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Más científicos argentinos opinan
diferente sobre el cambio climático

por Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Agosto 12, 2009.

El diario La Voz del Interior de Córdoba entrevistó a la meteoróloga Rosa Compagnucci, investigadora principal del CONICET, quien expresó su escepticismo acerca de la plausibilidad de la hipótesis impulsada por el IPCC y el supuesto consenso científico mundial.

La Voz del Interior se ha caracterizado desde hace años por su notable adhesión a la histeria y exageración que rodea al calentamiento global y al cambio climático. Hasta hace unos 10 años mis cartas al director del periódico sobre temas de la ecología y los fraudes científicos que se cometían entonces, eran publicadas sin mayores problemas, y se iniciaba entonces un debate con prestigiosos ecologistas del medio. Las respuestas ecologistas no demoraban más de 24 horas en ser publicadas, pero las mías tenían suerte si aparecían una o dos semanas después, cuando el interés por el tema se había desvanecido. Triquiñuelas del periodismo profesional cuando el debate se torna en “verdades inconvenientes”.

Por ello resulta extraño que La Voz del Interior haya publicado una entrevista a la Dra. Rosa Compagnucci, meteoróloga, investigadora del CONICET, y contribuyente con dos estudios al Informe 2001 del IPCC, que había criticado duramente al último informe de febrero 2007. La crítica la publicamos en este sitio en este artículo: “Un grupo de científicos argentinos descree del cambio climático .

Curiosamente, esta nota aparece en la edición impresa del diario pero está absolutamente ausente de la edición online, con lo cual su alcance se ha visto reducido a la distribución local y regional de La Voz del Interior. Por ello es que la foto de este artículo está escaneada de la edición de papel, con la baja calidad gráfica que esa edición tiene. Reproduzco la nota con la entrevista y analizo un poco lo que se afirma allí: destacaré en negritas rojas lo que no es correcto o que es necesario comentar con más amplitud.

Entrevista a Rosa Compagnucci, meteoróloga
"La actividad solar indica que vamos a un clima más frío"


La investigadora del Conicet es una de las pocas voces que cuestiona los estudios
sobre cambio climático del IPCC. Dice que subvalúan la influencia del Sol.


Por Lucas Viano, Fotografía; Martín Báez - Agosto, 11, 2009


¿El problema de si el cambio climático es o no provo-cado por el hombre es tan controvertido como lo plantea Rosa Compagnucci?

La meteoróloga, investigadora principal del Conicet, dio una conferencia la semana pasada en el ciclo “Creyentes del Siglo 21”, que continúa hoy en el Centro Cultural España Córdoba.

En el cuarto Informe del Panel Intergubernamental del Cambio climático (IPCC), el principal organismo inter-nacional que se encarga de estudiar el problema, 2500 investigadores acordaron, tras revisar miles de trabajos científicos, que el planeta se está calentan-do principalmente por la emisión de gases de efecto invernadero ocasionada por el hombre.


FAEC: Cuando se habla del infausto Informe 2007, o AR4, es obligada la inclusión del dato “2500 científicos están de acuerdo” con las conclusiones de que el calentamiento global ha sido causado por la liberación de CO2 de las actividades humanas. Es una lástima que en todo el informe de varias miles de páginas no hay ni una sola evidencia de eso sea verdad. Son meras presunciones basadas en “escenarios” más o menos plausibles producidos por una gran cantidad de modelos del clima que son más parecidos a un complicado juego de video al estilo PlayStation® que a lo que el clima se comporta. En este sitio nos hemos cansado de publicar las proyecciones o “escenarios” producidos por los modelos usados por el IPCC y su comparación con lo que la cruda realidad demuestra. Y no nos cansaremos de seguir haciéndolo:


Gráfico de Proyecciones del AR4 del IPCC con el añadido de las temperaturas realmente registradas.


