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Campaña Feroz

por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


A pesar de que el Tratado de Kioto fue ratificado por Rusia, y la puesta en vigencia del mismo es un hecho consumado, sufrimos hoy una gigantesca campaña de propaganda, desinformación y falsedades pseudocientíficas como no se había visto jamás. ¿Por qué?

Rusia ratificó el Tratado de Kioto porque así mataba varios convenientes pájaros de un tiro, y no porque creyese que era necesario “salvar” al planeta de una catástrofe climática. Ya lo había afirmado su Academia de Ciencias, coincidiendo con la opinión de los Estados Unidos, de que toda la ciencia que apoya a la teoría del calentamiento global es fatalmente de-fectuosa.

Primero, porque para ratificar el tratado había exigido – y obtenido – favorables condicio-nes para su ingreso a la Organización Mundial de Comercio. Segundo, el absurdo meca-nismo de cuotas de emisión y venta de permisos para emitir, le aseguraba algo así como unos 5.000 millones de dólares anuales, por la presunta posibilidad de que otros países que emiten mucha más cantidad de CO2 que la que se han comprometido a emitir (como España, que produce tres veces más de lo que le será permitido) le asegurarán un ingreso de divisas nada despreciable – y sólo por no hacer nada más que mirar cómo los grandes emisores se disputan sus créditos.

Tercero, Rusia sabe que al cumplir con sus compromisos con Kioto, los países como España, Italia, Japón, Suiza, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, etc, quedarán en una notoria desventaja en los mercados internacional de comercio. La lucha por los mercados se reducirá entonces a países como Estados Unidos, China, Australia, la India, Brasil, y otros países que no están obligados a cumplir con ninguna de las limitaciones de Kioto.

Entonces, si Kioto será impuesto a la fuerza a los países que cometieron la torpeza de no leer la letra chica del tratado, ¿por qué estamos presenciando un ataque masivo y apabullante sobre la visión de los escépticos de la teoría y del Tratado? ¿Por qué se publican todos los días espeluznantes predicciones y advertencias de “distinguidos” grupos de científicos (y políticos) alertando sobre el fin de la civilización para dentro de 10 años? Dejando de lado (y motivo de otro detallado análisis) que las evidencias científicas concre-tas disponibles hasta la fecha desmienten de manera categórica todas estas insólitas y estúpidas predicciones, tratemos de descubrir cuáles son las razones para este fabuloso despliegue de “ciencia mediática”.

Una razón está en que se pretende aterrar a la población que lee los diarios, ve los noticie-ros de la televisión y tiene alguna influencia en la formación de esa entelequia conocida como la “opinión pública” – que no es nada más que la opinión que los editores de los diarios y canales de TV dicen que es la de la gente en general. Pamplinas.

El Barco se Hunde, las Ratas se Desesperan

Tony Blair se hará cargo de la presidencia de la Unión Europea durante el próximo año, y tiene la intención de que las políticas de desintegración económica que producirá Kioto sean aplicadas sin misericordia a sus socios en la Unión. Aunque la “pérfida Albión” sufriría algunas consecuencias por implementar Kioto tal como lo prescriben sus cláusulas, sufrirá un poco menos porque hace más de una década decidió cambiar su generación de electricidad a gas natural (produce un 30% menos de CO2 que el carbón) y a un renovado impulso a la energía nuclear – aunque esto se lo tiene guardado “bajo el poncho” por temor de enfurecer a las masas de ONGs verdes.

Necesita Blair que Inglaterra se mantenga flotando encima de la marea de la UE, aumen-tando así su competitividad exportadora, generadora de divisas. Pero hay otros mecanis-mos que se aplicarán para mitigar las consecuencias ruinosas de Kioto, como ser, emitir informes de emisiones de gases de invernadero menores que las reales, y recordar al mismo tiempo al resto de los países que nadie puede “auditar” los informes ni las emisiones porque así lo establece el tratado. De esa manera, muy pronto se verá que el tratado ha sido un éxito fenomenal porque todos los países habrán cumplido estrictamente con sus emisiones – de acuerdo con sus propios e indiscutibles informes, por supuesto.

