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Todos los gatos
en la misma bolsa
Continúa la campaña de desinformación en los medios
sobre la ola de calor en Europa. Por supuesto, el culpable es
el "calentamiento global". El informe de Sergio Elguezabal
en "TN – Ecología" es una excelente muestra de la falta de
ciencia que caracteriza a este desinformador profesional.

por Eduardo Ferreya
Presidente de FAEC
Durante el programa del mediodía del informativo de Santo Biasatti emitido el día Viernes 22, se emitió el adelanto de un informe aterrador sobre las consecuencias que tendrán para la Argentina los efectos del calentamiento global. Pobre Santo Biasatti, sin saber nada sobre el tema no hizo más que seguir las instrucciones de la gerencia del canal y tuvo que asentir a las inexactitudes expresadas por Elguezabal.

Sergio Elguezabal conduce el programa "TN Ecología", que se emite por el canal de cable TN los días Sábados a las 10:30 horas y se repite a las 17.30. Como activo colaborador de Greenpeace, Elguezabal no hace más que emitir los libretos y gacetillas que le proporciona la multinacional del ecologismo. El material videográfico de la ONG es abundante. Ello ya nos tendría que hacer dudar de la seriedad de sus informes. Después de la emisión de cada programa, nos damos cuenta que nuestras dudas estaban justificadas.

En el informe de marras sobre el aterrador futuro de la Argentina gracias al calentamiento global, Elguezabal comete el error (táctica acostumbrada de Greenpeace) de meter a todos los gatos en la misma bolsa y agitarla para conseguir un escándalo espantoso. En el caso que nos ocupa, mete en la misma bolsa a
temas tan desconectados entre sí como la ola de calor en Europa, las inundaciones de campos en la provincia de Buenos y sur de Córdoba, el colapso de la barrera de hielo de Larsen en la Antártida, el futuro de las Islas Maldivas, las zonas bajas inundables del Riachuelo, y el aumento de los gases de invernadero de la Tierra. Por supuesto, no podían faltar escenas de balleneros cazando en Islandia.

Efecto invernadero y calentamiento global

Como la mayoría de la gente, Elguezábal confunde "efecto invernadero" con "calentamiento global". Si alguien aún confunde una cosa con la otra, le recomendamos leer nuestra página: "El Invernadero Equivocado", página elaborada por meteorólogos y climatólogos de Estados Unidos, donde se explica la diferencia entre una y otra cosa, y los errores que su desconocimientos nos llevaría a cometer. El mismo error que está cometiendo Elguezabal.

Luego relaciona el informa el desplome de la barrera de hielo Larsen-B en la Antártida con el calentamiento, a pesar de que toda la información científica disponible
no sugiere, sino que indica, que la Antártida se ha estado enfriando desde hace unos 25 años consecutivos , provocando el aumento del espesor del hielo acumulado en su superficie. Es importante reconocer que la barrera Larsen-B se desplomó debido al peso descomunal que significa la acumulación de 750.000 millones de toneladas de hielo sobre ella. Todo lo referido a este tema puede consultarse en nuestra página: "El hielo de la Antártida está creciendo!" y también en "El Hielo Crece".

La barrera es en realidad un balcón de hielo suspendido sobre el mar, que ha ido socavando su base – debido a que el agua del mar es 4ºC más caliente que el hielo. Como la barrera no tiene vigas de cemento armado, de cientos de kilómetros de extensión, para que sostengan este "cielo raso", cuando el peso de la masa de hielo sobrepasa la resistencia estructural de la barrera, esta se desploma. De manera que la barrera
no se desplomó a causa de ningún calentamiento sino que, todo al contrario, se desplomó a causa de la acumulación de hielo causada por el continuado enfriamiento de la Antártida!. Pensar que se solicitó la opinión de un profesor de climatología de la Universidad Nacional de Buenos Aires (Víctor Barros), de un meteorólogo (Sr. Juan Burgos) y de un técnico (Pedro Svarka) para ignorar esta información científica comprobada y apoyar una afirmación carente de bases científicas. Nos preguntamos qué estarán aprendiendo los estudiantes de climatología de la UBA. En algunos pasajes de la explicación "en off" de Elguezabal se hablaba del "derretimiento" de la barrera de Larsen! Y todo culpa del calentamiento, no de la acumulación de hielo hasta vencer la resistencia estructural del balcón. Ciencia, ciencia, cómo te castigan!

