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El Espectro de la Extinción de las Especies
¿Diezmará el Calentamiento Global a la Biosfera de la Tierra?

por Sherwood, Keith y Craig Idso
Center for the Study of Carbon
Dioxide and Global Change


VI. Estudios Grupo 2 de Root et al.

G2.1 -- Emslie et al. (1998)

En este, el primero de trece artículos reconocidos por Root et al que NO provee de evidencia estadísticamente significativa para cualquier aspecto dek comportamiento animal o vegetal modulado por el clima, los autores excavaron en seis colonias de pingüinos Adelaide abandonadas y tres modernas en el área de la Estación Palmer de la Península Antártica.  Analizando cuidadosamente esos materiales, desarrollaron una historia de 644 años de ocupación de pingüinos en la región, que se remonta hasta justo antes de la Pequeña Edad de Hielo (1350 DC).

A los largo de la Pequeña Edad de Hielo, Emslie et al notaron allí períodos fríos y cálidos, y que periódicamente varias colonias de pingüinos llegaron y se fueron, presuntamente a casua de que "el área podría haverse vuelto [periódicamente] demasiado cubierta de nieve o hielo para resultar habitable por las aves en reproducción."  Además, ellos encontraron que "sólo recientemente [desde 1957] los pingüinos 'gentoo' y 'chinstrap' expandieron su distribución de reprodución a esta región." haciendo notar que "es posible que el relativametne rápido calentamiento de la región que ocurre ahora en la Península Antártica ha favorecido la expansión de esta especie hacia el sur."

Esta última información demuestra que, al igual que en el Hemisferio Norte, ocurren extensiones oportunísticas del ámbito de las especies en respuesta al calentamiento del Hemisferio Sur.  Sin embargo, al sur del ecuador, los confines de ámbito de las especies delimitado por el frío se mueve en dirección sur, como se demuestra por el reciente arribo de pingüinos 'gentoo' y 'chinstrap' en el área de la Estación Palmer.   Esta extensión hacia el sur de los confines del ámbito de las especies de pingüinos, sin embargo, nada nos dice con respecto a sus confines hacia el norte, críticamente limitados por el calor.  Por ello, las observaciones de este estudio - lo mismo que muchas que comprenden el Grupo 1 de estudios de Root et al - son totalmente irrelevanes para la hipótesis de la extinción de especies inducida por el CO2 resultante del calentamiento global.

G2.2 -- Pollard et al. (1995)

Los autores estudiaron cambios temporales en la distribución de 18 especies de mariposas que "están extendidas y, más o menos, son comunes en el campo Inglés," descubriendo que "casi todas las especies comunes han aumentado en abundancia más en el este de Gran Bretaña que en el oeste."  Luego notan que "las razones para la reciente expansión del hábitat y aumento de la abundancia de las mariposas comunes permanecen desconocidas," declarando en su párrafo final que "estamos así muy lejos de comprender la causa y causas de la expansión de los hábitat de las mariposas y el aumento en abundancia descrito en este estudio."

A la luz de estas observaciones, y la admisión de los autores de que ellos no conocen las causas de ellas, es difícil comprender cómo Root et al pudieron haber citado a este estudio como evidencia de un desplazamiento de los hábitat inducido por el calentamiento global.  También notamos que estas expansiones de los hábitat y el aumento de la abundancia podría parecer ser un fenómeno bienvenido, no ser temido para nada y muy lejos de la reclamada extinción. Además, esto parece ser parte de un recurrente ciclo en donde los autores sugieren que las especies participantes "parecen estar reconquistando territorios perdidos."

G2.3 -- Ott (2001)

Con respecto a las expansiones de los hábitat de las libélulas, inducidas por el calentamiento, y que han sido observadas desde 1980 en Europa, el autor desarrolló "un resumen actualizado de una compilación de publicaciones probables y relevantes sobre este tópico, incluyendo a la llamada 'literatura gris'."  La historia contada por esta rica información es que hay "una clara tendencia de expansión hacia el norte, el aumento del tamaño de las poblaciones, y la colonización de biotipos en alturas mayores," que, una vez más, es exactamente lo que uno esperaría en respuesta a un calentamiento regional.

