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    Estudios Solares de Theodor Landscheidt



    Mitos, Fraudes y Verdades sobre el glifosato

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC

    Agosto 19, 2016

    Sabemos que la actividad de los agricultores en nuestro país no es tarea fácil. No sólo se tiene que enfrentar los problemas que el clima trae todos los años, como sequías prolongadas o un exceso de lluvias, granizos, vientos, tornados, heladas o calores extremos, sino que hay que enfrentar a un enemigo muy poderoso: la ignorancia y el miedo que viene impulsado por la desinformación que el movimiento ecologista parece estar dispuesto a incrementar con el objeto de lograr regulaciones y prohibiciones que terminar por convertir a la actividad agrícola en una activi-dad llena de problemas y con pocos resultados beneficiosos para la sociedad.

    Es necesario hacer una pequeña introducción a un tema que la inmensa mayoría de los agricultores, ganaderos y productores de bienes de consumo ignoran casi por completo.

    Hay mucha gente que forma parte del movimiento llamado ecologista, que es más emocional que racional, más dominado por anécdotas y rumores que por datos y hechos científicos. Gran parte de esa gente tiene buenas intenciones, pero sabemos que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones.

    Pero hay un reducido grupo de personas que dirigen a esas personas honestas y sinceras y las usan como punta de lanza para lograr dificultar y reducir a la producción agrícola de nuestro país. Lo hacen siguiendo directivas de intereses foráneos, que forman parte de un movimiento geopolítico cuyo propósito es la conformación de un Nuevo Orden Mundial, implementar un Gobierno Único Mundial manejado desde las Naciones Unidas por un organismo que se conformaría a partir de diversos organismos que ya existen que siguen directivas ideológicas como la Agenda Siglo 21, o la Carta de la Tierra, que son directivas tendientes a una fuerte reducción de la población del mundo por los medios que sean necesarios, entre los que se cuentan la disminución del uso de combustibles fósiles, con la excusa de reducir las emisiones del dióxido de carbono, o CO2, ese gas que es el principal alimento de los cultivos que ustedes siembran. Lejos de reconocer que es al gas más importante para la vida en nuestro planeta, dado que sin dióxido de carbono no existirían las plantas ni la vida vegetal ni el fitoplancton de los océanos, los grandes productores del oxígeno que los mamíferos respiramos, y sin las plantas, sin árboles ni pastos en praderas, no existiríamos nosotros ni los demás animales de la Tierra.

    Por eso es necesario conocer quiénes son los enemigos de la gente, qué intereses persiguen, qué planes tienen para conseguir su dominio y control sobre la sociedad de cada país, y cómo podemos impedir que tengan éxito en su antihumano plan de dominación mundial en manos una muy reducida élite financiera y política que permanecen siempre en un segundo plano, lejos de la vista de las gente común. Así es como tenemos que comenzar a conocer qué dice la ciencia sobre las afirmaciones alarmistas que esos grupos distribuyen de manera constante, basadas en exageraciones, deformación de los hechos y los datos científicos sobre sustancias, procesos, tecnologías, y la desinformación constante de que “el hombre está destruyendo al planeta” y “que sólo tenemos unos pocos años o meses para impedir la catástrofe climática”. Comencemos conociendo qué dicen los alarmistas y qué respuesta nos da la ciencia aceptada por ser irrefutable. El Capítulo Uno de esta charla se titula:

    Glifosato: el nuevo espantador de ingenuos

    Modelo tridimensional de la molécula de glifosato

    Existe una subcultura ideológica cuya motivación es culpar todos los males percibidos en el mundo a factores presentes en el ambiente y a la mala práctica de corporaciones y/o gobiernos. A menudo esto está al servicio de una ideología más profunda que puede ser anti-vacunas, ecologismo extremo, u opositores a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM). El último espantajo ecologista usado para asustar al agente es el glifosato, al que están culpando de provocar autismo.