Los inundados y los chacareros pescadores

Otro de los gatos que Elguezabal metió en la bolsa de desinformación es el tema de las inundaciones de campos en la Pampa Húmeda Argentina, atribuyéndolas al calentamiento global. De acuerdo a la manera de razonar e interpretar los datos climáticos, finalmente se llegará a culpar al calentamiento por la corrupción y falta de capacidad técnica de los funcionarios Argentinos. Porque de eso se trata. El clima de la tierra es cambiante de manera natural, y esto lo demuestran todos los estudios paleoclimatológicos que existen. Además, es sabido que muchas acciones del hombre influyen de manera regional por medio de obras como la construcción de diques y represas, o de plantaciones masivas o deforestaciones masivas de bosques.

Esto es lo que ha sucedido con las inundaciones de Elguezabal. Si tomamos un mapa de Argentina, se podrá ver que en el eje suroeste-noreste, la línea que va desde el complejo de represas El Chocón, Piedra del águila, Pichi Picún Leufú, y Michihuaho, hasta la Mesopotamia, con Yaciretá, y más allá la represa de Itaipú y la miríada de diques más pequeños a lo largo del Alto Paraná en territorio Brasileño, es un conocido corredor de vientos que hoy transportan una cantidad enorme de humedad. En los años 60s, antes de la construcción de estas obras hidráulicas, la humedad de la llanura pampeana era aportada por los vientos alisios del noreste, que traían la humedad de la selva baja Brasileña, y del viento conocido como "sudestada", que afectaba al litoral Bonaerense.

Los vientos del suroeste, provenientes de la cordillera,
eran secos y fríos, todo el norte de la Patagonia era seco; la provincia de La Pampa era seca, el sur de Córdoba y San Luis también lo eran, para no hablar de los eriales de Santiago del Estero y norte de Córdoba, a quienes Elguezabal atribuye "fértiles praderas" en el pasado, antes de que hombre comenzara su perversa acción destructora. Cuando en el mes de Agosto comenzaban a soplar los vientos del fin del invierno, la polvareda que levantaban esos vientos eran legendarias. Eran famosas las "tormentas de tierra" que tapaban a la ciudad de Córdoba con polvo y reducían la luz del Sol hasta hacer caer la noche antes de tiempo. Tanto el viento sur como el viento norte nos hacían cerrar todas las hendijas de nuestras casa para que no hubiese que barrer la casa después.

Eso ya no sucede más –y no es a causa del calentamiento. Los vientos del
"corredor de vientos" llevan hoy una cantidad de humedad que fácilmente es más de diez veces la que llevaban antes. Vientos del noreste, cargados con el doble de humedad que antes; vientos del sudoeste, cargando diez veces más humedad que antes. Resultado: lluvias frecuentes entre mayo y Agosto, en una época en que antes no llovía ni una gota. En Córdoba, la procesión de Santa Rosa, los 30 de Agosto, era para rogar para que llegaran las lluvias. Con frecuencia no llovía hasta la Navidad! El régimen de lluvias de Córdoba, por ejemplo, varió de 715 mm anuales hacen 40 años, a los más de 1100 mm actuales, de acuerdo al organismo encargado de vigilar las crecientes de los ríos serranos.

