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Teoría del Clima versus
Modelos y Metáforas

Por los Profesores Christopher Essex y Ross McKitrick (*)

(del Capítulo 3 de su libro: Taken by Storm)

Los profesores Christopher Essex y Ross McKitrick han escrito un libro llamado Taken by Storm (Tomados por la Tormenta, aunque Storm también hace referencia a las tropas de asalto nazis las SS o Storm Troops, por lo que el título tiene también el significado de “Tomados por Asalto”), que trata de explicar todo lo referente al asunto del calentamiento global. El libro no puede ser calificado de otra manera que tremendo.

Es tremendo en la claridad con que los autores exponen temas de matemáticas superiores como las ecuaciones Navier-Stokes que son determinantes para la comprensión de los fenómenos de la mecánica lineal de los fluidos, que nadie en el debate del cambio climático, que no fuese un climatólogo de amplia experiencia sabía que existían. Es tremendo el libro en la manera en que nos sacude antiguas y enraizadas creencias (por más escépticos del calentamiento que pudiésemos haber sido) y nos muestra todo un nuevo mundo de conceptos y maneras de razonar y enfrentar los problemas que nutren al tema del clima y sus cambios – actual y anteriores.

Nos habla de conceptos que gobiernan a la ciencia climática y que están fuera de todo lo que aparece en los medios, noticieros de televisión, revistas, gacetillas de ONGs ambientalistas, y hasta en Informes y Recomendaciones a Hacedores de Políticas emitidos por el IPCC. Nos habla del CAOS, de la TURBULENCIA, y la imposibilidad científica de predecir nada relacionado con ella, lo que termina demostrando que los Modelos de Circulación General, esos juguetes costosos de los científicos del clima usados para “profetizar” el clima futuro, jamás podrán predecir ningún tipo de clima, por más que se diseñen de las dimensiones más grandes que se le pueda ocurrir a nadie, de la complejidad que se quiera, corridos por las más poderosas computadoras actuales. No pueden predecir ningún clima. No la han hecho jamás. Lo que resulta tremendo, es que lo demuestran con pruebas al canto.

También demuelen Essex y McKitrick, y hacen añicos, al concepto de temperatura global, el del “efecto invernadero”, y otros mitos y tonterías que pueblan el campo de las ciencias atmosféricas y del cambio climático. Nuestra intención no es traducir el libro completo de Essex y McKitrick, ya que eso va en contra de las leyes de la propiedad intelectual, sino sólo el de presentar lo básico y fundamental de sus razonamientos y ejemplos demoledores de ogros verdes. Sin embargo, algunas partes tienen que ser citadas con una cierta extensión que creemos que servirán para incitar a los lectores a adquirir el libro a través de http://www.amazon.com – que es la manera en que lo obtuvimos nosotros pagando $19.95 más $8.98 de gastos de envío. Quienes no lo compren se perderán una de las obras más importantes (tremenda!) que se han publicado sobre el maldito asunto del calentamiento global.

Como un pequeño entremés, les dejamos por el momento con esta clase magistral sobre temperatura global que da el profesor Caloría Termos a sus estudiantes universitarios.



El Profesor Termos Da una Lección
Sobre Temperatura Global


FÍSICA 250: TERMODINÁMICA ELEMENTAL.
Aula 11ª.
Profesor: Caloría Termos


Termos:
Buenos días a todos, disculpen por llegar tarde. Me detuvo una especie de protesta estudiantil al frente del rectorado de la universidad. ¿Sabe alguno de ustedes de qué se trata?

Estudiante: Están protestando contra el calentamiento global, profesor.

Termos: Ya veo. ¿Cuál es nombre, otra vez?

Estudiante: Nicholson. Crack Nicholson.

Termos: Crack Nicholson, eh? De modo que protestan contra el calentamiento global. ¿Realmente creen ellos que el rectorado controla al clima global?

Nicholson: No exactamente, señor, ellos quieren que la universidad venda las acciones que tiene en las compañías petroleras y de carbón.

Termos: Ah, comprendo. No, espere, no comprendo nada. Me tendrá que perdonar pero no leo los periódicos muy a menudo y no estoy al tanto de todas estas nuevas teorías. ¿Cómo es que vender acciones cambiará la física de la atmósfera?

