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Los Proyectos de Climate Care

Continuación del artículo:

Ingenioso Nuevo Curro: Lavar Culpas por Emitir CO2

Más Picardías en el Mundo del Calentamiento Global

por Eduardo Ferreyra, 20-julio-2004

Continuando con nuestro artículo sobre Climate Care, veamos cuáles son los proyectos que esta gente ha implementado para secuestrar CO2 de la atmósfera, y salvarnos de las catástrofes climáticas que se nos profetiza.

Los Proyectos

Aligerando la Carga en Sudáfrica

Socios en el Proyecto: Concejos municipales y constructoras en Sudáfrica

Climate Care está trabajando con una cantidad de Municipalidades y constructores en Cape Town y Johannesburg para instalar iluminación eficiente en los hogares. Las nuevas casas están equipadas con lamparitas Standard de 60 Watts, pero el esquema de Climate Care es proveer lámparas de bajo consumo de 14 Watts.

El proyecto tiene largo alcance y una perspectiva a largo plazo. Por ejemplo, estamos trabajan-do con socios para que los dueños de casas puedan adquirir más lámparas de bajo consumo de "negocios de energía" por el precio de una lamparita estándar. De esta manera le estamos dan-do a la gente la oportunidad de comprar "verde" a partir del "marrón".

Las lámparas fluorescentes compactas (CFL) que Climate Care está usando en este proyecto están suministradas por un gran fabricante y certificadas por la Iniciativa de Iluminación Efi-ciente del Banco Mundial. La compañía de electricidad de Sudáfrica, Eskom, estará monito-reando la reducción de CO2 conseguida.

Por una parte, parece loable que la gente de escasos recursos pueda comprar lamparitas de bajo consumo al precio de las lamparitas comunes, pero esa es una meta que no parece ser tan fácil: A precios de Argentina, una lamparita de 60 watts cuesta $ 0,80 y la más barata de las lámparas de bajo consumo de 14 watts cuesta $10.00 (en oferta), pero la calidad y la vida útil de estas lamparitas es bastante pobre. Cómo se las arreglarían para cubrir los $9,20 de diferencia, es algo que no podemos imaginar, porque no hay venta masiva de lamparitas que pueda cubrir esa diferencia. Quizás podría hacerse comprando las lamparitas en China, donde los salarios a los operarios es de dos tazones de arroz y dos bofetadas diarias (que se bajan a una si son muy eficientes). Pero entendemos que el trato es con una compañía Europea, cuyos salarios no son para nada comparables a los Chinos.

Como interviene el Banco Mundial, sospechamos que la plata que falta la estarán poniendo paí-ses del Tercer Mundo que pagan con sangre los préstamos usurarios que les hacen a través del Banco Mundial. Una parte de la “mordida” va para Climate Care – por supuesto, ya sea a través de la comisión que le paga la compañía europea, o de las diversas "casas de energía" que intervienen en el negocio.

El ahorro de energía será de 46 watts por lamparita. Supongamos que se pueda implementar este proyecto en el 10% de los hogares de gente con bajos recursos (porque parece que la intención es ayudar a que la gente pobre emita menos CO2), lo que nos obligaría a calcular cuántos hogares de ese tipo existen en las dos ciudades y cuántas lamparitas se venderían.

Del link http://www.capetown.gov.za/home/housingservices.asp de los registros oficiales de esas ciudades, nos dice que Cape Town tiene unos 987.000 habitantes, de los cuales 137.000 son blancos (o sea sin problemas económicos…) el 48% vive en casas, el 19% en chozas (sin electri-cidad), y el resto amontonados en departamentos, conventillos y condominios.

Supondremos que el 10% de esta población pobre compre las lamparitas de Climate Care. Entonces unas 85.0000 personas intervendrán en el programa. Calculando unas 5 personas como mínimo por hogar, nos dice que serán 17.000 hogares los que comprarán lamparitas. ¿Cuántas por hogar? Calculando cuatro ambientes promedio por hogar, y dos lamparitas por ambiente, no dará 8 lamparitas. Estas 8 lamparitas por las 17.000 casas da por resultado un total de 136.000 lamparitas.¿Cuánto costará cada lamparita? Siendo realistas, creemos que $us 2.00 (dólares) por lamparita es una ganga, pero servirá para el cálculo. Entonces 136.000 lamparitas represen-tan $272.000 dólares para Cape Town, dólar más, dólar menos.

Por su parte, Johannesburgo cuenta con 3.225.000 habitantes, distribuidos en 1.006.000 hoga-res. El centro de la ciudad cuenta con 37.000 hogares, y 217.000 residentes (los ricos). Los residentes en las afueras envían a trabajar al centro a unas 800.000 personas por día, lo que nos permitiría creer que han quedado en sus casas de las afueras unas 2.000.000 de personas. El cálculo debería ser similar al que se hizo para Cape Town, entonces habrían unas 400.000 viviendas, de las cuales unas 40.000 comprarían lamparitas de bajo consumo. 40.000 x 8 = 320.000 lamparitas en Johannesburgo, más las 136.000 de Cape Town = 456.000 en total para Sudáfrica.