Esto provocó grandes cambios climáticos regionales: la Pampa Húmeda, que antes se circunscribía a la provincia de Buenos Aires, sudeste de Córdoba y sur de Santa Fe, se extendió hasta el noreste de La Pampa, sur, centro y noreste de Córdoba, y hasta el norte de Santa Fe (ver mapa). La mayor cantidad de humedad y las benignas temperaturas de la región permitieron el desarrollo del tipo de humus conocido como
Chernotzia (el tipo de humus presente en la región Ucraniana de Chernobyl y en la antigua Pampa Húmeda). El área sembrable se extendió enormemente y produjo desde entonces record tras record de cosechas de alta calidad. Lo mismo aconteció con las tierras para la ganadería. El cambio de régimen de lluvias, per se, resultó de gran beneficio para los agricultores, ganaderos y para todo el país.



Los funcionarios de siempre

Como se viene repitiendo desde mediados del siglo 20, los funcionarios argentinos han demostrado una
incapacidad casi oligofrénica para desempeñarse en sus cargos. Para muestra sobra un botón: suspender la vacunación antiaftosa sabiendo que tenemos fronteras con países donde la aftosa es endémica, fue una locura de quien creía que ya estábamos en el Primer Mundo. Se ocupan más de "cuidar su quintita" que de analizar el presente y prever el futuro. Aunque desde diversas universidades se les hacían llegar estudios y predicciones sobre lo que sucedería si no se llevaban a cabo proyectos para evacuar toda el agua que se estaba acumulando en la cuenca central de la Argentina, los funcionarios siguieron dedicándose a adular a los jefes de sus partidos y cobrar sus cheques a fin de mes.

El aumento de las lluvias comenzó a saturar las tierras de la región central hasta que, una vez sobresaturada, comenzó a escurrir hacia el sudeste, inundando la provincia de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba. Los técnicos habían sugerido la construcción de canales de evacuación del agua hacia la Bahía de Sanboromobón, pero ese dinero era mejor gastarlo en otras cositas, como abrir cuentas bancarias en Suiza, comprar chalets en Punta del Este, y otras cosas importantes por el estilo.

Cuencas Hidrográficas de la Llanura Pampeana




Cuenca Hidrográfica de Mar Chiquita



Las consecuencias son evidentes ahora: Mar Chiquita en el noreste de Córdoba duplicó su área de extensión, subió 1 metro y medio su nivel inundando la población de Miramar, destruyendo su infraestructura turística. Cuando se proyectó hacer un canal que llevara agua dulce a la región de La Rioja y Catamarca, aliviando el exceso de agua, los ecologistas de siempre protestaron airadamente en defensa de las ranas y garzas de la Mar Chiquita. En la agenda ecologista, los bichitos tienen más importancia que los seres humanos. Además, la mayor área del mar interior hizo que la evaporación fuese mucho mayor, contribuyendo a la humedad local y al aumento de la salinidad de la "ex laguna". Cuando se propuso la construcción de un canal que saliese Mar Chiquita en dirección al sur, e hiciese una curva hacia el este en la zona de la punta de la bota de Santa Fe para dirigirse a la Bahía de Sanborombón, ayudando a evacuar el exceso de agua de la provincia de Buenos Aires, el ecologismo también protestó porque los zorros, vizcachas y otros animales silvestres no podrían cruzar el canal para ir al otro lado.

Este canal hubiese servido, además, para el transporte de cereales y otras cargas por medio de barcazas (como se hace en Europa) hasta un puerto de aguas profundas al sur de la bahía mencionada. Los costos de fletes por barcazas hubiese reducido el precio FOB de nuestro cereales, permitiendo una competitividad mayor en los mercados internacionales. $6.00 dólares por tonelada del flete por barcaza son $14.00 dólares menos que los $20.00 que cuestan los camiones. No pudo ser. Los que hoy protestan por el exceso de agua en las pampas argentinas, diciendo que
"los chacareros hoy salen en lancha a pescar", se opusieron tenazmente. La hipocresía es tan excesiva como el agua de las pampas.

¿De cuánta agua estamos hablando?

