Hora de Córdoba
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Ola de Calor: El Misterio Develado

por Eduardo Ferreyra
(16 de septiembre, 2003)

La reciente ola de calor en Europa provocó titulares en todos los diarios y fue utilizada como evidencia de que el "calentamiento global" es un hecho com-probado. Adivine qué: las actividades humanas no tuvieron nada que ver.

Después de un breve repaso a la historia reciente y a los fundamentos básicos de la meteorología y la climatología, se ha podido establecer que las causas de la reciente ola de calor en Europa tienen su origen en un fenómeno climático conocido desde muchas décadas atrás: la
"Corriente de Chorro", los vientos estratosféricos que giran alrededor del Polo Norte y tienen influencia decisiva sobre el clima de gran parte del mundo, especialmente el del Hemisferio Norte. Veamos qué es la famosa Corriente de Chorro o "Jet Stream".

Se trata de vientos de alta velocidad que giran alrededor del Polo Norte de oeste a este, aunque lo hacen a velocidad variable. Algunos años lo hacen con gran potencia y velocidades elevadas de cientos de kilómetros por hora, y otros años lo hacen gentilmente con velocidades muy inferiores. La Figura 1 (y las siguientes) dan una idea de la manera en que los climatólogos la entienden.



Figura 1: La Corriente de Chorro
Como una serpiente persiguiendo su propia cola, la configuración de vientos del oeste se ondula alrededor del globo, siguiendo la trayectoria de la Corriente de Chorro en la alta troposfera. Una circulación intensa corresponde a un vórtice circumpolar comprimido; una circulación débil corresponde a una Corriente de Chorro de movimiento ondulatorio más irregular. Tales configuraciones afectan al clima de todo el hemisferio norte.

Cuando el vórtice circumpolar es intenso y la Corriente de Chorro sopla con fuerza, ésta sigue aproxima-damente un paralelo alrededor de las regiones polares, con pocos meandros, las curvas de la corriente son más suaves. Las zonas climáticas del sur tienen más espacio para extenderse hacia el norte, los monzones llegan con bienvenida regularidad, y las regiones templadas gozan de años suaves sin grandes extremos de temperatura o de lluvia.

Sin embargo, cuando el vórtice circumpolar es débil, la corriente principal de vientos del oeste fluye pere-zosamente y zigzaguea más; las curvas de la corriente son mucho más pronunciadas. El dominio de influencia del vórtice empuja más hacia el sur, comprimiendo zonas climáticas hacia el ecuador y limitando la penetración del monzón hacia el norte (Figura 2).


Figura 2

Las variaciones de la circulación atmosférica en el hemisferio norte afectan de manera directa a las lluvias monzónicas del Sahel. La circulación zonal intensa de oeste a este permite que las lluvias monzónicas se extiendan hacia el norte; cuando la circulación zonal es débil y se desvías fácilmente, las lluvias son empujadas hacia el sur. La zona verde indica de forma esquemática la extensión del monzón en cada caso.

Al mismo tiempo, en la zona templada que incluye a Norteamérica y Europa, la Corriente de Chorro, ahora más lenta, y sus depresiones acompañantes en la superficie pueden ser desviadas con mayor facilidad por otros factores de la circulación general atmosférica. Las regiones en donde la presión atmosférica es alta – anticiclones – actúan como colinas o islas de estabilidad de la atmósfera, alrededor de las cuales fluyen las depresiones (bajas presiones o "ciclones") y la Corriente de Chorro. A diferencia de las montañas reales, las presiones atmosféricas altas son características temporales, y también se mueven de oeste a este en esas latitudes, pero cualquiera puede intentar predecir el tiempo para 24 horas suponiendo que los sistemas de alta presión que se ven en mapa del tiempo derivarán ligeramente hacia el este llevando con ellos tiempo seco y bueno, mientras que las bajas presiones correrán a lo largo de sus flancos transportando consigo lluvia o nieve.

En ocasiones, sin embargo, por razones no del todo conocidas, un sistema de alta presión queda "clavado" en un lugar. Esto es conocido como un
anticiclón de bloqueo y puede permanecer allí días, semanas, o incluso meses, actuando como una montaña real alrededor de la cual han de moverse los otros sistemas meteorológicos. Dado que los anticiclones son regiones de aire despejado y en calma, las zonas geográficas que se hallan debajo de ellas experimentan tiempo bueno y seco en verano, y frío con intensas heladas nocturnas en invierno. Una alta estival que permanece demasiado tiempo en un lugar se convierte rápidamente en un problema, ya que puede convertirse en una sequía o una ola de calor (Ver figura 3).