Una estudiante: Bueno, señor, el uso de los combustible fósiles está agregando gases de invernadero a la atmósfera y provoca el aumento de la temperatura. Hay un consenso científico de que el uso de los combustibles fósiles está haciendo aumentar la temperatura, lo que dañará al ambiente. De manera que ellos quieren que la universidad les envíe un mensaje a las compañías petroleras de que esto tiene que parar.

Termos: Oh, sí, gases de invernadero. Esas cosas, ¿Cuál es su nombre?

Estudiante: Runge Kutta, señor.

Termos: Gracias, Srta. Kutta. Ahora veamos, usted dijo algo acerca de “temperatura global”. Dígame exactamente ¿qué es eso?

Kutta: Este… es la temperatura de la Tierra, no es cierto?

Nicholson: Tengo un gráfico aquí, señor, Lo saqué del sitio web de la NASA. Muestra la temperatura global, y la manera en que ha subido durante el último siglo. Usted puede ver que todo el mundo está preocupado por el calentamiento global.

Termos: Déjeme ver eso. Bueno, aquí está. Ah, hijo de una! Esto es algo serio. Pero, ¿sabe usted qué es lo que encuentro realmente notable en este gráfico?

Kutta: Que las temperaturas globales están subiendo tan rápidamente, y que el planeta es ahora más caliente de lo que ha sido en los últimos cuatro mil años…?

Termos: Nada que ver. Lo que es notable es la precisión con la que estos tipos de la NASA son capaces de medir algo que no existe. Gráfico o no gráfico, no hay tal cosa como “una temperatura global”. Esta es una estadística global de la temperatura, pero no es una temperatura. El mundo no está en un equilibrio termodinámico, de manera que no existe una sola temperatura para discutir. Lo que medimos está atado a lugares a través de equilibrios termodinámicos locales. No tiene un sentido global, y una estadística ciertamente no establece si el mundo está más caliente o más frío que hacen 10, 100 o 1.000 años atrás. No hay ninguna manera científica de mostrar tal cosa.

Nicholson: Local, qué? ¿Qué quiere decir… que es una estadística y no una temperatura? ¿Cuál es la diferencia?

Termos: Con cualquier cosa que es medida numéricamente usted puede, si quiere, tomar una muestra de las observaciones, sumarlas y calcular cualquier tipo de promedio. Eso es hacer simplemente estadísticas. Pero algunas veces la cosa que se mide sólo significa algo localmente y pierde su significado cuando se suma o se hace un promedio. Aquí hay un ejemplo. [Termos escribe siete dígitos en el pizarrón] he tomado el número de teléfono de todos mis colegas en el departamento de Física, los he sumado y computado su promedio. Ahora, si usted disca este número, ¿le contestará a usted el Físico promedio? Por supuesto que no. Los números de teléfono sólo significan algo individualmente, cuando están ligados a una sola línea. Súmelos a todos y al instante pierden su sentido. El número de teléfono “promedio” es un absurdo sin sentido. De la misma manera, “la temperatura promedio” tampoco tiene sentido. Numéricamente, usted puede sumar un montón de temperaturas y sacar algún promedio, pero no tiene ninguna interpretación física. La temperatura sólo significa algo de manera local, porque las condiciones termodinámicas varían de punto a punto.

Kutta: Pero podríamos determinar la temperatura promedio de esta habitación, señor. Y si lo hiciéramos otra vez en la próxima primavera, podríamos determinar si está más caliente ahora o entonces, no es cierto? ¿No podemos hacer lo mismo con el clima?

Termos: Buena pregunta. Tratemos y veamos. Sr. Nicholson, fíjese en el termostato y díganos a cuál temperatura está ajustado. Mientras tanto, pondré este termómetro en el alfeizar de esta ventana.

Nicholson: Está ajustado a 20º C, profesor Termo.

Termos: Eso es interesante. Este termómetro aquí en la ventana mide 17º C. ¿Cual es la temperatura correcta para el aula – 17 o 20º C?

Kutta: Un momento! Es invierno afuera y se supone que estará más frío cerca de la ventana.

Termos: ¿Y qué? ¿Por qué la temperatura cerca de la ventana no cuenta tanto como la del termostato?