En esta pequeña lección de meteorología, veremos de cuánta agua se trata. Un milímetro de lluvia significa 1 litro por cada metro cuadrado de superficie, es decir,
1 l/m2. Una hectárea tiene 10.000 m2, por lo tanto, por cada milímetro de lluvia caen sobre el terreno 10.000 litros, o sean 10 toneladas. Cada kilómetro cuadrado tiene 100 hectáreas, por lo tanto, por cada mm de lluvia caen 10 x 100 = 1.000 toneladas de agua. Casi toda esta agua se ha evaporado previamente de los mares, y otra parte proviene de la evapotranspiración de la vegetación y de los grandes espejos de agua como los lagos formados por las gigantescas represas que se hicieron en los últimos 40 años.

La región que ahora es conocida como la "llanura pampeana" a que nos estamos refiriendo tiene una extensión aproximada de 1000 km de norte a sur y de 600 km de oeste a este, lo que hacen 600.000 km2. Como caen 1.000 toneladas de agua por milímetro de lluvia, significa que anualmente se acumulan en la región:

600.000 km2 x 1.000 ton x 1.100 mm = 6,6 x 1011

Esta cifra, con los ceros expresados correctamente (11 ceros o lugares después de la coma) se escribe como sigue:
660.000.000.000 (660 mil millones) y son las toneladas de agua que deben ser absorbidas por la región. Cuando el promedio de lluvias eran de 715 mm, la situación era "normal" y el terreno absorbía la humedad, y los vientos fríos y secos del sur se encargaban de secar el exceso superficial de humedad remanente de las lluvias monzónicas del verano. Hoy, los vientos fríos y húmedos del sur añaden humedad a la región, empeorando la situación. Los 400 mm adicionales de lluvia que se han agregado a la región representan:

600.000 km2 x 1.000 ton x 400 mm = 240.000.000.000 toneladas

Estas
240 mil millones de toneladas es la cantidad en exceso que debería ser evacuada hacia el mar para devolver a las regiones inundadas de la provincia de Buenos Aires su anterior esplendor y fertilidad. Una vez secada la tierra, llevarán varios años recuperar los campos y poder retomar las siembras y actividades agropecuarias antiguas. Como el tiempo necesario es largo, es necesario que se tomen las medidas para solucionarlo lo más pronto posible.

El embalse los diques se mide en
hectómetros cúbicos, y como cada Hm3 es un cubo de 100 m de lado, esto nos da 1.000.000 de metros cúbicos, o 1.000.000 de toneladas de agua. Veamos el volumen de agua embalsado por algunas represas:

El Chocón: 26.400 Hm3
Yaciretá: 21.000 Hm3
Embalse Los Molinos: 307 Hm3
Lago San Roque: 201 Hm3
Dique La Viña: 183 Hm3
Dique de Cruz del Eje: 112 Hm3
Dique Piedras Moras: 43 HM3
Embalse Río III: 10 Hm3

Transformando las 240.000 millones de toneladas de agua anuales de exceso tendremos
240.000 hectómetros cúbicos, aproximadamente el volumen de 10 represas del Chocón, o 10 Yaciretás, o 781 Embalses Los Molinos, etc., etc., o 2.400 volúmenes del Embalse del Río III. Quizás esto de una idea más "visual" sobre la cantidad de agua que es necesario eliminar del sistema y evacuar hacia el mar. Quizás nos estemos quedando cortos, porque en el área de la llanura pampeana que hemos calculado no hemos incluido al agua aportada a dicha cuenca por las precipitaciones en las provincias del norte Argentino, Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco y Formosa, formado por las lluvias normales y el deshielo de la codillera. En los mapas que se presentan se puede apreciar la extensión y estructura de algunas cuencas que afectan a la llanura pampeana.

La ola de calor

Pero no en la Argentina. El programa TN ecología es grabado mucho antes de su emisión, de modo que Elguezabal no tenía modo de saber el futuro (bueno, si tenía, si le hubiese preguntado a su colaborador Confessore que pronóstico del tiempo habría para el fin de semana del estreno del programa). Tuvo la mala suerte (o el poco tino?) de comenzar diciendo:
"Estamos en invierno, podemos andar en camisa..." , como para dar fuerza a su argumentación posterior de que el calentamiento global hacía posible gozar de un veranito inesperado. Mala suerte, Sergio.

