999, sin importar cuál sea la versión del registro que uno prefiera aceptar.

Nueva Delhi no es un ejemplo aislado, Aquí está la manera en que el GISS trata a Ankara, la ciudad capital de Turquía.

Otra vez, la corrección usada es de nada más que 0,2º C en 66 años. Estos ajustes son manifiestamente inadecuados y se basan en la aplicación de procedimientos que podrían ser válidos en las estaciones de alta calidad de los Estados Unidos, pero que crea resultados anómales cuando se aplica el mismo criterio a los registros de países no-OECD (no industriales).

Algunos grupos de investigación han intentado hacer comprobaciones cruzadas de la red de estacio-nes terrestres comparándolas con estaciones rurales selectas para determinar el tamaño del efecto de Isla de Calor Urbano, si es que existe. [1] [10] [13]. Sin embargo, en ese contexto, la definición de rural se hace crítica. Tales grupos consideran a las ciudades de varios miles de personas como "rurales". Un grupo hasta dice a 'rural' para significar ciudades 50.000 habitantes! [6]. El GISS define 'rural' como ciudades de 10.000 o menos. Desafortunadamente, se ha descubierto que el GISS usa estimaciones desactualizadas para muchas de sus estaciones, resultando en posibles errores de procesamiento cuando se tienen que hacer ajustes por urbanización

Por ejemplo, el GISS lista a Alice Springs en el centro de Australia (climáticamente una estación es-tratégica) como teniendo 18.000 habitantes. Sin embargo, el censo de 1991 muestra que Alice tiene 25.585, y ha continuado creciendo en los años 90. La posiblidad de errores de procesamiento al hacer ajustes por urbanización es más serio de lo que parece. Alice Springs es el único sitio bien mantenido que "cubre" una vasta área en el centro de Australia. Usar una cifra antigua y desactualizada para la población resultará en un ajuste de urbanizacion inadecuado que afecta a todo el clima percibido en el cuadrado de 5x5 en la grilla donde se asienta Alice Springs.

El pobre estado de mantenimiento en algunas estaciones rurales crea un problema especial cuando el GISS y el CRU intentan hacer ajustes por urbanización en los datos de ciudades en los paises no-OECD. Una manera de lograr un ajuste es comparar el registro de tempertatura de la ciudad con otro registro similar de otra estación rural cercana, y corregir los registros de manera acorde. Esto es lo que se hace en los Estados Unidos y explica por qué algunas estaciones como Sacramento tienen un fuerte ajuste de urbanización (1,5º C) mientras que una ciudad aún más grande como Atlanta tiene uno mucho más pequeño (1º C). En el caso de Atlanta, la comparación con la estación rural cercana de Newnan establece que el ajuste de Atlanta es razonable a pesar del enorme crecimiento de la ciudad. Dallas también tiene un ajuste muy pequeño de apenas 0,2º C pero, una vez más, está siendo com-parada con estaciones rurales cercanas, bien mantenidas. El ajuste de Denver es todavía menor con sólo 0,1º C.

Pero, ¿qué sucede si la estaión rural de referencia tiene fallas? Su registro podría estar viciado por infiltración de calentamiento por una simple falta de mantenimiento o mal manejo del sitio. Si la tendencia de una ciudad se corrige para ajustarla a la tendencia de esa estación rural, tenemos la paradoja de una ciudad con un registro bien mantenido y manejado - aunque víctima de el efecto de calor urbano - siendo ajustado para igualar la tendencia de una estación rural cercana que, mientras está libre del efecto urbano, sufre su propia infiltración de calentaminto por algo tan simple como mal mantenimiento y otros efectos específicos del lugar. De cualquier manera, los investigadores pierden. Para los países no-OECD, el procedimiento de ajustar las ciudades grandes contrastándolas con estaciones rurales pobremente manejadas, sólo puede dar como resultado tendencias falsas.

Otra manera que ha sido usada para ajustar la información urbana es aplicarle una simple fórmula basada en el último censo poblacional y alterar el registro de acuerdo a una fórmula polinómica [13].

Aunque en pricipio esto podría parecer bastante sensato, el enfrentamiento ignora vastas diferencias entre ciudades. Las ciudades norteamericanas y de Australia tienen por lo general grandes extensiones suburbanas y extensa vegetación. Las ciudades Europeas tienden a ser densamente pobladas y tienen mucha menos vegetación. En los países no-OECD, la expansión suburbana es casi siempre sin planeamiento y desprovista de cobertura vegetal. Tales ciudades por lo general hierven de tráfico y población, y están altamente contaminadas (Ciudad de México, Santiago de Chile, San Pablo, Beijing, Shangai, etc.). Una fórmula de población podría funcionar si la fórmula en sí es específica para cada área urbana, una tarea en sí imposible.

Y mientras comúnmente suponemos que todas las ciudades tendrán calentamiento local en una mayor o menor grado, algunas áreas urbanas en realidad pueden enfriar debido a la forma en que están diseñadas y manejadas. Por ejemplo, Adelaide, en el sur de Australia se ha enfriado en 1º C desde la Segunda guerra Mundial debido a ser espaciosa, bien cubierta de vegatión, y aguada en un ambiente de por sí bastante desértico. Claramente, no existe una "única fórmula mágica" que pueda funcionar.


