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Tremendo Avance en Kyoto
por Prof S. Fred Singer 

del The Washington Times
(Octubre. 8, 2003)

Grandes sucesos ocurrieron en la Conferencia Mundial del Clima realizada en Moscú la semana pasada. Sacuden al mundo, se podría decir. Después de haber regateado durante los últimos diez años sobre las minucias del Protocolo de Kyoto acerca de la manera de controlar las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la generación de electricidad, todo bien podría irse por el resumidero en una gigantesca descarga de inodoro.

Por supuesto, ellos no dejarán que el todo el proceso d Kyoto muera. No si la burocracia de las Naciones Unidas puede hacer algo para impedirlo, más los delegados de 180 países que están ansiosos por proseguir sus fáciles carreras, pagadas por los contribuyentes, de concurrencia a la conferencias sobre el cambio climático en lugares exóticos. Esperen ver el lanzamiento de un sucesor, el “hijo de Kyoto”, igualmente matón, pero igualmente inefectivo.

Pero será un “juego de pelota” totalmente nuevo. Lo que considero como lo más significativo acerca de la reunión en Moscú es la elección de las palabras que hicieron los políticos Rusos. Ellos se refieren a Kyoto como “científicamente errado”, y no simplemente “fatalmente errado”, como George Bush lo llamó. Es un verdadero avance porque hace respetable al escepticismo acerca de la ciencia por detrás del tema Kyoto, y realmente alienta a los científicos a hacer oir su voz y cuestionar muchas de las aseveraciones que han sido dadas como ciertas por la prensa y el público.

La histeria comenzó con las primeras evaluaciones científicas del IPCC en 1990, que afirmaban que las observaciones y la teoría del calentamiento global eran “ampliamente consistentes”. Se transformó luego en la enigmática (y en última instancia sin sentido alguno) aseveración de que “el balance de evidencia” apoya la influencia humana sobre el calentamiento del clima, y a la más reciente afirmación de la Tercera Evaluación del 2001 de que “nueva evidencia” ahora lo demuestra.

Los revisores cuidadosos (de los cuales yo soy uno) de estos tres informes del IPPC han notado que la “evidencia” ha ido cambiando d informe en informe, pero nunca las conclusiones. Muy sospechoso. De manera que ahora podemos preguntar en voz muy alta. ¿Cuál nueva evidencia? ¿Y está realmente apoyada por observaciones concretas? Desde el mismo principio, los resúmenes del IPCC (la única parte leída por los legos) han ignorado cuidadosamente todas las evidencias en contrario a sus perennes conclusiones. La letanía ha sido constante: el clima está actualmente calentándose, la causa son los gases de invernadero emitidos por la actividad humana; y un gran calentamiento (implicado como catastrófico) estará muy pronto encima nuestro.

Todo esto será ahora sujeto a un estrecho escrutinio. Tuvimos un vista previa de lo que podría suceder en Moscú cuando unas pocas semanas antes, en San Petersburgo, intercambiamos información en una reunión con científicos Rusos del clima. Pero no esperábamos la fuerte reacción contra Kyoto por parte del presidente Vladimir Putin y sus ministros en la conferencia cuyo programa parecía estar controlado por los propulsores del calentamiento global y sus amigos en las Naciones Unidas.

La comunidad mundial es muy afortunada porque la ciencia racional ha emergido en Rusia sobre la cuestión del cambio climático y el Protocolo de Kyoto. Jamás hubo antes una proposición más antihumana que la sostiene que los gobiernos deben regular toda la producción y el consumo de energía en nombre de algún distante, vago temor a un desastre climático por el uso de los combustibles fósiles. Sin embargo, allí es hacia donde nos dirigíamos bajo la conducción de Al Gore hasta que el Presidente Bush, y ahora los Rusos, intervinieron.

El escepticismo oficial anunciado la última semana, tanto económico como científico, debería de tener algún impacto también sobre las demás naciones. Los países Nórdicos deberían ponderar si un calentamiento – si en verdad fuese a ocurrir – es tan malo para ellos. Los Canadienses también podrían hacerse la misma pregunta: El entrante nuevo Primer Ministro Paul Martin ya ha cuestionado a Koto y el apresuramiento con el que fue adoptado el año pasado por Ottawa. El Senado de los Estados Unidos puede tomar una visión mucho más escéptica todavía sobre la próxima ley McCain-Lieberman que comprometería a los Estados Unidos a seguir de manera unilateral las estructuras de racionamiento de combustibles impuestas por Kyoto. Aún si Kyoto muere, la ley provocaría el sufrimiento económico de los Norteamericanos y la pérdida de puestos de trabajo.

De modo que lo sucedido en Moscú la semana pasada dará paso a un gigantesco éxodo de Kyoto. Entonces, la comunidad mundial podrá finalmente dedicarse a prestarle atención a los problemas reales, tales como el terrorismo.


(S. Fred Singer es profesor emérito de ciencias ambientales en la Universidad de Virginia, y presidente del Science & Environmental Policy Project. Es el autor del libro, "Climate Policy: From Rio to Kyoto", [Política del Clima: De Río a Tokyo], Hoover Institution Press, Stanford, Calif., 2000).



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