El mismo día Sábado 23 de agosto en que se emitió finalmente el aterrador informe, el canal de cable TN emitió el parte meteorológico acostumbrado del Sr. Confessore, dando los datos del tiempo: 3ºC, con una sensación térmica en la costanera de 5ºC bajo cero, absolutamente anormal para la época. En la fotografía que acompaña este comentario, se ve en la barra inferior de la pantalla del televisor que la temperatura a las 17:52 horas del día sábado era de apenas 11,4ºC – hay que ser un curtido esquimal para andar en camisa... Además, ¿por qué usar un chalequito abrigado, dentro de un calefaccionado estudio de TV? Pero seguramente Elguezabal culpará de ello al calentamiento global. Tiene una muy especial habilidad para retorcer los datos y sacar conclusiones totalmente alejadas de la ciencia y de la lógica.

A las 8:00 horas del día posterior a la emisión del prgrama, Domingo por la mañana, usando mi SONY Cybershot DSC-P72, pude sacar en mi jardín en Córdoba las hermosas fotografías que muestran las consecuencias del calentamiento global de Elguezabal, gracias a lo cual estas fotos pueden estar publicadas en la web el mismo día. El regador había quedado funcionando durante la noche, mojando un arbusto cercano. La helada (tardía?) se encargó de hacer una obra de arte. Les puedo asegurar que no estaba para "andar en camisa". Ese mismo Sábado, la gente en Carlos Paz no sabía qué clase de abrigo usar para salir a la calle -¿a gozar del fresquito, regalo del "calentamiento global" del TN Ecología ?

  
  

Pero habrá quienes digan que son fotos obrenidas en otra oportunidad, y que no estaba tan frío. El día Lunes 25 de Agosto, 2003, La Voz del Interior de la ciudad de Córdoba publicó su habitual página de meteorología B16, con la siguiente colorida información, donde se podrá comprobar que en verdad, estaba frío. Los registros de temperatura corresponden a a ciudad, conocida "isla de calor" que altera los registros. Mi casa queda a 16 km la oeste de la ciudad, a mitad de camino hacia Carlos Paz. Allí se registran de manera invariable 5º C menos que en la ciudad, de modo que mi termómetro no mentía cuando registraba -5ºC a las 8 de la mañana.



Fíjense en algo curioso: la información del día especifica que la temperatura en la ciudad fue de 0º C, y que la normal para la fecha debería ser 7,5º C. Parece que al calentamiento que amenaza a la Argentina no se ha manifestado por ahora. Y de acuerdo al pronóstico extendido que aparece al pie del gráfico seguiremos teniendo bastante frío por estos lados. Según las profecías del programa ya se había producido el calentamiento porque Elguezabal afirma que "anda en camisa" en Buenos Aires. ¿Será que allí ya hace más calor que en Córdoba? Compruebe usted lector si esto es cierto: vea el gráfico que ese mismo día y en la misma página de la Voz del Interior se refiere a la Argentina.



Bueno, hay que reconocer que en Capital Federal tienen 2º C más que en Córdoba. Pero dudo que nadie se atreva a salir a la calle "en camisa" -a menos que se trate de una "de fuerza". Pero las radios, televisoras y diarios seguirán hablando de la "ola de calor" de Europa, sin saber nada al respecto de las causas de la ola. Curiosamente, si el lector lee nuestro parte de prensa en "Noticias", podrán comprobar que el hielo del Polo Norte este año es más grueso que lo normal. Este año no se han abierto los Pasajes Nordeste y Noroeste, y el capitán del rompehielos ruso Yamal dijo no haber visto hielo tan grueso en sus 35 años de navegación por el Polo Norte. Según la teoría de Elguezabal, el Polo Norte ya se debería haber derretido. Sin embargo, el hielo crece... en el Polo Norte y en la Antártida también. Calentamiento, ¿dónde estás?