NOTA de FAEC: Este artículo de John Daly fue escrito en el año 2000. Hacia mediados del año 2003, sin embargo, John Daly publicó en su sitio un segundo artículo mostrando los trabajos de un grupo de científicos Australianos sobre este tema de una fórmula para calcular el efecto de calor urbano en base a la población, que parece producir buenos resultados. El artículo fue traducido al Español y publicado en este mism sitio web bajo el título: "DTu-r(max) = 1.42 log10 (POP)-2.09", o "Fórmula Para Calcular Efecto de Calor Urbano", en donde se dice "Esta fórmula en particular proviene de un estudio publicado en la revista Australian Meteorological Magazine, (v.50, 2001, 1-13) titulado 'Ca-racterísticas de las Islas de Calor Urbano en las Ciudades del Sudeste de Australia' cuyos autores son Torok et al. La fórmula es el resultado de un estudio de cuatro investigadores sobre la magnitud de los efectos de las islas de calor en cuatro pequeñas ciudades en el Sudeste de Australia y establece una regla general para la estimación de las islas de calor en tales poblados a partir de datos locales." Esperamos que su lectura ayude a ampliar el concepto.


Otro problema con el procesamiento estadístico es que ni el GISS ni el CRU pueden inspeccionar el lugar o el mantenimiento de las miles de estaciones que incluyen en su conjunto de datos. De tal forma, hasta las estaciones que podría asumirse razonablemente que están "limpias" (como el faro de Low Head), en realidad podrían esconder errores específicos del lugar, conocidos sólo por la gente del lugar.

En cuanto a la selección de la estación, no todas las estaciones del mundo están incluidas en los conjuntos globales de datos. Esto presenta la cuestión de cuál criterio se usa en la selección de las estaciones, conociendo el hecho que los investigadores del GISS y del CRU tienen poco conocimiento local de las estaciones mismas. En verdad, el GISS y el CRU han no han mostrado tener ninguna duda para aceptar estaciones de grandes ciudades e ingresarlas a su conjunto de datos, sabiendo a la perfección que la urbanización y el efecto de calor urbano será un comodín para su conjunto de datos.

El Buró Australiano de Meteorología (BoM) intentó hacer un análisis "estación-por-estación" de los factores que producen errores en las estaciones australianas (incluyendo la urbanización) y ofreció un conjunto de datos de todas las estaciones australianas [26]. Las correcciones incluyeron al faro de Low Head cuyo registro fue "enfriado" y puesto "más en línea" con la cercana estación del Aeropuerto de Launceston. Sin embargo, el GISS y el CRU siguen usando el conjunto original de datos, y no la modificación técnica lógica hecha por el BoM.

Degradación y Cierre de Estaciones

Numerosas estaciones de todo el mundo han sido cerradas desde más o menos 1980, en tiempos en el que los gobiernos eligieron recortar gastos en servicios públicos [11]. La pérdida de estaciones ha sido particularmente significativa en el Hemisferio Sur, especialmente porque la densidad de las esta-ciones ya era bastante pobre. La adopción de la "Red de Referencia de 100 Estaciones" para cubrir al vasto continente Australiano sugiere una ulterior degradación de las estaciones no incluídas en las 100 de referencia.

Esto tiene una consecuencia involuntaria para el cálculo estadístico de la temperatura media global. En cada cuadrado 5"x5" de la grilla, cualquier disminución en el número de estaciones en el tiempo dará por resultado una menor mezcla de estaciones en los años 80 y 90, que lo que acontecía en las décadas previas. Esto causa un consiguiente desplazamiento en la temperatura media de cada cua-drado de la grilla. En teoría, esto podría dar por resultado una infiltración de calentamiento en algunos sectores y una de enfriamiento en otros. Ninguna de las dos tendencias habría sido causada por el clima, sino por un encogimiento de la base integrada de estaciones. Otra respuesta a estas clausuras es aceptar la inclusión en la base de datos de estaciones que antes estaban excluidas [11]. El resul-tado de esto podría ser muy bien que las estaciones "sub-norma" contaminen todavía más al registro de las temperaturas.

En todo caso, el resultado no puede ser estadísticamente neutro porque la mayoría de las estaciones que están siendo cerradas son precisamente aquellas que el GISS y el CRU han definido como rurales. Estas son todas las estaciones que muestran menos calentamiento, o directamente enfriamiento. Su clausura durante las décadas recientes deja a todo el período a la tierna merced de las estaciones urbanas - por ejemplo, estaciones que muestran un calentamiento acelerado causado por la urbanización. No resulta nada sorprendente que las décadas de los 80 y los 90 sean percibidas como más calientes que las décadas previas. Los datos que se recogen son más calientes. Pero, ¿el clima fue más cálido? Los datos de las estaciones rurales sobrevivientes dicen que no.

El cierre de estaciones no es el único problema. Muchas estaciones en los años 90 mostraban información degradada. Esto es particularmente evidente en los países de la antigua Unión Soviética que, como se hizo notar nates, representa un sexto de la superficie de la Tierra. A modo de ilustración, si uno compila una tabla del registro de temperaturas de Mys Smidta, una estación en la costa este del Ártico ruso (una ubicación estratégica para monitorear el clima del Ártico), usando la tabla de más abajo, inspecciones el estado de su degradación desde 1991 cuando Rusia fue sumida en el caos. meses enteros (representados por "ND" por "no data"), están faltando, haciendo aue el valor de la estación sea prácticametne inútil. con tal descuido, aún esos meses que están registrados deben ser tratados con toda sospecha. Sin embargo el GISS sigue procesando estaciones como esta de Rusia y la ex Unión Soviética usando información que sería rechazada de manera sumaria en cualquier otra rama de la ciencia.