    El Informe de Médicos de Pueblos Fumigados
    Este grupo de personas dice haber realizado un estudio al que consideran epidemiológico, aunque está muy lejos de cumplir con los requisitos exigidos por la epidemiología: Haber eliminado a todos o la inmensa mayoría de los demás factores que podrían ser la causa de un fenómeno observado en alguna región, en lo que se denomina “clúster” o “agrupamiento de factores”. En realidad, lo realizado fue un relevamiento estadístico y los resultados fueron consi-derados como demostrativos de la premisa con que inciaron el trabajo: demostrar que el glifosato era el causante de los problemas de salud de la región de Monte Maíz. Pero en ciencia es un Axioma de Oro que “Correlación no es causación” por un asunto muy simple como estos ejemplos:

    • La mayor parte de la gente obesa consume bebidas Diet. Por consecuencia, las bebidas diet provocan obesidad”
    • Los saunas y los baños turcos tienen una mayoría de personas excedidas de peso. Concurrir a esos lugares puede conducir a un exceso de peso.

    Un breve ejemplo demuestra la manera en que se asocia correlación con causa:

    En materia de mortalidad, el cáncer es primera causa de muerte. Un vecino de cada 2,5 ó 3 fallecidos muere de cáncer, mientras en todo el país muere 1 de cáncer cada 5 fallecidos.

    La mortalidad en los centros poblados está afectada por otros factores diferentes a los del campo: la violencia es una gran factor, la inseguridad, los asesinatos, los ajustes de cuenta entre bandas de narcotraficantes, los acci-dentes de tránsito, etc, hacen que el porcentaje de muertes debidas al cáncer sea menor que en el campo donde el elemento violencia o inseguridad es mucho menor. O los médicos no saben analizar las estadísticas o han demos-trado un sesgo muy poco ético. Una verdad a medias es un mentira completa.

    Los datos “científicos” presentados en el Informe donde se especifica la cantidad de muestras obtenidas, por cierto no conforman una cantidad suficiente para un estudios epidemiológico:

    Se obtuvo información del 62% de los 8.000 habitantes de Monte Maíz.

    Tabaquismo
    793/3780: ---20,98%
    4.2.1 Enfermedades respiratorias obstructivas recidivantes y/o alérgicas:
    ---16,28%
    Diabetes tipo II =20 años,
    207/3447: --- 6,00%
    Diabetes tipo II =20 años, mujeres
    92/1831: --- 5,02%
    Diabetes tipo II =20 años, hombres
    115/1616: --- 7,11%
    Diabetes tipo II = 40 años
    195/2094: --- 9,31%
    Hipotiroidismo en =20 años
    376/3447: --- 10,90%
    Hipotiroidismo en =20 años, mujeres
    327/1831: --- 17,85%
    Hipotiroidismo en = 40 años
    295/2094: --- 14,08%
    Hipotiroidismo en 20 a 39 años
    81/1353: ---24,36%

    Colagenopatías en general
    93/3613: --- 2,57%
    Artritis Reumatoide (criterio amplio)
    62/3613: --- 1,72%
    Artritis Reumatoide (criterio estricto)
    41/3613: --- 1,13%
    Lupus Eritematoso Sistémico
    7/3613. 1 cada 516 habitantes

    Casos de abortos:
    98/981:--- 9,98 por 100 mujeres de 15 – 44 años.
    Mujeres con abortos espontáneos:
    79/981: ---8,05%
    Malformados vivos últimos 10 años:
    25/853 --- 2,93%

