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Modelos Computados: Dudas Lógicas

Por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC

Quienes tienen un cierto conocimiento sobre matemáticas y la manera en que se tienen que manejar datos para realizar estadísticas o modelos computados de cualquier cosa, saben de las graves limitaciones que hay para obtener resultados confiables. Un caso concreto.

Entre muchos emails que nos envían sobre las dudas que tienen los lectores acerca de la efectividad y validez de los modelos computados del clima, he elegido una de un técnico nuclear argentino que expresa dudas más que razonables. Es bueno que lean su email primero, y luego mis comentarios al final. Las partes destacadas en negrita son mías.

Estimado Eduardo:

 
En un informe que está en su sitio de la web donde se habla sobre los mitos del calenta-miento (MITO No. 1a) se cita un trabajo de un tal James Hansen en el que predice un aumento de la temperatura global de 0.45 grados centígrados entre 1988 y 1997. Lo sorprendente es que el aumento realmente medido por los satélites fue de 0.08 grados. ¡¡Esto es un error de un 462%!!.
 
Esto me sorprendió porque yo también desarrollo modelos matemáticos que predicen el comportamiento de la distribución de potencia de reactores nucleares. Y lo primero que hago, una vez que los tengo listos, es verificarlos con datos experimentales, sino no les adjudico ninguna validez. Por ejemplo, la distribución interna de potencia del reactor de la Central Nuclear de Embalse la calculamos con un error cuadrático medio menor que el 2% al comparar con los 102 detectores que este reactor tiene dentro del núcleo. Si no tuviésemos una tan buena concordancia entre valores medidos y calcula-dos jamás nos atreveríamos a usar el modelo para todo tipo de cálculos predictivos, sobre todo los que involucran problemas de seguridad.
 
Si yo me dedicara a desarrollar modelos que predicen el clima futuro del planeta, debo hacer lo mismo, es decir, verificarlo experimentalmente. Y para eso están lo datos climáticos del pasado.
 
Por ejemplo, a partir de los datos del clima en el año 1934 y los anteriores, debo poder predecir todas las variaciones que tuvo la temperatura media del planeta desde ese momento hasta nuestros días, por ejemplo, el enfriamiento que ocurrió hasta 1971 y el posterior calentamiento hasta ahora. Se tienen todos los datos necesarios: nivel de CO2 en cada momento, actividad solar, actividad volcánica, emisión de gases de origen industrial, rayos cósmicos, etc. etc. en cada año, es decir, todos lo necesario está a  mano.
 
Y si haciendo funcionar este modelo de computadora se predice correctamente todo lo que pasó después de ese año, digamos, con un error que no pase de más o menos 30% (teniendo en cuenta la dificultad del problema), entonces sí tal vez podríamos confiar en los resultados que nos dé el cálculo en la predicción del clima futuro.
 
Mi pregunta es: ¿Se realizaron las pruebas experimentales para verificar estos modelos? ¿Los autores de ellos muestran estas pruebas en sus trabajos?
 
Porque si las pruebas dan lo que resultó de este modelo de James Hansen citado más arriba y que habla de un calentamiento de 5 grados para el 2050 después de haber errado en un factor X5 la predicción para los primeros 10 años, ¿Son estos modelos creíbles? ¿Se pueden tomar decisiones políticas que cuestan miles de millones de dólares en base a estos modelos?
 
Por ejemplo, todos los modelos que ahora nos dan un Apocalipsis para dentro de 10 años, ¿fueron probados con datos reales o simplemente se pusieron a funcionar y que resulte lo que resulte?
 
Si Ud conoce algún trabajo donde estos modelos se verifican con datos experimentales, le pido que me dé la cita en la web así lo puedo leer. Me cuesta creer que haya científicos que hagan modelos de la realidad y no los verifiquen debidamente antes de usarlos para hacer predicciones para el futuro.
 
Le saluda cordialmente

Carlos Grant
CNEA

A grandes rasgos, las dudas de Carlos Grant son las de todos los que saben algo de com-putación, estadísticas, o matemáticas. En este sitio se han venido publicando páginas y páginas sobre la escasa o nula validez de los modelos climáticos, muchos de los estu-dios escritos por científicos del clima que participan, o han participado, en el diseño y uso de los modelos climáticos. Una recorrida de inspección por el índice de la página Cambio Climático les mostrará muchos artículos al respecto.

Los modelos que diseña y emplea Carlos Grant en su trabajo predictivo en los reactores nucleares, aunque son muy complicados para programar, son infinitamente más sencillos que los modelos climáticos, por la simple razón que en los algoritmos del programa se manejan constantes, o variables que son perfectamente conocidas, obtenidas de la obser-vación de efectos en un mundo real, concreto, previsible. Son datos obtenidos a partir de instrumentos y sensores, que no permite ninguna suposición. No se da nada “por su-puesto” – todo tienen que ser “hechos comprobados”.