Nicholson: Esa temperatura no es representativa de la del aula. Proviene de cerca de la ventana, y no del centro de la habitación. No debería ser tenida en cuenta.

Termos: De manera que está buscando usted una temperatura “representativa” que estaría dentro de alguna línea imaginaria entre la mitad del aula y la ventana? El lugar donde estoy parado ahora, cerca del escritorio al frente de la clase, ¿estaría dentro de esos límites imaginarios?

Nicholson: Seguro. [Los estudiantes expresan un acuerdo generalizado]

Termos: Perfecto. [Termo extrae otro termómetro de su chaqueta]. Pondré este termómetro dentro del vaso de agua helada que está sobre mi escritorio. [Conmoción, algunos boquiabiertos y ruido de sillas a medida de que la lectura del termómetro llega a la del agua helada]. Entonces, de acuerdo con su regla, hay en esta habitación 4º C. Eso es bastante fresco para un aula de clases, y en relación a su pregunta, Srta. Kutta, si usted observa la temperatura del aula durante la próxima hora, estoy seguro de que habrá cambiado, hacia arriba según creo, a pesar de la presencia de un termostato. De manera que se probará que el aula se está “calentando”.

Nicholson:
El hielo recién se está derritiendo y la temperatura del aula no es 4º C. Usted no dijo nada de agua helada. Eso fue un truco.

Termos: Yo sólo estaba siguiendo sus reglas. ¿Dice ahora que debería medir la temperatura en algún otro lugar diferente a este?

Nicholson: Sí. [Termo extrae otro termómetro de su chaqueta y lo introduce en el mismo vaso de agua helada. Se produce un silencio extraño]

Termos: Bueno, el nuevo termómetro está en el vaso de agua también, pero en un lugar diferente dentro del vaso, que es también un lugar diferente dentro del aula.

Nicholson:
Excluyamos todo el contenido del vaso de agua y otros trucos como ese.

Termos: Bueno. [Aparece un cuarto termómetro y es rápidamente introducido en la boca de Termo, debajo de su lengua. Hay extrañadas miradas entre los alumnos]. Badece que ahoda bodemos leed oda dembedaduda.

Kutta: Eso tampoco cuenta! Ciertamente que no hay 37º C aquí. Creo que necesitamos medir el aire, libre de fuentes de calor y lugares fríos como el agua helada. [Termo se quita el termómetro de la boca]

Termos: Primero quiere usted excluir una región cercana a la ventana, luego quiere usted cortar un agujero de lo que resta excluyendo al vaso de agua helada. Ahora quiere que excluyamos todo el espacio ocupado por las personas en la clase. El aula que usted quiere medir se está comenzando a parecer a un Queso Gruyere. ¿En dónde termina? ¿Cortamos un pedazo cerca de los radiadores también? ¿Qué tal cerca de la puerta del aula? ¿Y qué hay de la región cerca de las luces? ¿O de la pared que es calentada por el sol? ¿Qué tan grandes quiere hacer esos cortes? ¿Cortamos también regiones alrededor de las corrientes de aire caliente que vienen de las diferentes fuentes del aula? ¿Y las de aire frío, las incluimos también?

No hay ningún lugar en esta habitación que no esté afectado por el calor o el frío, en mayor o menor grado. Escuche con cuidado. La materia en esta aula – cerca de la ventana, o de los radiadores, o dentro de cada uno de nosotros – tiene una temperatura propia. No hay tal cosa como “una-temperatura-de-la-habitación.” Existe lo que llamamos
“un campo de temperatura”. Consiste en una infinidad de temperaturas, aún para esta pequeña habitación. La mayor parte de las temperaturas del campo están muy próximas de las demás, pero en la habitación también hay radiación electromagnética que tiene su propia temperatura y que son bastante diferentes. La luz solar tiene temperaturas de miles de grados centígrados. Algunas radiaciones, como la de las estaciones de radio y teléfonos celulares, pasan a través nuestro con muy poco efecto, aunque tienen sus propias temperaturas.