Figura 3

La circulación débil también crea problemas más hacia el norte. Con circulación intensa, las depresiones portadoras de lluvia se desplazan generalmente a través de Gran Bretaña y penetran en el continente Europeo. Con circulación débil, en cambio, puede establecerse un "anticiclón de bloqueo", que desvía las corrientes de aire portadoras de lluvia, produciendo sequía y una ola de calor, como ocurrió en Gran Bretaña en el verano de 1976 y en el reciente verano del 2003.

Toda la información científica disponible indica que las desgracias y tribulaciones climáticas de las décadas desde 1970 hasta le fecha se relacionan directamente con una dilatación y debilitamiento del vórtice circumpolar, que no sólo ha empujado al monzón hacia el sur, sino que ha permitido que los anticiclones de bloqueo retornen con una frecuencia no deseada, guiando a los sistemas de baja presión con sus cargas de humedad a lo largo de extremos meandros al norte y o al sur de sus trayectorias principales oeste-este alrededor del mundo.

La Historia se repite

Repasando la historia climática reciente, podemos ver que el
tiempo anómalo no es para nada raro, aunque suene a una incongruencia. Es que nos gusta pensar que el tiempo normal es aquel donde no hace ni mucho frío ni mucho calor, ni llueve a chorros o hay sequías agobiantes. Lamento en el alma desilusionarles, pero una cosa es lo que nos gustaría, y otra muy diferente es lo que en realidad sucede – y todo ello sin tener que echarle la culpa a nadie más que a Madre Natura.

Aunque el invierno de 1974-1975 fue moderado en Inglaterra, en junio de 1975 se produjo una nevada en Londres, la primera que caía en esa época del año en el siglo 20. Algo similar ocurrió en Moscú en este año 2003. Nevadas en verano. El calentamiento, ¿para cuándo?. Acto seguido, para darle pasto a los diarios sensacionalistas, el frío fuera de estación dio paso a los meses de julio y agosto más cálidos en muchos años. En conjunto, 1975 fue uno de los más secos del Siglo 20, debido a un anticiclón de bloqueo en Europa Occidental. De mayo del 75 a abril del 76 fue el período de doce meses más secos registrado en Gran Bretaña, y lo último que nadie esperaba era que viniese otro verano abrasador. Pese a ello, 1976 hizo palidecer a 1975. El anticiclón de bloqueo permaneció sobre Inglaterra una semana tras otra – exactamente como lo hizo en el 2003. Nada nuevo bajo el Sol.

Pasado el mes de junio más cálido del siglo y después de más de un año de sequía, el Támesis se secó completamente a lo largo de 15 kilómetros desde sus fuentes, y muchos embalses quedaron a un quinto de su capacidad. La cosecha francesa de granos se redujo un 25%, mientras que toda Europa occidental se tostaba al Sol. Tal como volvió a ocurrir este año 2003. Pero las similitudes no paran allí.

En 1976, como en 2003, la historia en el este de Europa era distinta. El anticiclón de bloqueo que se había situado sobre Europa mantenía secas y calientes a Inglaterra, Francia y las regiones próximas, pero los sistemas de baja presión, siguiendo el curso ondulado de la Corriente de Chorro, tenían que ir todavía a algún sitio con su carga de humedad recogida a su paso por el Atlántico. La mayor parte de ellos escogieron el borde septentrional del anticiclón de bloqueo – la porción de la Corriente de Chorro desviada hacia el norte – y descendieron después sobre la región del Báltico alrededor de Leningrado y Moscú, descargando allí su lluvia. Las lluvias torrenciales del 2003 fueron iguales a las de 1976 – la historia se repite 27 años después, sin que el calentamiento global tuviese nada que ver con el asunto.

Veamos la manera en que el vórtice circumpolar ártico afectó al mundo entero, y no sólo al hemisferio norte:


Figura 4: 1972 fue un año de desusado mal tiempo en todo el mundo. Las sequías y las malas cosechas se muestran con detalle en el mapa. Alguno climatólogos relacionaban estos sucesos con un enfriamiento global, cosa que hoy parece estar sucediendo – cada vez con mayor rapidez y potencia.


