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Articulo traducido del sitio:


MITO No 4: Si La Tierra Se Calienta, Será Desastroso
Para el Ambiente y la Sociedad Humana

Más información sobre cambio climático

LA VERDAD DE ENVIROTRUTH:

El Dr. Tim Patterson, profesor de ciencias de la Tierra (Paleoclimatología) en la Universidad de Carleton, Ottawa, y el historiador del clima Hubert H. Lamb, demuestran que la civilización floreció durante los períodos cálidos, y el tiempo era más moderado. En los períodos fríos, había más sequías, hambrunas, guerras y enfermedades.

Entre los años 900 y 1300, la tierra se calentó de 1 a 2°C, dependiendo de la latitud, de manera aproximada lo que los modelos predicen ahora que sucederá en el Siglo 21. Este calentamiento dio por resultado los períodos más favorables de la historia. La producción de alimentos aumentó a causa de los inviernos templados y estaciones de crecimiento más largas. Las principales regiones tenían menos sequías e inundaciones, de modo que las poblaciones humanas crecieron de acuerdo a ello. Cuando Eric el Rojo fue exiliado de Islandia por asesinato en el año 980, fue lo bastante afortunado de que su destierro coincidiera con este período desusadamente cálido. Rutas marinas se abrieron como para permitir sus viajes a una totalmente nueva y, en ese tiempo, razonablemente hospitalaria tierra –y poder llamarla “Greenland” (Tierra Verde = Groenlandia) no fue un truco publicitario para atraer pobladores. Los pioneros que siguieron a Eric tenían una razonable perspectiva de prosperidad en este nuevo mundo. Ellos criaban ovejas y ganado que habían llevado con ellos desde Islandia, y hasta cultivaron granos.

Sin embargo, hacia 1350, el tiempo comenzó a enfriarse. Las cosechas fracasaron y los colonos comenzaron a volverse crecientemente dependientes del abastecimiento de provisiones enviadas desde Europa. Eventualmente, el hielo oceánico comenzó a restringir los embarques y, durante el siglo 15, los colonos fueron aislados del mundo exterior. Evidencia arqueológica reciente muestra un triste fin al puesto de avanzada más occidental de los intrépidos Vikingos . Con el suelo conge-lado durante casi, y finalmente todo el año, los hambrientos y debilitados hombres del norte even-tualmente no pudieron ni siquiera enterrar a sus muertos de manera apropiada. La “Pequeña Edad de Hielo” había comenzado y los colonos de Groenlandia –la Tierra Verde- fueron borrados tan efectivamente como los Vikingos habían reducido muchas ciudades costeras a cenizas en sus incursiones de los siglos previos.

Con la temperatura media descendiendo 1.5°C en los siguientes cientos de años, Islandia y la Europa del Este fueron despobladas y las hambrunas asolaron periódicamente mucho de la Europa Occidental. Los casquetes de hielo comenzaron a desarrollarse en el Ártico. Los glaciares avanzaron a través de los Alpes. La Pequeña Edad de Hielo era global en su extensión – se ha encontrado evidencia en el Oeste de Norteamérica desde Alaska hasta el centro de los Estados Unidos, como también en China, las montañas de los Andes, Nueva Zelanda y la Kenya ecuatorial.

[Nota de FAEC: La Pequeña Edad de Hielo se hizo notar también en el Hemisferio Sur. Los cronistas españoles que acompañaron en 1591 a Ñuflo de Chávez, fundador de la ciudad Boliviana de Santa Cruz de la Sierra (15°Sur), en pleno trópico, relatan que "los inviernos son crudos que los troncos de los árboles se parten por las heladas". Imagínen heladas de esa magnitud, en un lugar donde hoy las temperaturas más frías difícilmente alcanzan los +8°C.]

Las condiciones frías y erráticas continuaron hasta mediados del Siglo 19, cuando las Ferias de Hielo de Londres y el patinaje sobre el Támesis helado tuvieron que abandonarse a medida de que las condiciones se hicieron más cálidas como las de mediados de los años 1300. Sin em-bargo, el Siglo 10, cuando Eric el Rojo se instaló en Groenlandia era todavía 1°C más caliente que el Siglo 20. Vale la pena recordar esto cuando escuchemos los reclamos alarmistas acerca de las temperaturas actuales.

Por severo que le haya parecido a quienes sufrieron durante esos siglos de helados inviernos, la Pequeña Edad de Hielo puede resultar una minucia en comparación con lo que nos espera si nuestro clima sigue las tendencias pasadas (Ver Mito No. 1). En los últimos 1,6 millones de años hubieron 33 avances y retrocesos de los glaciares. Hace tan solo diez mil años, cuando los huma-nos usaban puntas de flecha de pedernal para cazar los últimos bisontes lanudos, y tallaban hoces de piedra para trabajar en las primeras granjas, masivas moles de hielo -algunas de hasta 1500 metros de altura- finalmente se retiraron de Europa y Norteamérica. Como el notable historiador Norman Pounds dijo,
"El total de la historia humana ha sido vivida a la sombra de la Edad de Hielo".

Considerando el masivo impacto que el tiempo frío ha tenido sobre la civilización, tenemos que considerar si la preocupación de las dos últimas décadas acerca del calentamiento global no ha sido inflada demasiado. El calentamiento ocurrido desde finales del Siglo 19 ¿se debe a oscila-ciones naturales –bien registradas a través de la historia geológica– o se debe a la industrializa-ción? Dado que las actuales condiciones son apenas ligeramente más calientes que aquellas al final de la última gran glaciación, ¿habremos sido salvados de la devastación global gracias a la industrialización?

Nadie sabe con seguridad la respuesta a estas preguntas. Sin embargo, lo que sí sabemos es que la próxima glaciación, a venir dentro de los próximos miles, o quizás apenas cientos de años, es parte de un ciclo climático natural que se espera que continúe por lo menos unos cuantos millones de años más. La naturaleza de la dinámica orbital de nuestro planeta y la posición de los continentes, con su influencia sobre la circulación oceánica son los máximos controles del clima, y no las actividades humanas. Basados en el impacto de la Pequeña Edad de Hielo de 1350-1889, es aparente que la humanidad, y particularmente los países del norte como Canadá, se benefician mucho más de un clima cálido que de uno helado.


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