¿Son estos cambios buenos o malos?  El autor nota que "la invasión en masa de una o más especies junto con un cambio a largo plazo de las condiciones abióticas, como la temperatura y las precipitaciones, podría causar considerables alteraciones en la composición de la flora y la fauna de regiones completas."  A pesar de esto, él llega a la correcta conclusión de que "una fauna más diversificada en un área en particular no debe ser contemplada como algo negativo desde un punto de vista de la conservación de la naturaleza" que es otra manera de decir que este fenómeno probablemente ayude a las especies a evitar la extinción.

G2.4 -- Thomas et al. (2001)

Los autores comeinzan su artículo manifestando la antigua creencia que los animales "son relativamente sedentarios y especializados en partes marginales de sus distribuciones geográficas," citand a Thomas (1993) y Thomas et al (1991) como ejemplos de ese concepto, y notando que se espera que tales animales "sean lentos para colonizar nuevos hábitat."  Esta idea provee algunas de las bases para el principal argumento de la hipótesis de la extinción inducida por el CO2 del calentamiento global, como ser que las plantas y animales de muchos tipos no serán capaces de emigrar, hacia los polos o hacia alturas mayores, con la rapidez suficiente para evitar la extinción a medida de que la Tierra se caliente.  "A pesar de esto," dicen los autores, "los márgenes fríos de muchas especies se han expandido rápidamente asociados con el reciente calentamiento del clima," citando a una buena cantidad de otros estudios como evidencia de este fenómeno.

¿Por qué esta respuestra oportunística ha sido tan dramática? Una razón es revelada en lo que los científicos aprendieron de dos especies de mariposas estudiadas: las mariposas "aumentarn la variedad de los tipos de hábitat que pueden colonizar," que es algo que los alarmistas del clima odian admitir que es posible, porque le aplica un golpe letal a su argumento de que las actuales asociaciones plantas-animales no se pueden cambiar sin consecuencias debilitantes, como lo sugieren las entrevistas hechas a Root et al en numerosos informes en diversos medios de comunicación asociados con la publicación de Root et al (2003). De manera similar, en el artículo de Revkin del 2 de enero de 2003 en el New York Times, a Richard P. Alley, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, se lo cita diciendo que, para sobrevivir a una migración forzada del tipo descrito por la hipótesis de extinción del CO2, las especies "tendrán que cambiar lo que comen," como si eso no fuese posible.  Sin embargo Chavez et al (2003) informan que "recientes trabajos teóricos apoyan la idea de que complejas redes de comida pueden sufrir cambios sustanciales en respuesta sutiles forzamientos físicos.(Taylor et al., 2002)."  Los resultados de este estudio muestran claramente que dicho cambio no sólo es posible - sino que ya está ocurriendo!

Otra razón por la que las respuestas oportunísticas notadas pot Thomas et al han sido tan rápidas es revelada en lo que los científicos aprendieron de dos especies de grillos que estudiaron.  Los grillos mostraron "un aumento de las fracciones de individuos de alas largas (dispersivos) en poblaciones descubiertas recientemente," que es otra cosa más que los alarmistas del clima también odian admitir que es posible [ver, por ejemplo, la cita de Root y Schneider (1993) en la Introducción de este informe], porque también le propina un golpe mortal a su argumento acerca de que las características físicas de los animales no pueden cambiar tan rápido para permitirles emigrar lo suficientemente rápido como para escapar del mortal calor de un mundo en calentamiento.  También aquí Revkin cita a Alley diciendo que las especies tendrán que "viajar más lejos para alimentarse," como si eso tampoco fuese posible. Pero los resultados de este estudio, como el anterior, muestran claramente que las especies no sólo lo harían, sino que ya lo están haciendo!

Como consecuencia de estas observaciones totalmente inesperadas - pero muy reales, de un mundo muy real también, los autores informan que "el aumento de la extensión del hábitat y las tendencias de dispersión han dado como resultado un aumento de 3 a 15 veces en las tasas de expansión del hábitat, permitiendo que estos insectos crucen límites que habrían sido grandes o completas barreras para la dispersión antes de que éstas comenzaran."

Resulta asombroso que Root et al hayan incluido a este artículo científico en su lista de estudios del Grupo 2, dado que casi todo lo que sus autores descubrieron contradice uno o más de los argumentos de la Hipótesis del CO2.

G2.5 -- Southward et al. (1995)

Los autores documentaron marcados cambios en la estructura de la comunidad de plankton, con desplazamientos latitudinales de hasta 120 millas y aumentos o disminuciones de 2 a 3 órdenes de magnitud en la abundancia en el Canal de la Mancha occidental, en respuesta al aumento, luego disminución, luego aumento otra vez en la temperatura media global experimentado desde 1920.  Durante este intervalo de 70 años, ellos informan que "las especies de aguas cálidas aumentaron en abundancia y extendieron el rango de su hábitat durante períodos de calor, mientras que las especies de aguas frías declinaron o se retiraron," mientras que "lo contrario ocurrió durante el período de enfriamiento."