Luego está el asunto de los 2500 científicos. En realidad son los científicos que durante los cuatro años anteriores han publicado estudios en revistas científicas con “peer review”, y que luego son analizados por una legión de voluntarios que se inscribieron para analizarlos y hacer comentarios –usted o yo, podemos ser “revisores del IPCC”; sólo es necesario inscribirse con tiempo y solicitar el envío de los estudios a ser analiza-dos. Tenemos amigos en FAEC que han participado en las discusiones, análisis y comentarios de esos estu-dios, como nuestro amigo Richard S. Courtney PhD., de Inglaterra, el climatólogo y experto en huracanes Dr. Vincent Gray, otro experto en huracanes el Dr. Christopher Landsea, y hasta autores principales de capítulos como el que trata de “Enfermedades Tropicales” que estuvo a cargo del Dr. Paul Reiter, del Instituto Pasteur de París. Las conclusiones de los cientos o miles de “revisores expertos” son finalmente compiladas y clasifi-cadas por un grupo de no más de 62 burócratas del IPCC, de los cuales no pasan de 5 los que son científicos del clima.

Nos dicen los revisores que expresaron algún grado de escepticismo sobre el dogma del calentamiento, o que descubrieron errores graves en varios estudios usados por el IPCC, que sus comentarios y observaciones no sólo no fueron tomadas en cuenta para nada, sino que hasta las conclusiones finales del Autor Principal de un capítulo fueron desechadas y suplantadas por otras totalmente contrarias que –es evidente- estaban redac-tadas de antemano. Es el caso del Dr. Paul Reiter quien comprobó que sus conclusiones y recomendaciones como jefe del equipo (o Autor Principal) en el capítulo Enfermedades Tropicales habían sido cambiadas por otras diametralmente opuestas, exigió al IPCC que borrara su nombre de la lista de científicos que los burócratas hacen figurar como aprobando las conclusiones y recomendaciones para políticos. En realidad esos 2500 científicos nunca tuvieron ni arte ni parte en la redacción del Informe!

Sigue la nota de La Voz del Interior:

-¿Cuál es su posición sobre el cambio climático?

-Mi posición es analizar la posición de todos y mirar que hay diferencias. Eso se debe a que los datos que se usan son distintos y que aún con los mismos datos, los resultados varían porque se usan distintas metodologías. El IPCC tendría que reunir todo lo que está publicado y darle un peso por igual a todo. Eso no ocurre.

-Entonces lo que cuestiona…

-No, no cuestiono nada. Muestro que hay distintas posiciones. Tomar una posición y decir que ésa es la verdad es muy riesgoso.

¿Por qué?

-Porque hay otras investigaciones que dicen que la verdad es otra.

-Su posición es que el cambio climático se debe a una variación en la radiación solar.

-Que hay una gran influencia, no digo que sea sólo por eso. Pero es mucho más grande que el aumento del dióxido de carbono (CO2), que por supuesto también influye. Mi gran pregunta, para la cual no hay res-puesta y creo que nunca se podrá responder, es qué pasará cuando el Sol decaiga. Desde setiembre de 2008 el Sol no tiene manchas, por lo que la radiación es más baja. Eso provoca que desde 2002 la tempe-ratura global esté descendiendo a pesar de que el CO2 sigue ascendiendo.

Desde 2000 hasta ahora la cantidad de manchas solares disminuyó y bajó la irradiación solar. El pronós-tico de la NASA sobre el comportamiento del Sol habla de que estará en un nivel más bajo que en la década de 1970, cuando hizo mucho frío. En esa época los periodistas hablaban de que empezaba una pequeña era de hielo.

-¿Cree que puede pasar algo similar a eso en el futuro?

-Al menos tendremos los mismos niveles de temperatura y precipitación que en esa época. O sea, si no hubiera los niveles de emisión de CO2 actuales, haría más frío que en aquella época. Lo importante de todos estos datos es que no podemos despreciar la influencia del Sol en el clima. No se pueden hacer pronósticos sólo a partir del CO2.

¿El IPCC no incluye al Sol en sus pronósticos?

-No incluye a la variación solar. Si se incluyera el calentamiento global no tendría la magnitud que dicen que tiene. Todo los contrario, iríamos a un período más frío, apenas más frío.