 

Jan

Feb 

Mar

Apr 

May

Jun

Jul 

Aug

Sep

Oct 

Nov

Dec

1990

-28.7

-31.1

-21.2

-8.3

-2.6 

2.1

4.1

4.9 

0.3

-7.3

-15.1

-26.3

1991

-25.2 

-27.6

-24.3

-16.8

-3.3

ND

4.8

4.4

1.1

-4.9

-12

-20.3

1992

-26.3

-26

ND

-15.3

-5.1

ND

6.2

3.9

-1.7

-10.2

-16.6

-24.6

1993

-19.4

ND

ND

ND

-6 

3

7.9

ND

ND

-7.8

ND

-27

1994

-26.3

-27.7

-28.3

-19.7

-7.9

ND

2.8

3.5

-1.1

-12.3 

-22.2

-27.2

1995

-24.9

-25.9

-24.9 

-16.7

-4.7

1

3.9 

4.2

ND

-6.3

-9.3

-22.9

1996

-20.5

-25.9

-15.6

-18.4 

-1.9

3.2

3.4

3.4 

-0.1

-8

-11.8

-21.1

1997

-25.7

ND

ND

ND

ND

ND

ND

5.6

0.2

-7.4

ND

-29

1998

-27.4

-29.5 

-22.9 

-18.4

-8.7

1.3

ND

1.5

-0.3

-5 

-14.2

-21.7

1999

ND

ND

ND

ND

ND

ND

ND

ND

ND

-11.7

ND

-27.3

 

Distribución Geográfica Despareja

La despareja distribución geográfica de las estaciones plantea un problema porque sólo el 29% del planeta es tierra firme. La red de cajas blancas no es capaz de representar la temperatura del 71% del globo terráqueo, el área representada por los océanos. Mientras que las islas son capaces de proveer alguna indicación de las temperaturas marinas, en su mayoría las islas están ampliamente desparramadas y sus estaciones de temperatura a menudo están ubicadas en la ciudad más grande de la isla.

Aún sobre tierra firme, existen inmensas áreas desérticas, tundra, y montañas que tampoco son mo-nitoreadas. Así, una región tal como el centro de Inglaterra, puede gozar de datos de una multitud de cajas blancas, mientras que enormes áreas continentales como el centro de Australia son afortunadas si tienen una sola.

Donde un cuadrado de 5"x5" de la grilla de temperaturas tiene un solo sitio, ese sitio se convierte en la temperatura aplicable a todo el sector. Por ejemplo, una gran parte de centro de Australia está representada por el registro instrumental de Alice Springs, un sitio urbano [26]. ¿O podría ser rural? Con una población de 26.585 habitantes, Alice Springs está dentro de algunas definiciones de "esta-ción rural".

En algunos casos, no hay sitios dentro de un cuadrado de la grilla (como ser vastas áreas de océanos, grandes desiertos, etc). Bajo tales circunstancias las temperaturas para el cuadrado son dejadas en blanco. La temperature media global efectivametne significa la temperatura media de sólo aquellos cuadrados en la grilla que contienen datos. Las temperaturas medias globales no son" globales". En contraste, el registro satelital cubre casi todo el planeta y con una distribución geográfica uniforme. Si existe un verdadero registro "global", ese es el de los satélites.

La historia de las temperaturas de los Estados Unidos continentales hecha por el GISS incorpora cien-tos de sitios de calidad, y es ajustado (cuando es necesario) por errores de urbanización. Muestra una imagen muy diferente y reciente que la del GISS-CRU del calentamiento global. El calentamiento pre Segunda Guerra Mundial está representado. Esto fue bastante antes del tiempo en el que los gases de invernadero fueron significantes. Pero el calentamiento pos-1975 es mucho más débil y no excede el pico de calor alcanzado durante principios de los años 30. El IPCC [9] y muchos otros cli-matólogos reconocen ahora que el calentamiento pre-1940 estuvo totalmente ajeno a los gases de invernadero. En calentamiento, por el contrario, fue causado por la actividad solar, un alto nivel de actividad que ha sido sostenido durante los últimos 60 años.

Dado el tamaño de los Estados Unidos, su posición, y la integridad de la información de sus estaciones, es tentador llegar a la conclusión de que la tendencia de largo plazo que vemos para los EEUU pueden asumirse como igualmente válidas para el resto del mundo. Los registros individuales de todas partes del mundo sugieren que eso es efectivamente así (Ver la lista de estaciones en el Apéndice).

Mientras que esos cuadrados en la grilla con gran densidad de estaciones proveen de un promedio válido, los cuadrados de la grilla que tienen sólo una o dos estaciones son testigos de errores locales aislados. No es por accidente que la escala del reciente calentamiento reportado por el GISS y el CRU estuvo producido principalmente con datos de afuera de Norteamérica y la Europa Occidental.

Sudáfrica es un caso interesante [17] con respecto a que ha mantenido una buena red de estaciones en un continente que carece de registros consistentes. Balling y Hughes [1] encontraron que cerca de la mitad del calentamiento reportado por el CRU durante principios del Siglo 20 [10] era directamente atribuible a la urbanización. En cuanto a las décadas posteriores, Balling y Hughes no encuentran un calentamiento significante en todas las estaciones rurales, contradiciendo al registro basado en ciudades del CRU, que muestra calentamiento.

Retornamos a la pregunta central: ¿Está equivocado el registro de superficie con respecto a la cantidad del calentamiento reportado durante los años 20, y con respecto a la discutida tendencia al calentamiento desde 1979? El registro de superficie está contradicho por los regis-tros satelitales y por el de las radiosondas en los globos meteorológicos. [2]

Aquí es donde los registros individuales de las estaciones pueden resultar útiles. Tales registros representan las temperaturas reales registradas en lugares reales que uno puede encontrar en los mapas. [23]. Como tales, no son el producto de procesos estadísticos esotéricos o manipulaciones computarizadas. Cada registro puede ser evaluado individualmente.

Algunos críticos desecharán los registros individuales de las estaciones como meramente anómales (en cuyo caso la mayoría de las estaciones no urbanas tendrían que ser rechazadas por las mismas razones). Pero cuando una estación adquiere una importancia más allá de su pequeño registro, no se ahorran esfuerzos para desacreditarla. Tal fue el caso de Cloncurry, Queensland, Australia.