    4.2.6 Cáncer
    Incidencia anual de cáncer en 2014:

    De enero a octubre de 2014 35/4954

    La tasa de incidencia del cáncer el nivel mundial es de alrededor del 24%. Sería esperable que entre 4954 personas encuestadas se observen 1.186 casos de cáncer. Sin embargo, la cantidad observada fue de 35 casos, una anoma-lía que, usando la correlación/causación, podría indicar que los agroquímicos producen una inmunidad contra el cáncer y una disminución del mismo. Por supuesto, se dirá que eso es una aberración. ¿Pero en verdad lo es? Un dato a tener en cuenta sobre la manera en que la desinformación tiene serios efectos sobre los políticos y los reguladores de sustancias ha sido el caso del insecticida DDT prohibido por la EPA en 1972, basada en argumentos exclusivamente políticos sin ninguna base científica seria o válida. Todas las academias de ciencia del mundo, y las instituciones investigadoras sobre el cáncer se opusieron a la prohibición, afirmando que el DDT era el pesticida menos peligroso conocido hasta la fecha (lo sigue siendo), avalado por el más extensos estudio epidemiológico hecho jamás sobre los trabajadores de la fábrica Montrose, en California, donde los operarios trabajaban sin ropas especiales, ni máscaras ni guantes, y en el estudio hecho por el Dr. Eward Laws, del Departamento de Agricultura de EEUU, de 1300 años/hombres, se comprobó que ninguno de los empleados de esa fábrica había jamás sufrido de cáncer -a pesar de tener niveles de más de 600 ppm de DDT en sus tejidos adiposos, comparado con las 6 ppm que eran comunes para la población en general. Los científicos concluyeron que en vista de eso es razonable llegar a la conclusión de que el DDT no era cancerígeno sino que era un fuerte preventivo del cáncer. Muchos estudios posteriores comprobaron que esa sugerencia era acertada. Una información muy completa sobre el terrible fraude científico de la prohibición del DDT se halla en este artículo del entomólogo G. Gordon Edwards, con datos que son ignorados por la inmensa mayoría de la gente –incluidos los políticos que siguen manteniendo la prohibición.

    Pero lo importante y sugestivo es que el glifosato ha sido culpado de una gran cantidad de enfermedades y males en los seres humanos (los animales vacunos, caballos, perros, gatos, parecen inmunes…) en una variedad increí-blemente diferente. La razón científica es que una sustancia que pueda causar tal diversidad de enfermedades, sostienen los científicos, lo más seguro es que no provoque ninguna de ellas, de la misma manera que la moda de las plantas y hierbas milagrosas que tiene tantos y diferentes efectos benéficos para la salud, lo más probable es que no tengan ninguno.

    Capitulo 2: La ciencia habla
    El grupo que se identifica como “Red Universitaria de Ambiente y Salud Publica”, una organización desprendida de los Médicos de Pueblos Fumigados, publican en su sitio web un informe donde presenta al glifosato como causante de toda clase de problemas y enfermedades, presentando referencias que apoyarían sus denuncias. Veamos algu-nas de ellas:

    El glifosato no es atóxico
    Los estudios de bioseguridad del fabricante original fueron realizados en un modelo en ratas y dados a cono-cer los resultados del primer periodo de 50 días… Los estudios de científicos independientes demuestran que el glifosato no es atóxico y no es como agua con sal. Animales alimentados en la Universidad de Caen, Fran-cia, por 200 días, presentaron tasas con 70% de cáncer, sobre todo en mama y grave toxicidad hepática (1).

    La referencia es al estudio del Dr. Séralini et al, (Toxicidad a largo plazo de un maíz modificado genéticamente resistente al herbicida Roundup) que fue obligado a retirarse de la publicación original debido a sus serias fallas en la metodología científica empleada. Fue republicado en otra revista científica sin cambios sustanciales en su redac-ción ni en su metodología. La comunidad científica lo considera como un estudio inválido.

    Ensayos embriológicos demostraron como el glifosato altera el funcionamiento de enzimas vinculadas al ácido retinoico y sus consecuencias se expresaron con malformaciones en los embriones tratados con dosis sub-agrícolas del herbicida (2).

    La referencia corresponde a la aberración científica que es el tristemente famoso estudio Paganelli, A., donde el Dr. Carrasco figura en el equipo, aunque la idea y la metodología es totalmente suya: (Herbicidas basados en Glifosato produce efectos teratogénicos en vertebrados al afectar las señales del ácido retinoico) publicado en el año 2001.

    Al respecto dice Elio Campitelli, el fundador de la Sociedad Argentina de Escépticos, quien realizó un extenso aná-lisis del estudio Paganelli et al.:

    Hay dos cosas inevitables en la vida: la muerte y que en una discusión sobre transgénicos o glifosato, alguien cite Paganelli et al 2010; también conocido como el estudio de Carrasco. Se trata de, quizás, uno de los estudios más populares dentro de los círculos anti-transgénicos.