El IPCC no hace pronósticos ni predicciones sobre el clima futuro. Por lo menos eso lo hacen bien explícito cuando afirman que el resultado de sus modelos computados son “proyecciones” que sólo muestran “esce-narios” probables o plausibles. Aunque con esas declaraciones están curándose en salud, no hacen el menor esfuerzo para desmentir a los partes de prensa de cualquier origen que afirman que “los científicos predi-cen” un aumento terrorífico de la temperatura, del nivel del mar, de los huracanes, las sequías, las inunda-ciones, las catástrofes en general –tsunamis y terremotos incluidos! Es la prensa quien espolea al caballito de batalla del calentamiento con su mención a predicciones, pronósticos y profecías. Y lo que la prensa dice, la pobre gente se lo cree…

Entonces, ¿cómo será el clima en el futuro?

-No me animo a hacer una predicción. Sólo miro lo que dice la NASA sobre el Sol. Están convergiendo diferentes ciclos solares que nos llevan a que hasta el 2040 el Sol será frío y va a enfriar al sistema. Cómo se va a equilibrar eso con los gases de invernadero es la gran duda. La actividad solar indica que vamos a un clima más frío que va a permitir que se recuperen un poco los glaciares.

En realidad los glaciares no son termómetros confiables, sino que dependen casi por completo de las precipi-taciones en sus cabeceras, o de otros factores dinámicos que pueden ocurrir en sus lenguas cuando desem-bocan en un lago o en el mar. En glaciares más pequeños las temperaturas pueden jugar un papel importante. Los restos de artefactos mineros que se comienzan a descubrir en las grandes alturas de los Alpes indican que durante el Período Cálido Medieval los glaciares no cubrían esas alturas, y ello se comprueba con la existencia de troncos y tocones de árboles que van apareciendo cuando el hielo se retira, indicando que había bosques en esas alturas donde hoy sólo hay hielo.

Mientras tanto los glaciares grandes están avanzando en casi todas partes del mundo, y ejemplo de ello son nuestro Perito Moreno, el chileno Pío Xi, el neozelandés Franz-Josef, el Hubbard y varios más de Alaska que han comenzado a crecer por primera vez en los últimos 250 años.

Se dice que los estudios en contra del cambio climático están financiados por la industria petrolera.

-A mí no me financia ninguna petrolera y estoy en contra de las petroleras. El hombre está haciendo más daño al ecosistema, mucho más que con la emisión de CO2. Debemos desarrollar energías alternativas. Le daría otro premio al IPCC por haber metido en la cabeza de la humanidad la idea del desa-rrollo sustentable. Eso fue maravilloso.

Haciendo honor a la verdad, y que nos perdone la Dra. Compagnucci, el asunto del “desarrollo sustentable” no fue ni idea ni fue impulsado por el IPCC. El IPCC fue creado exclusivamente para demostrar que las emisio-nes de CO2 del hombre son las causantes de un calentamiento global que tiene orígenes totalmente natura-les. El argumento del “desarrollo sustentable” tiene su origen en el Club de Roma y su “Límites al Progreso” de la década de los 60, cuando Compagnucci no había nacido todavía.

Desgraciadamente, el “desarrollo sustentable” se presta a mucha confusión cuando no se analizan en profun-didad sus alcances. Desarrollo sustentable significa que la explotación de los recursos naturales y la conver-sión a bienes de consumo deben limitarse a un ritmo determinado por la velocidad de recuperación de los recursos renovables. La minería no sería “sustentable” como tampoco lo sería el petróleo, de modo que el desarrollo sustentable elimina a ambos recursos del escenario de un mundo futuro.

Actualmente, tanto la ganadería en todas sus variantes, como también la agricultura se practican con el concepto de sustentabilidad. Por lo menos desde mediados del siglo 20, los ganaderos y los agricultores comenzaron a hacerlo. Las manadas de vacunos, ovejas, y demás animales de granja son explotados con criterio “sustentable”: sólo una parte es enviada al mercado como alimento y otros usos, mientras que otra parte es destinada a la cría y la continuidad de la producción. Aún la industria ballenera realiza su actividad con criterio “sustentable” porque la comisión Ballenera Internacional establece las cuotas de cetáceos que pueden ser cazadas sin poner en peligro la continuidad de las especies.

Pero en un mundo con una población en constante aumento, no aumentar la producción de bienes y alimentos en proporción adecuada hace que los problemas comiencen a acumularse. Mantener una producción fija de alimentos o de bienes significa que la oferta será cada vez menor en relación a una demanda creciente. Naturalmente el desequilibrio es inmediato y los precios comenzarán a subir, los productos serán cada vez menos accesible para los pueblos de menores recursos y en poco tiempo más la escasez de todo tipo de artículos, comenzando por los alimentos, será un hecho innegable. Las hambrunas son el verdadero peligro que acecha detrás del “desarrollo sustentable”.