Para saber un poco de la verdad sobre la ola de calor, sugerimos la lectura de las páginas de nuestro sitio Ola de Calor, o Record Roto, o La Nieve de Julio Hiela al Interior, donde se comprobará que la "ola de calor"se trata de un fenómeno regional y no de un fenómeno global, como correspondería si lo que está actuando es un calentamiento
"global". Si el lector tiene un real interés en informarse más, una visita a los diarios on-line de la Europa central y del Este les mostrará que las temperaturas en el centro y este de Europa no son mayores que lo usual para los veranos. Una visita a los periódicos de Alaska les mostrará noticias como la recomendada "La Nieve de Julio..." donde se podrá comprobar que mientras en una parte pequeña del hemisferio Norte sufre una ola de calor, el resto sufre una ola de frío desusada. ¿Global? ¿ Calentamiento? Las evidencias dicen NO.

Las Maldivas

Son un grupo de islitas desparramadas en el Océano índico, cerca de costa oriental de áfrica, famosas por su poca elevación sobre el nivel del mar. Lo mismo que las islas del archipiélago de
Tuvalu, en el Océano Pacífico, hace tiempo que son motivo de reclamos por parte del "lobby del calentamiento", afirmando que serán cubiertas por el mar cuando el nivel de los océanos aumente. Las evidencias dice, una vez más, que no está sucediendo ni sucederá . Vaya el lector al artículo "Tuvalu Herido", donde hallará información valiosa sobre las falsas afirmaciones y predicciones sobre el aumento futuro del nivel de los mares.

Por el momento le mostraré los registros del National tidal Facility, de Adelaide, Australia, sobre los niveles del mar registrados hasta la fecha, donde se destacan los grandes descensos que sufren los niveles del mar durante los eventos climáticos de El Niño:

Niveles Mensuales del Mar en Tuvalu





El Arroyo Maldonado, el Riachuelo, Paredón y después...

La profecía del aumento del nivel del Río de la Plata, lo que inundará al Riachuelo y otras tierras bajas de la provincia de Buenos Aires no es nada más que eso: una profecía al estilo Nostradamus o una predicción de corte Tarotero. En el informe de Elguezabal se profetiza que este ascenso ocurrirá dentro 100 años, y se hace mucho énfasis sobre las consecuencias que ello tendría para 1.500.000 personas que viven en las zonas que serían afectadas. En este tipo de predicciones catastróficas, y cuidándose las espaldas, los profetas siempre hablan de 50 o 100 años –tiempo en el que estarán bien muertos y asándose en el Infierno por mentirosos.

Una vez comprobada la vergüenza y bochorno que sufrió Paul Ehrlich con sus famosas predicciones para una hambruna espantosa en la Tierra, y la disminución a la mitad de la población de los Estados Unidos para el año 2000, debido a la escasez de recursos que el hombre provocaría, los ecologistas se cuidan como de hacerse pis encima de no dar fechas que se puedan comprobar en pocos años. Recordemos que las profecías por la destrucción de la capa de ozono anunciaban en 1987 un aumento de entre el 10 y 20% para el año 2000. No hubo reducción alguna. Vean los registros de cualquier parte del mundo. Profetizaron que para el año 200 el agujero cubriría la mitad de la Argentina. El agujero en el que está metido la Argentina tiene más características de FMI que de CFC. Dicen que ello se debe a que se prohibieron los CFCs. ¿Se prohibieron?

No en Sudamérica, Asia, áfrica, China, la India, etc. Sólo en Europa, Canadá y los Estados Unidos – pero ello creó un gigantesco mercado negro de Freones que no le anda en zaga al tráfico ilegal de armas y el narcotráfico. En la mayor parte del mundo se siguen usando CFC para heladeras y equipos de refrigeración, como si nada hubiese pasado. Por lo menos nada pasó en la capa de ozono – el mayor efecto de la prohibición de los CFCs fue que los consumidores norteamericanos y Europeos tienen que pagar cinco veces más por los reemplazos de los freones que la gente del resto del mundo por sus CFCs.

