
.¿Qué hay Después de la COP 10?
por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica
Las COP, o conferencias sobre el cambio climático, organizadas por el IPCC, siempre han sido consideradas extravagancias políticas, realizadas en lugares muchas veces exóticos (Buenos Aires es exótica en la Visión Europea), en donde se reúnen miles de personas para degustar champagne nada exótico, por cierto, y mostrarse entre ellos fotos de sus niños y esposas. Sobre el clima, nunca se llegó a determinar, establecer, o acordar nada que pudiese hacer algo para detener el cambio climático o alguna tendencia hacia el calentamiento o hacia el enfriamiento.
Vamos a entendernos bien en este punto, y dejar las cosas muy en claro: no hay nada que el hombre pueda hacer para impedir o contrarrestar la ocurrencia de acontecimientos de escala geológica, llámese huracanes, terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, o cambios del clima. Nada. Apenas si puede construir refugios para esconderse y buscar alguna compañía aseguradora que pague por los daños. Para ser honestos, sí puede hacer algo para impedir o minimizar ocurrencias y efectos de inundaciones y sequías. Lo viene haciendo desde que las primeras sociedades, amenazadas por las sequías, se asentaron al borde de los ríos y construyeron los primeros sistemas de canales de riego. Luego vendrían diques y represas.
Todos los climatólogos lo saben la norma que rige al clima es el cambio. La historia climática de la Tierra muestra muy claramente que el clima nunca ha sido estable ni en cortos o, mucho menos, en largos períodos. Por ello, lo que resulta ridículo es que algunos se extrañen y se alarmen porque el clima cambie. El clima cambiará de manera constante, se hará más cálido, y luego se hará frío otra vez, y este proceso se repetirá miles de veces hasta el fin de la existencia de nuestro planeta. Es natural. Es inevitable, y no hay Tratados ni regulaciones burocráticas, ni argumentos políticos que puedan hacer nada para evitarlo.
Pero en la medida en que el hombre no puede hacer absolutamente nada para detener un cambio climático, si puede hacer cosas que pueden condenar al humanidad a penurias y horrores que un ligero calentamiento como el experimentado hasta ahora podría hacer nunca. El hombre, guiado por insólitas propuestas, puede destrozar las economías de las naciones industrializadas de un plumazo simplemente obligando a esos países a reducir su producción, y luego su consumo de energía, reduciendo la emisión del mejor de los alimentos conocidos de la vegetación: el dióxido de carbono
Los efectos de elevados niveles de CO2 que aumentan el crecimiento, típicamente cercen con el aumento de la temperatura. Este fenómeno está ilustrado por la infor-mación de Jurik et al. (1984), quienes expusieron hojas del álamo temblón (bigthooth aspen) a concentraciones de 325 y 1935 ppm y midieron sus tasa de fotosíntesis a diferentes temperaturas. En el gráfico de abajo, hemos reproducido sus resultados y extendido ligeramente las dos relaciones definidas por sus datos, a condiciones más frías y más cálidas. |
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