Digo que un modelo para centrales nucleares es infinitamente más fácil que un modelo climático, porque un modelo del clima que funcionase tan perfectamente como los modelos matemáticos para las centrales nucleares, necesitaría tener un número infinito de cons-tantes y variables. Esto ya nos lo había explicado con toda claridad el profesor Chris Essex, uno de los autores del fantástico libro “Taken by Storm”, tres de cuyos capítulos están traducidos al Español en este mismo sitio: “Teoría del clima, versus Modelos y Metá-foras”; (capítulo 3) "Lenguaje Desbocado y Metáforas que Alimentan la Doctrina,” - "El T-Rex se Devora el Planeta”, (capítulo 5). Otras páginas importantes e ilustrativas sobre el tema de los modelos y el muy pobre trabajo que realizan son: “El Modelo es Importante", por Roy Spencer,: "Modelo del Clima Entra, Basura Sale!, por Zaitao Pan;

Un modelo climático tridimensional que tenga pretensiones de ser considerado como algo que tiene una lejana similitud con el clima real, emplea no menos de dos millones de constantes y variables para sus algoritmos. Las constantes usadas son las reconocidas como determinadas por la ciencia de la Física y la Química, tales como la constante solar, densidad de los elementos, coeficientes de dilatación de diversos materiales, reacciones químicas de la fases gaseosa, tasa de evaporación del agua a determinadas presiones barométricas, irradiación solar en w/m2 y relación con la latitud y altura sobre el nivel del mar, y algunos cientos más. Pero la abrumadora mayoría de las variables son simples
SUPOSICIONES, o poco más que eso.

Todas estas suposiciones son altamente discutibles, no sólo en la magnitud que están asumidas, sino también en el signo de esa magnitud. Esto quiere decir que hay variables de importancia capital sobre las que los científicos no se han puesto de acuerdo entre ellos (descartando así el mentado "consenso" científico), por ejemplo, si las nubes contribu-yen a calentar al planeta (al actuar como una manta que impide el escape del calor al espa-cio exterior) o si contribuye a enfriarlo al impedir que la radiación solar llegue hasta el suelo para calentarlo. Por lo tanto, algunos modelos suponen que el valor de esta variable es po-sitivo y otros modelos lo suponen negativo. Tenemos así una ecuación donde uno de sus valores fundamentales no es un valor real sino una alocada suposición, que puede ser negativo o positivo – y sin embargo, el resultado no varía de manera fundamental. ¿Por qué? Porque al resto de las variables que se suponen que representan al clima, se les adjudican valores arbitrarios que terminan conformando la tesis predeterminada: la Tierra tiene que estarse calentando – de otra manera, ajusten las variables hasta que lo consigan.

Se recuerda una frase del extraordinario matemático John Neumann, quien al referirse a las gráficas obtenidas por medio de computadoras y las estadísticas con variables y paráme-tros, decía: "Con cuatro parámetros les puedo dibujar un elefante, con cino, puedo hacer que mueva la cola."

Como lo he sostenido desde hace años, los modelos del clima son nada más que vistosos y muy caros Video Juegos de Lujo, en donde los científicos juegan a "cree el clima de su preferencia".

Correlaciones

Se sigue suponiendo en los modelos que el aumento de los gases de invernadero seguirá produciéndose a razón de 1% anual, cifra que no se ajusta a los valores que se han medido y comprobado, que es de casi la mitad. Cuando se ignoran los datos reales y se inventan otros para alimentar a las computadoras, es resultado es de por sí previsible: Un fraude científico.

También suponen los modelos que el aumento del CO2 hará que la temperatura aumente a valores que también son producto de elucubraciones matemáticas no demasiado claras ni demostradas – olvidando (¿olvidando?) que en épocas del pasado histórico, tanto reciente como muy remoto, esta relación aumento del CO2 y aumento de la temperatura no se ha observado, o que hubo períodos en donde el aumento del temperatura vino primero y el aumento del CO2 vino unos 800 años después. (Monnin et al., "Concentración Atmosférica de CO2 durante la Última Glaciación," Science, noviembre 2000).

Esto concuerda con la observación de que los niveles de CO2 fueron bajos durante las edades glaciales, y durante los períodos cálidos el CO2 variaba ampliamente sin relación con la temperatura ambiente, como durante el Cretácico (hacen 90 a 65 millones) cuando los niveles de CO2 variaron entre 6000 y 2600 ppm, mientras que la temperatura era ape-nas de 2º C más alta que ahora. De ser cierta la correlación lineal reclamada por el IPCC acerca del CO2 y las temperaturas, las temperaturas medias globales durante el Cretácico tuvieron que ser de 150º C, o sea 135º C más altas que hoy! Una de las muchas eviden-cias que se desechan en el debate del calentamiento.