Cloncurry tiene el honor de haber registrado la temperatura más caliente jamás medida en Australia, un continente reconocido por sus elevadas temperaturas. El record de 53,1º C fue establecido, no en los calientes 90s, sino un siglo antes, en 1889. Cloncurry fue un claro blanco para el revisionismo. ¿Cómo podría un público escéptico ser convencido del calentamiento global si Cloncurry tiene aún un récord de cien años de edad?

El ataque provino de Blair Trewin de la Escuela de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Melbourne [27]. Trewin tuvo amplia asistencia por parte del establishment meteorológico. Se desplegó todo el esfuerzo y los gastos para desacrediar la lectura de una temperatura de un día caliente, en una perdida estación, hacen 111 años. ¿Qué mayores evidencias necesita uno? Las estaciones indivi-duales tienen importancia.

En el Apéndice hay registros de muchas estaciones de todas partes del mundo. La mayor parte son de sitios totalmente rurales, algunos de los cuales fueron científicamente supervisados. Un signo revelador de un buen registro es cuando la información se extiende hacia atrás en el tiempo durante muchas décadas sin interrupciones. Cuando el registro no tiene roturas, indica mejor que ninguna otra cosa que la gente que recolectaba los datos tomaban su trabajo con seriedad. Esto también provee buenas razones para tener confianza en el mantenimiento de la estación y la adherencia del personal a los procedimientos adecuados.

Cuando un registro está constantemente quebrado (tal como Mys Smidta, y muchos otros sitios de la ex Unión soviética), no hay razón para confiar en la información fragmentaria que ellos entregan.

Pero esa no es la manera en la que el GISS, el CRU y el IPCC las consideran. A pesar de la clausura de las estaciones, a despecho de la fragmentación de tanta información de las antiguas repúblicas soviéticas y de Rusia, el registro de superficie continúa siendo aceptado de manera acrítica con preferencia sobre el bien validado registro de los satélites y las radiosondas. Realmente, en el último borrador del Tercer Informe de Evaluación del IPCC (TAR) [9], el registro de superficie está tomado como una suposición cimentada que apoya todas las predicciones acerca del futuro cambio de clima. Admitir que el registro de superficie es seriamente defectuoso desenmascara la integridad de todo el Informe. De hecho, tal admisión descalabra los cimientos de la teoría misma del calentamiento global.

Temperaturas Marinas

Más del 70% de la Tierra está cubierta por los oéanos. La única indicación de la historia de las tem-peraturas atmosféricas oceánicas viene de pequeñas islas, barcos y, más recientemente, boyas en el mar. En algunos casos, la temperatura del aire se mide de la manera usual, de una Pantalla Stevenson ubicada en una isla o a bordo de un barco. En otras áreas, las temperaturas de la superficie del mar (SST) se usan como un indicador del cambio climático.

Las temperaturas marinas sufren de problemas de dispersión geográfica aún más grandes que las temperaturas de tierra. La temperatura registrada en una isla a menudo es de la única ciudad en ella y por ello afectada por el efecto de calor urbano y otros errores de infiltración de calentamiento que yan han sido mencionados.

En el caso de los barcos, por lo general los instrumentos son bien mantenidos y el micro-ambiente no está sujeto a grandes cambios [21]. Sin embargo, los barcos viajan constantemente! Lecturas sucesivas de las temperaturas se toman separadas hasta unos 180 kilómetros entre sí. Además, la temperatura registrada está profundamente afectada por la marcha relativa del barco. Durante un viento de proa, el flujo del viento barre con el calor residual localizado de la estructura de acero del barco (particularmente en la zona de la chimenea). Pero durante un viento de popa, el barco carga con su propia "isla de calor". Esto puede resultar en diferencias de las temperaturas registradas de hasta 10º C entre dos viajes del barco por la misma área.

Nota del Autor:: Yo recuerdo particularmente una ocasión durante los años 60s cuando yo estaba a bordo de un barco sin aire acondicionado. Estábamos navegando por el Mar Rojo, a unos 15 nudos por hora con un viento de popa de 15 nudos. Como resultado, no había viento batiendo la cubierta del barco porque el barco viajaba a la misma velocidad y dirección que el viento de popa. El escape de la chimenea estaba vertical. En esas condiciones, nos estábamos asando con temperaturas alrededor de 40º C. Mientras tanto, un barco que pasaba viajando en dirección opuesta, gozaba de una estela de viento de 30 nudos en su puente, que ellos nos informaron por radio que les proporcionaba 30º C. Ahora, 30º C es todavía caliente en un barco sin A.A., pero es más soportable que 40º C! [21].

Los instrumentos de los barcos también sufren constantemente de los depósitos de sal traídos por el rociado de las olas. Tales depósitos pueden distorsionar la precisión de una lectura.

Los barcos navegan en rutas bien establecidas. Como resultado, hay vastas regiones que nunca son atravesadas por barcos. Y aún barcos que lo hacen pueden no devolver datos del tiempo confiables. Intentar compilar una "temperatura media global" para el 7% de la Tierra a partir de información tan fragmentaria, desorganizada, plagada de errores, y geográficamente desbalanceada, tiene más de adivinanza que de ciencia.

En cuanto a la temperatura de la superficie del mar (SST), tal información es aún más fragmentaria que las lecturas de la temperatura. Antes de 1940, las SST eran recogidas típicamente lanzando un balde por la borda y alzándolo luego hasta la cubierta, en donde se le introducía un termómetro. La "Información de Balde" es sólo útil para una inmediata predicción del tiempo. No es adecuada para análisis estadísticos del clima. Cualquier otra información recogida de manera tan extravagante sería motivo de risa en un foro científico.