Vimos que el ahorro por lamparita es de 46 watts, por lo cual el ahorro total de energía sería de 456.000 x 46 = 20.976.000 watts, o 20 Mwh. Si esto se logra con sólo el 10% de los residetnes comparndo lamparitas de bajo cconsumo, creemos que si el 100% las usara, el ahorro de ener-gía sería de 200 MWh. A primera vista, el ahorro sería substancial en términos económicos, tanto para la gente como para el gobierno de Sudáfrica que debería importar menos petróleo, o podría reemplazar al petróleo con la energía nuclear, como lo pretende hacer a través de su programa de instalación del nuevo reactor de “lecho fluido” (o “pebble bed” reactor) de la compañía Eskom, la misma que estará monitoreando el programa de Climate Care.

¿Cuánto CO2 representa entonces el ahorro de 20 MWh de las lamparitas de Climate Care?
En un día se ahorraría 20 x 24 = 480 MWh, y en un año 480 x 365 = 175.200 Mwh. A 17 centavos de dólar el kwh, serían unos $ 29.784.000 de dólares. ¿Y en términos de CO2? Según Climate Care, con 100 libras esterlinas (170 dólares) se neutralizan 15,5 toneladas de CO2. Por lo tanto, esos 29.784 millones de dólares ahorrados habrían evitado la emisión de:

170 dólares evitan ---------- 15.5 ton
29.784.000 evitan --------- X


Luego: 29.784.000 x 15.5 / 170 = 2.715.600 toneladas de CO2.

Parece ser una cantidad muy grande de CO2, verdad? ¿Hay alguna manera de compararla con otras fuentes de CO2 para tener una idea más “visual” del ahorro? Si, la hay.

En la página oficial del Mount Erebus Observatory, (con datos de Gerlach et al., 1997; Allard et al., 1998; Varley et al., 1998; Delgado et al., 1998; Kopenick et al., 1996; Allard et al., 1994;) nos enteramos que el Erebus, el volcán en actividad constante de la Antártida, emite diariamente 1.850 toneladas diarias de CO2, lo que significan 675.250 toneladas anuales. En la tabla que nos muestran, nos enteramos que el Monte Etna cada vez que hace erupción nos regala con 70.000 toneladas diarias de CO2, (25. 550.000 ton al año) el Popocatepetl con 40.000 tonela-das, (14.500.000 ton al año) etc, etc. Con lo que vemos la inutilidad de intentar compensar la emisión humana de CO2 usando lamparitas de bajo consumo, cuando nuestros hermanos hacen inútiles todos nuestros esfuerzos. ¿Y qué de nuestros primos los fuegos forestales?

De los fuegos, aunque no los forestales, se ocupa acto seguido Climate Care.



Cocinas Eficientes en Bangladesh

Socio en el proyecto: Intermediate Technology Development Group, Bangladesh

Antecedentes:

Cocinar en Bangladdesh tiende a hacerse en fuegos abiertos. Esto es ineficiente, ya que una gran cantidad de calor se pierde y es necesario quemar más madera de la necesaria. Además, la cocina se hace con frecuencia en el interior de los hogares y el humo de los fuegos conduce a una pobre calidad del aire y a enfermedades respiratorias.

¿No se alegra usted que tiene una cocina con gas o electricidad, de no tener que salir a buscar leña al monte (eludiendo a los lobos, tigres o leones?), encender el fuego tempranito por la mañana para hacer el desayuno, sacar las cenizas periódicamente y mantener una pila de leña de repuesto en el patio de su casa? No se olvide que las comodidades que cientos de millones de personas tienen al alcance de su mano no han sido provistas por las organizaciones ecologistas. Más bien ellas se están encargando de que esto sea más difícil cada día. Tampoco debemos olvidarnos que, mientras nosotros podemos acceder a estas comodidades y beneficios del progreso tecnológico, todavía existen cientos de miles de personas en Argentina y otros países pseudo desarrollados de América Latina que carecen de todo tipo de servicios públicos y de las comodidades que para muchos de nosotros son “naturales”.



El Proyecto

Climate Care formó equipo con una ONG local, el Intermediate Technology Development Group, que ha estado trabajando en el área durante 30 años. La meta del proyecto es reducir la emi-sión de gases de invernadero, ITDG dará una serie de cursos de entrenamiento durante un año para mostrarles a los aldeanos como construir cocinas de energía eficiente usando materiales locales. Los cursos se están dando en 12 áreas distintas, principalmente en el norte y oeste de Bangladesh.

Los métodos actuales de cocina son ineficientes – de manera que se usa más combustible que no es quemado totalmente, llevando a una mayor emisión de gases de invernadero. La cocinas mejoradas (ver fotos más arriba) consumen menos de la mitad del combustible que las cocinas tradicionales de fuego abierto, y además lo queman mucho más limpiamente.