Como consecuencia de esta muy lógica salida de los países para evitar su descalabro econó-mico, no habrá ningún país industrial que necesite comprar créditos de emisión (porque estarán cumpliendo a rajatabla con los preceptos de Kioto), de modo que el mer-cado de créditos de emisión desaparecerá, y de tal manera, las esperanzas de Rusia de vender sus créditos y embolsar sus 5000 millones anuales, y el pronto reconocimiento de los países del G-7 de que las concesiones hechas a Rusia para el ingreso a la organización fueron demasiado generosas, iniciándose una “ronda de negociaciones” para modificar el tema. Rusia no lo verá con agrado y se retirará de Kioto, y el tratado ya no será más obligatorio. Un negocio redondo para la UE. Colorín colorado, el cuento de Kioto se habrá acabado. ¿Se habrá acabado?

El Sueño de Bertrand Russell

Entonces, ¿por qué esta tremenda campaña de aterrorizar a todo los habitantes del mundo, en especial a los políticos? ¿Por qué se ha desatado una verdadera epidemia de Ciencia por Partes de Prensa, dejando que los periodistas publiquen toda clase de fantasías y falsedades, carentes de base científica, muchas de las cuales ya han sido comprobadas que son tan científicas como la idea de la Tierra sostenida por cuatro elefantes parados sobre una tortuga? Si ya tienen la implementación del tratado en sus manos, como también la manera de no cumplirlo evitando caer en la trampa que le habían tendido a los Estados Unidos, ¿por qué esta insistencia en aterrorizar a los gobiernos con una urgencia casi inmediata de que todos los países del mundo tienen que cumplir con las previsiones del tratado?

Sólo se nos ocurre una sola razón: hacer que el terror de la gente y de los gobiernos permita que la reducción de las emisiones, aumentada 30 veces, le sea impuesta por la fuerza a todos los países del mundo, aún a aquellos que no lo firmaron, y a los que estaban exceptuados de hacerlo, como los más de 100 países en desarrollo a los que el tema ni les va ni les viene. ¿Cuál es la única manera en que esto podría lograrse?

La miopía política de los impulsores del fraude geopolítico de Kioto, les hace creer que este terror a un imaginario Apocalipsis climático obligará a que todos los países acepten que las Naciones Unidas se conviertan en el viejo sueño del lunático Bertrand Russell, y otros Illuminatti: el Gobierno Mundial Único, con todo el poder de todos los ejércitos del mundo a su disposición (bueno, de Inglaterra, Francia, y otros países de Europa que tienen “ejércitos de ceremonias”), para obligar a los rebeldes como Estados Unidos, Australia, China, la India, Canadá, Brasil, Argentina, México, y otros 100 países más a suicidarse económicamente.

¿Se atreverá Inglaterra y otros socios de la UE a enfrentar militarmente a los Estados Unidos, Rusia, Australia y China, para nombrar sólo a cuatro de los “rebeldes” emisores? Porque el plan de desinformación y propaganda estilo Alemania Nazi del año 33 es idea de Inglaterra. De allí es de donde han surgido todos estos “estudios” y grupos de “científicos” con predicciones catastróficas. Casi todos los principales impulsores de este descalabro mediático tienen títulos de Sir, o son altos capitostes dentro de organizaciones gubernamentales de Inglaterra. Los demás grupos en Estados Unidos y otros países de Europa son sucursales de sus matrices Inglesas, o son ONGs y fundaciones locales que tienen convenios y tratados de ayuda mutua con las organizaciones madres en Inglaterra.

Despùés del decepcionante resultado de la COP 10, y sus preocupantes resultados - como la velada manifestación de Italia de no querer seguir participando en Kioto - y particular-mente el descalabro político sufrido con la no elección de John Kerry y su cohorte de fundaciones ecologistas que iban a forzar la ratificación de Kioto en Estados Unidos, la desesperación cundió entre los globalizadores. El tiempo se les está acabando, la mayoría se han vuelto ancianos y sus esperanzas de ver el gobierno Unimundista se postergan para una época que no ya podrán ver. Es ahora o nunca - antes de que la decreciente actividad del Sol enfríe demasiado a la Tierra (tres inviernos cada vez más fríos, añadidos a dos veranos anormalmente frescos, no es señal de que no hay calentamiento?) - y les haga ver a la gente que sus teorías y predicciones han sido nada más que un globo de aire caliente.

El tiempo dirá que se traen entre manos los globalizadotes del calentamiento y del Gobierno Unimundista. Quizás estemos equivocados, pero es difícil errarle cuan-do sólo hay que sumar dos más dos.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

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