La falacia de las energías eólica y solar

Parte importante del informe, y no hay informe sobre calentamiento global que no la incluya, es la referida a las "energías alternativas". Se publica hoy mismo en este sitio la revisión de un libro en inglés titulado
"The Solar Fraud: Why Solar Energy Won't Run the Earth", (El Fraude Solar: Por Qué la Energía Solar No Hará Funcionar a la Tierra), por el Dr. Howard C. Hayden, donde se podrán conocer los argumentos de este científico que desmitifican a la energía solar. Sólo extractaré algunos párrafos interesantes, como "para hacer probar el dulce", y que debería poner rojos de vergüenza a los impulsores de la energías solar y eólica:

"El fraude al que hace mención el autor de libro, son los mercachifles que afirman que las energías solar y las otras llamadas 'energías renovables', son la respuesta para las necesidades de energía del mundo. Tales falsarios usan contabilidades fraudulentas y exageración mediática para hacer sus afirmaciones. Parte del arreglo de las cifras se hace declarando que una cierta cantidad de capacidad será instalada, con la implicación que capacidad es igual a suministro efectivo o potencia obtenida. Pero existe una enorme diferencia entre la capacidad instalada y la cantidad de energía producida y puesta en la red eléctrica pública. El factor de capacidad – el porcentaje de energía producida a partir de la capacidad instalada – varía entre el 20 y el 35% con las así llamadas energías alternativas o renovables."

Compárese esta relación capacidad instalada y producción con la de algunas centrales nucleares que trabajan a veces al 110% de su capacidad, como sucedió varias veces con la Central Nuclear de Embalse: produce más electricidad de la que se suponía que debe producir.

"Como un ejemplo, echemos una ojeada a la declarada "capacidad agregada" de la energía eólica en los años 90s: se agregó en el mundo una capacidad de alrededor de 5.000 megawatts anuales. Pero el promedio de suministro constante es de apenas el 30% de esa cifra, si es que uno tiene suerte. Esto nos lleva a unos 1.500 megawatts anuales de crecimiento de suministro efectivo de la energía eólica en el mundo – comparado con los 5.000 megawatts anunciados con bombos y platillos. Esto significa el 15% del promedio anual del crecimiento de producción de energía que hacen las centrales nucleares. Sólo un mistificador profesional podría hacer que los 9.000 megawatts anuales de crecimiento de la energía nuclear parezcan despreciables al lado de los 1.500 megawatts estocásticos de la energía eólica."


Y esto es quizás lo más demoledor del argumento del Dr. Hayden, y que debemos tener presentes a la hora de analizar los dichos de Elguezabal en esta parte de su informe:

"El Dr. Hayden expone de manera sistemática la mentira de las energías renovables demostrando que en cada caso de las energías solar, eólica, biomasa, y demás, no existe ni siquiera la suficiente energía producida para volver a fabricar otra vez una de esas fuentes! En otras palabras, una turbina de viento no puede producir la electricidad necesaria para producir otra turbina de viento (a causa de la gran cantidad de electricidad que se necesita para fundir el aluminio y el acero)."

Llegamos entonces a la falacia que expresa Elguezabal en su informe. Habló sobre que una bombilla de luz de 100 watts agrega al ambiente unos 400 gramos de dióxido de carbono por hora de funcionamiento, mientras que, si esa misma bombilla fuese alimentada por electricidad proveniente de un panel solar, o de un molino de viento
no se añadiría ningún gas de invernadero a la atmósfera. Si ignora los hechos científicos y técnicos del asunto, no debería hablar, pero si los sabe, entonces miente con todas las letras. La Primera Ley de la Conservación de la Energía nos dice que la Energía no se pierde, sino que se transforma. La cantidad de dióxido de carbono que se evita emitir al ambiente usando cualquier fuente de energía alternativa – sí, cualquiera – se ha usado primero para fabricar esa misma fuente de energía, sean paneles solares o fotovoltaicos, turbinas de viento, o lo que le guste.