El invierno también

Mientras todo eso sucedía en Europa, las grandes llanuras de la parte septentrional del centro de los EEUU habían experimentado, del 10 al 12 de enero de 1975, uno de los peores temporales de frío y nieve de la historia de la región. Este tipo de eventos climáticos de extremo frío se viene repitiendo con mucha regula-ridad en los últimos años, en particular desde fines de la década de los 80, cuando la revista Time dedicó su primera portada de 1989 al "año más caliente de la historia", 1988 – justo antes de que se desplomara sobre Norteamérica una de las peores olas de frío y hielo que se hayan conocido.

El invierno 2003 del hemisferio norte batió todos los record de frío en el hemisferio norte, y las temperaturas veraniegas del hemisferio sur fueron más frescas que lo normal. No hay nada de extraño en ello, dado que esto coincide con la disminución de la actividad del sol (menor número de manchas solares y disminución del viento solar), pronosticándose un doble Mínimo Gleissberg para el año 2030 – condición que influirá sobre el clima de la Tierra llevándola a las mismas temperaturas que existieron durante la pequeña Edad de Hielo de 1615 en adelante, cuando ocurrieron los dobles Mínimos Solares Spoerer y Maunder. La disminución de las manchas del sol es paulatina –pero sin pausa – y ello hará que las temperaturas vayan descendiendo tam-bién de manera paulatina hasta llegar a las frígidas temperaturas de la época de Galileo Galilei.

Esto se ha visto con claridad durante el largo y frío invierno del hemisferio sur, donde se registraron perío-dos de temperaturas bajo cero
durante muchos días consecutivos, indicador de que el profetizado catastrófi-co calentamiento no tiene miras de haberse producido. Las heladas tardías y nevadas en primavera en la cordillera y Sierras de Córdoba, fueron algo desusado, sugiriendo que un leve enfriamiento del planeta está en marcha. Todo parece indicar que nos encaminamos a una nueva Pequeña Edad de Hielo y, como estamos ya al final del período climático conocido como el Holoceno, es muy probable que a partir de allí entremos en un suave declive que nos llevará a una nueva glaciación.

Conclusión

Los datos que figuran en los registros climáticos resultan curiosos, para decir lo menos. Veamos: Desde 1973 hasta 1978, los climatólogos registraron lo siguiente: El invierno más frío desde 1740, el más seco desde 1743, el más suave desde 1834, la mayor sequía desde 1726, y el mes de julio más cálido (1976) desde que empezaron los registros de esos datos hace unos 300 años. Las condiciones extremas continuaron con un verano casi inexistente en gran parte de Europa en 1978, seguido de un otoño extraordinariamente bueno y seco que batió todas las marcas. En enero de 1979, Gran Bretaña sufrió el peor invierno que se había conocido desde entonces (el 2003 fue peor).

El 15 de enero de 1981, el Times de Londres publicaba en primera página un artículo titulado MUEREN CENTERNARES AL ATENAZAR EL FRÍO TRES CONTINENTES, en el que se informaba sobre las dificultades causadas por fuertes nevadas en España y el suroeste de Francia, "más del acostumbrado" mal tiempo en Japón y un estado de emergencia declarado en la Florida, tras dos días de helada que produjo severos daños en las cosechas de cítricos, tomate y caña de azúcar. En este punto es necesario hacer notar que la "línea de heladas" (o isotermas) confeccionada anualmente por el Servicio meteorológico de los EEU indica que se ha ido moviendo paulatinamente hacia el sur, en los últimos 50 años, desde la ciudad de Jacksonville hasta la ciuad de Orlando, haciendo que las plantaciones de cítricos se hagan ahora 160 kilómetros más al sur que hace 50 años.

China sufrió en esa época una de las peores calamidades climáticas desde la guerra civil de los años 40. En la provincia de Hubei, a unos 800 kilómetros al sur de Pekín, el principal problema fueron las inundaciones, que destruyeron escuelas, hospitales, centrales térmicas, puentes, carreteras, y 210.000 hogares, causando daños estimados en términos económicos en 1.000 millones de dólares y la pérdida de 2,5 millones de toneladas de granos.

