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Una Larga y Fría Mirada a los Peligros
del Calentamiento Global

por Björn Lomborg


10 de Agosto, 2003)
(artículo original: Daily Telegraph, de Londres
©
Copyright of Telegraph Group Limited 2003)

En esta misma época del año pasado, las lluvias eran tan torrenciales en la Europa Central, norte de Italia y sur de Francia que no sólo los cultivos sino edificios enteros y las calles, fueron arrasados. Los Ríos Danubio y Pó inundaron muchas de las ciudades a su riberas, causando daños irreparables a edificios históricos, destruyendo gran parte de la agricultura de ese año.

Este año, esas mismas regiones experimentan sequía. El Pó está ahora tan bajo que en algunas regiones es posible cruzarlo a pie. Londres, Milán y una cantidad de ciudades en Suiza y Francia han experimentado sus días más calientes desde que comenzaron los registros de temperatura. Los incendios de bosques están devastando a la Provenza y otras regiones del sur de Europa. La escasez de agua se está tornando aguda.

No es sorprendente que los diarios y la televisión estén llenos de historias de Apocalipsis climáticos y desastres. El mensaje de los medios es simple: el clima está cambiando para peor, y todo es culpa nuestra. Y no son sólo los diarios en busca de una historia de verano los que afirma esto: lo mismo hacen los políticos y los científicos. Sólo en la semana pasada, por ejemplo, el eminente investigador Sir John Houghton comparó al tiempo extremo con las armas de destrucción masiva e hizo un llamado para la acción política.

Mientras uno está sentado transpirando en una ola de calor, aparentemente sin precedentes, ese análisis parece totalmente convincente. Estamos hirviendo, y todo se debe al calentamiento global. Algo tiene que hacerse. En esta área, sin embargo, lo que parece obvio, no necesariamente es cierto. El cambio de clima es notoriamente difícil de identificar, para no mencionar lo difícil de explicar con precisión. Y un verano caliente en Europa no quiere decir que el clima mundial ha cambiado completamente para peor.

De manera sorprendente quizás, el Panel de Clima de las Naciones Unidas (IPCC) no puede encontrar nada significativo para sugerir que el tiempo se ha vuelto más extremo durante los últimos 100 años. El calentamiento global es un fenómeno ciertamente probado por las estadísticas – pero su único efecto bien establecido es el de producir un poco más de lluvias. Los alarmistas como Sir John Houghton citan rápidamente a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) al efecto de probar que el calentamiento global ha demostrado provocar tiempos extremos como la actual ola de calor.

Desgraciadamente para Sir John, este muy citado parte de prensa de la OMM es sólo eso: un parte de prensa. No está basado en ninguna investigación. Cuando se le preguntó al respecto, la OMM reconoció que los resultados que sugieren que podría haber más tiempo extremo, podría ser un simple artificio estadístico: podrían ser explicados muy bien por (como lo explicó la OMM) “un mejorado monitoreo y reporte”.

Esto es algo que los predicadores del Apocalipsis no quieren escuchar. No se ajusta a sus afirmaciones de que el calentamiento global se está volviendo “un arma de destrucción masiva”. Pero simplemente no es correcto afirmar que el calentamiento global es la explicación principal para la clase de ola de calor que estamos experimentando ahora. Las estadísticas muestran que, de hecho, el calentamiento global no ha incrementado la cantidad de períodos excepcionalmente calientes. Sólo ha disminuido la cantidad de los excepcionalmente fríos. Los EEUU, Europa central y del norte, China, Australia y Nueva Zelanda han experimentado menos días de heladas, mientras que sólo Australia y Nueva Zelanda han visto aumentar sus temperaturas máximas. Para los EEUU, no hay una tendencia para las temperaturas máximas – y en China han estado en realidad disminuyendo.

Habiendo errado en identificar a la causa primaria de la ola de calor como el calentamiento global, tendemos entonces a cometer un segundo error: suponemos que, al medida de que el tiempo se hace más caliente, tendremos más calor y más gente morirá en la ola de calor. Pero, de hecho, un aumento de la temperatura global no quiere decir que todo se volverá caliente; generalmente elevará las temperaturas mínimas mucho más que las máximas.