En 1989, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) realizó un análisis de la información de las "SST de Balde". La investigación pudo encontrar sólo un calentamiento de +0,2º C entre 1860 y 1940! Esto difícilmente sea material catastrófico para el clima.[19]. Pero después de 1940, las cosas parecieron mejorar a medida de que las SST comenzaron a ser medidas directamente de entradas de agua debajo del casco del barco. Por supuesto, la profundidad de estas entradas varían con el estado de la carga y el tamaño del barco (y ello afecta la temperatura registrada). Los barcos todavía nave-gan sus rutas establecidas bien lejos de regiones del océano que siguen sin tener ningún tipo de datos, y no hay comprobaciones científicas sobre la precisión, calibración, o deriva de la mayoría de los instrumentos usados. De modo que estamos un poco mejor que con los baldes -- pero no mucho más.

El estudio del MIT de 1989 también analizó la información posterior a 1940, pero no encotró ningún calentamiento.

A través de las década de los 80 y 90, los satélites han medido a las SST [22] usando sensores infrarrojos (no deben confundirse con los instrumentos MSU que miden la atmósfera) Por desgracia, los satélites que miden las SST en el infrarrojo sólo pueden "ver" la superficie de los océanos, y no el agua a tan sólo algunos centímetros más abajo. Esto se debe a que la radiación infrarroja en estas longitudes de onda (unos 10 micrones) no pueden penetrar el agua para nada. De manera que el satélite sólo puede "ver" al milímetro superior. Esto puede dar por resultado errores de calor y de frío. En días cálidos y calmos, el milímetro superior del mar puede estar mucho más caliente que el agua a apenas un centímetro de la superficie. Esto es similar al fenómeno observado en una pisicina al aire libre sin perturbaciones. En días ventosos, no hay diferencia, la acción de las olas mezcla las capas superficiales. También existe un "efecto térmico de piel" intermitente [5] en donde el milímetro superior en los mares en calma puede estar hasta -0,3º C más frío que el agua justo por debajo de la "piel" debido a la evaporación que está ocurriendo en la superficie.

Por estas razones, las SST tomadas desde los satélites son precisdas hasta apenas unos pocos décimos de grado. Mientras que esto es adecuado para propósits meteorológicos inmediatos o para detectar a El Niño, tales lecturas no son adecuadas para medir sutiles cambios climáticos de unas pocas décmas de grado.

Rehabilitando al Registro de Superficie

La única manera en que la información de la superficie puede ser usada con alguna confianza es excluir toda la información de pueblos/ciudades y aeropuertos - sin ninguna excepción. Sólo se deberían usar estaciones rurales. Por "rural" , estrictamente sólo "campos verdes" que cumplan con la definición; locales donde no hay ninguna urbanización de ninguna clase cerca del instrumento. Aún cuando se usen estaciones en "campos verdes", aquellas que están supervisadas técnicamente (es decir, manejadas por científicos, autoridades marinas, los militares, etc) deberían ser tratadas con mayor credibilidad que aquellas estaciones de criaderos de ovejas, oficinas de correos, y moteles remotos.

Por supuesto, esto reducirá el número de estaciones disponibles a una pequeña fracción de las usa-das actualmente (unas 5000). Pero ese número limitado proveería una imagen más precisa que la plétora de estaciones (tanto buenas y malas) actualmente usadas por el GISS y el CRU.

Una vez que los sitios "campos verdes" han sido identificados, la historia de la estación en cada sitio necesita ser examinada profundamente, incluyendo viejas fotografías, detalles de traslados del sitio, registros de mantenimiento, y cambios en los procedimientos. Debería haber una inspección a fondo completa in-situ del micro-ambiente. Sólo entonces se pueden contemplar correcciones de la infor-mación que sean significativas. Todas esas correcciones deberían ser revisadas de manera indepen-diente. Revisiones caseras por los "pares" difícilmente podrían convencer a un público escéptico.

Un buen ejemplo de esta atención por el detalle de la estación se puede encontrar en el Centro de Investigación del Clima de Alaska. Su sitio web provee precisamente esta profundidad de detalle histórico y geográfico sobre su red de estaciones. Es interesante que esta atención por el detalle ha resultado en que Alaska presenta una tendencia general neutra de las temperaturas. Algunas áreas muestran calentamiento, otras enfriamiento. Pero nada sugiere la clase de una manta de calentamiento acelerado como el afirmado por el GISS y el CRU.

El primer paso en la rehabilitación del registro de superficie del GISS-CRU - para fomentar a la con-fianza del público - es ser revisado de manera rigurosa e independiente, de la misma manera en que el registro de los satélites fue revisado. Hasta que esto suceda, cualquier reclamo en relación a un re-ciente calentamiento tiene que ser tratado con escepticismo. Además, cualquier predicción sobre el cambio de clima como las del IPCC, que descansan sólo en el registro de superficie, también deberían ser descartados hasta que esta clase de revisión esencial tenga lugar.

Registros de Estaciones y Modelos Climáticos

Mientras queda pendiente una revisión independiente del registro de las temperaturas de superficie del GISS-CRU (que yo creo esencial dadas las implicaciones políticas), es sin embargo valioso echar una mirada a los registros individuales de las estaciones, en particular aquellos que se saben que son rurales, tienen datos continuos y consistentes, y se sabe que están adecuadamente supervisados. Las estaciones ideals son las que tienen todo eso - un registro de largo plazo, sin interrupciones, son científicamente supervisadas, y completamente rurales (es decir, "campos verdes"), y están en una ubicación climáticamente estratégica.

Un ejemplo es Valentia, en Irlanda.

Valentia está ubicada en el extremo sudoeste de Irlanda, en la costa del condado Kerry y enfrentando al Océano Atlántico. Es el primer punto de intercepción para la Corriente del Golfo que ingresa a Europa del norte. Valentia está directamente expuesta a los vientos prevlecientes del sudoeste que soplan desde el mar. Es la ubicación perfecta para monitorear cambios del clima.