    Promocionado como “la persona que demostró la toxicidad del glifosato”, Andrés Carrasco fue un investigador del CONICET que luchó contra los transgénicos y el glifosato. Su estudio tiene un carácter casi mitológico; ampliamente citado pero poco leído y casi nunca críticamente. En contra de su reputación, Paganeli et al tiene serias fallas y, aún sin ellas, no demuestra nada sobre la exposición de los humanos al glifosato.

    El estudio en cuestión fue publicado en 2010 y consistió en un grupo de embriones de Xenopus laevis incuba-dos en una solución con Roundup (un herbicida basado en glifosato) y otro al que se le inyectó glifosato directamente. Como era de esperar, las ranas que se desarrollaron flotando en herbicida mostraron defectos del desarrollo en comparación al grupo control y lo mismo sucedió con las que tuvieron la mala suerte de recibir las inyecciones de glifosato (aunque en este caso no hubo grupo control).

    El principal aporte del estudio es que el efecto del herbicida parece estar mediado por el incremento en el ácido retinoico; un resultado potencialmente interesante desde el punto de vista de la ciencia básica, pero que poco tiene que aportar a sus efectos en los humanos.

    Primer Round (up)

    Lo primero que hay que notar es que se trata de un estudio hecho en animales, no en humanos. Dado que los estudios epidemiológicos no encuentran relación entre el uso de glifosato y básicamente ninguna enfer-medad específica, hay que tener muchísimo cuidado en extrapolar en humanos los efectos encontrados en animales.

    Además, estudios en animales hay de sobra. En 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organi-zación de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitían un documento conjunto que analizaba la evidencia disponible en el momento sobre toxicidad de distintos pesticidas. Sobre el glifosato, la conclusión basada en cientos de estudios en ratas y otros mamíferos fue que no existía evidencia de car-cinogenicidad, genotoxicidad ni neurotoxicidad. La ciencia, por supuesto, siguió en estos 10 años, pero Paganelli et al, lejos de ser parte de ese avance, fue sólo una piedra en el camino.

    Este estudio causó un pequeño escándalo en los medios académicos, y dado que el Dr. Carrasco era un investiga-dor financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la institución del estado se vio obligada a declarar que el estudio no requería las condiciones de seriedad metodológicas para ser considera-do válido.

    La principal aberración científica era haber inyectado herbicida conteniendo glifosato directamente en embriones de rana, causando un malformaciones que fueron denunciadas como la prueba de que el glifosato es un agente terato-génico y provoca deformaciones congénitas en los vertebrados, incluidos los seres humanos. En una entrevista periodística se le preguntó al Dr. Carrasco “¿Qué sucedería si al embrión, en lugar de herbicida se le hubiese inyectado Coca Cola?” La sincera respuesta de Carrasco fue: “El resultado sería el mismo.” Sin embargo, la Coca cola no está acusad de causar deformaciones congénitas en los humanos, aunque sí de contribuir a la obesidad. Cualquier sustancia que se inyecte directamente a un embrión causará alteraciones imprevisibles y seguras deformaciones en su desarrollo. No haya nada que discutir sobre este punto.

    También intentan confundir e infundir el miedo a la gente mediante una redacción claramente malintencionada, como se ve en estos párrafos:

    “Sin embargo los estudios científicos sobre la toxicidad de glifosato, su biodisponibilidad, su cinética biológica demuestran que no es una sustancia segura. En el año 2004 S. Bradberry, del Servicio Británico de Toxicolo-gía, publicó una revisión sobre Intoxicación con Glifosato, informando que estaba comprobado que la inges-tión de más de 85 ml de la formulación al 41% (RoundUp) puede causar toxicidad significativa con efectos corrosivos gastrointestinales, frecuente insuficiencia renal y hepática, perfusión orgánica reducida, distrés respiratorio, alteración de la conciencia y shock, arritmias ventriculares y bradicardias por toxicidad miocár-dica llevan a la muerte(12).”