Y les guste o no, l
o mismo sucede con la nueva estrella del conservacionismo ambiental, el hidrógeno. Hasta hoy no se ha conseguido una fuente que produzca hidrógeno usando menos energía que la que producirá el hidrógeno en autos y otros aparatos productores de energía. Si los autos con hidrógeno no contaminan el ambiente, toda la tecnología empleada para producir hidrógeno si lo hizo, de manera que el balance trabajo y energía se mantiene en equilibrio. Los proponentes de las energías alternativas han revertido el ancestral sistema usado por la humanidad: ahorrar primero para gastar después. Ellos gastan, ensucian y contaminan primero, para ahorrar y decir que no contaminan después. Una risa!

En cuanto a la conservación, otro de los temas favoritos de los Maltusianos, el Dr. Hayden se anota un punto al observar que
la conservación no es una fuente de energía, de la misma manera que ponerse a dieta no es una fuente de nutrición. El Dr. Hayden desafía a cualquier a que se encierre en una habitación sellada y vacía, y usando cualquier método de conservación conocido o que se le ocurra, llene un vaso con gasolina.

Todo tenía que ver con Kyoto

No, no se refiere a nuestro japonés amigo de la tintorería del barrio. Finalmente, todo desembocó, como no podía ser de otra manera, en la abierta propaganda del Protocolo de Kyoto, pretendiendo que la pobre gente, que lo ignora todo, crea que ese mamarracho es la solución a las espantosas catástrofes que imaginan los paranoicos verdes del invernadero. Todo el informe es un refrito del remanido y obsoleto material de
Greenpeace, muchas chimeneas humeantes con un fondo anaranjado (calor!), tierras resecas y partidas (calor, mucho calor!), un amarillo y gigantesco Sol poniéndose en el horizonte rojo, (calor, más calor!), incendios forestales y de praderas (si, calor insoportable, basta por favor!); salpicado de inundaciones, huracanes, torrentes arrastrando autos, árboles que se caen, toda la parafernalia del catastrofismo, como si eso no hubiese ocurrido desde que el mundo se formó.

Termina el informe con la admonición de Elguezabal (¿quién le escribirá los libretos?) de que si los Estados Unidos no ratifican el Protocolo de Kyoto, los países pobres "como los de acá abajo", pagarán las consecuencias – como si el calentamiento, de producirse – fuese a respetar a los ricos y ensañarse con los pobres. Si se hubiese tomado la molestia de informarse sobre cuáles son los alcances del desastre económico que producirá Kyoto sobre los países en vías de un infructuoso desarrollo, se hubiese guardado muy bien recomendar que este nefasto tratado se implemente.

Quizás Elguezabal es, como la gente de
Greenpeace, partidario de que la gente de los países pobres siga cocinando con leña, alumbrándose con velas de sebo, calentándose al solcito del invierno y cubriéndose con trapos mojados en verano para refrescarse. Lo hacen muchas tribus de África y del Amazonas ¿por qué no los burgueses de Buenos Aires? Así no quemarán combustibles fósiles (hay que ahorrarlo para que lo usen los países del G-8 y los aviones, tanques y cañoneras de la NATO que estarán vigilando para que así suceda).

Piense el lector en todo lo que aquí se dijo la próxima vez que encienda su televisor, o lea algún titular catastrófico en los diarios sobre los desastres que nos esperan a causa del calentamiento global. Mientras tanto, si algún lector tiene algo que replicar a este artículo, le ruego que lo haga haciendo clic aquí, y despáchese con lo que se le ocurra.

Gracias por su atención. No creí que llegara hasta aquí...

Eduardo Ferreyra
Presidente de FAEC
Fundación Argentina de Ecología Científica




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