Por cierto que el aire no tiene miles de grados. ¿Por qué pueden existir tantas diferentes temperaturas en un solo lugar? Esta habitación, el aire, la luz solar y todos nosotros no estamos en equilibrio termodinámico con los demás. Si estuviésemos en equilibrio con la luz solar, seríamos un amasijo de pequeñas moléculas y iones. El aire está menos drásticamente en desequilibrio consigo mismo que con la luz del sol, pero también está fuera de equilibrio con él mismo. El único momento en el que existe “una” temperatura es en el equilibrio termodinámico.

Nicholson: Yo creía que la temperatura significaba simplemente energía. Entonces, ¿qué significan 5.000 grados si uno no puede medirlos con el termómetro y no lo cocina a uno?

Termos: Los termómetros trabajan poniéndose en equilibrio con aquello que miden. Si usted pudiese atrapar suficiente radiación e introducir el termómetro en ella, registraría esa temperatura, pero es probable que primero se derrita.

En cuanto a su primera observación,
la temperatura no es energía. Ese es un muy común error de concepto. Si lo fuese, no podríamos usar la temperatura para nada, estaríamos usando energía en su lugar. Es mejor pensar acerca de la temperatura como una indicación de un sistema físico en términos de cómo está distribuida la energía a través de estados físicos. Recuerden, la energía puede tomar muchas formas simultáneamente en sistemas físicos (cinética, calor, química, potencial, etc.), y fuera de equilibrio puede ser ordenada en maneras especializadas. Si uno distribuye aunque sea una pequeña cantidad de energía sobre aun menos estados diferentes, uno puede tener una temperatura muy elevada. Un puntero láser es un buen ejemplo. Su temperatura está en el orden de los decenas de millones de grados. Algunos termodinamicistas aproximarán la temperatura de un láser al infinito para algunos problemas prácticos. Y toda esa temperatura proviene de un par de pilas de linterna tamaño AAA! Uno no puede ni siquiera sentir el calor del puntero láser sobre la palma de la mano! No. Temperatura no es energía.

Kutta: Cuando la gente habla de calentamiento global, dicen que la temperatura global está subiendo. Todo lo que usted dice se aplica al ambiente allá afuera. ¿Está diciendo usted que no existe tal cosa como “temperatura global”, y si no la hay, ello quiere decir que no existe el calentamiento global?

Termos: usted hizo dos preguntas, Srta. Kutta. ¿Existe una temperatura para la Tierra, y existe realmente un calentamiento global? La respuesta a su primera pregunta es no existe tal cosa como una temperatura global, precisamente como no existe una sola temperatura para esta aula. Existe un campo de temperatura, un “continuum” de temperaturas que no pueden ser reducidas de ninguna manera sensible a un solo número.

La respuesta a su segunda pregunta es una historia bastante más larga. Algunas personas van más allá y reducen el campo de temperaturas a un solo número
inventando una especie de promedio que a ellos les gusta, y luego ven si está aumentando o no. En términos del rango de temperaturas que existen en el mundo, el cambio que ellos están buscando tiene muy poco significado físico. Eso no quiere decir que no estemos experimentando un cambio de clima global, significa sólo que mucha gente que lo está buscando confunde el particular promedio de sus termómetros con el clima. Hay muchas cosas más que están sucediendo en el ambiente además de simples cambios de temperatura, sin mencionar algún número que es una regla inventada y luego aplicada al campo de temperaturas. No es en absoluto una temperatura de nada, es simplemente estadística.

Nicholson: Estoy confundido. Usted habla de “un” promedio, y de una “regla inventada”, pero el promedio es el promedio. ¿No existe un único promedio? ¿Por qué no tendría este promedio un significado físico? ¿Un aumento en el promedio no quiere decir que está más caliente? Si la estatura promedio de las personas en esta clase aumentara, querría decir que la gente es generalmente más alta. Lo podemos decir sin equívocos. ¿Por qué no podemos decir lo mismo acerca de la temperatura?

Termos: Hay muchos tipos diferentes de promedios. La media, en donde uno suma los valores y divide por el número de valores, es el tipo más popular, pero ciertamente no es el único. Otros dos favoritos son la media proporcional o mediana, y el modo, pero hay infinitos más cuando uno comienza a mirar en todas las posibilidades. Todo lo que los promedios hacen es reemplazar una colección de números por uno solo. De manera ideal, de alguna manera el número resultante debería representar a la colección, pero existen infinitas posibilidades.