¿Hay aquí algo nuevo o que sacuda a la Tierra?  No.  Calentamientos y enfriamientos cíclicos, con sus asociadas ·reestructuraciones de comunidades planktónicas, pelágicas y bentíticas han sido una parte normal de la naturaleza desde la aparición de la vida misma sobre el planeta.  Por ejemplo, más recientemente Chávez et al (2003) documentaron una gran cantidad de ciclos en el Océano Pacífico como respuesta a "cambios de régimen" a escala de toda la bacía, con una periodicidad de unos 50 años.  A medida de que las aguas del océano se calientan y enfrían, diferentes comunidades marinas no sólo se relocalizan, sino que a menudo se reestructuran a ellas mismas, como Southward et al informan, y lo hacen muy exitosamente, sin importar las protestas en contrario de los alarmistas del clima [ver también la discusión del estudio G2.4 ].

G2.6 -- Meshinev et al. (2000)

Los autores documentaron "una impresionante invasión" pos-1970, en los faldeos superiores de las Montañas Centrales de los Balcanes en Bulgaria, del Pinus peuce Griseb., a medida que avanzaba "desde la línea de troncos establecida a 1760 m hacia arriba hasta los 2100 m," avance que fue correlacionado con un concomitante aumento en las temperaturas mínimas invernales.  Nuevamente, esta observación NO suministra información pertinente para la evaluación de la Hipótesis de Extinción por aumento del CO2, ya que presenta sólo un movimiento oportunístico montña arriba de una sola especie.

G2.7 -- Walther (2000)

Más que describir un desplazamiento latitudinal o en elevación de una especie, el autor de este 'paper' describe la proliferación de más de una dcena de arbustos no nativos de 'siempreverdes de hoja ancha' y de árboles de bosque caducifolios (hojas caducas) de tierras bajas del sur de Suiza.  Las especies invasoras fueron importadas de lugares relativamente más cálidos como África, el Lejano Oriente, y Australia.  Durante más de 20 años estas plantas ornamentales crecieron en jardines y parques de Suiza.  En la segunda parte del siglo 20, sin embargo, muchas de ellas comenzaron a brotar en las adyacencias de hábitat naturales, haciéndose especialmente competitivas durante los últimos 30 años.  El autor atribuye este fenómeno al calentamiento concurrente.   Está claro, sin embargo, que si las especies extrañas no hubiesen sido introducidas por el transplante humano, en primer lugar, este particular tipo de reorganización oportunística del ecosistema no estaría ocurriendo, con o sin la ayuda del calentamiento global o regional.  Por ello, este estudio, tampoco tiene nada que decir acerca de la Hipótesis del CO2.

G2.8 -- Wardle y Coleman (1992)

Los autores buscaron evidencia de la subida en el límite superior de cuatro especies de árboles nativos de Nueva Zelanda en varias ubicaciones de la Isla del Sur, en respuesta al calentamiento del pasado siglo o más, obteniendo resultados que fueron "consistentes con la proposición de que los límites de altitud de árboles nativos han subido su altura en respuesta al calentamiento climático de las décadas recientes."  Nuevamente, este descubrimiento es irrelevante para la Hipótesis del CO2 y la extinción, al referirse a los límites fríos del ámbito de los árboles, que avanzan porque tienen la oportundad favorable para hacerlo, y no porque estén amenazados por el calor.

G2.9 -- Catling (1996)

El autor nota que en algún momento entre 1959 y 1996 el límite norte del ámbito de la libélula Enallagma civile (Hagen) se mudó en dirección norte en el sur de Ontario, Canadá, en por lo menos 200 km, concluyendo que "la distribución hacia el norte de la E. civile está probablemen-te relacionada al calentamiento global."  Él podría estar en lo cierto.  Pero que lo esté o no, no añade ninguna evidencia sobre la robustez de la Hipótesis del CO2 y la extinción que causaría su aumento, por las razones que hemos estado repitiendo, una, y otra, y otra vez.