Como podemos ver claramente, no hubo ningún cambio de clima en Valentia.

Hubo variaciones de año en año en el rango de los 2º C, pero no hay ninguna tendencia general des-de 1869 (un año que fue más caliente que 1999).  El calentamiento pre-Segunda Guerra está presen-te, y es rápidamente seguido de un enfriamiento de magintud similar.

Una vez que las estaciones como Valentia son identificadas, son útiles para compararlas con las pre-dicciones de los modelos climáticos, dado que el dióxido de carbono (CO2) ya ha aumentado su con-centración en la atmósfera. De acuerdo con esos modelos, las estaciones deberían ya estar mostran-do señales de efectos del calentamiento. De hecho, las estaciones deberían estar calentándose en, o cerca de las regiones polares.


NOTA DE FAEC: en este mismo sitio está publicado un análisis completo de las 1538 estacio-nes del US Historical Climatology Network, donde se analizan los 48 estados contiguos de los Estados Unidos, y se muestran los gráficos de tendencias durante el período 1900-2000, un lapso de cien años suficiente para establecer la existencia de alguna tendencia en el clima. Los registros contienen datos "crudos", sin corrección por "efecto de isla de calor urbano" - sin embargo, 12 estados muestran un claro enfriamiento durante el período analizado, mien-tras que el calentamiento de los restantes 32 estados no apoya para nada la pretensión de un calentamiento catastrófico, ni siquiera significativo. Si se aplicara en esos registros la corrección por isla de calor urbano, el calentamiento en los Estados Unidos sería mínimo - o quizás mostraría enfriamiento. Para acceder a los mapas de los 48 estados, mostrando la ubicación de sus estaciones, y los gráficos de las tendencias, haga click aquí.

Los modelos climáticos difieren mucho uno de otro, tanto en la magnitud del calentamiento que pre-dicen, como en la manera en que el calentamiento será distribuido regionalmente. Es común para los varios modelos diferir profundamente en cuanto a las regiones de la Tierra que se calentarán (o aún enfriarse en algunos casos), y en cuanto a las regiones que tendrán significativos cambios en las precipitaciones.

Pero todos ellos están de acuerdo en una cosa. El calentamiento se concentrará fuertemente en dirección a las latitudes altas y las regiones polares, como lo muestra el modelo GFDL en una corrida de computadora de 100 años desde el presente. Muestra puntos calientes regionales y puntos fríos, pero también lo hacen todos los demás modelos - y todos en diferentes ubicaciones. NOTA: las áreas azules en el modelo GFDL no indican enfriamiento, sino un menor calentamiento, ya que en el mapa sólo se aprecia calentamiento. Según el modelo, el planeta se calentará EN TODAS PARTES.

El resultado de un segundo modelo se publica en el último borrador del informe del IPCC [9], y representa dos proyecciones alternativas del calentamiento global en el siglo 21. Una vez más, vemos diferencias regionales comparadas con el modelo GFDL. pero el énfasis primario sobre el calentamiento de los polos es inequívoco.


Hay una buena razón para esta unanimidad acerca del calentamiento de las regiones polares. El dióxido de carbono de la atmósfera absorbe y re-emite radiación infrarroja en bandas nítidas, en particular alrededor de los 12-18 micrones. La radiación en otras longitudes de onda simplemente pasa a través de la atmósfera sin ser interceptada por el CO2.

La longitud de onda de la radiación infrarroja de la superficie de la Tierra depende de la temperatura de la superficie. Todos los cuerpos emiten radiación infrarroja en una ancha banda de longitudes de onda, pero hacen un pico en la longitud dominante determinada por la temperatura de la superficie emisora. Por ejemplo, un objeto con una temperatura de 32º C irradiará más intensamente a 9,5 micrones. A 15º C (la temperatura media de la Tierra) la longitud de onda dominante será de 10 micrones. A -25º C, se convierte en 11,7 micrones, y a -50º C es de 13 micrones.

Dado que el CO2 absorbe y emite infrarrojo en la longitud de onda de 12 micrones y más, esto quiere decir que ejerce su máxima influencia cuando la temperatura de la superficie o de la atmósfera es muy fría, como en las regiones polares. Por esto es que los modelos predicen que habrá un calenta-miento más fuerte en los Polos que en el resto del planeta. Una razón más para este sesgo de calen-tamiento de los polos que se ve en los modelos es que se predice que un pequeño calentamiento por CO2 aumentará la humedad relativa en el aire más frío y seco. Es menos probable que pueda suceder esto en la atmósfera más saturada de agua de los trópicos.

Aquí está el más significativo Talón de Aquiles del escenario del invernadero. Dado que los modelos predicen un calentamiento tan grande en los Polos, sólo será necesario examinar los registros de las estaciones de esas mismas regiones para evaluar lo poderoso (o débil) que el invernadero del CO2 realmente es. Por fortuna, no necesitamos ser abrumados por miles de estaciones (buenas y malas) como las que existen en las regiones pobladas. Tampoco será necesario emplear procesos estadísti-cos esotéricos. Las estaciones en las regiones polares son menores en número y por lo general, mejor mantenidas. Normalmente están supervisadas científicamente y libres del efecto de "isla de calor ur-bano". No hay cudades o estacionamientos en las regiones polares de nuestro planeta.

En el caso de la Antártida, la mayoría de las estaciones no muestran calentamiento, ni siquiera la Base Amundsen-Scott de los EEUU en el Polo Sur, como tampoco la Base Vostok de Rusia, bien alto en la meseta de hielo Antártica (que tiene el record de todos los tiempos de la temperatura más fría jamás registrada en la superficie de la Tierra: -89,2º C en 1983). Algunas estaciones informan de una tendencia al enfriamiento. Esto es significativo porque si el CO2 no puede ejercer influencia en estos lugares, los más fríos y secos del planeta, es muy improbable que pueda tener ningún efecto importante en ninguna otra parte. Los registros de estas estaciones están incluidos en el Apéndice de este informe.