    El glifosato tiene un nivel de toxicidad muy bajo, tal como lo han demostrado las agencias reguladoras de la Unión Europea, como también el largo y completísimo informe de 2015 sobre el glifosato emitido por la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) de los Estados Unidos, organismo que caracteriza por su tremenda rigurosidad y espíritu antipesticida que la ha caracterizado desde su anticientífica prohibición del DDT en 1972. En su muy reciente informe final sobre los efectos, y posibles problemas que presenta al glifosato deja bien claro lo siguiente:

    “Otra importante consideración en la evaluación de estudios epidemiológicos es que los granjeros usan productos formulados comercialmente (no el ingrediente activo). Por ejemplo, el glifosato se venden como Roundup®, que es una combinación del ingrediente activo y otros productos químicos que incluyen a un surfactante (polietilenamina) usado para aumentar la distribución de la gotas rociadas sobre el follaje. Así es posible que diferentes formulaciones que contiene glifosato fuesen usadas en los diferentes estudios.

    Un ingrediente inerte específico, la “tallowamina polietoxilada”, o POEA, era más letal para los embriones humanos, células de la placenta y umbilicales que el herbicida mismo –un descubrimiento que los investiga-dores llaman “asombroso.”

    La EPA considera que el glifosato tiene muy baja toxicidad cuando es usado a las dosis recomendadas y con los procedimientos de manipulación adecuados.

    “La estimación de riesgo del glifosato estuvo muy por debajo del nivel de preocupación,” dijo Dale Kemery, un vocero de la EPA. LA EPA clasifica al glifosato dentro del Grupo E de sustancias químicas, significando que hay fuerte evidencia de que no causa cáncer en los seres humanos. Además, tanto la EPA como el Departamento de Agricultura de EEUU reconoce al POEA como un ingrediente inerte. Derivado de grasa animal, el POEA está permitido en productos certificados como orgánicos por el Departamento de Agricultura. LA EPA ha concluido con que no es peligroso para la salud pública o para el ambiente.

    Más Información científica y Técnica
    El glifosato es el ingrediente activo en el herbicida Roundup. Ha sido extensamente usado durante 40 años, y con la introducción de los cultivos OGM que son resistentes al glifosato, su uso se incrementó de manera significativa en los últimos 20 años. Por ello se convirtió en un blanco predilecto para los alarmistas anti-GMO.

    El glifosato es uno de los herbicidas menos tóxico usados. Inhibe a la enzima 5-enolpyruvylshikimic acid-3-phospha-te synthase que interfiere con la ruta del ácido shikímico, que es un conjunto de reacciones metabólicas de gran relevancia en la biosíntesis de metabolitos secundarios lo que causa una acumulación de ácido shikímico en los tejidos de las plantas y por último en la muerte de la planta. La enzima y la ruta no existen en los animales por lo que la toxicidad del herbicida es muy baja. Sin embargo, las sustancias químicas pueden tener múltiples efectos y la toxicidad tiene que ser medida directamente y su epidemiología estudiada.

    Una revisión sistemática publicada en 2000 encontró:

    “Evidencia experimental ha demostrado que ni el glifosato ni el AMPA se bioacumulan en ningún tejido animal. No ha ocurrido ninguna toxicidad en estudios subcrónicos y crónicos. Por consiguiente se concluye en que el uso del herbicida Roundup no presenta efectos adversos en el desarrollo, reproducción o en el sistema endócrino en los humanos u otros animales. Con el propósito de la evaluación de riesgos, se identificaron “niveles de efectos adversos no observados” (NOAELs) para todos los estudios subcrónicos, crónicos, desarrollantes, y de reproducción con glifosato, AMAPA (el receptor del ácido á-amino-3-hidroxi-5-metilo-4-isoxazolpropiónico), y POEA, o Polyethoxylated tallow amine, el surfactante que aumenta la actividad de herbicidas tales como el glifosato.”

    En cuanto a los pesticidas, la muy baja toxicidad del glifosato, y cualquier dosis a la que una persona pueda verse expuesta, está muy por debajo del límite de seguridad. Una revisión del año 2102 que miraba específicamente a los efectos reproductivos y del desarrollo encontraron que:

    "En conclusión, la literatura disponible no muestra ninguna evidencia sólida que relacione la expo-sición al glifosato, en concentraciones ambientales realistas, a efectos sobre el desarrollo o la reproducción.”

    Esto incluye a la exposición de trabajadores de granjas rociando glifosato, dado que el producto es muy pobremente absorbido a través de la piel.