En la provincia de Hebei, alrededor de la propia Pekín, el problema fue la sequía. En 1980, la media mensual de lluvia de la provincia nunca superó el 80% de los "normal" y en muchos casos no llegó al 30%. Las pérdidas de grano sumaron 4,5 millones de toneladas, y el nivel de agua subterránea bajó tanto que se vio afectada la provisión de agua para beber, y los problemas sufrido por la población se vieron exacerbados por un durísimo invierno. China debió recurrir a la ayuda del mundo occidental, pero el problema era que éste debía enfrentarse con sus propios problemas, especialmente cuando la sequía se repitió en los Estados Unidos en 1981.

A nadie sorprenderá ahora saber que la sequía fue causada por un anticiclón de bloqueo sobre la parte occidental de los Estados Unidos. No una, sino tres sequías, en el oeste, en el cinturón de grano y en el noreste, se produjeron como consecuencia del complejo sistema de bloqueo que afectó a la totalidad de Norteamérica. La ciencia meteorológica es todavía incapaz de explicar con precisión por qué debía ocurrir tal conjunto de sucesos en un año particular, ni puede predecir la formación de tal sistema de bloqueo. Sí puede la climatología poner todos esos problemas en su adecuada perspectiva histórica. No sabemos exactamente cuándo se producirán sistemas de bloqueo, pero sí podemos ver que la mayor frecuencia de sequías, de lluvias torrenciales y otros extremos climáticos nos debe hacer esperar un retorno a las condiciones climáticas que dominaron al mundo durante el milenio pasado.

La climatología ha recibido nuevos aportes provenientes de otras disciplinas científicas, en especial de la astronomía. Las más recientes investigaciones en astrofísica permiten ahora predecir el aumento y disminución de la actividad solar, de acuerdo a la variación del baricentro (o centro de gravedad) del sistema solar, a medida de que los planetas giran alrededor del astro rey. Ha sido ya demostrado, fuera de toda duda o especulación, que los ciclos magnéticos solares tienen una influencia decisiva sobre eventos climáticos vitales como El Niño/La Niña, la llegada de mayor o menor cantidad de rayos cósmicos a la superficie del planeta – lo que condiciona la mayor o menor formación de nubes. Todos estos poderosos factores, interactuando dentro de un muy complejo sistema como la atmósfera, hacen que el papel del CO
2 como impulsor de un calentamiento del planeta se vea cada vez más nimio e insignificante.

Esto también deja al descubierto la inutilidad de los modelos computaos del clima, pobrísimos e ineficientes imitaciones del clima que son usados por el lobby del calentamiento global para promover campañas de terror sobre el futuro climático de la tierra, procurando imponer medidas de restricción al consumo de los combustibles fósiles – que tienen más intenciones geopolíticas de freno al desarrollo industrial de los países pobres, que una intención de detener un calentamiento que no se ha producido, ni tienen miras de llegar a producirse jamás.

Lecturas recomendadas:

  1. Dinámica Planetaria y Climática Kepleriana. Referente a la actividad solar y el clima.

  2. Récord roto: Análisis del por qué de las altas temperaturas en Inglaterra durante la "ola de calor" del 2003.

  3. La Oscilación del Atlántico Norte - Los Próximos 40 años:

  4. Predicción a Escala Decanual de la Oscilación del Atlántico Norte Basada en los Ciclos de Movimientos Solares. Nuevo estudio del Dr. Theodor Landscheidt,

  5. Ola de Calor en Europa: Se está convirtiendo en un ritual anual, la industria del invernadero explotando todas y cada una de las olas de calor como un presagio de futuras catástrofes,


  6. La Nieve de Julio Hiela al Interior: Mientras que Europa de asa de calor en América del Norte se congelan.


  7. Variaciones a Escala Decanual en la Intensidad de El-Niño: El último estudio del Dr. Theodor Landscheidt en este sitio toma sus análisis de movimientos solares aplicados al clima, y mira hacia el futuro bien dentro del Siglo 21

  8. Olas de Calor en Inglaterra - 1976 y 2003: Los medios han llenado miles de metros cuadrados de noticias sobre la Ola de Calor en Europa.

  9. John Gribbin, 1982, "Future Weather", Penguin Books, Middlessex, UK.


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