Para ser físicamente significativo, un promedio tiene que estar conectado de alguna manera con el problema físico. En su ejemplo del promedio de estatura, un promedio cambiante no significa nada en relación al cambio de estatura de un individuo, por supuesto. Pero si el promedio es, digamos, una media, un promedio creciente significa que la longitud de toda la clase, acostada en el suelo cabeza con los pies en una línea, crece. El cambio en promedio conecta directamente con el cambio en el largo total de la clase como un todo. Usted no puede hacer este razonamiento con la temperatura porque
la temperatura total no tiene ningún significado físico. Se trata sólo de un montón de números sumados.

Nicholson: ¿Por qué no se pueden sumar las temperaturas? Por ejemplo, podríamos dividir a la habitación en miles de cubos de un centímetro de lado, tomar la temperatura de cada uno, incluyendo la del agua del vaso helada y de la gente, y de todo, luego sumarlas y dividirlas por el número de cubos. ¿No es el total de la temperatura una temperatura también? ¿Qué tiene que ver el total con el significado físico, de todos modos?

Termos: El total es donde uno construye una conexión física directa aquí. Por ejemplo, si hablamos de una media de la energía aumentando, esto quiere decir que el total también está aumentando. Una energía promedio aumentada significa algo físico. La temperatura, por el contrario, no es una cantidad de algo. Es un número que representa la condición de un sistema físico. En termodinámica, se conoce como una cantidad “intensiva”, en contraste con cantidades como energía, que tiene una propiedad aditiva, a la que en termodinámica llamamos “extensiva”.

Un ejemplo de algo que se comporta “intensivamente” sería el porcentaje de grasa en la crema de una jarrita. Si uno pone juntos el contenido de dos jarritas de crema con 10% de grasa cada una, uno no obtiene un 20% de grasa. La proporción de grasa es la misma: 10%, aunque uno tenga el doble de la cantidad de crema. De la misma manera, si uno tiene dos cajas idénticas con la misma energía y la misma temperatura, y las une entre sí, la doble caja resultante tendrá el doble de energía – pero no tendrá el doble de temperatura. No existe una cantidad de temperatura; sólo mide la condición o el estado del contenido en la caja. Un número no necesita representar una cantidad de nada. En algún sentido, la gente sabe esto porque “temperatura total” les suena mal. No tenemos equilibrio termodinámico en el aire, pero tenemos un equilibrio local, de manera que es como si cada punto en el aire fuese una pequeña caja separada.

Pero como sucede con la crema, si yo divido a la habitación en pequeños cubos, le asigno a cada uno una temperatura y sumo las temperaturas sobre los volúmenes como usted sugiere, no obtendría yo la suma de todas las temperaturas. ¿Cuál sería la unidad del total que usted calcula?

Nicholson: Eh… grados sobre centímetros cúbicos.

Termos: Correcto, cualquier cosa que sea ello.

Ahora, aquí hay otra pregunta: para computar sus promedios, ¿Por qué sumaría usted las temperaturas de los cubos de manera lineal? Después de todo, cuando menos debería usted tomar en cuenta las diferentes densidades del aire, agua, y los tejidos humanos, para no mencionar la presión y la humedad del aire mismo. ¿Por qué no pesar cada cubo de manera diferente, ya que materiales diferentes almacenan y conducen el calor de manera diferente? ¿Y por qué no sacar el cuadrado de las temperaturas, o convertirlas a la cuarta potencia?

Con el ejemplo de la estatura, la imagen física de la suma hizo razonable sumarlas de manera lineal, más que sumar los cuadrados de las estaturas. Pero si usted está promediando la energía cinética de las moléculas, tiene sentido calcular la media de los cuadrados de las velocidades, porque la energía, que va al cuadrado de la velocidad, es físicamente aditiva, mientras que las velocidades mismas no lo son. O, ya que la ley Stefan-Boltzmann nos dice que el equilibrio de la energía radiativa va a la cuarta potencia de la temperatura, ¿Por qué no elevar a las temperaturas a la cuarta potencia antes de sumarlas?