En ambos hemisferios y para todas las estaciones, las temperaturas nocturnas han aumentado más que las diurnas. Del mismo modo, ha tenido lugar más calentamiento en el invierno que en el verano. Finalmente, tres cuartas partes del calentamiento tuvo lugar en las muy frías áreas de Siberia y Canadá. Todos estos fenómenos son – dentro de ciertos límites – realmente muy buenos para la agricultura y la gente.

La idea de comparar esto con las armas de destrucción masiva es, para ponerlo de una manera amable, desinformante y confusa. Sí, más gente morirá en una ola de calor, pero lo que se está olvidando es que mucha menos gente morirá en los eventos de frio. Se estima que en los EEUU muere el doble de personas a causa del frío que del calor, y en Inglaterra se estima que con el calentamiento global morirán 9.000 personas menos durante los inviernos. Pero no espere que los titulares del próximo invierno suave digan: “No murieron 9.000 personas”.

Es un ejemplo típico de la manera en que ignoramos el hecho de que el cambio climático tiene efectos beneficiosos como también perjudiciales, permitiendo que nos asustemos a muerte por cada aumento de la temperatura. Está bien, dirá usted, pero ¿no es cierto que los efectos del tiempo extremo que estamos experimentando ahora se han vuelto más serios? Si, así es – pero la explicación para ello es que ahora hay más gente en el mundo, todos son más ricos, y la mayoría prefiere vivir en las ciudades o en las áreas costeras. De manera concordante, el tiempo extremo afectará a más gente que antes, y porque la gente es más rica, más riqueza absoluta se podrá perder.

Florida es un ejemplo de este desarrollo. Cuando Florida fue golpeada por un huracán en Septiembre de 1926, la pérdida económica fue – dólares de hoy - $100 millones. En 1992 un huracán muy similar le costó a la economía $38.000 millones. Claramente, fue un desastre mayor, pero no por el aumento de extremos del tiempo. La explicación viene del crecimiento económico y la urbanización, Nos estamos haciendo más vulnerables al tiempo extremo – pero esto está muy débilmente relacionado con el cambio climático. Es, por consiguiente, muy insustancial culpar al calentamiento global por los daños que se están registrando ahora. Y no ayuda argumentar – como lo hace Sir John – que la sabia acción política es una masiva acción colectiva contra el calentamiento global.

Aunque el calentamiento global ha tenido muy poco efecto sobre el tiempo extremo en el pasado, podría tener un efecto mayor en el futuro – aunque tenemos muy poca idea sobre cuánto, excepto que a medida de que nos volvemos más ricos, nos costará más reparar los daños. A pesar de ello, y por nuestros hijos y nietos, ¿no deberíamos comenzar a combatir al efecto invernadero – el calentamiento de la atmósfera causado por el aumento de las emisiones del dióxido de carbono? Bueno – en realidad no. Si la meta es reducir nuestra vulnerabilidad al tiempo extremo, limitar las emisiones de dióxido de carbono no es la manera más efectiva de hacerlo.

En el Protocolo de Kyoto, los países industrializados han acordado en cortar las emisiones de dióxido de carbono en un 30% para el 2010. Esto será muy caro y tendrá sólo un efecto insignificante. Las estimaciones de todos los modelos macroeconómicos muestran un costo global de 150.000 a 350.000 millones de dólares cada año. Al mismo tiempo, el efecto sobre el tiempo extremo será marginal: los modelos climáticos muestran que Kyoto simplemente pospondrá la subida de la temperatura en 6 años, desde 2100 al 2106.

Los problemas más grandes del calentamiento global ocurrirán en el Tercer Mundo. Pero estos países tienen muchos otros y más serios problemas para preocuparse. Por el costo de implementar al Protocolo de Kyoto para sólo el año 2010, podríamos satisfacer de manera permanente la mayor necesidad del mundo: podríamos suministrar agua limpia potable y sanidad para todos en el mundo. Sería mejor que enfrentemos a esos problemas más acuciantes primero.







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