La única parte de la Antártida que se ha calentado en décadas recientes es el 2% de la masa conti-nental Antártica representada por la Península Antártica. Esta es la única parte de la masa de tierra que está ubicada fuera del Círculo Polar Antártico. Esta por ello expuesta a los efectos de temperatura del Oceáno austral. El restante 98% del cntinente no ha visto calentamiento a despecho de que las temperaturas son lo bastante frías como para permitir que el CO2 ejerza una fuerte influencia calentadora. [9].

Enfrentados con esta falta de calentamiento de la atmósfera polar, algunos científicos especulan que la razón podría estar con la energía de la transferencia de calor latente. Cuando el hielo se derri-te, se usa una gran cantidad de energía para facilitar el proceso de derretimiento, dejando a la tem-peratura temporariamente estática, en el punto de congelamiento/derretimiento del agua, es decir, a 0º C (o -2º C, en el caso del agua de mar). ¿Podría ser esta transferencia de calor latente una razón genuina para la falta de calentamiento de los polos? ¿O simplemente es un flaco pretexto para expli-car lo inexplicable?

No hace falta buscar más que en nuestras estaciones para hallar la respuesta. El argumento del calor latente podría mantenerse en lugares donde el hielo expuesto a la atmósfera estaba ya derritiéndose, tal como sucede en los bordes de las barreras de hielo cuando el frente de hielo del glaciar encuentra al agua del mar. Sin embargo, los registros de las estaciones muestran que no es este el caso. Hay una falta de calentamiento no sólo en los bordes costeros sino también muy tierra adentro en Siberia. (por ej.: Olenek, Dzardzan, Reboly, Turuhansk) y tierra adentro de la Antártida (Scott-Polo Sur y Vostok), bien alejadas de cualquier posible efecto de transferencia de calor latente. Tales efectos no pueden ocurrir en temperaturas sub-cero. Aún las estaciones costeras en la Antártida como la Base Mawson no muestran calentamiento, aún cuando está cerca de la costas y del borde del hielo.

En cuanto a esas estaciones en el Ártico que están libres de hielo (como las ubicadas en la costa norte de Noruega), aquí tampoco se aplica el argumento del "calor latente" porque el mar abierto ya está en condiciones de calentarse sin los efectos de retraso de la extracción de calor latente del derretimiento del hielo, ya que no hay allí hielo para que se derrita. Aquí encontramos la misma falta de calentamiento en las estaciones como Vardo, en la costa Ártica de Noruega, y en Akureyri en la costa norte de Islandia

Michaels et al. [16] identificaron la falta de firma del calentamiento en el registro de superficie en una manera muy novedosa. Se ha reclamado desde hace mucho que el estrechamiento del rango diurno observado en el registro de superficie (por ej.: la brecha en las temperaturas máximas diurnas y la mínima nocturna) es un síntoma del calentamiento por invernadero. De hecho, la teoría del calenta-miento predice esta misma ocurrencia. Encontraron que el estrechamiento del rango diurno sólo se aplicaba en latitudes entre 55ºN y 55ºS, pero no en las latitudes altas.. Esto sugiere que la falta de estrechez del rango diurno en las latitudes sub-polares y polares - la misma región en la que se predice que el calentamiento será máximo - indica que el estrechamiento reportado en las latitudes bajas está causado por procesos sin relación con los gases de invernadero, tales como el aumen-to de la nubosidad, o la urbanización (las islas de calor urbano también estrechan el rango diurno).

La conclusión a extraerse de los registros de las estaciones en las regiones polares, y la falta del un estrechamiento en el rango diurno, es muy clara. No hay calentamiento, ya sea en los bordes de las barreras de hielos, en las áreas libres de hielo, tierra adentro, ni en las áreas cubiertas por el hielo de mar. Esto mismo sucede en la Antártida, donde el 98% del continente no se ha calentado en absoluto. sin embargo, estas son las mismas regiones, de acuerdo con los modelos climáticos, que ya deberían de haberse calentado fuertemente.

Si ellas no pueden calentarse, o no se calentarán, será una larga espera antes de que podamos ver algún calentamiento en cualquier otra parte.

 

Apéndice - Registro de Estaciones con Datos hasta 1998 o 1999

Nótese particularmente aquellas estaciones en las regiones Árticas y Antárticas. La teoría del Calentamiento y los modelos sugieren que el mayor calentamiento de todos tendrá lugar en los lugares más fríos del planeta por razones conectadas con las características de absorción-emisión de las longitudes de onda del CO2.