Por otra parte, si usted quiere computar la resistencia promedio de un circuito paralelo, usted suma las recíprocas de las impedancias individuales. Quizás deberíamos sumar las recíprocas de las temperaturas. Existen una infinidad de posibilidades. El hecho es que, para computar promedios de temperaturas, no existe una guía física que nos diga cuál clase de promedio tenemos que usar. No hay nada que le impida usar la media, pero tampoco hay ninguna razón física para preferir ese medio a los otros sugeridos. En consecuencia, si la media está aumentando, no nos dice nada acerca de algo físico. Algún otro promedio podría estar haciendo lo opuesto. Entonces, ¿dónde lo deja esto? ¿Cuál es la tendencia en el promedio si usted no puede decidir, sobre bases físicas, cuál promedio usar? No existe con la temperatura ninguna base física para usar una simple suma, alguna otra suma, o alguna otra regla más complicada para promediar,
porque la temperatura es una cantidad intensiva.

Kutta: ¿No deberían todos los promedios hacer lo mismo? No veo cómo un promedio podría tener una tendencia hacia abajo mientras otra puede hacer lo opuesto con la misma información.

Termos: Esa es una buena observación. Veamos que pasa. [Termos instala cuatro termómetros alrededor de la habitación, en diversas ubicaciones. Después de un corto tiempo, escribe las medidas en el pizarrón: 17º C, 19.9º C, 20,3º C, y 22,6º C, respectivamente]

Termos: El termómetro de 17º C es el de la ventana, como antes. Los otros varían un poco, pero dentro de las expectaciones de nuestra discusión hasta ahora. Supongamos ahora que dejamos los termómetros donde están hasta la próxima primavera. Entonces abrimos la ventana y una agradable brisa ingresa al aula, mezclándose con el aire. Todos los cuatro termómetros leen 20º C. ¿Se ha calentado la habitación?

Todos aquellos en la mitad de la clase cerca de la ventana, por favor calculen el promedio de las temperaturas usando
la suma lineal dividida en cuatro. El resto haga lo mismo, pero usen la regla de la energía cinética: sumen los cuadrados de las temperaturas, dividan en cuatro, luego saquen la raíz cuadrada. Hagan esto para ambos casos, luego hallen la diferencia entre los dos valores de las temperaturas. [Después de mucha actividad y conversación. Los cálculos son completados y la clase se aquieta.] Ustedes muchachos en la ventana, los que usaron la regla de la temperatura media, ¿Qué obtuvieron?

Los alumnos: Hemos obtenido +0,05º C, de manera que la habitación se ha calentado durante la primavera.

Termos: Y aquellos que usaron la media de los cuadrados, ¿qué obtuvieron?

Los alumnos: Hemos obtenido -0,05º C para el cambio, de manera que la habitación es más fría en la primavera.

Termos: ¿Ven ahora? Si no tienen una razón física para elegir un promedio sobre el otro, entonces están ustedes haciendo simplemente suposiciones. “Calentamiento” o “enfriamiento” de la habitación depende de la fórmula para obtener el promedio y no de las reales mediciones. Pero los promedios no son físicamente significativos. Son apenas dos estadísticas diferentes.

El mismo tipo de dilema existe para medir el cambio climático mediante estadísticas de temperaturas. No es aquí donde termina el problema de promediar las temperaturas. Hoy no tenemos tiempo para entrar en detalles, pero todo lo que necesitaba yo hacer hoy era mostrar un ejemplo de promedios que no concuerdan entre ellos en términos de magnitud o de tendencia.

Todo podría haber sido diferente si hubiésemos elegido cuatro diferentes lugares para medir. ¿Pueden ustedes imaginar que las circunstancias serían mejor en la atmósfera real y en los océanos, que están sujetos a cambios mucho más amplios en toda la Tierra, en donde esperamos encontrar una tendencia menor? ¿Qué ocurriría si los lugares en donde medimos las temperaturas están cambiando de manera constante?

¿Qué significa “calentamiento global” si está basado en la tendencia de un infinito número de estadísticas de temperatura, que están a su vez basadas en
una conveniente selección de un pequeño número de cambiantes ubicaciones de campos de temperatura en tres dimensiones? La solución a esto es mirar a lo que la gente le preocupa en realidad sobre el cambio de clima. Nadie se preocupa porque la temperatura suba unos pocos grados, aún cuando sea sólo en “promedio”. La gente experimenta esos cambios cada mañana y cada primavera. Esto no es ninguna preocupación.