Pero la historia nos demuestra que el hombre ha ido solucionando todos los problemas que se le fueron presentando, ya sea los naturales o lo que creó en su avance y desarrollo tecnológico en industrial. Viendo la manera en que la expectativa de vida de vida fue aumentando en los países industrializados, y también en muchos de los que esperan desarrollarse si se les permite, indica que algo bien debemos los humanos haber estado haciendo. Sólo hay que seguir por el camino elegido y en la dirección que traíamos. Durante casi 30 años hemos estado sujetos a una andanada de críticas sobre la manera en que vivimos, sobre lo que come-mos, la manera en que producimos los materiales que marcan a nuestra increíblemente productiva sociedad en la era de la alta tecnología, la manera y la cantidad de energía que producimos y consumimos, y cómo mane-jamos los residuos de nuestras actividades. Se nos quiere hacer sentir culpables y avergonzados sobre todo lo que el hombre ha conquistado a lo largo de la historia. ¿Por qué?

Se nos dice que estamos dañando y destruyendo al planeta de manera irreversible, y hasta nos dicen que cualquier uso de los recursos naturales es destructivo para el ambiente. Se nos quiere hacer cambiar de una sociedad que cree en el progreso y en el mejoramiento de la humanidad y sus condiciones de vida a una sociedad dedicada a la “sustentabilidad”. No se nos explica con claridad qué quiere decir “sustentable”, sino que rechaza cualquier industrialización y que básicamente es un movimiento de “retorno a la naturaleza”, porque si no lo hacemos las consecuencias serán horribles. Catastróficas. Apocalípticas. Cabe entonces recordar aquí lo que decía el pensador inglés Lord Thomas B. Macaulay, en 1830:

“No podemos probar que están equivocados quienes nos dicen que la sociedad ha llegado a un punto de inflexión, que ya hemos visto nuestros mejores días. Pero eso mismo dijeron todos antes que nosotros, y con la misma aparente razón. ¿En qué principio se basa el que, cuando no vemos otra cosa que mejoras y progreso detrás nuestro, debamos esperar nada más que deterioro en el futuro?”

Los extremistas ambientales proponen ingenuamente que “la única manera de salvar al planeta” parece ser provocar el colapso de la civilización industrial y retornar al prístino mundo de nuestros bisabuelos, allá por mediados de siglo 19. Y todo lo relacionado con Kioto, el IPCC y el miedo al CO2, se basa en esa filosofía maltusiana retrógrada y antinatural. Nuestra civilización, nuestro modo de vida, nuestra superviviencia, están basadas en el uso intensivo de la energía creada a partir del petróleo, el carbón, el gas natural, y la electricidad. Reducir las emisiones de CO2 significa reducir la producción de energía, y la consecuencia es la reducción de los consumos, y el consiguiente aumento del precio de la energía: a mayor demanda y menor oferta, los precios suben. Suben los costos, y todo se vuelve cada vez más inaccesible, comenzando por los más pobres. Ellos serán los primeros en ser eliminados. La escasez será la norma, se vivirán tiempos de "racionamiento de guerra", las hambrunas volverán a reinar sobre la Tierra.

¿Todo por una hipótesis sin bases científicas, sin demostracion alguna? ¿No tiene el aspecto de una locura suicida -o mejor dicho, asesina? Porque si los verdes quieren suicidarse; por favor, no dejen que nada los detenga! Pero no nos inviten a su ritual suicida porque todavía estamos cuerdos.

Sin embargo, la historia nos demuestra que el mundo es de los valientes y de los que no se asustan con facilidad. Nuestros antepasados fueron pioneros que conquistaron un mundo salvaje, duro y hostil, y lo transformaron en lo que hoy podemos gozar. Si no seguimos en la ruta y dirección que nos enseñaron volveremos atrás y tendremos que volver a remontar el camino. El trabajo de nuestros abuelos se habrá perdido, y quizás también el futuro de nuestro nietos.

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC



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