    Una revisión de 2011 de estudios epidemiológicos buscando alguna asociación entre el glifosato y todos los resultados de salud no cancerosos concluyó con:

    “Nuestra revisión no encontró evidencia alguna de un patrón consistente de asociaciones positivas indicando una relación causal entre alguna enfermedad y la exposición al glifosato. La mayor parte de las asociaciones eran débiles y no significativamente diferentes a 1.0.”

    Y un estudio que buscaba resultados cancerosos concluyó:

    “Nuestra revisión no descubrió ningún patrón consistente de asociaciones positivas que indicasen una relación causal entre cáncer total (en adultos o en niños) o ningún cáncer de sitio específico y exposición al glifosato.

    En breve, no existe evidencia de ninguna significativa toxicidad del glifosato. Se degrada rápidamente en los suelos, y puede llegar a las aguas del subsuelo, pero los niveles ambientales, están en órdenes de magnitud por debajo de los límites aceptables de seguridad. (Un orden de magnitud menor equivale a una división por diez del riesgo. Dos órdenes de magnitud equivalen a un riesgo 100 veces inferior al indicado por el límite de seguridad. Pero el nivel de la dosis de seguridad establecido por las agencias calificadoras de riesgos como IARC u OSHA son de entre 100 y 1000 veces más bajas que las dosis que comienzan a causar efectos perjudiciales, observadas en experimentos científicos.

    Capítulo 3: El Terror a Monsanto
    Un artículo que promueve el miedo por el glifosato cita al trabajo de Stephanie Seneff, haciendo un claro argumento de autoridad:

    “Durante tres décadas, Stephanie Seneff, PhD, ha investigado en biología y tecnología, y ha publicado en esos año 170 artículos con revisión de los pares. En años recientes ella se ha concentrado en la relación entre nutrición y salud, enfrentando tópicos como Alzheimer, autismo, y enfermedades cardiovasculares, como también el impacto de las deficiencias nutricionales y las toxinas ambientales en la salud humana.”

    Sin embargo, Seneff no ha realizado ninguna investigación sobre el glifosato. Ella es “una investigadora científica senior en el Laboratorio de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT.” Ella también es una activista anti transgénicos. Ello no significa que ella esté equivocada –sólo significa que es engañoso citarla como una investigadora y como una autoridad. Ella ha publicado nada más que especulaciones y da numerosas conferencias, pero no ha creado ninguna información nueva.

    La dramática afirmación que ella hace actualmente, la que promueve muchos titulares alarmistas que causan temor, es que “La Mitad de Todos los Niños Serán Autistas para el 2025”. Esa afirmación está basada en ninguna investi-gación. Simplemente es una extrapolación ingenua de las actuales tendencias de manera indefinida en el futuro –lo que siempre es dudoso. Seneff está también confundiendo correlación con causación. Esta es su gran evidencia:

    Entonces ella supone y da por probado que correlación es causa y este es el mismo error que los ideólogos anti-vacunas hacen cuando se fijan en el thimerosal y autismo (aunque ignoran de manera conveniente la ausencia de correlación después de la remoción del thimerosal de la rutina de vacunación en la infancia.) El gráfico de abajo, sin embargo, muestra claramente que la correlación no es necesariamente debida a la causación .

    Seneff también hace otras afirmaciones sumamente dudosas:

    “La Dra. Seneff hace notar, sin embargo, que nuestras bacterias intestinales tienen esta ruta, y ello es crucial porque estas bacterias suministran a nuestro cuerpo con aminoácidos cruciales.

    Esto es pura especulación. No existe tal evidencia de que el glifosato tiene algún efecto adverso sobre las bacterias intestinales, o que tales efectos estén relacionados con cualquier enfermedad.

    Ella hace más afirmaciones basadas puramente en correlaciones, incluyendo la culpabilidad del glifosato en la sensi-bilidad al gluten y a la celiaquía.

    El artículo también hace mención a la común afirmación anti-transgénicos, de que el trigo en los Estados Unidos es rociado rutinariamente con glifosato previo a su cosecha. No existe ninguna fuente dada para esta afirmación, y una cuidadosa investigación revela que esa afirmación es falsa.