G2.10 -- Ford (1996)

El autor nota que desde su descubrimiento en 1949, hasta 1990, el parásito Perkinsus marinus de las ostras fue hallado a lo largo de la costa Atlántica de los EEUU desde el Golfo de México hasta la Bahía Chesapeake   En 1990 y 1991, sin embargo, apareció súbitamente en ubicaciones como la Bahía Delaware, Nueva Jersey, hasta Cape Cod, en Maine.  Ford describe "varias hipó-tesis para la súbita aparición del parásito en el noreste de los EEUU," concluyendo en que el patógeno probablemente "fue repetidamente introducido, durante muchos años, en varias ubicaciones del noreste donde permaneció sin ser detectado, y fue estimulado a proliferar en una epizootia por una reciente tendencia al calentamiento."

Sea como fuere - y quién sabe?, porque Ford describe esta idea hasta como una hipótesis -- estamos nuevamente enfrentados a una extensión hacia el norte de un límite norte del ámbito de una especie del hemisferio Norte, que no da pie para ninguna evaluación crítica de la Hipótesis del CO2 y la presunta extinción que causaría su aumento.

G2.11 -- Frey (2002)

E lautor relata la vida y obra de George Divoky, que con un enorme sacrificio personal y con enorme atención, estudió una colonia de aves marinas del Ártico (black guillemots) en una remota isla barrera fuera de la costa de Alaska, durante todos los años desde 1972 hatsa el tiempo de escribir ese informe.  Además de documentar el comportamiento de las aves a lo largo de ese período de 30 años, Divoky recosntruyó sus movimientos durante los últimos 120 años a partir del análisis del contreido del isótopo ð13C en las plumas de especímenes que habían sido "cazados, embalsamados y alojados en colecciones de museos."  ¿Y qué fue lo que descubrió?

Según el informe de Frey, el contenido de ð13C de las aves del siglo 19 indicaba que "las aves tenían que volar en el invierno tan lejos hacia el sur como hasta el Mar de Bering para hallar rajaduras en el hielo para poder pescar," pero que el contenido de ð13C de plumas más recientes indicaba que "las aves han podido invernar unas 500 millas hacia el norte," indicando que "los guillemots [habían estado] rastreando más de un siglo de calentamiento."  Una vez más, este estudio sólo confirma lo obvio. A medida de que la Tierra se recuperaba del congelamiento global de la Pequeña Edad de Hielo, esa ave del Ártico cambió exitosamente el alcance de su ámbito cientos de millas en dirección al norte, en respuesta a la oportunidad que se le presntaba para poder hacerlo.

G2.12 -- Frey (1992)

El autor documenta una tendencia al enfriamiento desde 1930 hasta 1960 y una estabilidad térmica desde ese momento hasta la década del 1980 en Kansas y Nebraska, EEUU, junto con una tendecia hacia mayores precipitaciones desde los 50 hasta los 90.  Luego documenta ella expansiones de los ámbitos de un cierto grupo de mamíferos Boreales hacia una región que se hizo progresivamente más fría y húmeda.  Esta respsuesta oportunística es justo lo opuesto a lo que se decribe en la maor parte de los demás estudios que hemos estado revisando aquí.  Documenta la expansión de ámbitos en donde el enfriamiento había posibilitado a las especies vivir en una región que previamente era demasiado cálida para ellas y, en consecuencia, no tiene nada que ver con la Hipótesis del CO2y la presunta extinción.

G2.13 -- Nehring (1998)

El autor condujo una revisión de especies de fitoplankton que habían aparecido en el Mar del Norte en las últimas décadas, encontrando que 16 epsecies no nativas se habían transformado en inmigrantes permanente establecidos.  De estos, él informa que "13 han colonizado a la Ensenada Alemana. correspondiente a un aumento del 1% en el número de especies de fitoplankton hallados en esta área."  Nehring sugiere que el influjo de las especies, por lo menos 10 de ellas encontradas normalmente aguas más cálidas hacia el sur, podría deberse al calentamiento global, pero él nota que la variabilidad natural de la temperatura en esta región es de tal magnitud que "no se puede afirmar la existencia de una tendencia al calentamiento."

Una vez más, está claro que esta información no tiene nada para decir sobre la Hipótesis de la extinción causada por un aumento del CO2 en la atmósfera. Esta información simplemente describe otro ejemplo de expansión oportunística del ámbito en respuesta al calentamiento, pero sólo, por supuesto, si existió un calentamiento concurrente del agua en donde se detectó la introducción de especies, de los cual Nehring dice que el no confía.

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