El Ensayo de los Modelos

Sí, los modelos son ensayados por sus autores (aunque en la intimidad de sus laboratorios) ingresando los datos del pasado en sus modelos y haciéndolos funcionar a partir de la fecha que corresponde a los datos ingresados, con la esperanza de que el resultado sea el clima del presente. Hasta ahora TODOS los modelos tratados de esa manera han reflejado resultados para el clima de hoy con temperaturas de entre 2 y 11º C más altos que las temperaturas observadas. Eso indica que cuando los modelos son alimentados con esos datos del pasado más los datos del presente (reales y supuestos) de manera invariable predicen imposibles aumentos temperaturas de entre 2 y 11º C para el futuro.

También está el problema de los algoritmos, que es un asunto vidrioso si los hay. Estos programas son enormemente grandes, y los códigos de programación llenan resmas en-teras cuando se los imprimen. No son fáciles ni rápidos de revisar ni de evaluar, de modo que no es probable que alguien haya hecho el análisis y ensayo que se le hizo al programa usado por Michael Mann, para elaborar su desgraciado gráfico del Palo de Hockey: de acuerdo a los análisis y ensayos realizados por McIntyre y McKitrick en su auditoría del estudio “MHB98”, comprobaron que ingresando a los algoritmos de Mann ruido rojo (cifras aleatorias, sin sentido alguno) el resultado del algoritmo siempre produce una gráfica con forma de palo de Hockey: ligero y sostenido descenso durante siglos y un súbito ascenso al final del período. No son los datos de temperatura ni los proxys de anillos de árboles que afectan a los resultados, sino que se trata de un programa de computación amañado de tal manera de dar siempre un resultado de brusco calentamiento al final del período.

Con la posterior publicidad a escala mundial dada al estudio por el IPCC y las Naciones Unidas, presto maestro!, el Palo de Hockey, uno de los fraudes científicos más grandes de la historia, había demostrado que el calentamiento global era catastrófico e inminente. Ahora quieren que creamos que, además, la catástrofe es inevitable si no accedemos a todos los neuróticos reclamos de ajustarnos el cinturón energético hasta que se nos salten los ojos de las órbitas.

Y no, los estudios publicados por los modelistas no mencionan los resultados obtenidos cuando sus programas son corridos “en reversa”. Esas corridas en reversa tiene el fin de-clarado (no demostrado) de ir ajustando los parámetros (constantes y variables) de manera que reflejen un resultado lo más cercano posible a las actuales condiciones del clima. Personalmente es mi convencimiento de que cuando esas variables y parámetros fueron corregidos de tal modo que mostraron al clima actual, las predicciones del clima futuro mostraron un calentamiento mucho menor (no superior a 1º C), o sino un ligero enfriamien-to. Pero eso nunca lo sabremos a menos que tomemos uno de esos programas (con el consentimiento de sus autores – algo muy difícil) alquilemos las semanas de computación de superequipos Cray (varios millones de dólares – más difícil aún) y corramos los progra-mas para demostrar que estamos en lo cierto. Por desgracia, no tenemos el dinero. Y los que tienen el dinero están más interesados en predecir un feroz calentamiento del planeta que en dar una idea veraz de la situación.

No hay, en cuanto a nuestro conocimiento se refiere, sitios en la web donde se publiquen estudios de modelos climáticos corridos en reversa, con datos experimentales y observa-ciones del mundo real. Los modelistas no escupen hacia el cielo ni tiran piedras contra su propio tejado.

El Último Apocalipsis

Y la última preocupación de la gente es la de la predicción Apocalíptica sobre el límite de 10 años dado por un “conclave” de científicos en Essex, Inglaterra, a mediados de enero pasado (2005), afirmando que si se sobrepasan los 2º C de aumento sobre los niveles de temperatura pre-industriales, sobrevendrá un verdadero Armaggedón climático. Mi opinión totalmente científica sobre esa reunión y sus conclusiones son las siguientes: Un congre-so de payasos y una estupidez total. Debe notarse que mis términos han sido escogidos con precisión científica.

Sus advertencias, sus conclusiones, sus estudios, todo, pero absolutamente todo lo presen-tado allí, carece total, irremediablemente y sin esperanzas de mejora, de fundamentos cien-tíficos. No es nada más que una repetición del guión de la película El día Después de Ma-ñana (pasado mañana?), la continuación del recitado de la vieja Letanía Verde: “El hom-bre es una bestia, lo destruirá todo, nosotros somos los únicos que los podemos salvar,” – a cambio de unas rupias, por cierto, como dice el Protocolo de Kioto.

Miren, a mí me han asaltado varias veces en la vida, con mayor o menor fortuna, y a muchos de ustedes no les está yendo demasiado bien con el tema asaltos a mano armada y a cara descubierta, pero me parece que este es el peor y más aleovoso de los asaltos que va a sufrir la población del mundo, porque será hecho por aquellos a quienes hemos votado después de que nos arrastraron hasta la urnas obligándonos a hacer uso de nuestro "legí-timo derecho" a votar.. (¡Derecho a votar?, ¿o Conminación Cívica para justificar la existen-cia de la Partidocracia? Ya deberíamos estar acostumbrados a que nos roben con impuni-dad, no? ¿O, como me está pasando a mí, ya se está cansando un poco del manoseo?)

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC


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