    Conclusión: Seneff no es creíble cuando se discute sobre glifosato
    La Dra. Seneff da todas las señales de ser una ideóloga anti-transgénicos. Ella no es una bióloga, sino una científica de la computación, y sin embargo es presentada como una experta. Ella tampoco ha llevado a cabo ninguna investigación original, pero está desparramando miedos sobre el glifosato basados en especulación pura, mala ciencia y pésima lógica.

    Mientras tanto, numerosas revisiones sistemáticas publicadas muestran una evidencia clara de que el glifosato tiene muy poca toxicidad. Estudios más cuidadosos, en relación a cualquier agente usado tan ampliamente como lo es el glifosato, es siempre bienvenido. La ciencia es complicada, y es siempre una buena idea considerar factores que han sido anteriormente dejados de lado. Sin embargo, la ausencia de la demostración de efectos adversos del glifosato en estudios epidemiológicos es muy significativo y reasegurador. Dado su extendido uso, cualquier efecto tiene que ser minúsculo (o no –existente) como para haber pasado desapercibido por la evidencia disponible hasta hoy.

    La evidencia, sin embargo, no detendrán a los ideólogos de seleccionar datos que convengan a su agenda, distorsionar a las evidencias, presentar especulaciones puras como si fuesen evidencias, asumir causación a partir de una mera correlación, y en general fomentar al alarmismo sobre una sustancia segura para impulsar sus agenda ideológica.

    Los daños causados a la actividad agrícola y, por ende a la economía de la Nación, por la actividad del ecologismo multinacional son grandes. Un caso actual es la renuncia de la empresa Monsanto de instalar una planta de selección de semillas de maíz en la localidad de Malvinas Argentinas, en las afueras de la ciudad capital de Córdoba. Después de años de una oposición irracional a los transgénicos, al glifosato, y al uso de agroquímicos, instalando un piquete sobre la entrada al predio donde se había iniciado la construcción de la planta de selección, la empresa renunció a su proyecto y, probablemente se instalará en alguna provincia donde los activistas antiprogreso no sean tan violentos y ni cuenten con la protección de una justicia que hace oídos sordos a los argumentos científicos y se rehúsa a estudiar las evidencias científicas del asunto. Se niega a encuadrar al piquete dentro de la figura delictual de “Sedición” contemplada expresamente en el Artículo 22 de la Constitución Nacional:

    El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.

    Hay artículos en el Código Penal de la Nación que castiga una acción de esta naturaleza, dado que viola varias leyes y varios derechos garantizados por la constitución nacional. Pero esa gente está, a todas luces, fuera del alcance de las leyes. En una impunidad total. Un indicio del tiempo en que vivimos.

    Los irracionales y los violentos han impedido la instalación y funcionamiento de una industria no contaminate –no usan sustancias químicas para seleccionar semillas, como se hace en una planta igual en la ciudad de Rojas, en la provincia de Buenos Aires, que ninguna queja tiene por su funcionamiento. En una época donde la desocupación es elevada y llena de angustia a cientos de miles de hogares en el país, han impedido la apertura de una poderosa fuente de trabajo y la apertura de otras actividades conexas indirectas que aliviaría la situación económica, no sólo de los trabajadores directamente beneficiados, sino de la provincia y por último de la nación.

    Sobre todo, no consideren, ni los militantes ecologistas ni su líder, la activista profesional Sofía Gatica, el mismo grupo que amenazó de muerte al biólogo e investigador de la Universidad de Sevilla, el español José Miguel Mulet Salort, persona de mi amistad, cuando hace dos años estuvo en Córdoba presentando su famoso libro “Comer sin Miedo”, donde expone la irracionalidad del movimiento anti transgénicos, anti-glifosato y anti-Monsanto. El Dr. Mulet tuvo que cancelar su presentación ante el escándalo y la violencia que el grupo encabezado por la Sra. Gatica produjo en el Pabellón Argentina de la Ciudad Universitaria de la ciudad de Córdoba. Un escándalo que mereció el repudio de la comunidad científica argentina e internacional.

    Pero ellos nunca cejarán en su prédica y su accionar antiprogreso. Es una misión que se les impuso desde el extranjero, y sería hora de que se comience a pensar si no mrecen ser juzgados por traición a la Patria.

    Eduardo Ferreyra
    Presidente de FAEC



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