Ajan, este de Siberia, Rusia
Akureyri, norte de Islandia
Ashton, Idaho, USA
Bear Island, Océano Ártico
Cedar Lake, WA, USA
Cold Bay, Alaska, USA
Davis Base, Antártida, (Aust.)
Davenport, Washington, USA
Eagle Pass, Texas, USA
Central England compuesta
Franz Josef Land, Océano Árctico
Haparanda, norte de Finlandia
Kauai, Hawaii, USA
Lampasas, Texas. USA
Nome, Alaska, USA
Mawson Base, Antártida (Aust.)
Punta Arenas, Chile
Talkeetna, Alaska, USA
Turuhansk, Siberia, Rusia
Ostrov Vize, Océano Árctico, Rusia
Reboly, Karelia, Rusia
St. Paul Island, Mar Bering, Alaska
Adelaide, Sur de Australia
Amundsen Base, Polo Sur (USA)
Basin, Wyoming, USA
Bethel, Alaska
Clyde, Baffin Island, Canada
Denmarkshavn, Groenlandia
Dikson, Siberia, Rusia
Gander Aerop. Internac., Canada
Geraldton, Oeste de Australia
Jan Mayen Island, Océano Árctico
Korf, Kamchatka, Rusia
Ostrov Kotel, Océano Árctico, Rusia
Launceston, Tasmania, Australia
New Delhi, India
Okhotsk, este de Siberia, Rusia
Siberia, Asia central compuesto
Snoqualmie Falls, Wash., USA
Tiree, Hébridas Interiores, Escocia
Thorshavn, Faeroe Is., Atlántico Norte
Tombstone, Arizona, USA
Valentia Observatorio, Irlanda
Vostok Base, Antártida (Rusa)
Angmaggsalik, este de Groenlandia
Ankara, Turquía central
Casey Base, Antárctida (Aust.)
Coral Harbor, Alaska, USA
Darwin, N. Territory, Australia
Dzardzan, Yakutskaya, Russia
Easter Island, sudeste O. Pacífico
Goose, Newfoundland, Canada
Kajaani, Finlandia central
Kotzebue, Alaska, USA
Lander, Wyoming, USA
Lamar, Colorado, USA
Macquarie I., Southern Ocean
Olenek, Yakutskaya, Russia
Papeete, Tahiti, Océano Pacífico
Sejmchan, E. Siberia, Rusia
Sodankyla, norte de Finlandia
Spickard, Missouri, USA
Tromo, Noruega
Vardo, costa Ártica, Noruega
Yellowstone National Park, USA
Yosemite Nat. Park HQ, Cal., USA

 

Referencias

  1. Balling & Hughes, Urban Influences on South African Temperature Trends, International Journal of Climate, 16, 935.
  2. Christy, J.R., The Use of Satellites in Global Warming Forecasts, Washington Roundtable on Science & Public Policy, February 20, 1997.
  3. Cook et al, Climatic Change in Tasmania Inferred from a 1089-Year Tree-Ring Chronology of Huon Pine, Science, 253, 1266-1268.
  4. Curtis et al, The Urban Heat Island Effect at Fairbanks, Alaska, Theoretical Applied. Climatology, 1999.
  5. Donlon & Robinson, Observations of the Oceanic Thermal Skin in the Atlantic Ocean, Journal of Geophysical Research.
  6. Easterling et al, Maximum & Minimum Temperature Trends for the Globe, Science, 277, 364.
  7. Ellsaesser & MacCracken et al, Global Climatic Trends as Revealed by the Recorded Data, Reviews of Geophysics, 24:4, 745-792.
  8. Friis-Christensen & Lassen, Length of the Solar Cycle: An Indicator of Solar Activity Closely Associated with Climate, Science, 254, 698.
  9. IPCC Third Assessment Report (draft), January 2000

  10. Jones et al. Assessment of Urbanization Effects in Time Series of Surface Air Temperature over Land, Nature, 347, 169.
  11. Jones P.D., Hemispheric Surface Air Temperature Variations: A Reanalysis and an Update to 1993, Journal of Climate, 7, 1794, A.M.S.
  12. Jones et al, Comparison Between the Microwave Sounding Unit Temperature Record and the Surface Temperature Record from 1979 to 1996: Real Differences or Potential Discontinuities?, Journal of Geophysical Research, 102:25, 130-135.
  13. Karl T. et al, Urbanization: its detection and effect in the United States climate record, Journal of Climate, 1, 1099-1123.
  14. Lockwood & Stamper, A Doubling of the Sun's Coronal Magnetic Field During the past 100 years, Nature, 399, 437.
  15. McConnell, Assessing the Value of Historical Temperature Measurements, Endeavour, 16:2, 80.
  16. Michaels et al, Predicted & Observed Long Night & Day Temperature Trends, Elsevier Atmospheric. Research.
  17. Muhlenbruch-Tegen, Long-term Surface Temperature Variations in South Africa, Suid-Afrikaanse Tydsskrif vir Werenskap, 88, 197.
  18. National Research Council, Reconciling Observations of Global Temperature Change, National Academy Press.
  19. Newell et al., MIT Technology Review, Nov/Dec 1989, p. 80.
  20. Nunez, M., The Urban Heat Island: Some Aspects of the Phenomenon in Hobart, Dept. of Geography, Univ. of Tasmania September 1979.
  21. (Personal seagoing experience)
  22. Reynolds & Smith, Improved global sea surface temperature analyses, Journal of Climate, 7, 929.
  23. Soon et al. Environmental Effects of Increased Atmospheric CO2, Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, 1999.
  24. Spencer & Christy, Precise Monitoring of Global Temperature Trends from Satellites, Science, 247, 1558
  25. Svensmark H., Influence of Cosmic Rays on Earth's Climate, Geophysical Review Letters, 81:22, 5027.
  26. Torok & Nicholls, Australian Meteorology Magazine, December 4, 1996, 251.
  27. Trewin, B., Another at Australia's Record High Temperature, Australian Meteorology Magazine. 46, 251.
  28. Wentz & Schabel, Effects of Orbital Decay on Satellite-derived Lower-tropospheric Temperature Trends, Nature, 394, (with reply by Dr Roy Spencer)
  29. Wilson & Hudson, The Sun's Luminosity over a Complete Solar Cycle, Nature, 351,.42.
  30. http://www.vision.net.au/~daly/surftemp.htm#comment  (comment by Dr Vincent Gray).

    Volver a la Parte Superior de la página

Vea el tiempo en Argentina




Volver a la página Cambio Climático             Volver a la página Artículos

Usted es el visitante No.:

desde Enero de 2002
FastCounter by bCentral

Vea aquí otras interesantes
estadísticas de la página

¿Desde qué países nos visitan?
¿Quiénes son los visitantes?