Dr. Willie Soon
Una Inundación de Información
por Willie Soon y David R. Legates
 Publicado 
 16/Sept//2003

Durante las inundaciones del Río Oder en 1997, decenas de miles fueron evacuados y murieron unas 100 personas en Polonia y la Republica Checa. (Fig.1) En Agosto de 2002, severas inundaciones del Río Elba en la Europa Central también tuvieron un severo costo en vidas humanas y económico (estimados en unos $5,000 millones). Durante los años 90, también ocurrieron grandes y costosas inundaciones en el Río Rin, (1993), el Mosa (1995), y el Morava (1997). 

 

 

 

map of flood area

 

Figura 1: Ubicación de los mayores ríos en la Europa central.

de http://www.lib.utexas.edu/maps/europe/central_europe_pol01.jpg

 

Christensen y Christensen, escribiendo en la edición del 20 de febrero de 2003 de la revista Nature, explicó que a pesar de la gran área de sequía estival (la gran área marcada en rojo en el panel a), las incidencias de grandes lluvias (bolsones de área verde en el panel b), también se puede espe-rar que aumenten en varios lugares de Europa. Escribieron, “encontramos que el calentamiento inducido por el CO2 puede conducir a una cambio hacia intensas precipitaciones de verano en grandes partes de Europa.”

 

Figura 2: Las grandes sequías de verano (a) predichas por las computadoras (reducción en lluvias en % relativo al promedio actual) pero (b) la posibilidad de aumento en grandes y se-veras lluvias en Europa bajo un escenario del calentamiento global para el 2100. Nótese que es especialmente predicho un aumento de la tendencia en las severas lluvias estivales para regiones alrededor de Alemania, Polonia, y la República Checa, a grandes rasgos cubriendo los desastres en las inundaciones de fines de los 90 y 2002, destacados en esta ChartiFact [Mapa de Christensen y Christensen, Nature, vol. 421, 805-806, Febrero 20, 2003].

¿Cómo se comparan los eventos de inundaciones de la década pasada con otros eventos que ocurrieron en la historia conocida?

 Para una perspectiva histórica, el Profesor Rudolf Brázdil, de la Universidad Mazaryk en la Repúbli-ca Checa (en PAGES news, vol. 10, No. 3, pp.21-23, Diciembre, 2002, en http://www.pages-igbp.org/products/newsletters.html), resaltó que el primer confiable informe de una inundación en Praga proviene del cronista Kosmas: 

“En el año del Señor 1118, en el mes de Septiembre hubo tal inundación que, yo creo, no se ha visto en la Tierra desde el Diluvio Universal. Este río nuestro, el Vitava, súbitamente se salió de madre - ¡Cuántas aldeas, cuántas casas en los suburbios, chozas e iglesias se llevó! En otros tiempos, aunque sucede raramente, el agua alcanza sólo el piso del puente, pero esta inundación se elevó hasta una altura de diez ells [más o menos 6 metros] por encima del puente”.

Uno puede imaginar apenas un relativo sentido de la severidad y costo humano de esta inundación de 1118 del Río Elba comparado con los del desastre de 2002 (o el golpe de 1997 en el Oder) trayendo a consideración los factores de desarrollo ocurridos durante el tiempo como el crecimiento de la población, cambios en el uso de la tierra, (incluyendo deforestación y urbanización), reducción en el largo del río y la construcción de reservorios de agua y canalización. Además, Otto Malek, un experto en protección contra inundaciones del Ministerio Federal del Ambiente de Alemania, advir-tió que “el verdadero problema es que hay demasiada gente construyendo casas y acumulando inversiones materiales en áreas conocida como en peligro de inundación.”

 

Pero, ¿Qué indica la información de los registros de inundaciones en Europa?

 

La Figura 3 muestra nuevos y cuidadosamente arreglados resultados de un grupo de hidrólogos y estadísticos Alemanes publicado hace poco, el 11 de Septiembre de 2003, en la revista Nature. Significativa y confiablemente, estos investigadores confirman que las desastrosas inundaciones modernas de los ríos Elba y Oder no fueron más extremos ni los más desusados cuando se los compara con otros eventos históricos de los pasados 1000 años. Este solo hecho es suficiente para disipar los intentos de sugerir que las inundaciones de los años 90 y el 2002 en la Europa central están ligadas únicamente al aumento de los niveles de los gases de invernadero producidos por el hombre.

 

Figura 3: Tasa de ocurrencia de grandes inundaciones (de magnitud 2 y 3) e intensidad de inundaciones para los Ríos Elba y Oder de la Eurpoa Central, para los últimos 1000 años. Los datos muestran que los eventos extremos de inundación están, ya sea disminuyedo (even-tos de invierno y verano para el Elba y eventos de invierno para el Oder) o permanecen constantes (eventos estivales para el Oder), en contradicción directa a las insubstanciadas atribuciones de que los grandes eventos de los años 90 y el 2002 en Europa estan cada vez más relacionados con el calentamiento global por CO2 [Gráfico de Mudelsee et al., Nature, vol. 425, 166-169, September 11, 2003]

 

En lugar de confirmar la tendencia para más eventos de inundaciones extremas – predichas por los modelos computados bajo el aumento de gases CO2, especialmente en la última parte del siglo 20. La figura 3 sugiere lo contrario. Parece que la tasa de ocurrencia de eventos extremos de inunda-ciones ha sido decreciente o permaneciendo constante para toda la información de invierno y verano de los ríos Elab y Oder. La Figura 3 también muestra que una relativamente mayor tasa de grandes inundaciones, atribuidas a un aumento de las lluvias, ocurrieron durante el siglo 16 para el Río Elba.

 

A través de un adecuado análisis estadístico (con resultados indicados por la tendencia indicada apuntada por la dirección de las flechas gruesas de la Figura 3), Múdeles et al., fueron capaces de encontrar un relación constante entre la variación climática y la tendencia decreciente en las inun-daciones de invierno y la ausencia de una tendencia en las inundaciones de verano en el registro del siglo 20. La reducción de los eventos de inundación en invierno para ambos ríos se acreditó a menos y menos fuertes eventos de congelamiento (que son potenciales factores de inundación cuando se rompen los hielos de los ríos), que podrían haber sido causados por calentamiento o por le aumento de la polución de los ríos.

 

Complicando este asunto, los eventos de inundación son amplificados por a urbanización. Aún cuando las lluvias se mantuviesen constantes, un aumento de las áreas urbanizadas daría como resultado una menor infiltración al suelo y mayor escurrimiento superficial, aumentando los picos de inundación y sus frecuencias. Y esta región de Europa ha visto una significativa urbanización en los últimos 100 años. Las construcciones de control de los ríos sirven también para constreñir aún más a los ríos, evitando que se extienda a través de las planicies de inundación, aumentando el pico de flujo y su velocidad. Por ello, es aún más sorprendente ver que los eventos de inundación para estos grandes ríos de la Europa central no han aumentado durante la última década.

 

Si los resultados del modelo son correctos, en que un calentamiento por CO2 debería de producir más lluvias de verano para las regiones alrededor de Alemania, Polonia y la República Checa como se muestra en la Figura 2 de Christensen y Christensen, entonces debería comenzar una tendencia de eventos extremos de inundación. Pero tales tendencias esperadas por el modelo no son confirmadas por los datos del mundo real.

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