Lo que a la gente le preocupa es que los glaciares cambien de tamaño, suba el nivel del mar, que cambie para peor la frecuencia y la severidad de los huracanes, o el cambio de los patrones de las lluvias, para mencionar unas pocas cosas. La gente está preocupada por el cambio en todas las propiedades del clima, la mayoría de las cuales son aspectos físicos
que poco tienen que ver con la temperatura, y ciertamente mucho menos con alguna estadística oficial de temperaturas globales.

De alguna manera le ha entrado a la gente en sus cabezas la idea de que las estadísticas oficiales de la temperatura global es la misma cosa que el “clima”. Nada podría estar más alejado de la verdad. El hecho es que aún si las estadísticas oficiales fuesen determinadas con precisión y fijadas completamente, todas estas cosas preocupantes seguirían ocurriendo! Simplemente hay muchas cosas que están ocurriendo en la atmósfera y los océanos, además de la temperatura. Además, existen muchas variables intensivas, además de la termodinámica, que podrían causar asuntos igualmente problemáticos. ¿Por qué nadie habla de la humedad relativa global o la presión global? ¿Hay un problema con el humedecimiento o la sequedad global? ¿Hay algún problema de aplastamiento a medida de que la presión global aumenta, si es que está aumentando? Con un aumento lo bastante grande en el número de moléculas en el aire podríamos resultar aplastados por la presión atmosférica.

¿Qué pasaría si todo se reduce a que la temperatura es la primera propiedad termodinámica que muchos aprenden, y para algunos, es la última? Las sutilezas de la dinámica y termodinámica son simplemente irrepresentables, de manera que las creaciones de los modelistas no tienen impacto ni valor alguno. Al revés, los modelistas tienen que sufrir la indignidad de ver cómo sus productos intelectuales son abaratados y presentados como elegantes termómetros.
Los modelos no son termómetros y el clima global no es temperatura. Veremos esto la próxima vez; ahora se nos ha ido el tiempo. Los veré la semana próxima. Ah! Y No se olviden, esto estará incluido en el examen. [Los estudiantes desfilan calladamente fuera del aula, cavilado sobre cómo será el examen.]


Este capítulo continúa en "El Efecto Invernadero", metódica demolición del mito.


(*) Dr. Christpher Essex: profesor en el Departamento de Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Western Ontario, Canadá, especializado en la matemática subyacente, física y cálculos de complejos procesos dinámicos como el clima. Es un profesor visitante en el Nils Bohr Institute's Orsted Laboratory, y previamente sirvió como becado NSERC en el Centro del Clima de Canadá y es un Alexander von Humboldt Research Fellow.

Dr. Ross McKitrick: es un Profesor Asociado en el Departamento de Economía de la Universidad de Guelph, y un Senior Fellow del Fraser Institute en Vancouver, B.C, Canadá. Se especializa en la aplicación de análisis económicos en el diseño políticas ambientales y cambio climático.

Nota de FAEC: Recuerden que el profesor Ross McKitrick y el Dr. Stephen McIntyre, demolieron el mito y expusieron el fraude científico del famoso Palo de Hockey de Michael Mann et al., usado por el IPCC como herramienta básica para afirmar descaradamente que el Siglo 20 es el más caliente de todo el milenio, pretendiendo asustar a la gente y a los políticos para apresurar la implementación del hoy fenecido Protocolo de Kioto.

El revuelo que la crítica bien fundada de McItyre y McKitrick produjo en el ambiente científico de la climatología, provocó que la revista Nature recomendase a Mann a publicar un especie de “mea culpa” o Corrigenda reconociendo algunos de los errores metodológicos de su estudio de 1998. Sin embargo, entre Nature y Mann se las apañaron para conseguir que la Corrigenda fuese una burla a la comunidad científica, al afirmar “ninguno de estos errores afecta el resultado final del estudio original”, y negarle a McIntyre y McKitrick el espacio para replicar y mostrar que Mann está mintiendo muy descaradamente. Todos los detalles de este vergonzoso asunto están en este mismo sitio en: ¿Corrección? Ya era hora!
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