Beneficios Adicionales

Los principales beneficios para los dueños de casa serán económicos. Deberán gastar menos dinero en leña, y para aquellos que recogen su propia leña, menos tiempo usado para recogerla. Parte del programa será mostrar a la gente cómo instalar una microempresa para fabricar cocinas para los demás en la comunidad. Esto apunta a asegurar que se construyan más cocinas una vez que los cursos hayan terminado. de manera que el proyecto pueda tener un legado más largo para el clima.

No debiera sorprendernos que los programas estén destinados a beneficiar al clima más que a la gente. Se hace demasiado hincapié en tema de la reducción de la emisión de gases de inverna-dero, contrastando con la falta de interés en proveer a la gente de los medios realmente eficientes de usar energía, como ser el acceso a la energía eléctrica (de cualquier origen) o al gas. Se sabe que no es fácil el asunto de crear las condiciones que lleven a creación de centros de producción que necesitan de mano de obra, pero los pocos recursos económicos disponibles deberían ser usados en tal sentido y no en el intento de disminuir la emisión de gases de invernadero de las cocineras de Bangladesh.

Casi todos estos programas tendientes a forzar la creación de microempresas en áreas de extre-ma pobreza fallan al no comprender la causa básica de la pobreza de la gente de esas regiones. Es una mezcal de largas tradiciones culturales, entre la que se cuenta la resignación y aceptación a una situación colonial de larga data, situación que impidió en el pasado el desarrollo de esas regiones y el actual neocolonialismo practicado a través del FMI, el Banco Mundial y otras orga-nizaciones de "ayuda humanitaria" de las Naciones Unidas, contribuye a las condiciones de vida "semi edad de piedra" de gran parte del mundo.

En este caso es mucho difícil de calcular la cantidad de CO2 que se ahorrará al hacer más efi-cientes a las cocinas y hornallas de Bangladesh, pero se nos ocurre que es algo similar a una picadura de mosquito para un elefante atacado por un enjambre de avispas - las avispas: los volcanes y los incendios forestales.

Pero lo que nos parece que no va a funcionar es el asunto de los fabricantes locales de cocinas eficientes. Ese tipo de comunidades donde se va a buscar leña al monte, son de una cantidad reducida de población. Son aldeas de entre 100 y 1000 personas, cuya subsistencia depende del cultivo primitivo de vegetales básicos, cría de ganado vacuno, porcino, o caprino, para uso fami-liar y algo para comercio de trueque, donde las artesanías son la base de la actividad económica, tanto en el campo textil y de indumentaria, como en el aprovechamiento del cuero, pequeñas he-rrerías y carpinterías, etc. La fabricación de bienes de consumo no se hace a gran escala, sino en reducidas cantidades porque el mercado consumidor es reducido.

La fabricación de las cocinas eficientes será trabajo de un artesano o dos, por lo general herreros que incorporarán esa nueva actividad a la tradicional. Por ello la instalación de "microempresas" puede sonar como algo deseable, y quizás se podría interpretar como los primeros pasos hacia una industrialización. Desgraciadamente, la industrialización y la producción de bienes de consu-mo, ya sea alimentos o manufacturas que resulten accesibles a la gente, requiere de una produc-ción en masa donde el volumen de la venta futura justifica la producción elevada y ésta la adquisi-ción de grandes cantidades de materias primas. Ello reduce los precios de esas materias primas, reduce los costos de producción y, si se le añade una producción facilitada por herramientas mo-dernas, los productos saldrán a un precio accesible al tiempo que permite una buena rentabilidad al productor. nada de profunda ciencia económica y artificios financieros. Simple suma y resta.

Una vez que se hayan fabricado las primeras 100 o 200 cocinas para abastecer a la demanda local, la producción estará en función del aumento de la demanda, y ésta en función al aumento de la población. Un aumento poblacional de entre 3% y 4% anual de la población no se reflejará necesariamente en un aumento similar de la demanda de cocinas ya que en un mismo hogar se puede duplicar o triplicar el número de miembros sin que se haga necesario la compra de una nueva cocina. Sólo se hace necesario esta compra cuando se instala un nuevo hogar. Una de-manda que crece a menos del 2% anual no es algo que impulse a la creación de micorempresas. Pero.., ¿qué se pierde con probar? Además de tiempo y recursos que se podrían usar en la salud pública, la educación y quizás en mejoras a la infraestructura de la región - caminos, canales de riego, pequeñas represas, puertos, comunicaciones, acceso a líneas eléctricas, etc.

En realidad, el despilfarro de dinero en proyectos sin sentido en lugar de ser usado sabiamente, si bien es un insulto a nuestra inteligencia y sentido de la honestidad, no resultará perjudicial en estos casos a las poblaciones "beneficiadas" por la caridad de occidente. Dado que el dinero saldrá de la contribución voluntaria de miles de ingenuos pecadores ecologistas que quieren hacer su "mea culpa" aportando algún dinero a Climate Care, los daños al Tercer Mundo serán relativos, y hasta un cierto beneficio saldrá de ello. Pequeño, minúsculo, comparado con los beneficios económicos que obtendrá Climate Care, pero al fin y al cabo, ¿a quiénes en Inglaterra les preocupa el bienestar de la gente en el amplio mundo subdesarrollado?.


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